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Iglesia Colegial de San Pedro Apóstol
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Iglesia Colegial de San Pedro Apóstol

Arte Urbano y Monumentos

La Iglesia Colegial de San Pedro Apóstol es el gran templo de Lerma y el que estuvo a punto de convertirse en catedral. Construida entre 1613 y 1617 dentro del proyecto del duque, impresiona por dentro mucho más de lo que promete por fuera: bóvedas estrelladas blancas, un retablo mayor que arde en oro y dos órganos gemelos enfrentados que están entre los más antiguos de España en uso.

Lo imprescindible: ¿qué no te puedes perder?

El interior guarda piezas de primerísimo nivel. Estas son las que no puedes dejar de mirar:

  • La estatua orante del arzobispo: la figura en bronce de don Cristóbal de Rojas y Sandoval, tío del duque, obra de Juan de Arfe, el gran maestro de la orfebrería española del Renacimiento. Es la joya del templo.
  • Los dos órganos: construidos por Diego de Quijano, organero mayor de Felipe III, y datados en 1615 y 1617. Enfrentados en las tribunas de la nave central, con sus cajas doradas y las trompetas de batalla en horizontal, forman una de las estampas más impresionantes de la provincia.
  • La mesa "taraceada": una mesa formada por innumerables trozos de piedras de distintos colores y texturas, regalo del papa Paulo V. Poca gente sabe que existe.
  • El retablo mayor: una montaña de talla dorada que ocupa la cabecera completa, con el Crucificado en lo alto y San Pedro presidiendo la hornacina central.
  • Las bóvedas estrelladas: crucería tardogótica con nervios blancos y florones dorados en las claves, entre ellos el escudo de los promotores. El contraste entre la piedra clara y el oro del retablo es lo que hace tan fotogénico este interior.

¿Cuánto tiempo se necesita para visitar la Colegiata de San Pedro de Lerma?

Calcula entre cuarenta minutos y una hora para recorrer el templo con calma, detenerte en el retablo, buscar la estatua orante y levantar la vista hacia las bóvedas. Si te apuntas a una visita guiada, que es la única forma de que te expliquen la mesa taraceada y los órganos como merecen, la cosa se alarga y merece la pena. Hay modalidades de entrada distintas según lo que quieras ver, así que conviene informarse antes.

¿Por qué la Colegiata de San Pedro casi llegó a ser catedral?

Porque el duque de Lerma lo intentó, y estuvo cerca. En 1603 obtuvo del papa Clemente VIII una bula que elevaba este templo a iglesia colegial, es decir, con cabildo de canónigos propio. Una colegiata no alcanza el rango de catedral, pero sí puede tener muchas de sus características jerárquicas y jurídicas, así que el ascenso era considerable para una villa como Lerma. La ambición del valido de Felipe III era clara: quería una capital cortesana completa, con su catedral incluida. Se quedó a un paso. El propio cartel municipal lo resume con ironía: la iglesia de San Pedro llegó a ser casi catedral, pero se quedó en colegiata. Y hay un dato que cierra la historia: en 1852 se transformó en parroquia, dependiente del Arzobispado de Burgos, perdiendo aquel rango que tanto costó conseguir.

¿Qué ocurrió en la Colegiata en 1617?

Las que se consideran las fiestas más largas que se conocen en Europa. El 7 de octubre de 1617 se celebró aquí con toda pompa la Traslación del Santísimo Sacramento a la recién terminada colegiata, un acontecimiento que congregó a la corte de Felipe III al completo y que se prolongó durante semanas de festejos, representaciones y ceremonias. Fue el momento culminante de la Lerma ducal, la puesta de largo del proyecto entero. Y una coincidencia curiosa para completar el año: en 1617 se publicaba por primera vez en Barcelona la edición conjunta de las dos partes de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha.

¿Cuál es el mejor momento para visitar la Colegiata de San Pedro?

Para el exterior, el final de la tarde: la luz cálida enciende la piedra dorada de la fachada y el chapitel de pizarra de la torre se recorta limpio contra el cielo. Para el interior manda otra cosa: ve en las horas centrales del día, cuando la luz natural entra por los ventanales y las bóvedas blancas se iluminan sin necesidad de focos. Un consejo de encuadre: colócate al fondo de la nave central, entre los dos órganos, y dispara hacia el altar. Es la foto que resume el templo entero.

¿Se puede visitar la Colegiata de San Pedro con niños?

Sí, y funciona mejor de lo habitual en un templo. El interior es amplio, diáfano y llano, sin escalones que compliquen el paso, y hay dos cosas que enganchan a los peques: el brillo del retablo dorado, que impresiona nada más entrar, y los órganos con sus tubos horizontales apuntando a la nave como cañones. Contarles que ese señor arrodillado en bronce es el tío del duque y que la mesa se la regaló un papa suele funcionar mejor que cualquier explicación de estilos. Ten en cuenta que es un templo en uso: hay que entrar en silencio.

La Iglesia Colegial de San Pedro Apóstol es el templo principal de Lerma, erigido entre 1613 y 1617 dentro del programa constructivo del I duque de Lerma. Combina una estructura tardogótica de bóvedas de crucería estrellada con un lenguaje exterior de sobriedad herreriana y un ajuar barroco posterior. Elevado a la condición de iglesia colegial por bula de Clemente VIII en 1603, conserva la estatua orante en bronce de Juan de Arfe, dos órganos históricos de 1615 y 1617 y una mesa taraceada donada por Paulo V.

Historia y cronología

El punto de partida institucional precede a la construcción del edificio. En 1603, el papa Clemente VIII dispensó desde Roma la bula que elevaba el templo a la categoría de iglesia colegial. Esta figura, situada por debajo del rango catedralicio, permite no obstante disponer de cabildo propio y de muchas de las características jerárquicas y jurídicas de una catedral, lo que la convertía en el máximo rango alcanzable para un templo no episcopal.

La obtención de la bula responde a la estrategia de Francisco Gómez de Sandoval y Rojas, I duque de Lerma y valido de Felipe III, que pretendía dotar a su villa de todos los atributos de una capital cortesana. La documentación municipal recoge de forma explícita que el templo "llegó a ser casi catedral, pero se quedó en colegiata".

La construcción del edificio se desarrolló entre 1613 y 1617, en apenas cuatro años, plazo notablemente breve que se explica por los recursos movilizados y que resulta coherente con el ritmo del conjunto de la villa ducal, levantada entre 1600 y 1617.

El hito documentado de mayor relevancia es la Traslación del Santísimo Sacramento, celebrada el 7 de octubre de 1617 con toda pompa y honores. Las fuentes locales califican los festejos asociados como las fiestas más largas que se conocen en Europa, extremo que conviene consignar con la atribución correspondiente. El acto supuso la culminación efectiva del proyecto ducal y congregó a la corte de Felipe III.

Los hitos posteriores relevantes son:

  • 1615 y 1617: datación de los dos órganos construidos por Diego de Quijano.
  • Siglo XVII: conexión del templo con el Palacio Ducal mediante el sistema de pasadizos elevados, que atravesaban la zona norte de la villa por la Plaza Mayor, los arcos de Santa Clara y el Monasterio de la Ascensión.
  • 1852: transformación en parroquia dependiente del Arzobispado de Burgos, lo que supuso la pérdida efectiva del rango colegial obtenido en 1603.

Cabe consignar un dato de contexto documentado por la cartelería municipal: en 1617, el mismo año de la inauguración de la colegiata, se publicaba por primera vez en Barcelona la edición conjunta de las dos partes de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha.

Características arquitectónicas y artísticas

El edificio presenta planta de salón con tres naves de altura similar, separadas por pilares cilíndricos de gran diámetro rematados en capiteles, sobre los que descargan arcos formeros de medio punto. La cubrición se resuelve mediante bóvedas de crucería estrellada, con nervios combados y terceletes que dibujan estrellas de complejo trazado, y claves decoradas con florones dorados. La clave principal del tramo central incorpora un escudo policromado enmarcado en corona vegetal dorada.

Esta solución constructiva merece una precisión técnica: se trata de un gótico tardío de pervivencia, empleado en pleno siglo XVII cuando el lenguaje clasicista dominaba la arquitectura cortesana. Su uso responde a la tradición constructiva castellana y contrasta deliberadamente con el vocabulario herreriano del exterior y del resto del conjunto ducal.

El exterior se construye en sillería de piedra caliza dorada y presenta:

  • Torre campanario de planta cuadrada adosada a la fachada, con cuerpo de campanas de vanos de medio punto, reloj en el cuerpo inferior y remate en chapitel de pizarra coronado por veleta y cruz.
  • Portada de traza clasicista con arco de medio punto, sobre la que se disponen una hornacina con la imagen del santo titular y, en posición superior, un escudo circular enmarcado en corona de laurel.
  • Ventanales de tracería gótica en los muros laterales, con arcos apuntados y remates trilobulados, y contrafuertes entre los tramos.
  • Pináculos y bolas de remate en el perfil de la cubierta, elemento característico del repertorio herreriano.

El ajuar artístico reúne piezas de primer orden:

  • Estatua orante en bronce de don Cristóbal de Rojas y Sandoval, arzobispo y tío del duque, obra de Juan de Arfe, principal representante de la orfebrería y la escultura en metal del Renacimiento español. Es la pieza de mayor valor artístico del templo.
  • Dos órganos construidos por Diego de Quijano, organero mayor de Felipe III, datados en 1615 y 1617. Se disponen enfrentados sobre tribunas con balaustrada de forja en la nave central, con cajas de talla dorada y policromada y trompetería de batalla horizontal. La presencia de dos órganos gemelos en un templo no catedralicio es circunstancia poco frecuente.
  • Mesa "taraceada", formada por innumerables trozos de piedras de diferentes colores y texturas, regalo del papa Paulo V. Constituye una pieza de mobiliario litúrgico excepcional por su técnica y su procedencia.
  • Retablo mayor barroco, de talla dorada, que ocupa la totalidad del testero. Se organiza con el sagrario en el eje inferior, hornacina central con la imagen del titular flanqueada por esculturas, y remate superior con lienzo del Crucificado y coronamiento en el arco de la bóveda, con escudo heráldico en la clave.
  • Retablos colaterales, también barrocos y dorados, dispuestos ante los pilares del crucero, con hornacina central, escudos en el ático y ángeles como remate.
  • Sillería de coro en madera, con cerramiento de reja.

No constan publicadas las dimensiones del edificio, la altura de las bóvedas ni la de la torre, ni la autoría de las trazas arquitectónicas, la del retablo mayor o la de los retablos colaterales.

Restauraciones e intervenciones

No consta ninguna campaña de restauración documentada con fecha, presupuesto o dirección facultativa en las fuentes públicas consultadas.

La intervención de mayor alcance documentada sobre el conjunto no afectó a la fábrica sino a su entorno funcional: la desaparición del sistema de pasadizos que conectaba el templo con el Palacio Ducal. De aquel trazado, del que solo se conserva y visita el tramo recuperado en 2007 entre los monasterios de Santa Teresa y Santa Clara, el ramal que alcanzaba la colegiata no ha llegado a nuestros días.

Debe señalarse asimismo que el cambio de estatus jurídico de 1852, con la transformación en parroquia y la consiguiente disolución del cabildo, tuvo consecuencias materiales indirectas sobre el edificio, al modificar el régimen de dotación económica destinado a su conservación. Las fuentes no detallan el alcance de esa transición.

El estado de conservación observable del interior es notable, con las bóvedas encaladas en blanco y los elementos de talla dorada en buen estado aparente. No se ha localizado información sobre los protocolos de mantenimiento ni sobre eventuales intervenciones en los órganos históricos, extremo relevante dado que se trata de instrumentos de más de cuatro siglos.

Protección y catalogación patrimonial

No se ha localizado declaración individualizada de Bien de Interés Cultural para este templo. Su protección deriva de la integración en el Conjunto Histórico de Lerma, declarado conjunto histórico-artístico en 1965, figura hoy equivalente a Bien de Interés Cultural con categoría de Conjunto Histórico conforme a la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español.

Los bienes muebles del templo quedan amparados asimismo por la legislación de patrimonio con independencia de su titularidad eclesiástica. Esta cobertura resulta particularmente relevante en tres casos: la estatua orante de Juan de Arfe, cuya autoría documentada la sitúa entre las obras de escultura en bronce más destacadas del Renacimiento español; los órganos de Diego de Quijano, que constituyen patrimonio organológico histórico y requieren criterios de conservación específicos; y la mesa taraceada, pieza singular tanto por técnica como por procedencia papal documentada.

La titularidad es eclesiástica y el templo depende del Arzobispado de Burgos desde 1852. Su uso es religioso, si bien mantiene un régimen de visita turística estructurado en distintas modalidades, gestionado en coordinación con la Oficina de Turismo de Lerma.

Datos técnicos y curiosidades adicionales

El templo se localiza en el extremo noroeste del casco histórico, en las coordenadas 42,0272 N y 3,7592 O, sobre una plataforma elevada respecto de la Plaza de San Pedro a la que se accede mediante escalinata de piedra. Su emplazamiento en la cota alta del cerro convierte la torre en referencia visual del perfil de la villa.

Un dato biográfico relevante que consigna la cartelería municipal: la casa en que vivió el poeta José Zorrilla con su familia se encuentra enfrente de esta fachada. El inmueble pertenecía a su tío materno, don Zoilo Moral, que acogió a la familia tras el destierro del padre del escritor. La escultura conmemorativa del poeta se sitúa junto a las escaleras que descienden hacia esa casa.

Sobre el sistema de pasadizos, la documentación municipal precisa su trazado: unía el Palacio Ducal con esta colegiata atravesando la zona norte de la villa por la Plaza Mayor, los arcos de Santa Clara y el Monasterio de la Ascensión. Este templo constituía, por tanto, el destino final del corredor elevado.

Por último, conviene precisar la distinción entre colegiata y catedral, frecuentemente confundidas: las colegiatas, de las que existen diversos tipos, no alcanzan el rango catedralicio, que corresponde exclusivamente a la sede de un obispo, pero pueden disponer de cabildo de canónigos y de buena parte de las prerrogativas jerárquicas y jurídicas propias de aquellas. Esa condición intermedia es precisamente la que el duque de Lerma consiguió para su villa en 1603 y la que se perdió en 1852.

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Colegiata de San Pedro

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Lerma: Traslación del satanismo a la colegiata de San Pedro

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Iglesia Colegial de San Pedro Apóstol de Lerma

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La colegiata de San Pedro Apóstol

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