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Registrarme gratisYa tengo cuenta, iniciar sesiónErmita de Nuestra Señora de Manciles
Patrimonio ReligiosoLa Ermita de Nuestra Señora de Manciles es lo único que queda en pie de un pueblo entero. A unos tres kilómetros al noroeste de Lerma, en mitad de la campiña, esta iglesia con restos románicos de comienzos del siglo XIII sobrevivió a la desaparición de la aldea de Manciles y hoy es el escenario de la romería más multitudinaria de la comarca, a la que acuden romeros de cinco pueblos distintos.
Lo imprescindible: ¿qué no te puedes perder?
Es un conjunto rural sencillo pero con capas de historia superpuestas:
- La talla de la Virgen: entronizada con el Niño y coronada, se venera en una hornacina del muro que recibe la luz de un óculo situado justo detrás. La entrada de luz sobre la imagen, en la penumbra del templo, es la mejor estampa del interior.
- La espadaña: desmochada y en estado ruinoso, rematada por una cruz de forja, es la silueta que identifica el conjunto desde lejos.
- Los muros de sillería: la fábrica conserva los restos románicos del siglo XIII, con canecillos bajo el alero y contrafuertes.
- El porche corrido: una galería de madera sobre pilares recorre el frente de la casa aneja, la del santero, y da sombra al espacio de reunión.
- La campa con merendero: mesas y bancos corridos de piedra bajo los plátanos, con vistas despejadas a la silueta de Lerma en el horizonte. Es donde se celebra la comida campestre de la romería.
¿Cuánto tiempo se necesita para visitar la Ermita de Nuestra Señora de Manciles?
Veinte o treinta minutos para ver la ermita por fuera, recorrer la campa y disfrutar de las vistas. Si la encuentras abierta y puedes entrar a ver la talla, suma otro rato. Está en pleno campo, a unos tres kilómetros de Lerma, así que hay que acercarse expresamente, en coche o dando un buen paseo entre cultivos.
¿Qué fue Manciles y por qué queda solo la ermita?
Manciles fue un pueblo que desapareció. Aparece citado en un documento de 1515 relativo a los préstamos episcopales, y todavía lo recogía Madoz en su diccionario del siglo XIX, pero de todo el caserío no sobrevivió nada salvo su iglesia. Lo que hoy ves en mitad del campo no es una ermita construida como tal, sino la parroquia de una aldea que ya no existe, mantenida en pie por la devoción cuando sus vecinos se habían marchado hacía siglos.
Hay incluso una hipótesis sobre el nombre bastante sugerente: el topónimo podría aludir al origen de sus fundadores, procedentes de otro Manciles situado a 46 kilómetros al noroeste, cerca de Villadiego. Es decir, un pueblo bautizado con la nostalgia del pueblo del que se venía. Y hoy tampoco queda ninguno de los dos.
¿Cuándo se celebra la romería de la Virgen de Manciles?
El domingo siguiente al 8 de septiembre, justo después de las fiestas patronales de Lerma, y es la gran cita del año en este paraje. Acuden cientos de romeros desde Lerma y desde Villalmanzo, Santa Cecilia, Ruyales del Agua y Villamayor de los Montes, lo que da idea de hasta dónde llega la devoción a esta Virgen.
La jornada tiene un guion fijo: misa solemne por la mañana, comida campestre en la campa, y por la tarde rosario y procesión con la Virgen por la campiña, al son de las dulzainas. Lo mejor llega al final, cuando suena la jota de Manciles y fieles y cofrades bailan alrededor de la ermita. Después, música en la campa y una gran traca que pone punto final a las fiestas ya de vuelta en el pueblo.
¿Cuál es la mejor época del año para visitar la Ermita de Manciles?
Si quieres el ambiente, no hay duda: el domingo siguiente al 8 de septiembre, día de la romería, cuando el paraje se llena de gente, mesas y dulzainas. Si prefieres el silencio, ve en primavera, con los sembrados verdes y los árboles de la campa ya frondosos, o al atardecer en cualquier época, porque desde aquí se ve recortarse Lerma sobre el horizonte con una luz preciosa. En verano, la sombra de los plátanos hace del merendero un sitio muy agradable.
¿Se puede entrar en la Ermita de Nuestra Señora de Manciles?
No de forma habitual. Es un templo rural que permanece cerrado la mayor parte del año y que abre principalmente con motivo de la romería y de celebraciones concretas. La campa, en cambio, es de acceso libre siempre, con su merendero y sus mesas de piedra, así que la visita al entorno no depende de nadie. Si te interesa ver la talla de la Virgen por dentro, lo mejor es preguntar en la oficina de turismo de Lerma o coincidir con el día grande.
La Ermita de Nuestra Señora de Manciles es un templo rural situado a unos tres kilómetros al noroeste de Lerma, en pleno campo. Conserva restos románicos de comienzos del siglo XIII y constituye el único vestigio en pie del despoblado de Manciles, aldea desaparecida cuya iglesia parroquial fue en origen. Mantiene culto activo vinculado a una romería de ámbito comarcal.
Historia y cronología
El edificio no fue concebido como ermita, sino como iglesia parroquial de la aldea de Manciles, población que llegó a desaparecer por completo y de la que este templo es el único elemento superviviente.
La cronología constructiva se sitúa a comienzos del siglo XIII, según la datación de sus restos románicos recogida por la bibliografía local. Esa fecha sitúa la fundación de la aldea con anterioridad al proceso de transformación urbana que Lerma experimentaría cuatro siglos después.
Las menciones documentales del despoblado son escasas pero significativas:
- 1515: Manciles aparece citado en un documento relativo a los préstamos episcopales, lo que acredita su existencia como entidad de población en esa fecha.
- Siglo XIX: Pascual Madoz lo recoge en su Diccionario geográfico-estadístico-histórico, señal de que la memoria del lugar seguía viva en la documentación decimonónica.
- El repertorio de despoblados burgaleses elaborado por Ismael García Ramila lo consigna expresamente como "lugar hoy despoblado, estuvo sito dentro del término municipal de Lerma, consérvase aún una ermita dentro de su recinto".
No consta documentada la fecha de despoblación ni sus causas, ni tampoco cuándo el templo pasó de parroquia a ermita ni las circunstancias en que se mantuvo el culto tras la desaparición del vecindario.
Sobre el origen del topónimo existe una hipótesis recogida por la bibliografía local: el nombre podría aludir a la procedencia de los fundadores de la aldea, originarios del Manciles situado 46 kilómetros al noroeste, en las inmediaciones de Villadiego. Se trata de una propuesta razonada y no de un dato acreditado, pero resulta coherente con los patrones de repoblación medieval castellana, en los que era frecuente que los nuevos asentamientos adoptaran el nombre del lugar de origen de sus pobladores.
Características arquitectónicas y artísticas
El templo presenta planta rectangular de nave única y responde a una fábrica de sillería de piedra caliza, con hiladas regulares y contrafuertes adosados a los muros perimetrales. El alero se resuelve mediante canecillos, elemento característico de la tradición constructiva románica.
Los elementos identificables sobre la documentación gráfica disponible son:
- Espadaña situada en el hastial, actualmente desmochada y en estado ruinoso, con la fábrica perdida en su coronamiento. Sobre ella se dispone una cruz de forja con veleta.
- Cubierta de teja curva a dos aguas sobre el cuerpo del templo.
- Óculo circular abierto en el muro, cuya posición reviste especial interés museográfico, como se detalla más adelante.
- Hornacina con arco de medio punto excavada en el espesor del muro, destinada a alojar la imagen titular.
Adosada al templo se dispone la casa del santero, edificación de dos plantas con paramentos enfoscados y pintados, cubierta de teja e instalación de placas solares en el faldón, incorporación contemporánea que denota uso y mantenimiento activos. Entre ambos cuerpos discurre un porche corrido sobre pilares con cubierta de teja, que genera un espacio de sombra y reunión frente al conjunto.
No constan publicadas las dimensiones del templo, la descripción de su portada, la existencia de canecillos figurados o de otros elementos escultóricos románicos, ni la datación precisa de las distintas fases de la fábrica.
La talla de la Virgen y su disposición
La imagen titular es una talla de Virgen entronizada con el Niño, policromada y con corona, dispuesta sobre una peana en la hornacina del muro. Su tipología —frontalidad, disposición del Niño y carácter sedente— corresponde a los modelos de Virgen románica o gótica de talla habituales en la escultura castellana, adscripción coherente con la cronología del edificio. Esta datación no ha podido confirmarse documentalmente y requeriría examen especializado.
Merece atención específica la disposición museográfica, probablemente resultado de la propia configuración del muro: el óculo se abre inmediatamente por encima de la hornacina, de modo que la luz natural incide sobre la imagen desde arriba y desde atrás, recortándola contra la penumbra del interior. El efecto, buscado o no, concentra toda la iluminación del templo sobre la pieza venerada.
La romería de la Virgen de Manciles
El elemento que mantiene vivo el conjunto es su romería anual, celebrada el domingo siguiente al 8 de septiembre, inmediatamente después de las fiestas patronales de Lerma, dedicadas a la Natividad de Nuestra Señora.
Su rasgo más destacable es el carácter intermunicipal: acuden romeros no solo de Lerma sino también de Villalmanzo, Santa Cecilia, Ruyales del Agua y Villamayor de los Montes. Esa concurrencia de cinco localidades es indicio de que la devoción a esta Virgen desbordó el ámbito del despoblado original y se extendió por toda la comarca, con cifras que las fuentes municipales sitúan en cientos de romeros.
El desarrollo de la jornada está fijado por la costumbre:
- Misa solemne por la mañana.
- Comida campestre en la campa del entorno.
- Por la tarde, rosario y procesión con la imagen por la campiña, acompañada de dulzainas.
- Interpretación de la jota de Manciles, pieza tradicional propia de esta celebración, que fieles y cofrades bailan alrededor de la ermita.
- Música en la campa y traca final, ya en el casco urbano de Lerma.
La existencia de una jota propia y de una cofradía vinculada constituye el dato etnográfico de mayor valor del conjunto, al tratarse de manifestaciones inmateriales asociadas específicamente a este enclave.
Instalaciones del entorno y régimen de acceso
El conjunto cuenta con un área recreativa acondicionada sobre pradera, dotada de mesas y bancos corridos de piedra bajo arbolado de plátanos podados en cabeza, además de un crucero de piedra sobre basamento. Estas instalaciones dan servicio a la comida campestre de la romería y permanecen disponibles el resto del año.
El emplazamiento, en cota ligeramente elevada sobre la campiña, ofrece vista despejada sobre el perfil de Lerma en el horizonte, con la silueta del conjunto ducal reconocible a distancia.
En cuanto al régimen de acceso, el templo permanece cerrado con carácter general y abre principalmente con motivo de la romería y de celebraciones puntuales, mientras que la campa y el área recreativa son de acceso libre. No se ha localizado declaración de Bien de Interés Cultural ni catalogación específica para este inmueble, ni consta ninguna intervención de restauración documentada, extremo llamativo dado el estado ruinoso de la espadaña frente al buen mantenimiento del resto del conjunto.
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