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Iglesia de San Miguel Arcángel
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Arcos de la Llana(Capital)

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Descripción general de Arcos de la Llana

Arcos de la Llana es una villa con una biografía desproporcionada para su tamaño: fue señorío de los arzobispos de Burgos, refugio de reyes y regidores, y hasta hoy conserva vestigios de aquel esplendor. Estos son algunos de sus rasgos más llamativos:

  • Aquí vivió Juana I de Castilla. La reina llegó el 10 de octubre de 1507 escoltando el cadáver de su esposo, Felipe el Hermoso, y permaneció casi dieciséis meses, hasta febrero de 1509, cuando su padre logró trasladarla con engaños a Tordesillas. Fue el último lugar en el que vivió en libertad.
  • Las columnas del Palacio de la Moncloa salieron de aquí. Las doce columnas que hoy vertebran la imagen más conocida de la sede de la Presidencia del Gobierno de España proceden del claustro del palacio arzobispal de Arcos. El arzobispado vendió el edificio a una fábrica harinera por 26.000 pesetas con una condición expresa: que el comprador renunciara a las columnas, porque el prelado quería regalárselas al jefe del Estado.
  • Su nombre está escrito en piedra. La villa estuvo completamente amurallada y se accedía a ella por unos arcos que le dieron nombre. Aún se conservan dos: uno coronado con las armas imperiales de Carlos I y otro perteneciente al patio del palacio. Hay quien apunta, no obstante, un origen alternativo del topónimo en "arcas", en el sentido de estanques de agua.
  • Fue señorío de la mitra burgalesa. Desde 1128, y durante siglos, los obispos y arzobispos de Burgos ostentaron el título de señores de Arcos, y mantuvieron aquí un confortable palacio en el que pasaban largas temporadas.
  • Burgos se mudó a Arcos. En 1565, huyendo de la peste que asolaba la capital, el Regimiento de la ciudad de Burgos se trasladó durante varios meses a la villa. Un año después, el 18 de noviembre de 1566, el cardenal Mendoza y Bobadilla, que también había buscado refugio aquí, moría en el palacio.
  • Tiene una de las dos torres mudéjares de la provincia. La de la iglesia parroquial es, junto con la de San Cosme y San Damián de Medinilla de la Dehesa, el único ejemplar de este estilo en toda la provincia de Burgos.
  • Fue famosa en media España por sus "injerteras". Los viveros de árboles "de fruto y no fruto" convirtieron su término en un auténtico bosque de plantones que abastecían, en disputada competencia comercial, los mercados de La Rioja, las tierras de Toro, Madrid, La Alcarria o Toledo.
  • Su parroquia mandaba sobre diecinueve pueblos. Hasta hace pocas décadas fue cabeza de vicaría: diecinueve villas y lugares se reunían en torno a su arcipreste para el estudio de casos morales y el gobierno pastoral de la comarca.
  • Tuvo cuatro palacios a la vez. Además del arzobispal, Madoz reseñó en el siglo XIX otros tres pertenecientes a la nobleza burgalesa: dos del conde de Berberana y uno del marqués de Lorca, uno en buen estado, otro mediano y el tercero bastante derruido.

Sitios de interés de Arcos de la Llana

Arcos de la Llana se asienta en el fondo de un valle ancho y despejado, a orillas del río Ausín. Su casco histórico conserva la huella de la antigua villa amurallada —arcos de acceso, plaza de la Iglesia, casonas— rodeada hoy por los desarrollos residenciales que la han convertido en uno de los núcleos más dinámicos del área metropolitana de Burgos. La visita es breve pero muy rentable: aquí se concentra una de las mayores densidades de patrimonio singular del alfoz.

  • Iglesia de San Miguel Arcángel. El monumento mayor de la villa. En el interior, tres naves y un crucero poco desarrollado cubiertos con bóvedas estrelladas de finales del siglo XV y principios del XVI, sobre un ábside rectangular presidido por un altar dorado barroco con pinturas encargadas a mediados del siglo XVII en un taller de Madrid por el arzobispo de Burgos. La restauración de 2008 retiró el yeso que ocultaba los sillares y dejó a la vista el arco por el que subían las antiguas escaleras a la torre.
  • La torre mudéjar. La joya del templo y la razón principal para venir. Levantada probablemente a comienzos del siglo XV sobre un primer cuerpo románico de piedra, alza tres cuerpos superpuestos de ladrillo con 35 ventanillas de arco de herradura, enmarcadas al exterior por arcos apuntados. Recientemente restaurada, se puede subir para divisar el pueblo y el valle.
  • La portada clasicista. Fechada en la década de 1630 y atribuida a Pedro Caballero y Pantaleón Rivas, ocupa toda la fachada: puerta de medio punto entre pilastras, friso, dos balcones laterales y una hornacina con la imagen de San Miguel, de 1673, todo rematado por un gran frontón. Contrasta con la primitiva portada románica, hoy en desuso, de fustes, capiteles vegetales y arquivoltas ajedrezadas.
  • El tesoro artístico del templo. Merecen detenerse un retablo goticista en piedra policromada de la escuela de los Colonia, un lienzo del Cristo de Burgos atribuido a Mateo Cerezo el viejo, un calvario del siglo XIII en madera policromada procedente de ermitas desaparecidas, un altar hispano-flamenco incrustado en la pared, un Cristo Yaciente del siglo XVII y la capilla de Santa Bárbara, con su talla de grandes proporciones y una notable cajonería de nogal negro.
  • El palacio arzobispal. Adosado al templo, con acceso directo a él por una tribuna. El edificio actual fue levantado en la segunda mitad del siglo XVI a expensas del arzobispo Cristóbal Vela: sillería, dos pisos, portada renacentista coronada por un escudo y un amplio patio de arcos. Un palacio anterior en el mismo emplazamiento ya se citaba en 1400.
  • Los arcos de la muralla. Los dos supervivientes del antiguo recinto amurallado son el símbolo del pueblo y el escenario por el que, cada verano, entra el cortejo fúnebre de la representación teatral.
  • Torreón de Santibáñez. En el término de Arcos, cerca del río Ausín y de Villariezo, se alzan los restos de esta fortaleza de 42 × 42 metros con una torre de 12 × 14, patio y capilla de la Asunción. Torre medieval de puerta gótica y palacio renacentista de grandes ventanas dinteladas, perteneció a la familia Gallo desde 1529 hasta el siglo XIX. Es Bien de Interés Cultural desde 1949 con categoría de Castillo-Monumento, aunque su estado de conservación es preocupante.
  • Las Cuatro Tazas de Plata. Custodiadas en el Ayuntamiento, llevan la fecha de 1843, la marca de la ciudad de Burgos —una cabeza coronada y tres castillos— y las firmas del platero Claudio Fresno y del marcador Blas. Se entregaban en custodia a los concejales mientras durase su mandato.
  • El parque lineal del Ausín. A la entrada del pueblo, un pequeño parque restaurado en torno al río ofrece el paseo más agradable de la localidad y conecta el casco antiguo con los nuevos barrios.
  • Villanueva Matamala. La pedanía del municipio, un núcleo diminuto y tranquilo a pocos kilómetros, completa la visita para quien quiera ver el contraste entre la villa histórica y la aldea castellana de siempre.

Gastronomía de Arcos de la Llana

La cocina de Arcos es la del sur del alfoz burgalés: platos de cuchara, matanza y asado, servidos con generosidad en las comidas vecinales que jalonan el calendario festivo. Hay, además, un plato que aquí tiene rango de institución.

  • Las sopas de ajo. Son el emblema gastronómico local. Se preparan de forma comunitaria en las grandes citas del pueblo, cocinadas por vecinos voluntarios en calderos para cientos de comensales, y figuran de manera destacada en los agradecimientos de cada edición de las fiestas. Pan, ajo, pimentón, aceite y caldo: sencillez castellana en estado puro.
  • Olla podrida. El gran cocido invernal burgalés, con Alubia de Ibeas (IGP), costilla, chorizo, morcilla y oreja.
  • Productos de la matanza. Chorizo, lomo, adobos y torreznos siguen presentes en las mesas familiares y en las comidas populares.
  • Morcilla de Burgos (IGP). Arroz, cebolla horcal, sangre y manteca: el producto burgalés por excelencia, frito, a la plancha o en pincho.
  • Asados de cordero y cabrito. El lechal al horno, amparado por la IGP Lechazo de Castilla y León, y el cabrito asado son los platos mayores de las celebraciones familiares y patronales.
  • Queso fresco de Burgos. De leche de oveja, suave y esponjoso, servido como entrante o como postre con miel y nueces.
  • Repostería tradicional. Torrijas de Semana Santa, rosquillas de fiestas y hojaldres completan el recetario doméstico, junto al dulce de fruta, un guiño natural en una tierra que vivió de sus árboles frutales.

Para acompañar, los vinos de las denominaciones de origen burgalesas —Ribera del Duero y Arlanza— son la elección habitual.

Historia de Arcos de la Llana

Arcos de la Llana se asienta en el fondo de un valle ancho y despejado, a orillas del río Ausín. Su casco histórico conserva la huella de la antigua villa amurallada —arcos de acceso, plaza de la Iglesia, casonas— rodeada hoy por los desarrollos residenciales que la han convertido en uno de los núcleos más dinámicos del área metropolitana de Burgos. La visita es breve pero muy rentable: aquí se concentra una de las mayores densidades de patrimonio singular del alfoz.

  • Iglesia de San Miguel Arcángel. El monumento mayor de la villa. En el interior, tres naves y un crucero poco desarrollado cubiertos con bóvedas estrelladas de finales del siglo XV y principios del XVI, sobre un ábside rectangular presidido por un altar dorado barroco con pinturas encargadas a mediados del siglo XVII en un taller de Madrid por el arzobispo de Burgos. La restauración de 2008 retiró el yeso que ocultaba los sillares y dejó a la vista el arco por el que subían las antiguas escaleras a la torre.
  • La torre mudéjar. La joya del templo y la razón principal para venir. Levantada probablemente a comienzos del siglo XV sobre un primer cuerpo románico de piedra, alza tres cuerpos superpuestos de ladrillo con 35 ventanillas de arco de herradura, enmarcadas al exterior por arcos apuntados. Recientemente restaurada, se puede subir para divisar el pueblo y el valle.
  • La portada clasicista. Fechada en la década de 1630 y atribuida a Pedro Caballero y Pantaleón Rivas, ocupa toda la fachada: puerta de medio punto entre pilastras, friso, dos balcones laterales y una hornacina con la imagen de San Miguel, de 1673, todo rematado por un gran frontón. Contrasta con la primitiva portada románica, hoy en desuso, de fustes, capiteles vegetales y arquivoltas ajedrezadas.
  • El tesoro artístico del templo. Merecen detenerse un retablo goticista en piedra policromada de la escuela de los Colonia, un lienzo del Cristo de Burgos atribuido a Mateo Cerezo el viejo, un calvario del siglo XIII en madera policromada procedente de ermitas desaparecidas, un altar hispano-flamenco incrustado en la pared, un Cristo Yaciente del siglo XVII y la capilla de Santa Bárbara, con su talla de grandes proporciones y una notable cajonería de nogal negro.
  • El palacio arzobispal. Adosado al templo, con acceso directo a él por una tribuna. El edificio actual fue levantado en la segunda mitad del siglo XVI a expensas del arzobispo Cristóbal Vela: sillería, dos pisos, portada renacentista coronada por un escudo y un amplio patio de arcos. Un palacio anterior en el mismo emplazamiento ya se citaba en 1400.
  • Los arcos de la muralla. Los dos supervivientes del antiguo recinto amurallado son el símbolo del pueblo y el escenario por el que, cada verano, entra el cortejo fúnebre de la representación teatral.
  • Torreón de Santibáñez. En el término de Arcos, cerca del río Ausín y de Villariezo, se alzan los restos de esta fortaleza de 42 × 42 metros con una torre de 12 × 14, patio y capilla de la Asunción. Torre medieval de puerta gótica y palacio renacentista de grandes ventanas dinteladas, perteneció a la familia Gallo desde 1529 hasta el siglo XIX. Es Bien de Interés Cultural desde 1949 con categoría de Castillo-Monumento, aunque su estado de conservación es preocupante.
  • Las Cuatro Tazas de Plata. Custodiadas en el Ayuntamiento, llevan la fecha de 1843, la marca de la ciudad de Burgos —una cabeza coronada y tres castillos— y las firmas del platero Claudio Fresno y del marcador Blas. Se entregaban en custodia a los concejales mientras durase su mandato.
  • El parque lineal del Ausín. A la entrada del pueblo, un pequeño parque restaurado en torno al río ofrece el paseo más agradable de la localidad y conecta el casco antiguo con los nuevos barrios.
  • Villanueva Matamala. La pedanía del municipio, un núcleo diminuto y tranquilo a pocos kilómetros, completa la visita para quien quiera ver el contraste entre la villa histórica y la aldea castellana de siempre.

Fiestas de Arcos de la Llana

Arcos de la Llana concentra su calendario festivo entre el verano y el comienzo del otoño, con una cita que la distingue de cualquier otro pueblo del alfoz: la recreación histórica de la estancia de Juana I de Castilla.

  • Arcos Medieval y la representación de Juana (finales de agosto). Es la gran cita del año. Durante una semana el pueblo se transforma para escenificar la llegada del cortejo fúnebre de Juana I: la comitiva —nobles, soldados, obispos, monjes y antorcheros— alcanza el puente romano, entra en la villa por el arco principal, donde es recibida por el pueblo y su representante, y recorre las calles hasta la iglesia. En torno a la obra se despliegan pasacalles, teatro de calle, música antigua, andalusí, folk y de autor, conferencias y exposiciones.
  • Fiestas de verano (agosto). Las fiestas patronales estivales se celebran durante varios días de agosto, con misa solemne, procesión, comidas populares, verbenas, juegos y actividades infantiles. La devoción a Nuestra Señora de los Dolores está muy arraigada en la villa: da nombre incluso a la asociación local de pensionistas y jubilados.
  • San Miguel Arcángel (29 de septiembre). La festividad del patrón de la villa y titular de la iglesia parroquial, con actos religiosos y celebración vecinal en la que la peña Los Miguelitos desempeña un papel destacado.
  • Santa Bárbara (diciembre). La santa cuenta con capilla propia y una notable talla en la iglesia parroquial, y su festividad mantiene presencia en el calendario devocional de la localidad.
  • Las sopas de ajo populares. Más que un plato, un ritual: la elaboración comunitaria de las sopas por vecinos voluntarios es una de las tradiciones más queridas y reconocibles de las fiestas arqueñas.
  • El calendario de la escuela infantil. Belén y visita de Papá Noel en Navidad, disfraces en Carnaval, procesión en el jardín en Semana Santa y graduación en verano: pequeñas tradiciones recientes que reflejan el perfil joven del pueblo actual.

Para conocer el programa concreto de cada año conviene consultar los canales del Ayuntamiento de Arcos de la Llana y de la asociación Arcos Cultural – Arcos Medieval.

Cultura de Arcos de la Llana

Pocos pueblos del alfoz burgalés han sabido convertir su historia en proyecto cultural con tanta eficacia como Arcos. La villa ha construido su identidad contemporánea en torno a la figura de Juana I de Castilla, y lo ha hecho desde el voluntariado vecinal.

  • Arcos Cultural – Arcos Medieval. La asociación nació con motivo del V Centenario del paso de Juana I por la villa y es la promotora de todo el proyecto. De su seno surgió la compañía Artella Teatro, formada por vecinos, que ha llevado la obra fuera del pueblo —entre otros escenarios, al ciclo Encuentros con los Clásicos del Monasterio de San Juan, en Burgos—.
  • "Juana: Ciega Razón". La representación teatral de carácter histórico que narra la estancia de la reina en Arcos entre 1507 y 1509. El guion, la dirección, la escenografía y los más de sesenta actores y figurantes son vecinos de la localidad, y la obra se ha ido ampliando año tras año para incorporar nuevas facetas de la biografía de Juana antes de su llegada al pueblo.
  • Escuela Municipal de Música. Cuenta con un Coro de Cámara propio que participa en la producción teatral y en la vida cultural del municipio, junto a formaciones invitadas de música antigua y tradicional.
  • Centro Cívico. Abierto en julio de 2008 con el objetivo de acercar internet y las nuevas tecnologías a los vecinos, se ha convertido en el núcleo de la vida sociocultural del pueblo. Reúne biblioteca con actividades de animación a la lectura, hemeroteca con prensa diaria y revistas, sala de exposiciones y aula de informática, y en su primer año ya contaba con unos 350 usuarios habituales. De su programación han salido iniciativas como Imaginarcos o el mes temático "Noviembre Verde".
  • Tejido asociativo. Peñas como Los Miguelitos y la Asociación de Pensionistas y Jubilados Virgen de los Dolores sostienen buena parte de las actividades del calendario y son parte esencial del engranaje que hace posible la representación teatral.
  • Arqueños ilustres. La villa ha dado figuras como Pedro Carazo Carnicero (n. 1912), médico y durante trece años presidente de la Diputación Provincial de Burgos; el sacerdote y escritor Elías González Barriuso (n. 1956), autor de un estudio sobre Salas de los Infantes; y el pintor Ángel García, nacido en Arcos y afincado en Portugalete.
  • Legado bibliográfico. La historia local está bien documentada en obras como Arcos de la Llana, un pueblo milenario, de D. Ortega Gutiérrez (Burgos, 1995), y el relato Itinerario de una locura de amor, de Elías Rubio Marcos, dedicado precisamente al episodio de la reina.

Geografía de Arcos de la Llana

Situación. Arcos de la Llana se localiza a unos 10 kilómetros al sur de Burgos, en la comarca del Alfoz de Burgos, y forma parte del área metropolitana de la capital. Su término, de 31,4 kilómetros cuadrados, limita con Sarracín, Villariezo, Villagonzalo Pedernales, Albillos, Villamiel de Muñó y Villangómez, además de con su propia pedanía, Villanueva Matamala. Sus coordenadas son 42° 15′ N y 3° 45′ O.

Relieve y altitud. El caserío se asienta a unos 849 metros de altitud, en el fondo de un valle dilatado y ancho, sobre una leve ladera junto al cauce. El apellido "de la Llana" describe con exactitud el emplazamiento: aquí no hay páramos que encajonen el pueblo, sino una llanura amplia y abierta, muy distinta de los valles estrechos del norte del alfoz.

Hidrografía. El río Ausín —también llamado río de los Ausines— recorre el norte del municipio y baña los pies de la villa antes de dirigirse al Arlanzón. En su entorno se conservan restos de infraestructuras hidráulicas históricas, como los molinos vinculados al torreón de Santibáñez.

Clima. Mediterráneo continentalizado, propio de la meseta norte: inviernos largos y fríos con heladas frecuentes, veranos cortos y calurosos con noches frescas, y precipitaciones moderadas concentradas en primavera y otoño.

Paisaje y vegetación. Domina el secano cerealista sobre las tierras llanas del término, con manchas de encinar y quejigar en los ribazos. La vegetación de ribera del Ausín —chopos, sauces, fresnos— aporta la nota verde más visible del paisaje y ha sido puesta en valor con el parque lineal de la entrada del pueblo. Conviene recordar que este mismo término fue durante siglos un vivero arbóreo de referencia nacional, de modo que su vocación forestal no es casual.

Comunicaciones. El municipio se articula en torno a las carreteras provinciales y locales BU-P-1007, BU-P-1001, BU-V-1014 y BU-V-1002, cuya intersección fue remodelada por la Diputación. Cuenta además con línea regular de autobús a Burgos, con varias frecuencias diarias de lunes a viernes, servicio reforzado en días lectivos —con paradas en los principales institutos de la capital y en el centro de salud de referencia— y servicio los sábados. Esa conexión estable con la ciudad es una de las claves de su crecimiento.

Demografía de Arcos de la Llana

Arcos de la Llana contaba en 2024 con 1.835 habitantes según el INE, repartidos entre la villa —que concentra la práctica totalidad— y la pedanía de Villanueva Matamala. Sobre los 31,4 kilómetros cuadrados del término, la densidad resultante ronda los 58 habitantes por kilómetro cuadrado, muy por encima de la media rural de la provincia.

La curva demográfica dibuja tres etapas muy marcadas:

  • Siglos XIX y primera mitad del XX: estabilidad. El censo de la matrícula catastral registraba 505 habitantes en 150 hogares, y Madoz confirmaba esa cifra hacia 1848. Villanueva Matamala aportaba entonces 61 vecinos en 21 viviendas, de modo que el censo conjunto de 1860 alcanzó los 784 habitantes. La población se mantuvo en torno al medio millar durante toda la primera mitad del siglo XX, con 482 personas en 1900 y 524 en 1950. Arcos fue siempre, en palabras de los cronistas, un pueblo "grande" para lo que suelen ser los pueblos de Burgos.
  • 1960-1990: colapso. La emigración hacia la ciudad vació el municipio a un ritmo acelerado hasta tocar un mínimo histórico de 228 habitantes en 1991: menos de la mitad de los que tenía siglo y medio antes.
  • Siglo XXI: recuperación explosiva. En apenas la primera década del siglo se recuperó toda la población perdida. En 2010 el municipio alcanzaba ya 1.215 habitantes (1.162 en Arcos y 53 en Villanueva Matamala), duplicando la media histórica de la primera mitad del siglo XX. Desde entonces ha seguido creciendo hasta superar los 1.800.

El motor de ese vuelco es doble: la proximidad a Burgos y el elevado precio de la vivienda en la ciudad, que empujaron a numerosas familias jóvenes a buscar vivienda unifamiliar asequible en el alfoz. La procedencia de los nuevos vecinos es mayoritariamente burgalesa —de la capital y de la provincia—, lo que ha rejuvenecido la estructura de edades y justifica la apuesta municipal por equipamientos como la escuela infantil, el centro cívico o las piscinas. Arcos es hoy uno de los núcleos más poblados y de mayor crecimiento porcentual del área metropolitana de Burgos.

Economía de Arcos de la Llana

La economía de Arcos de la Llana ha girado ciento ochenta grados en un siglo: de ser un referente nacional de la producción de plantones a funcionar hoy como núcleo residencial y de servicios dentro del área metropolitana de Burgos.

La herencia de las injerteras. Durante siglos, la actividad que dio nombre y fama a Arcos fueron sus viveros de árboles frutales y ornamentales, conocidos como "injerteras". Convirtieron el amplio término municipal en un auténtico bosque de plantones cuya producción competía en los mercados de La Rioja, Toro, Madrid, La Alcarria o Toledo. Fue una especialización agraria excepcional en la Castilla cerealista y sigue siendo el episodio económico más singular de la historia local.

Sector primario. Hoy predomina el cultivo cerealista de secano sobre las tierras llanas del término, con explotaciones mecanizadas y ganadería complementaria. La producción se comercializa a través de los circuitos provinciales, con Burgos como mercado y con las denominaciones de calidad de la zona —Lechazo de Castilla y León (IGP), Morcilla de Burgos (IGP) o Alubia de Ibeas (IGP)— como referencia comercial del entorno.

Economía residencial y construcción. El crecimiento demográfico del siglo XXI se ha traducido en una intensa actividad de promoción inmobiliaria y construcción, con planes parciales de decenas de miles de metros cuadrados destinados a vivienda unifamiliar. La mayoría de la población activa trabaja fuera del municipio, en Burgos capital y en sus polígonos industriales, a menos de quince minutos.

Comercio y servicios locales. El aumento de población ha permitido sostener comercio de proximidad, hostelería y servicios personales, además de generar empleo público en los equipamientos municipales —escuela infantil, centro cívico, instalaciones deportivas—.

Turismo. Es un sector con recorrido y bien definido: turismo cultural e histórico apoyado en tres activos de peso —la torre mudéjar, el palacio arzobispal y, sobre todo, el relato de Juana I de Castilla—. La representación teatral estival atrae visitantes de toda la provincia y ha dado proyección al nombre del pueblo, aunque el volumen sigue siendo el de una excursión de proximidad desde Burgos más que el de una estancia.

Servicios de Arcos de la Llana

Arcos de la Llana cuenta con una dotación de servicios notable para su tamaño, fruto de la inversión municipal de las dos últimas décadas y de su condición de cabecera de municipio:

  • Sanidad. La localidad se integra en la red de atención primaria del área rural sur de Burgos, con el centro de salud de referencia en la capital —figura, de hecho, como parada de la línea de autobús que enlaza Arcos con Burgos—. La atención hospitalaria y las urgencias corresponden al Hospital Universitario de Burgos (HUBU). Emergencias: 112.
  • Educación.Escuela Infantil Municipal "Arcos de la Llana" (Camino Fresnillos, 13), centro público de primer ciclo abierto en octubre de 2007 e inaugurado oficialmente en 2008. Dispone de aula de bebés, de 1-2 años y de 2-3 años, horario de 7:00 a 17:30 adaptable y servicio de comedor. El resto de etapas educativas se cursan en centros del entorno y de Burgos capital, con servicio de autobús en días lectivos.
  • Deporte.Piscinas municipales, inauguradas en 2021, principal equipamiento deportivo y punto de encuentro estival, complementadas por las instalaciones deportivas municipales.
  • Cultura y biblioteca.Centro Cívico con biblioteca, hemeroteca, sala de exposiciones y aula de informática con conexión gratuita, además de la Escuela Municipal de Música.
  • Bienestar social. Los servicios sociales básicos se prestan a través del CEAS correspondiente a la zona rural del alfoz sur, con programas de ayuda a domicilio, dependencia, familia y personas mayores, muy vinculados a la asociación local de jubilados.
  • Seguridad.Guardia Civil (062), con puesto de referencia en la zona; bomberos del Parque de Burgos; Protección Civil provincial.
  • Comercio y hostelería. La villa dispone de comercio de proximidad y hostelería local, suficiente para el día a día, con Burgos como referencia para compras de mayor volumen.
  • Transporte público.Línea regular de autobús con Burgos: cuatro salidas diarias de lunes a viernes en cada sentido, servicio específico en días lectivos con paradas en los principales centros educativos de la capital, y servicio los sábados en horario de tarde y noche.
  • Administración.Ayuntamiento en la Plaza de la Iglesia, 1, con sede electrónica para trámites telemáticos.

Administración política de Arcos de la Llana

Arcos de la Llana es cabecera de su propio ayuntamiento. La casa consistorial se encuentra en la Plaza de la Iglesia, 1 (09195), junto al templo parroquial, y atiende al público en horario de mañana de lunes a viernes, con apertura vespertina los jueves entre octubre y mayo. El consistorio dispone de sede electrónica propia para la tramitación telemática.

Tras las elecciones municipales del 28 de mayo de 2023, la alcaldía la ostenta Francisco Javier Castillo Alonso, del Partido Popular. La corporación está formada por nueve concejales:

  • PP (7): el alcalde, el primer teniente de alcalde Jesús María Sendino Pedrosa —que fue alcalde de la villa durante años—, Claudia Martínez González, Mª del Rosario Mainez Mendaza, Vanesa Cabreros Fernández, Yolanda Herbosa Abad y Germán Blasco Barriuso.
  • Podemos-IU-AV (1): Carlos Mata Cantero.
  • Ciudadanos (1): Sebastián Fichte.

El municipio está integrado por dos localidades: Arcos de la Llana, capital, y la Entidad Local Menor de Villanueva Matamala, incorporada al término entre los censos de 1842 y 1857 y que conserva personalidad jurídica propia con su junta vecinal.

En el plano supramunicipal, Arcos forma parte de la Mancomunidad Ribera del Río Ausín y Zona de San Pedro Cardeña, que agrupa servicios comunes de los municipios del entorno. Territorialmente pertenece a la comarca del Alfoz de Burgos y al partido judicial de Burgos, con cabecera en la capital provincial; en lo eclesiástico, a la Archidiócesis de Burgos, de cuya mitra fue señorío durante ocho siglos.

En materia urbanística, el municipio se rige por unas Normas Urbanísticas Municipales aprobadas definitivamente el 1 de agosto de 2002, que sustituyeron a las Normas Subsidiarias de 1995 y que han ordenado la fuerte expansión residencial de las últimas décadas.

Habitantes1.823 hab. (2025)
GentilicioArqueño, -a
Altitud849 m
Superficie31,40 km²
Densidad de población58,4 hab./km²
Distancia a Burgos capital10 km
Código postal09195
PatrónSan Miguel Arcángel
PatronaNuestra Señora de los Dolores

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