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Plaza San Blas
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La Plaza San Blas es el reverso discreto del Palacio Ducal de Lerma. Mientras la Plaza Mayor concentra los focos, este espacio recogido junto al lateral trasero del palacio guarda el Monasterio de San Blas, un convento de clausura del siglo XVII habitado por monjas dominicas. Silencio, sillería y, con suerte, canto gregoriano saliendo por alguna ventana.

¿Qué es la Plaza San Blas de Lerma?

Un espacio urbano situado en la parte trasera del lateral del Palacio Ducal, dentro del casco histórico de la villa. Su elemento principal es el Monasterio de San Blas, obra del siglo XVII vinculada a Juan Gómez de Mora, el mismo arquitecto que proyectó el pasadizo ducal. Lo ocupan hoy religiosas dominicas, y es un monasterio de clausura: el interior no es visitable con normalidad, aunque su iglesia sí abre para los oficios.

¿Cuánto tiempo se necesita para visitar la Plaza San Blas?

Diez o quince minutos bastan para recorrerla, rodear el monasterio y apreciar cómo se relaciona con el palacio. Encaja de forma natural en la vuelta por el casco histórico, sin desviarse, y funciona muy bien como pausa después del ajetreo de la Plaza Mayor.

¿Qué curiosidad esconde la Plaza San Blas?

Que esta plaza no debería existir. En origen el monasterio estaba físicamente unido al Palacio Ducal mediante un arco-pasadizo, dentro de esa manía del duque de conectarlo todo para moverse sin pisar la calle. Cuando se abrió la vía que hoy separa ambos edificios, hubo que demoler el arco, y en el paramento aún se aprecia la huella de la pared que se tiró. Es decir, que el espacio que hoy pisas es el resultado de haber cortado la conexión entre el poder civil y el religioso, literalmente a golpe de piqueta. Los visitantes suelen coincidir además en un detalle: las dominicas cantan, y cantan bien, a determinadas horas del día.

¿Se puede entrar al Monasterio de San Blas desde la Plaza San Blas?

Con matices, y conviene saberlo antes de plantarse allí. Es una comunidad de clausura, así que el monasterio no se visita por dentro como se visitaría un museo. Lo que sí está abierto a los fieles son las celebraciones litúrgicas de su iglesia, y las religiosas mantienen la venta de dulces y productos artesanos. El resto del conjunto se disfruta desde fuera, apreciando la sobriedad de la fábrica y su relación con el palacio.

Características

  • Accesible
  • Gratuito

La Plaza San Blas es un espacio urbano situado en el costado meridional del Palacio Ducal de Lerma, dentro del casco histórico declarado conjunto histórico-artístico. Su entidad deriva íntegramente del edificio que la preside, el Convento o Monasterio de San Blas, fundación dominica femenina levantada entre 1613 y 1617 por iniciativa del I duque de Lerma. No existe documentación específica sobre la plaza como espacio urbano: ni su fecha de configuración, ni sus dimensiones, ni su pavimentación constan publicadas.

Historia y cronología

El origen del conjunto responde a una operación de reubicación monástica bien documentada. La comunidad de monjas dominicas del monasterio de San Blas de El Tovar, en Cifuentes (Guadalajara), atravesaba a comienzos del siglo XVII una situación de grave precariedad: sus rentas habían disminuido considerablemente y el edificio estaba deteriorado. A ello se sumaba un mandato normativo incumplido, ya que el Concilio de Trento había determinado que los conventos femeninos situados en despoblado debían trasladarse al interior de las poblaciones, disposición que allí no se había aplicado por respeto a la devoción local hacia las reliquias del santo titular.

En 1612, el padre provincial de la orden en España recurrió a Francisco Gómez de Sandoval y Rojas, I duque de Lerma y valido de Felipe III, en su condición de patrono de frailes y monjas de Santo Domingo en Castilla, para que remediara la situación. El duque propuso el traslado de la comunidad a su villa, operación que se materializó entre 1612 y 1613 según las fuentes, y que fue inaugurada con notable ceremonia. Las fuentes coinciden en señalar que esta fundación fue la que mayor orgullo proporcionó al duque de cuantas edificaciones religiosas levantó en Lerma.

Sobre la autoría de las trazas existe discrepancia documental que conviene consignar. El Ayuntamiento de Lerma atribuye la traza al arquitecto Francisco de Mora, el mismo que había proyectado el Palacio Ducal, correspondiendo el alzado a fray Alberto de la Madre de Dios, Damián de Espinosa y Juan de Reoz. Wikipedia, en cambio, atribuye directamente la traza a fray Alberto de la Madre de Dios, siendo Espinosa y Reoz los ejecutores. Una tercera versión reconcilia ambas: Francisco de Mora tomó parte activa en el diseño inicial, pero falleció en 1610, antes del traslado de la comunidad, y hubo que buscarle sustituto, papel que asumió el arquitecto carmelita. La obra se edificó entre 1613 y 1617.

Los hitos posteriores documentados son los siguientes:

  • 1808: la entrada de las tropas francesas alteró la vida del convento, que fue ocupado. Las religiosas se desplazaron a Madrid y Valladolid, no sin antes ocultar buena parte del patrimonio conventual en casas de familiares y amigos para evitar su pérdida.
  • Siglo XIX: desaparece el pasadizo volado que conectaba el convento con el Palacio Ducal, y el conjunto atraviesa un periodo de abandono.
  • Actualidad: el monasterio continúa habitado por una comunidad de dominicas de clausura, integrada según sus propios datos por quince monjas —catorce profesas solemnes y una de profesión temporal—, con edades comprendidas entre los 30 y los 91 años.

Características arquitectónicas y artísticas

El elemento que define espacialmente la plaza es el pasadizo volado de tres arcos que unía el convento con el Palacio Ducal, desaparecido en el siglo XIX. Se trata de un dato de primer orden para entender el lugar: aún pueden verse los arranques de los arcos en el paramento, testimonio material de una conexión que respondía a la lógica del conjunto ducal, en el que el duque se desplazaba entre sus fundaciones sin pisar la vía pública. La apertura de la calle que hoy separa ambos edificios es, por tanto, posterior a la configuración original.

Al tratarse de un convento de clausura, únicamente resulta accesible la iglesia, abierta a los fieles con motivo de los oficios religiosos. Su interior presenta las siguientes características:

  • Planta de una sola nave con crucero, cubierto por cúpula de media naranja con linterna sobre pechinas.
  • La cabecera queda íntegramente cubierta por el retablo mayor, mueble protobarroco de rígido clasicismo, de mazonería dorada, con cuatro cuerpos de anchura descendente y traza más arquitectónica que escultórica. Fue concebido por Juan Gómez de Mora, que aprovechó piezas de un retablo anterior.
  • Los nichos del retablo reúnen quince tablas pintadas. Las de los cuerpos superiores fueron traídas de Flandes, mientras que las restantes son obra de Pedro Antonio Vidal, pintor del duque.
  • En la calle central, en su hornacina, se sitúa la talla de San Blas, obra del siglo XVII en madera policromada, dotada por el propio duque, cuyo medallón funciona como relicario que contiene parte de los huesos del cráneo del santo. El resto del cráneo se conserva en otro relicario.
  • Sobre el banco del retablo se disponen dos tallas menores de la Virgen y de San Roque.

Las fuentes destacan la amplitud y luminosidad del interior del templo. No constan publicadas las dimensiones de la iglesia ni del conjunto conventual, ni la descripción de su portada o de los materiales de fábrica.

Restauraciones e intervenciones

No consta ninguna campaña de restauración documentada con fecha, presupuesto o dirección facultativa referida ni a la plaza ni al monasterio en las fuentes públicas consultadas.

La intervención de mayor calado sobre la configuración del espacio fue, paradójicamente, una demolición: la desaparición en el siglo XIX del pasadizo volado de tres arcos y la consiguiente apertura de la vía que hoy separa el convento del palacio. Las fuentes no precisan la fecha exacta, el motivo concreto ni la autoridad que ordenó la actuación, extremos que convendría rastrear en la documentación municipal decimonónica.

Debe consignarse asimismo que la ocupación francesa de 1808 supuso una alteración material del conjunto, con dispersión temporal de su patrimonio mueble. Las fuentes no detallan qué piezas se recuperaron después ni el alcance de los daños.

Protección y catalogación patrimonial

Ni la plaza ni el monasterio cuentan con declaración individualizada localizada. Ambos quedan protegidos por su integración en el Conjunto Histórico de Lerma, cuyo casco fue declarado conjunto histórico-artístico en 1965, figura hoy equivalente a Bien de Interés Cultural con categoría de Conjunto Histórico conforme a la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español.

La consecuencia práctica es que cualquier intervención sobre el inmueble conventual, los paramentos que delimitan la plaza —incluidos los arranques conservados del antiguo pasadizo—, el pavimento o el mobiliario urbano requiere autorización de la administración cultural autonómica.

Conviene señalar que la titularidad del monasterio es eclesiástica y su uso es residencial y religioso, no museístico, lo que condiciona tanto el régimen de acceso como las posibilidades de intervención sobre el bien.

Datos técnicos y curiosidades adicionales

El monasterio conserva reliquias muy veneradas de su santo titular, circunstancia que está en el origen mismo de la fundación, ya que fue la devoción hacia esas reliquias en Cifuentes lo que había retrasado durante décadas el cumplimiento del mandato tridentino de traslado.

De ello deriva la tradición más arraigada asociada al lugar: la Bendición de las Roscas, que se celebra cada 3 de febrero, festividad de San Blas. Se bendicen roscas de dulce o de pan a las que la tradición atribuye protección para la garganta, en coherencia con el patronazgo del santo. Los primeros en acudir son los escolares de la localidad, y tras las celebraciones se da a venerar a los fieles el relicario que conserva el resto del cráneo del santo.

En cuanto a la orientación y el emplazamiento, la plaza se sitúa en el costado meridional del Palacio Ducal, con dirección postal Plaza San Blas, 09340 Lerma. Debe advertirse que las coordenadas que figuran habitualmente asociadas a este punto requieren verificación, ya que en algunos registros coinciden prácticamente con las de la Plaza de Santa Clara, situada en el sector norte del casco histórico y correspondiente a un espacio distinto.

Por último, cabe consignar que la comunidad mantiene actividad económica propia mediante la elaboración y venta de dulces y productos artesanos, y que los visitantes documentan como rasgo característico del lugar el canto litúrgico de las religiosas en determinados momentos del día.

Características

  • Accesible
  • Gratuito

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