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Registrarme gratisYa tengo cuenta, iniciar sesiónIglesia y Convento de San Blas
Patrimonio ReligiosoLa Iglesia y Convento de San Blas es la fundación religiosa de la que más orgulloso se sintió el duque de Lerma, y sigue viva cuatro siglos después: lo habita una comunidad de monjas dominicas de clausura desde 1613. Está pegado al Palacio Ducal, en su costado sur, y guarda dentro un retablo dorado que cubre la cabecera entera y las reliquias del santo que le da nombre.
Lo imprescindible: ¿qué no te puedes perder?
Es un convento de clausura, así que lo visitable es la iglesia. Pero lo que hay dentro merece la parada:
- El retablo mayor: un mueble protobarroco de mazonería dorada que cubre por completo la cabecera, con cuatro cuerpos de anchura descendente. Lo concibió Juan Gómez de Mora aprovechando piezas de un retablo anterior, y su traza es más arquitectónica que escultórica.
- Las quince tablas pintadas: las de los cuerpos superiores llegaron traídas de Flandes; las demás son obra de Pedro Antonio Vidal, pintor personal del duque.
- La talla de San Blas: madera policromada del siglo XVII, donada por el propio duque, con un medallón que funciona como relicario y contiene parte de los huesos del cráneo del santo.
- La cúpula del crucero: media naranja con linterna sobre pechinas, que explica la amplitud y la luminosidad que sorprenden nada más entrar.
- Los arranques del pasadizo: fuera, en el muro, se aprecian todavía los arranques de los tres arcos del pasadizo volado que unía el convento con el palacio hasta el siglo XIX.
¿Cuánto tiempo se necesita para visitar la Iglesia y Convento de San Blas?
La iglesia se recorre en veinte o treinta minutos, lo justo para detenerse en el retablo, identificar las tablas y mirar la cúpula. Por fuera, con diez minutos rodeas el conjunto y localizas los arranques del antiguo pasadizo. Ten en cuenta que es un convento de clausura en funcionamiento: la iglesia abre con motivo de los oficios religiosos, no como espacio museístico, así que conviene informarse antes.
¿Qué curiosidad esconde la Iglesia y Convento de San Blas?
Que estas monjas llegaron aquí por un problema de dinero y una norma incumplida. La comunidad procedía del monasterio de San Blas de El Tovar, en Cifuentes (Guadalajara), donde a principios del siglo XVII las rentas se habían hundido y el edificio se caía a pedazos. El Concilio de Trento obligaba además a trasladar al interior de las poblaciones los conventos femeninos en despoblado, algo que allí no se cumplía por la devoción que despertaban las reliquias del santo. En 1612 el provincial de la orden acudió al duque, que era patrono de los dominicos en Castilla, y este ofreció traerlas a su villa. Y hay un segundo capítulo con emoción: cuando en 1808 las tropas francesas ocuparon el convento, las monjas se dispersaron hacia Madrid y Valladolid, pero antes escondieron buena parte del patrimonio en casas de familiares y amigos para que no se perdiera.
¿Se puede entrar en el Convento de San Blas de Lerma?
Solo a la iglesia, y con matices. Es una comunidad de clausura, formada actualmente por quince religiosas, así que las dependencias conventuales no se visitan. Lo que sí está abierto a los fieles es el templo, con motivo de los oficios, y ahí es donde se encuentra todo lo artísticamente relevante. Las religiosas mantienen además la venta de dulces y productos artesanos, una actividad tradicional de la comunidad. Los visitantes coinciden en un detalle que no aparece en ninguna guía: cantan, y cantan muy bien, a determinadas horas del día.
¿Qué se celebra el día de San Blas en el convento de Lerma?
La Bendición de las Roscas, cada 3 de febrero, y es la cita más arraigada del lugar. Se bendicen roscas de dulce o de pan a las que la tradición atribuye protección para la garganta, en coherencia con el patronazgo del santo. Los primeros en llegar son los escolares del pueblo, que llenan el templo a media mañana, y tras las celebraciones se da a venerar a los fieles el relicario con el resto del cráneo de San Blas. Es el día en que este convento discreto se convierte en el centro de Lerma.
Características
- Gratuito
La Iglesia y Convento de San Blas es un monasterio dominico femenino de clausura situado en el costado meridional del Palacio Ducal de Lerma. Fue erigido entre 1613 y 1617 por iniciativa de Francisco Gómez de Sandoval y Rojas, I duque de Lerma, dentro del programa de fundaciones religiosas de la villa ducal, y responde al clasicismo herreriano propio del conjunto, con un retablo mayor de traza protobarroca. Continúa habitado por la comunidad de religiosas dominicas para la que fue construido.
Historia y cronología
El origen de la fundación no está en un impulso devocional espontáneo, sino en la resolución de un problema concreto de la orden. La comunidad de monjas dominicas del monasterio de San Blas de El Tovar, en el término de Cifuentes (Guadalajara), atravesaba a comienzos del siglo XVII una situación crítica: sus rentas habían disminuido considerablemente y ocupaban un edificio ya deteriorado.
A esa precariedad se sumaba una cuestión normativa. El Concilio de Trento había establecido que los conventos femeninos situados en despoblado debían trasladarse al interior de las poblaciones, disposición que en El Tovar no se había ejecutado por respeto a la devoción que suscitaban en la comarca las reliquias de San Blas allí custodiadas.
En 1612, el padre provincial de la orden en España se dirigió a Francisco Gómez de Sandoval y Rojas, valido de Felipe III, en su condición de patrono de frailes y monjas de Santo Domingo en Castilla, solicitando su intervención. El duque propuso el traslado de la comunidad a su villa, operación que las fuentes sitúan entre 1612 y 1613 y que fue inaugurada con considerable ceremonia. Las fuentes coinciden en calificar esta fundación como la que gozó del mayor favoritismo del duque de cuantas promovió en Lerma.
La construcción del edificio se desarrolló entre 1613 y 1617. Sobre la autoría existe una discrepancia documental que conviene consignar con precisión, dado que las fuentes ofrecen tres versiones parcialmente compatibles:
- El Ayuntamiento de Lerma atribuye la traza a Francisco de Mora, el mismo arquitecto que había proyectado el Palacio Ducal, correspondiendo el alzado a fray Alberto de la Madre de Dios, Damián de Espinosa y Juan de Reoz.
- Wikipedia atribuye la traza directamente a fray Alberto de la Madre de Dios, siendo Espinosa y Reoz los ejecutores materiales de la obra.
- Una tercera versión reconcilia ambas: Francisco de Mora tomó parte activa en el diseño inicial, pero falleció en 1610, antes del traslado de la comunidad, por lo que hubo que buscarle sustituto, papel que asumió el arquitecto carmelita.
Esta última explicación resulta la más coherente con la cronología, pero no ha sido posible confirmarla con documentación de archivo.
Los hitos posteriores documentados son escasos pero significativos:
- 1808: las tropas francesas ocuparon el convento durante la Guerra de la Independencia. Las religiosas se desplazaron a Madrid y Valladolid, pero antes ocultaron gran parte del patrimonio conventual en casas de familiares y amigos para evitar su pérdida. Las fuentes no detallan qué se recuperó posteriormente.
- Siglo XIX: desaparece el pasadizo volado que conectaba el convento con el Palacio Ducal. Algunas fuentes señalan además un periodo de abandono del inmueble en esa centuria.
- Actualidad: la comunidad continúa activa, integrada según sus propios datos por quince monjas, catorce profesas solemnes y una de profesión temporal, con edades comprendidas entre los 30 y los 91 años.
Características arquitectónicas y artísticas
El conjunto se emplaza inmediatamente al sur del Palacio Ducal, con el que estuvo físicamente conectado mediante un pasadizo volado de tres arcos. Este elemento, desaparecido en el siglo XIX, respondía a la lógica del conjunto ducal, que permitía al duque desplazarse entre sus fundaciones sin pisar la vía pública. Su rastro material se conserva: aún pueden verse los arranques de los arcos en el paramento, testimonio de una relación arquitectónica hoy interrumpida por la calle que separa ambos edificios.
Al tratarse de un convento de clausura, únicamente resulta accesible el templo, abierto a los fieles con motivo de los oficios religiosos. Su configuración responde al modelo conventual contrarreformista:
- Planta de una sola nave con crucero.
- Cubrición del crucero mediante cúpula de media naranja con linterna, apoyada sobre pechinas.
- Interior caracterizado por su amplitud y luminosidad, rasgo que las fuentes destacan expresamente.
La pieza artística de mayor entidad es el retablo mayor, que cubre íntegramente la cabecera. Se trata de un mueble protobarroco de rígido clasicismo, ejecutado en mazonería dorada y organizado en cuatro cuerpos de anchura descendente, con una traza más arquitectónica que escultórica, coherente con el lenguaje formal del conjunto ducal. Fue concebido por Juan Gómez de Mora, quien aprovechó algunas piezas de un retablo anterior, práctica habitual en la época.
El programa iconográfico del retablo se distribuye como sigue:
- Quince tablas pintadas alojadas en sus nichos. Las correspondientes a los cuerpos superiores fueron traídas de Flandes; las restantes son obra de Pedro Antonio Vidal, pintor al servicio del duque.
- En la hornacina de la calle central, la talla de San Blas, titular del monasterio, obra del siglo XVII en madera policromada, dotada por el propio duque. Su medallón constituye un relicario que contiene parte de los huesos del cráneo del santo.
- Sobre el banco, dos tallas de menor tamaño representando a la Virgen y a San Roque.
No constan publicadas las dimensiones del templo ni del conjunto conventual, los materiales concretos de la fábrica, la descripción de la portada ni las medidas del retablo, por lo que se omiten en lugar de estimarlos.
Restauraciones e intervenciones
No consta ninguna campaña de restauración documentada con fecha, presupuesto o dirección facultativa en las fuentes públicas consultadas, incluidos los registros de la Consejería de Cultura de la Junta de Castilla y León. Dado que se trata de un inmueble de titularidad eclesiástica en uso continuado desde 1617, resulta improbable que no haya sido objeto de obras de conservación, pero estas no aparecen recogidas en los repertorios accesibles.
La actuación de mayor alcance documentada sobre el conjunto fue, en sentido inverso, una demolición: la desaparición en el siglo XIX del pasadizo volado de tres arcos y la apertura de la vía que hoy separa el convento del palacio. Las fuentes no precisan la fecha exacta, el motivo ni la autoridad que ordenó la actuación, extremos que convendría rastrear en la documentación municipal decimonónica.
Cabe consignar igualmente que la ocupación francesa de 1808 supuso una alteración material del conjunto, con dispersión temporal de sus bienes muebles. La ausencia de inventario previo y posterior impide evaluar el alcance real de las pérdidas.
Protección y catalogación patrimonial
No se ha localizado declaración individualizada de Bien de Interés Cultural para este inmueble. Su protección deriva de la integración en el Conjunto Histórico de Lerma, cuyo casco fue declarado conjunto histórico-artístico en 1965, figura hoy equivalente a Bien de Interés Cultural con categoría de Conjunto Histórico conforme a la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español.
En consecuencia, cualquier intervención sobre la fábrica del convento, sobre los paramentos que conservan los arranques del antiguo pasadizo o sobre su entorno inmediato queda sujeta a autorización de la administración cultural autonómica. Los bienes muebles del templo —singularmente el retablo, las quince tablas y la talla relicario— están asimismo amparados por la legislación de patrimonio, con independencia de su titularidad eclesiástica.
Conviene precisar que el uso del inmueble es residencial y religioso, no museístico. Esa circunstancia condiciona el régimen de acceso, limitado al templo en horario de culto, y es determinante para cualquier planteamiento de puesta en valor turística del conjunto.
Datos técnicos y curiosidades adicionales
El monasterio conserva reliquias muy veneradas de su titular, elemento que resulta central para comprender la propia existencia de la fundación: fue precisamente la devoción hacia esas reliquias en Cifuentes lo que durante décadas retrasó el cumplimiento del mandato tridentino de traslado, y su llegada a Lerma constituyó uno de los activos simbólicos que el duque incorporó a su villa.
De ese patrimonio deriva la tradición más arraigada asociada al convento: la Bendición de las Roscas, celebrada cada 3 de febrero, festividad de San Blas. Se bendicen roscas de dulce o de pan a las que se atribuye protección para la garganta, en coherencia con el patronazgo del santo sobre las afecciones de esa parte del cuerpo. Los primeros en acudir son los escolares de la localidad, que llenan el templo conventual a media mañana, y tras las celebraciones se da a venerar a los fieles un segundo relicario que conserva el resto del cráneo del santo, distinto del incorporado a la talla.
La comunidad mantiene además una actividad económica artesanal propia, mediante la elaboración y venta de dulces y otros productos, práctica habitual en los monasterios femeninos de clausura y que constituye una de sus fuentes de sostenimiento.
Por último, cabe señalar como rasgo característico documentado por los visitantes el canto litúrgico de las religiosas en determinados momentos de la jornada, perceptible desde el templo durante los oficios.
Características
- Gratuito
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Jornadas Monásticas en el Monasterio de San Blas (Lerma)
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