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Edificio del Archivo del Adelantamiento de Castilla
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Edificio del Archivo del Adelantamiento de Castilla

Palacios y Edificios Históricos

Es el edificio más solemne de Covarrubias y, curiosamente, el que más gente cruza sin mirar: un bloque de piedra con estribos, ventanas enrejadas y un escudo real enorme presidiendo la fachada, atravesado en su base por un gran arco por el que se entra al casco viejo. Se levantó en 1575 por orden de Felipe II para guardar bajo llave la documentación del Adelantamiento de Castilla, y tiene toda la pinta de lo que fue: un archivo de Estado, austero, macizo y hecho para durar.

Hoy es, además, la parada más útil de la villa: bajo su arco está la Oficina de Turismo y en sus plantas altas, el Museo del Libro. Empiezas la visita a Covarrubias aquí sin darte cuenta.

Lo imprescindible: ¿qué no te puedes perder?

Es un edificio de mirar hacia arriba y de pararse debajo. Cuatro cosas concretas:

  • El escudo real en la fachada: labrado en piedra, coronado y de gran tamaño, con los cuarteles de la monarquía de los Austrias —castillos, leones, los palos de Aragón, las águilas— y, colgando bajo la punta, el collar del Toisón de Oro con su vellocino. Es el sello de que esto no lo mandó hacer un señor del pueblo, sino el rey.
  • El arco pasante y su bóveda: el edificio no bordea la calle, la atraviesa. Bajo el gran arco de medio punto hay una bóveda de crucería con nervios apeados en columnillas, y en sus muros, las placas conmemorativas que cuentan quién mandó construirlo y cuándo. Es el mejor rincón del conjunto y el que casi nadie fotografía.
  • La fachada herreriana: contrafuertes rematados en pináculo, muro de mampostería con esquinas y recercados de sillería, y ventanas con rejería de forja y molduras renacentistas de frontón partido. Sobriedad de manual, con el detalle justo en los sitios justos.
  • El Museo del Libro: en las plantas superiores, ocupando las salas del antiguo archivo. Un edificio pensado para custodiar documentos que ha acabado, siglos después, dedicado al libro. Pocos usos encajan tan bien con un continente.

¿Cuánto tiempo se necesita para visitar el Edificio del Archivo del Adelantamiento de Castilla?

Por fuera y bajo el arco, diez minutos bien aprovechados: el escudo, la bóveda, las placas y la fachada. Si subes al Museo del Libro, calcula entre cuarenta minutos y una hora más. Y como la Oficina de Turismo está justo aquí abajo, en la práctica es la parada donde casi todo el mundo empieza su vuelta por Covarrubias, así que el rato se alarga solo.

¿Qué curiosidad o leyenda esconde el Edificio del Archivo del Adelantamiento de Castilla?

Que este edificio existe por enchufe, y del bueno. Covarrubias no era ni la villa más grande ni la más céntrica para guardar el archivo de todo un Adelantamiento, pero tenía un as en la manga: Francisco Vallés, "el Divino Vallés", hijo del pueblo y médico de cámara de Felipe II. Fue a instancia suya como el rey ordenó levantar aquí el archivo, en 1575.

Y ahí está lo mejor: el mismo hombre que consiguió para su pueblo este edificio es el que había mandado derribar sus murallas, por aquellos años, para ventilar las calles y frenar la peste. Vallés le quitó a Covarrubias su cerca medieval y le trajo a cambio un edificio real. No es mal trato.

¿Se puede entrar en el Edificio del Archivo del Adelantamiento de Castilla?

Sí, y por partida doble. Bajo el arco está la entrada a la Oficina de Turismo de Covarrubias, y en las plantas superiores se visita el Museo del Libro. El paso bajo el arco es público y permanente, forma parte del propio callejero, así que la bóveda de crucería y las placas se ven siempre. Las condiciones concretas de la visita al museo las tienes en la información práctica de esta ficha.

¿Qué era el Adelantamiento de Castilla y por qué su archivo acabó en Covarrubias?

El Adelantamiento de Castilla era una gran demarcación judicial y administrativa de la Corona, al frente de la cual estaba el adelantado mayor. Como cualquier institución de justicia, generaba montañas de papel: pleitos, ejecutorias, escrituras, sentencias. Todo eso necesitaba un lugar seguro donde custodiarse, y eso es exactamente lo que es este edificio: un archivo de Estado del siglo XVI, con muros gruesos, pocos vanos y todos enrejados. La razón de que le tocara a Covarrubias tiene nombre y apellidos, y es la de la pregunta anterior.

¿Queda algo del archivo original dentro del Edificio del Archivo del Adelantamiento de Castilla?

No, y conviene saberlo antes de entrar buscando legajos. En el siglo XVIII la documentación se trasladó al Archivo General de Simancas, y el edificio se quedó sin la función para la que había nacido. Lo que hoy alberga —oficina de turismo y museo— es un uso posterior. Dicho de otro modo: el archivo se fue, el edificio se quedó, y es él, con su escudo y su arco, el auténtico documento que hay que leer aquí.

El Edificio del Archivo del Adelantamiento de Castilla es una construcción civil de carácter administrativo levantada en la segunda mitad del siglo XVI por iniciativa de la Corona, concebida específicamente como depósito documental del Adelantamiento de Castilla. Responde a un lenguaje renacentista de filiación herreriana —volumen prismático, sobriedad de paramentos, geometría severa— con elementos decorativos platerescos concentrados en los recercados de los vanos. Su rasgo tipológico más singular es que no se concibió como edificio exento: estuvo incrustado en el recinto amurallado de la villa y funcionó como su puerta norte, de modo que el gran arco que lo atraviesa en planta baja era, literalmente, una de las entradas a Covarrubias. Está declarado Monumento Histórico-Artístico desde 1961 y tiene hoy la consideración de Bien de Interés Cultural.

Historia y cronología

La construcción del edificio se enmarca en el esfuerzo de la monarquía de Felipe II por dotar de sede estable y segura a los archivos de la administración castellana, la misma política de la que nació el Archivo General de Simancas. El Adelantamiento de Castilla era una gran demarcación judicial y administrativa de la Corona, encabezada por el adelantado mayor, cuya actividad generaba un volumen constante de documentación —pleitos, ejecutorias, escrituras, provisiones— que requería custodia permanente en condiciones de seguridad.

La elección de Covarrubias como sede no respondió a razones de centralidad geográfica, sino a la intercesión de un vecino ilustre: el doctor Francisco Vallés, conocido como "el Divino Vallés", natural de la villa y médico de cámara de Felipe II. Las fuentes municipales y la propia epigrafía conmemorativa del edificio coinciden en señalar que la obra se levantó a instancia suya y como reconocimiento a su figura. La fecha que se maneja de forma consistente es 1575, dentro del marco general de la segunda mitad del siglo XVI que dan las catalogaciones.

El edificio mantuvo su función archivística durante casi dos siglos. En el siglo XVIII la documentación fue trasladada al Archivo General de Simancas, en el marco de la concentración de fondos de la administración castellana en aquella fortaleza, y el inmueble quedó vacío de contenido y de cometido. A partir de entonces atravesó un largo periodo sin uso definido, hasta su recuperación en el siglo XX mediante la restauración de 1963 y su posterior adaptación a los usos culturales y de servicio público que alberga en la actualidad.

Conviene subrayar una paradoja documentada en la historia de la villa: el mismo Francisco Vallés a cuya instancia se erigió este edificio es a quien las fuentes municipales atribuyen la orden de derribar el recinto amurallado de Covarrubias, en esa misma segunda mitad del siglo XVI, por razones de salubridad frente a la peste. El Archivo, integrado en esa cerca como puerta norte, es precisamente uno de los pocos elementos del sistema que sobrevivió al desmantelamiento.

Autoría y adscripción estilística

Las catalogaciones disponibles atribuyen la traza y el proyecto a Juan de Herrera (1530-1597), arquitecto real de Felipe II y responsable del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, y la ejecución material a Juan de Vallejo, a quien se deben los detalles platerescos que matizan la severidad del conjunto. La misma doble autoría aparece recogida en la placa conmemorativa instalada bajo el arco del edificio.

La atribución encaja con la lectura formal del inmueble: la concepción general es plenamente herreriana —bloque prismático, muro desnudo, huecos escasos y ordenados, ausencia de ornamento en los paramentos, refuerzo mediante contrafuertes— mientras que la decoración se concentra exclusivamente en los recercados de las ventanas, con un repertorio de raíz plateresca que corresponde a una tradición constructiva anterior y más ornamental. Esa tensión entre continente severo y detalle labrado es, precisamente, lo que la doble autoría explica.

Debe señalarse una cuestión abierta que las fuentes consultadas no resuelven. Si el Juan de Vallejo mencionado es el maestro mayor de la catedral de Burgos, autor del cimborrio del crucero, la identificación plantea un problema de cronología difícil de encajar con una obra fechada en 1575, dado que la actividad documentada de aquel maestro corresponde a décadas anteriores. Podría tratarse de un homónimo, de un descendiente o continuador de su taller, o bien de un desajuste en la fecha que las fuentes divulgativas repiten. Esta ficha recoge la atribución tal y como consta, sin resolver la identificación ni dar por buena una equivalencia que no está demostrada.

Descripción arquitectónica e integración en el recinto amurallado

El edificio adopta la forma de un prisma de base rectangular con tres alturas, construido en mampostería concertada de piedra caliza con empleo de sillería en esquinas, contrafuertes, recercados de vanos y en las dovelas del arco. La cubierta es a cuatro aguas, de teja curva sobre alero de piedra moldurada, y se remata en pináculos con bolas y veletas de forja en los ángulos.

La composición de la fachada principal es estrictamente simétrica y jerarquizada:

  • Contrafuertes: cuatro grandes estribos de sillería, situados en las esquinas y flanqueando el arco de entrada, rematados en cubierta a dos aguas de piedra. Son el elemento que da al conjunto su carácter fortificado y su ritmo vertical.
  • Arco de acceso: gran arco de medio punto de dovelaje de sillería, abierto en el eje de la planta baja y de paso pasante, que comunica la plaza exterior con el interior del casco. Bajo él, el espacio se cubre con una bóveda de crucería de nervios apeados en columnillas adosadas con capitel, solución de tradición gótica que convive con el lenguaje renacentista del alzado.
  • Vanos: cinco ventanas principales distribuidas en dos niveles, con recercados renacentistas —jambas molduradas, pilastrillas, frontones y motivos de bolas y rosetas— y rejería de forja de calidad, uno de los elementos más destacados del inmueble. En planta baja se abren además dos pequeños vanos de medio punto, de proporción y factura muy distintas.
  • Escudo: gran relieve heráldico centrado en el paño superior, tratado en sección específica más abajo.

La condición más singular del edificio es su integración en la muralla. No fue concebido como pieza aislada, sino incrustado en el recinto defensivo de la villa, del que constituyó la puerta norte. Esto explica su carácter macizo, la escasez y el enrejado de sus huecos y, sobre todo, la existencia del arco pasante: no es un pórtico decorativo, es el vano de una puerta urbana. Tras el desmantelamiento de la cerca, el edificio quedó como uno de los pocos testimonios en pie del sistema de accesos de Covarrubias.

No constan publicadas las dimensiones del inmueble —superficie en planta, altura total, luz del arco— ni un levantamiento arquitectónico accesible. Esta ficha se abstiene de aportar cifras que no puede respaldar.

El escudo real y la epigrafía conmemorativa

El elemento ornamental de mayor entidad es el gran escudo real labrado en piedra que preside el paño superior de la fachada, centrado bajo el alero. Se dispone dentro de una moldura rectangular a modo de marco, timbrado por corona real y flanqueado por tenantes o roleos vegetales de talla vigorosa. Bajo la punta del escudo pende el collar del Toisón de Oro, con el vellocino claramente labrado en la parte inferior, distintivo de la casa de Austria.

El campo aparece cuartelado y contracuartelado, con los cuarteles propios de la monarquía hispánica de la época —castillos y leones por Castilla y León, palos por Aragón, águilas por Sicilia, y un escusón central con armas de los estados patrimoniales de la casa de Austria—, además de la granada en punta. No se ofrece aquí un blasonamiento completo: la identificación cuartel por cuartel exige examen directo de la pieza y no consta publicada. Merece señalarse una cuestión de datación que solo puede resolverse ante el original: la eventual presencia de las armas de Portugal obligaría a situar la labra del escudo con posterioridad a 1580, fecha de la unión dinástica, lo que introduciría un desfase respecto a la fecha de construcción del edificio.

Bajo el arco, en el muro que alberga el acceso a la Oficina de Turismo, se conserva una placa conmemorativa de piedra que sintetiza la historia del inmueble: recoge su denominación como Archivo del Adelantamiento de Castilla, la orden de construcción por Felipe II, la intercesión del doctor Francisco Vallés "el Divino" en su condición de médico de cámara e hijo predilecto de la villa, la mención de la traza y de su ejecución material, y la restauración de 1963. La placa incorpora asimismo una fecha precisa de mandato de construcción en 1575. Junto a ella se disponen otras dos piezas: una placa metálica de institución y un panel cerámico policromado con el nombre de la villa. La transcripción literal y completa de estas inscripciones queda pendiente de lectura directa sobre el original.

Restauración de 1963, protección y catalogación patrimonial

El inmueble fue declarado Monumento Histórico-Artístico el 13 de julio de 1961, con publicación en el Boletín Oficial del Estado del 25 de julio de ese mismo año. Con la entrada en vigor de la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español, los bienes declarados con anterioridad pasaron automáticamente a la categoría de Bien de Interés Cultural, condición con la que figura actualmente. A esta protección individual se superpone la derivada de la declaración del Conjunto Histórico de Covarrubias, de 28 de octubre de 1965.

Dos años después de la declaración, en 1963, se acometió la restauración del edificio, hecho recogido expresamente en la placa conmemorativa del arco. Fue la intervención que permitió su recuperación tras el largo periodo de desuso posterior al traslado de los fondos a Simancas, y a ella se debe en lo esencial el estado actual del conjunto. No constan publicados el proyecto, el arquitecto responsable ni el alcance concreto de aquella intervención, ni tampoco memoria de actuaciones posteriores de conservación, pese a que la adaptación del inmueble a oficina de turismo y a sede museística ha exigido necesariamente obras de acondicionamiento interior.

Uso actual: Oficina de Turismo y Museo del Libro

El edificio mantiene hoy un doble uso público. En la planta baja, con acceso desde el interior del arco, se sitúa la Oficina de Turismo de Covarrubias. En las plantas superiores, ocupando las salas del antiguo depósito documental, se instala el Museo del Libro.

El museo alberga los fondos procedentes del desaparecido Museo del Libro Fadrique de Basilea de Burgos, dedicado a la memoria del primer impresor documentado de la ciudad, activo a finales del siglo XV y responsable de ediciones capitales de los inicios de la imprenta castellana. La correspondencia entre continente y contenido es notable: un inmueble levantado en el siglo XVI para custodiar documentos alberga, cuatro siglos y medio después, una colección dedicada a la historia del libro y de su producción.

El museo funciona dentro del sistema de apertura y reserva en línea propio de los equipamientos museísticos de pequeño formato de la provincia, gestionado a través de la plataforma Museos Vivos. Las condiciones concretas de visita —régimen de apertura, entrada y reserva— se recogen en los campos de información práctica de esta ficha y no en este texto.

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