Una villa barroca muy tranquila, donde emana tranquilidad. Un cafecito en una plaza siempre es un buen recurso turístico. Lerma me encantó

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Registrarme gratisYa tengo cuenta, iniciar sesiónLerma(Capital)
Descripción general de Lerma
Conocida como la «Villa Ducal», Lerma se asienta sobre un altozano que domina la vega del río Arlanza, en la comarca del mismo nombre.
Su Plaza Mayor, de 6.862 m², es una de las más grandes de España, por delante incluso de la de Salamanca.
Miembro de «Los Pueblos Más Bonitos de España» desde 2017.
El protocolo de la época reservaba las cuatro torres a los edificios reales, pero el Duque de Lerma hizo caso omiso y las incorporó igualmente a su palacio.
Los dos órganos de la Colegiata de San Pedro son conocidos como «macho» y «hembra» por sus tonos grave y agudo, que se complementan a la perfección en los conciertos que aún acoge el templo.
El Pasadizo del Duque de Lerma, construido hacia 1609, permitía a la nobleza moverse entre el palacio y los conventos sin pisar la calle; el tramo entre los monasterios de Santa Teresa y Santa Clara se recuperó para las visitas en 2007.
Por sus calles pasaron personajes tan dispares como el poeta José Zorrilla, el guerrillero Jerónimo «Cura» Merino, el primer gobernador del Banco de España, Ramón de Santillán, y Hernando de Lerma, fundador de la ciudad de Salta, en Argentina.
Durante la Guerra Civil, el Palacio Ducal se utilizó como prisión; no sería hasta 2003 cuando se transformó en el actual Parador Nacional.
Junto a Covarrubias y Santo Domingo de Silos, Lerma forma el llamado «Triángulo del Arte» de la comarca del Arlanza.
Sitios de interés de Lerma
Lerma, declarada Conjunto Histórico Artístico, es una de las villas ducales barrocas mejor conservadas de Castilla. Su casco histórico, levantado a principios del siglo XVII por encargo de Francisco Gómez de Sandoval y Rojas, primer Duque de Lerma y valido de Felipe III, reúne palacios, conventos, iglesias y miradores sobre el valle del río Arlanza en un espacio compacto y fácil de recorrer a pie.
- Puente Medieval. Puente de piedra de varios ojos que salva el río Arlanza a los pies del cerro sobre el que se asienta Lerma. Su arquería, reflejada en el agua, es una de las estampas más fotografiadas de la villa.
- Arco de la Cárcel. Puerta monumental de acceso al recinto amurallado, flanqueada por dos torreones semicirculares. Debe su nombre a que sus estancias superiores llegaron a albergar la cárcel del partido judicial.
- Colegiata de San Pedro Apóstol. Templo renacentista-barroco levantado a principios del siglo XVII por orden del Duque de Lerma, con una esbelta torre que domina el perfil de la villa y los escudos de armas de los Sandoval y Rojas en su fachada.
- Antigua casa del escritor José Zorrilla en su juventud. En esta calle vivió su juventud el poeta y dramaturgo José Zorrilla, autor de Don Juan Tenorio. Los muros del entorno lucen versos suyos pintados a mano.
- Casa de Ramón Santillán González. Casa natal de Ramón Santillán (Lerma, 1791 – Madrid, 1863), militar, diputado por Burgos, ministro de Hacienda y primer gobernador del Banco de España.
- Monasterio de la Ascensión de Nuestro Señor. Convento de monjas dominicas conocido en toda la comarca por su repostería artesanal, elaborada siguiendo recetas centenarias.
- Mirador de Los Arcos. Balcón natural sobre la vega del Arlanza, apoyado en la arquería que sostiene el pasadizo ducal. Uno de los mejores lugares de Lerma para contemplar el atardecer.
- Arcos del pasadizo del mirador. Sucesión de arcadas de piedra iluminadas junto al mirador, antesala del pasadizo ducal. Una de las estampas más singulares y menos conocidas de la villa.
- Pasadizo del Duque de Lerma. Corredor abovedado del siglo XVII que unía el Palacio Ducal con el convento de Santa Clara, para que el Duque pudiera desplazarse entre ambos sin salir a la calle. El acceso lo gestiona la Oficina de Turismo mediante visita guiada, con entrada general de 3€.
- Interior del Monasterio de Lerma (antes Carmelitas Descalzas). Antiguas dependencias del monasterio, con sus características hornacinas circulares perforadas en los muros.
- Palacio Ducal, Parador y Plaza Mayor. Residencia que el primer Duque de Lerma mandó construir para agasajar a Felipe III. Sus cuatro torres de pizarra presiden una de las plazas mayores porticadas más grandes de España, con casi 7.000 m². Hoy el propio palacio es Parador Nacional.
- Convento de San Blas. Antiguo convento levantado también por iniciativa del Duque de Lerma, con una fachada barroca y espadaña de dos campanas.
- Plaza de Santa Clara. Rincón sereno junto al antiguo convento de Clarisas, con jardines y vistas privilegiadas sobre la vega del Arlanza. Por aquí discurría el paso privado que el Duque utilizaba para acudir a sus oficios religiosos sin mezclarse con el pueblo.
- Mausoleo y Sepulcro del Cura Merino. En el centro de la plaza descansa Jerónimo Merino Cob, «el Cura Merino» (Villoviado, 1769 – Alençon, 1844), sacerdote y líder guerrillero durante la Guerra de la Independencia. Sus restos reposan aquí desde 1968.
- Plaza del Mercado Viejo. Antigua plaza porticada donde durante siglos se celebró el mercado semanal de Lerma, hoy presidida por un templete de música rodeado de plátanos de sombra.
Gastronomía de Lerma
La gastronomía de Lerma es la de la Castilla más castiza, con el lechazo asado como gran protagonista. Cordero de raza churra, criado con leche materna y asado lentamente en horno de leña, era ya el plato con el que el Duque de Lerma agasajaba al rey en sus visitas a la villa, y hoy sigue siendo la seña de identidad de la mesa lermeña. La calidad de esta carne está respaldada por su propia Indicación Geográfica Protegida, que ampara las razas churra, castellana y ojalada, aunque es la churra la más apreciada por su sabor y textura. Junto al lechazo entero, son también típicas las chuletillas a la brasa, las cabecillas, los callos y las patitas.
Otro producto con nombre propio es la morcilla de Lerma, elaborada con arroz, cebolla, manteca de cerdo y especias, y que se disfruta frita, asada o cocida en multitud de platos y tapas. La sabiduría popular resume su punto exacto en un dicho tan sencillo como certero: tiene que estar «sosa, picosa y grasosa» para que esté sabrosa. Junto a ella, el resto de productos de la matanza tradicional del cerdo —chorizo, picadillo— completan una despensa muy ligada a las labores del campo.
Más allá de las carnes, la comarca ofrece una cocina de temporada rica en productos silvestres y de caza:
- Setas y hongos silvestres, muy abundantes en otoño.
- Caza menor: perdiz, codorniz, liebre, conejo y corzo.
- Productos del río Arlanza: truchas, cangrejos y caracoles de tierra.
- Guisos tradicionales como la sopa de ajo, el cocido o la olla podrida.
- Legumbres Arlanza, un proyecto local reciente que comercializa legumbres cultivadas en la propia vega.
Lerma tiene también una sólida tradición repostera de carácter civil, con varias fábricas de más de 80 años de historia que siguen elaborando a la manera tradicional bizcochos de huevo, soletillas y rosquillas, un dulce muy arraigado entre los lermeños y un clásico entre los visitantes que buscan llevarse un sabor de la villa a casa.
Para acompañar cualquiera de estos platos, la villa cuenta con sus propios caldos: Lerma es la sede del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Arlanza, creada en 2007 sobre una tradición vitivinícola que se remonta al siglo X. Las bodegas de la comarca elaboran sobre todo vinos tintos —robles, crianzas y reservas—, además de rosados y, en menor medida, blancos, muchos de ellos reconocidos cada año en concursos nacionales e internacionales. No es raro, además, disfrutar del lechazo en alguna de las bodegas subterráneas que recorren el subsuelo de la propia villa.
Historia de Lerma
La historia de Lerma es muy anterior al esplendor ducal por el que hoy se la conoce. El asentamiento tiene origen prerromano, vinculado a tribus celtíberas de los vacceos, y su posición estratégica sobre el río Arlanza hizo que por aquí pasaran sucesivamente romanos, suevos, visigodos y árabes. Hacia el año 900, con el avance de la frontera cristiana hasta el Arlanza, comenzó su repoblación como una de las plazas fuertes que jalonaban el curso del río.
El primitivo caserío se amuralló pronto, con cuatro puertas de acceso de las que solo se conserva una: el Arco de la Cárcel, antigua entrada principal a la villa medieval. A finales del siglo X parte de su territorio pasó a depender del infantado de Doña Urraca en Covarrubias, y cerca de aquí, en las peñas de Cervera, Almanzor derrotó al conde Sancho García en el que sería el último gran episodio de hostigamiento musulmán sobre la villa.
Durante los siglos XI a XIII, Lerma vivió el tiempo de los señoríos, integrada en los reinos leonés y aragonés, y fue escenario de las luchas entre los linajes de los Castro y los Lara, tan intensas que llegaron a implicar a los propios reyes castellanos: tanto Fernando III el Santo como Alfonso XI sitiaron la villa en distintos episodios de estas disputas nobiliarias. Extinguido el linaje de los Lara, Lerma volvió a depender directamente de la Corona como villa realenga.
El giro decisivo llegó en 1414, cuando el rey Fernando de Antequera donó la villa y todas sus tierras a Diego Gómez de Sandoval y Rojas como recompensa por su apoyo en la batalla de Antequera y en las luchas contra el Conde de Urgel. A partir de entonces, Lerma dejó atrás su pasado guerrero para convertirse en fiel servidora de la familia que llevaría su nombre a la historia.
Ese linaje alcanzó su cénit en 1574, cuando Francisco Gómez de Sandoval y Rojas heredó la Casa como IV conde de Lerma. No tardó en elevar el condado a ducado, convirtiendo la villa en cabeza de sus estados. El traslado de la Corte a Valladolid en 1601 le dio la ocasión perfecta: como valido de Felipe III durante veinte años, concibió una corte propia en Lerma para concentrar aún más el poder a su alrededor. Entre 1600 y 1617, con arquitectos reales de la talla de Francisco de Mora, Juan Gómez de Mora y Fray Alberto de la Madre de Dios, se levantó uno de los conjuntos herrerianos mejor conservados de España: el Palacio Ducal, la Plaza Mayor de Armas, seis monasterios y una iglesia colegial, además de una industria de paños y tintes, una imprenta con licencia real y un hospital.
Convertida en auténtica «Corte de Recreo», Lerma recibió a figuras como Góngora o Lope de Vega y acogió fiestas y banquetes en honor de los reyes. En el Convento de las Clarisas fue bautizada la infanta Margarita, séptima hija de Felipe III, a la que Velázquez inmortalizaría años después en Las Meninas. Pero antes de caer en desgracia, el Duque se refugió en la dignidad cardenalicia para escapar de sus enemigos; apartado de la Corte en 1620, pasó sus últimos años entre Lerma y Valladolid, obligado a devolver buena parte de la fortuna que había amasado, y murió en Valladolid el 18 de mayo de 1625. Sus herederos, enredados en pleitos y devoluciones, dejaron apagarse aquel breve sueño cortesano, y la villa quedó relativamente olvidada durante el resto del siglo XVII, aunque cronistas viajeros de los siglos XVIII y XIX seguirían describiendo con fascinación la grandeza, casi sobrecogedora, de su Palacio Ducal.
La Guerra de la Independencia trajo de vuelta la tensión: al ser paso obligado en las rutas de correos y convoyes entre Madrid y Burgos, la villa sufrió una guarnición francesa casi permanente, sin dejar por ello de ser centro de operaciones de partidas guerrilleras. La retirada de las tropas napoleónicas fue especialmente dolorosa: incendiaron el palacio y saquearon los conventos, con la pérdida de obras de arte y joyas de un valor incalculable. Ya en el siglo XIX, durante las guerras carlistas, tropas liberales y comunidades religiosas convivieron en la villa sin mayores sobresaltos, hasta que el Decreto de Mendizábal (1836) supuso un golpe duro para la vida monástica: de los seis monasterios fundados por el Duque, tres quedaron deshabitados.
Fiestas de Lerma
El calendario festivo de Lerma combina tradiciones populares muy antiguas con las grandes citas de recreación histórica que han convertido a la villa en un referente cultural de la comarca. Buena parte de ellas están organizadas por las peñas locales, auténtico motor de la vida festiva del pueblo durante todo el año.
La tradición más antigua que se conserva es Las Marzas, el canto popular de bienvenida a la primavera. Hoy en día se reduce a una ronda de coplillas tradicionales que dos grupos de vecinos se responden por las calles de la villa a partir de la medianoche, una costumbre que en otros tiempos se extendía por buena parte de Castilla.
Durante la Semana Santa, el Jueves Santo es el día grande: los propios vecinos de Lerma escenifican con gran realismo la «Pasión Viviente de Cristo» por las calles del casco histórico, una representación que reúne cada año a buena parte del pueblo entre actores y público.
Ya en primavera, Lerma acoge los primeros días de mayo (1, 2 y 3) la Feria Nacional de Maquinaria Agrícola, considerada una de las más importantes de España en su sector y todo un símbolo de la vocación agraria de la comarca.
El verano concentra las citas más multitudinarias. A caballo entre julio y agosto se celebra la Fiesta Barroca, la gran recreación de los fastos que el Duque de Lerma organizaba para Felipe III. A finales de agosto llegan las Fiestas Patronales, en honor a la Natividad de Nuestra Señora, con verbenas, fuegos artificiales, torneos deportivos, actividades para todas las edades y, tradicionalmente, corridas de toros. El domingo siguiente al fin de las fiestas se celebra la romería de la Virgen de Manciles, en la que los romeros bailan la popular jota de Manciles.
A estas citas se suma la Recreación Napoleónica, que escenifica los enfrentamientos vividos en Lerma durante la Guerra de la Independencia entre las tropas francesas y los guerrilleros españoles, entre ellos los hombres del Cura Merino. Entre todas estas fechas, la villa vive además pequeños ritos propios de cada pedanía y parroquia, prueba de que, más allá de las grandes citas, la tradición sigue muy viva en el día a día de Lerma y sus pueblos.
Cultura de Lerma
La vida cultural de Lerma vive en buena medida de mantener despierta la memoria de su Siglo de Oro, aunque no se agota en ella. En el mismo edificio de la Oficina de Turismo, en la calle Audiencia, se encuentra el Centro de Interpretación de la Villa, un espacio dedicado a explicar la historia, los monumentos y los personajes de Lerma a través de paneles, maquetas y reproducciones rigurosas de trajes del siglo XVII —tanto de tercios como de la etapa napoleónica— empleadas por los grupos de recreación histórica locales.
La villa cuenta además con un pequeño gran tesoro para los amantes de la nostalgia: el Museo del Juguete de Lerma, una colección privada reunida a lo largo de cinco generaciones por una misma familia, con más de 800 piezas fabricadas entre 1890 y la década de 1970. Entre sus piezas más célebres figuran juguetes de hojalata de la casa Payá, los teledirigidos de Rico o muñecas tan populares como Mariquita Pérez y Nancy, un recorrido en miniatura por la historia de la industria juguetera española.
El gran acontecimiento cultural del año es la Fiesta Barroca, celebrada el primer fin de semana de agosto y declarada de Interés Turístico Regional. Con la participación de más de 400 vecinos, recrea en las calles y en la Plaza Mayor los fastuosos festejos que el propio Duque de Lerma organizaba para agasajar a Felipe III y su corte: desfiles con malabaristas, zancudos, gigantones y tarascas, representaciones de teatro clásico con obras de Lope de Vega y Calderón de la Barca, y juegos caballerescos como las justas o el juego de cañas.
La música también tiene su propio espacio: durante el llamado Mes del Barroco, en agosto, la Colegiata de San Pedro acoge un ciclo de conciertos aprovechando sus dos históricos órganos. No es casualidad que el propio Lope de Vega dedicara a la villa su obra La burgalesa de Lerma, ni que generaciones después los vecinos sigan rindiendo homenaje a otro ilustre huésped de sus calles, el poeta José Zorrilla, con una estatua y versos suyos pintados en los muros de la que fue su casa.
Lerma ha sido también sede de citas culturales de mayor alcance regional, como la edición «Angeli» de Las Edades del Hombre en 2019, la itinerante muestra de arte sacro de Castilla y León, y participa cada año en la Recreación Napoleónica que la comarca del Arlanza organiza para conmemorar los sucesos vividos durante la Guerra de la Independencia.
Geografía de Lerma
Lerma se sitúa en el suroeste de la provincia de Burgos, en Castilla y León, y es la cabecera de la comarca del Arlanza, a la que da nombre y de la que es el municipio más poblado. Su casco urbano se alza sobre un altozano que domina la vega del río Arlanza, curso que atraviesa el término municipal de este a oeste antes de continuar camino hacia el Duero y que ha marcado, tanto histórica como geográficamente, el desarrollo de la villa.
La localidad se encuentra a una altitud que ronda los 840 metros sobre el nivel del mar, aunque su extenso término municipal —que supera los 150 km²— alcanza más de 950 metros en las zonas más alejadas del cauce. Dentro de sus límites administrativos queda englobado por completo el municipio de Quintanilla de la Mata, y hacia el norte se extiende El Bardal, un enclave de más de 2.200 hectáreas heredado de la antigua Comunidad de Villa y Tierra de Lerma.
El clima es continental mediterráneo, típico de la meseta burgalesa: veranos cálidos e inviernos fríos, con descensos bruscos de temperatura asociados a las entradas de aire polar del norte. La comarca recibe una pluviometría media en torno a los 650 mm anuales, una cifra relativamente generosa para los estándares de la provincia.
El paisaje actual, dominado por los cultivos de cereal y los campos de girasol, es el resultado de siglos de roturación de las extensas masas de pinares, encinares y sabinares que antaño cubrían buena parte del territorio —de lo que todavía dan fe muchos topónimos de la comarca—. En las laderas mejor orientadas al sol sobreviven, en cambio, los viñedos que sostienen la Denominación de Origen Arlanza, ya que el clima extremo y el riesgo de heladas obligan a buscar los emplazamientos más favorables para el cultivo de la vid.
Desde la Edad Media, Lerma ha sido nudo de comunicaciones y paso obligado, en su día integrada en la Cañada Real Burgalesa que unía Extremadura con la sierra de la Demanda. Hoy la cruza de sur a norte la Autovía del Norte (A-1), y de ella parte un esquema radial de carreteras secundarias que conectan la comarca con Covarrubias, Santo Domingo de Silos, Santa María del Campo, Roa de Duero y Pampliega. Algunas distancias de referencia:
- Burgos capital: 39 km
- Madrid: 201 km
- Valladolid: 120 km
- Palencia: 75 km
- Covarrubias: 22 km
- Santo Domingo de Silos: 31 km
La comarca del Arlanza limita al norte con el Alfoz de Burgos y la comarca de Odra-Pisuerga, al sur con la Ribera del Duero, al este con la provincia de Palencia y al oeste con la sierra de la Demanda. Dentro de ese amplio territorio, Lerma actúa como centro comercial y administrativo natural, con un área de influencia que se extiende radialmente hasta Bahabón de Esgueva por el sur, Peral de Arlanza por el oeste y Valdorros por el norte.
Demografía de Lerma
Según los últimos datos del padrón municipal, Lerma cuenta con 2.629 habitantes (INE 2025), lo que la convierte con diferencia en el núcleo más poblado de la comarca del Arlanza —que en su conjunto reúne unos 9.167 habitantes repartidos en 109 entidades locales—. Es decir, en torno a una de cada tres personas empadronadas en toda la comarca vive en la propia villa de Lerma, reflejo de su papel como capital y centro de servicios de la zona.
- Población: 2.629 habitantes (INE 2025)
- Densidad: en torno a 15,5 hab./km², propia de una comarca rural del interior
- Reparto por sexo: prácticamente equilibrado, alrededor de 1.300 hombres y 1.300 mujeres
- Peso en la comarca: aproximadamente un tercio de la población total del Arlanza
A diferencia de buena parte de los municipios del interior de Castilla, afectados por la despoblación, Lerma ha mostrado en los últimos años una tendencia de crecimiento moderado pero sostenido: de los 2.537 habitantes registrados en 2021 se ha pasado a los 2.629 de 2025. Su condición de cabecera comarcal, con servicios, comercio y empleo que no existen en los pequeños núcleos de alrededor, junto a su posición sobre la Autovía del Norte, ayudan a explicar esta relativa excepción dentro de un entorno demográfico, en general, muy castigado.
Otro rasgo característico de la población lermeña es su procedencia. Según el padrón, apenas un 28% de los vecinos empadronados nació en el propio municipio; algo más de la mitad llegó desde otros puntos de España —en su mayoría de la propia provincia de Burgos— y una parte creciente, ya en torno al 14%, nació fuera de España. Este porcentaje de población de origen extranjero, prácticamente residual hace no muchos años, ha aumentado con fuerza y se ha convertido en un factor relevante para sostener tanto la población como la mano de obra agrícola de la comarca.
Economía de Lerma
La economía de Lerma sigue muy ligada a la tierra que la rodea, aunque en las últimas décadas el turismo ha ganado un peso cada vez mayor. El sector primario —cereal, viñedo y ganadería, sobre todo ovina— continúa siendo la base productiva de la comarca, y la propia villa actúa como su principal punto de referencia comercial.
Esa función queda muy clara en la Lonja Agropecuaria de Lerma, una mesa de precios semanal que fija cotizaciones de referencia para cereales (trigo, cebada), lechones, porcino cebado y vacuno, entre otros productos. Sus precios, publicados cada semana, son seguidos como referencia por operadores de buena parte de Castilla y León; de hecho, el «lechón tipo Lerma» es una categoría de cotización reconocida más allá de la propia provincia de Burgos. A este dinamismo agrario se suma la Feria Nacional de Maquinaria Agrícola, cita periódica con varias décadas de historia que reúne cada edición a fabricantes, cooperativas y agricultores de toda España.
- Sector primario: cereal, viñedo (Denominación de Origen Arlanza) y ganadería, con la Lonja Agropecuaria como termómetro de precios de la comarca.
- Sector secundario: bodegas, industria agroalimentaria (fábricas centenarias de bizcochos y repostería) y proyectos más recientes como Legumbres Arlanza.
- Sector terciario: turismo, hostelería y comercio, junto a la administración pública y los servicios sanitarios y educativos que Lerma presta a toda la comarca.
El turismo es, sin duda, el sector que más ha crecido en los últimos años: la Villa Ducal pasó de recibir en torno a 11.000 visitantes en 2015 a más de 24.000 en 2018, un crecimiento impulsado por una renovada estrategia de promoción turística, la fuerza de reclamos como el Parador Nacional instalado en el propio Palacio Ducal y la creciente oferta de enoturismo ligada a las bodegas de la Denominación de Origen Arlanza. Restaurantes, asadores, alojamientos rurales y comercios vinculados a la visita completan hoy un tejido económico que complementa, sin sustituir, a la actividad agraria tradicional de la villa.
Servicios de Lerma
Como cabecera de la comarca, Lerma concentra la mayor parte de los servicios públicos que dan cobertura a los pequeños núcleos de su entorno, muchos de los cuales carecen de dotaciones propias. Esto convierte a la villa en un auténtico centro de referencia para toda la zona, especialmente en sanidad y educación.
- Sanidad: el Centro de Salud de Lerma es cabecera de su propia Zona Básica de Salud, que da cobertura a varias decenas de municipios de la comarca, apoyado por dos consultorios locales en las pedanías de Castrillo de Solarana y Revilla Cabriada. La villa cuenta además con un centro sanitario privado, la Clínica Arlanza.
- Educación: el CEIP Pons Sorolla imparte infantil y primaria, mientras que el IES Valle del Arlanza ofrece ESO y Bachillerato (Ciencias y Tecnología, y Humanidades y Ciencias Sociales), recibiendo alumnado de buena parte de la comarca.
- Deporte: Polideportivo Municipal y Piscinas Municipales de uso público.
- Cultura y lectura: Biblioteca Pública Municipal, gestionada junto con la Diputación de Burgos.
- Bienestar social: Centro de Acción Social de la Diputación Provincial y una residencia de mayores.
- Seguridad y justicia: puesto de la Guardia Civil, ligado a su condición de cabeza del partido judicial del Arlanza.
- Comercio y abastecimiento: comercios de proximidad, supermercado, sucursales bancarias y cajeros, además del tradicional mercadillo semanal de los miércoles en la plaza.
Buena parte de estos servicios se concentran, junto con el propio Ayuntamiento, la Oficina de Turismo y el Centro de Interpretación de la Villa, en el entorno de la calle Audiencia, convertida de facto en el pequeño centro administrativo de Lerma.
Administración política de Lerma
Lerma es cabecera de su propio municipio y, a la vez, capital administrativa de la comarca y del partido judicial del Arlanza, que llevan su nombre. El gobierno municipal recae en un ayuntamiento con sede en la Casa Consistorial, encabezado por un alcalde o alcaldesa y una corporación de 11 concejales. Tras las elecciones municipales del 28 de mayo de 2023, la alcaldía recayó en María del Carmen Castrillo Pérez (PSOE), investida con mayoría absoluta.
La última década de vida municipal ha sido especialmente movida: entre 2015 y 2019 gobernó la agrupación local independiente Iniciativa por Lerma; el socialista Miguel Ángel Rojo asumió después la alcaldía, hasta que una moción de censura en 2020, respaldada por PP y Ciudadanos, llevó al cargo a la popular María Isabel Sancho; finalmente, los comicios de 2023 devolvieron la alcaldía al PSOE con la actual regidora.
El término municipal de Lerma no se limita a la villa: incluye varias entidades locales menores (antiguas pedanías) con junta vecinal y alcalde pedáneo propios, entre ellas Villoviado —cuna del guerrillero Jerónimo «Cura» Merino—, Castrillo Solarana, Rabé de los Escuderos, Revilla Cabriada o Santillán del Agua. Como curiosidad administrativa, el vecino municipio de Quintanilla de la Mata queda completamente rodeado por el término de Lerma, pero conserva ayuntamiento propio e independiente.
Como cabeza de partido judicial, Lerma ha ejercido tradicionalmente funciones de administración de justicia para toda la comarca. El partido judicial de Lerma se creó en 1834, cuando llegó a agrupar 74 municipios; tras varias reorganizaciones, hoy engloba 52 municipios, con un ámbito que coincide en gran medida con el de la propia comarca del Arlanza.
Partido judicial de Lerma
- Lerma es una de las siete cabeceras de partido judicial de la provincia de Burgos, junto con Burgos, Aranda de Duero, Miranda de Ebro, Briviesca, Villarcayo y Salas de los Infantes.
- Municipios de la comarca del Arlanza, como Covarrubias, quedan adscritos a este partido judicial para la administración de justicia.
| Habitantes | 2629 hab. (2025) |
|---|---|
| Gentilicio | lermeño, -a |
| Altitud | 836 m |
| Superficie | 166,40 km² |
| Densidad de población | ≈ 15,5 hab/km |
| Distancia a Burgos capital | 39 km |
| Código postal | 09340 |
| Patrón | San Isidro Labrador |
| Patrona | Natividad de Nuestra Señora |
| Partido judicial | Sí |
Una villa ducal con mucha historia, me encanta venir a tomarme el café a la plaza mayor
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