Usamos cookies propias necesarias para que la web funcione y, solo si nos das permiso, cookies de Google Analytics para saber qué páginas se visitan y mejorarlas. Puedes aceptarlas, rechazarlas o elegir. Más detalle en la política de cookies.

Siempre

Necesarias

Mantienen tu sesión iniciada y recuerdan tus preferencias básicas. Sin ellas la web no funciona, así que la ley no exige pedir permiso para estas.

Google Analytics, para saber qué se visita y qué no. No se usan para publicidad ni se cruzan con tus datos personales.

iBurgos

Modo de visualización

Protege tu salud visual: activa el modo noche para reducir la fatiga ocular en entornos con poca luz.

Tamaño de texto

100%
¿Olvidaste tu contraseña?
Regístrate gratis

Capilla de los Reyes de San Gil

Esculturas yacentes de los fundadores en pizarra negra y alabastro
Agrega Capilla de los Reyes de San Gil a tus favoritos
Ver fotos
Ver vídeos
Contacto947 26 11 49

Todavía no hay fotos de viajeros para este punto de interés.
¿Has estado aquí? Sube tu foto.

Hay capillas que se miran y capillas que se leen. La Capilla de los Reyes, en la iglesia de San Gil Abad de Burgos, es de las segundas: sus fundadores están tumbados en el centro mirando al techo, y justo encima, en la clave de la bóveda, les espera Cristo resucitado. Todo lo que hay entre medias —el retablo, los santos, la luz que entra por un solo hueco— está puesto ahí para contar lo mismo. Es, en palabras de quienes la explican, un microcosmos sobre la fe en la vida eterna.

Lo imprescindible: ¿qué no te puedes perder de la Capilla de los Reyes?

Es de las capillas más completas de San Gil, y conviene ir por partes.

  • El retablo de la Epifanía: madera policromada y dorada del primer tercio del siglo XVI, del entorno de Diego de Siloé y Felipe de Vigarny, encajado dentro de un arco en el muro. Es el que da nombre a la capilla.
  • El sepulcro de los fundadores: en el centro del suelo, Hernando de Castro y Juana García, tumbados y mirando hacia arriba. Colócate a su lado y haz lo mismo que ellos.
  • La clave de la bóveda: ahí arriba está Cristo resucitado mostrando sus llagas, dando la bienvenida a los difuntos. Alrededor, los santos a los que se encomendaron en vida.
  • El Cristo atado a la columna: talla a tamaño natural de Sebastián Ducete, pensada para verse desde los cuatro costados. Mira los ojos: te están mirando a ti.
  • La lápida dorada del arco sepulcral: una inscripción larga y legible que da nombres, parentescos y fechas de 1529 y 1530. Pocas veces se puede leer tan bien una historia familiar del siglo XVI.
  • El óculo y la cenefa policromada: el único hueco por el que entra luz está arriba del todo, y no es casualidad.

¿Cuánto tiempo se necesita para visitar la Capilla de los Reyes?

Quince minutos, y se quedan cortos si te pones con el retablo. Solo en él hay más de veinte figuras repartidas en predela, dos cuerpos y ático, y cada una tiene nombre. Si vas con prisa, quédate con tres cosas: el sepulcro del centro, la clave de la bóveda y el Cristo atado a la columna. Con eso ya te llevas la idea entera de la capilla.

¿Por qué se llama Capilla de los Reyes?

Por el retablo. Su escena principal es la Adoración de los Reyes al Niño, es decir, la Epifanía, y esa dedicación es la que acabó dando nombre a toda la capilla.

Pero la elección del tema no fue un capricho. Sus fundadores, la familia de los Castro, comerciantes burgaleses, estaban vinculados a la Cofradía de los Reyes Magos, también llamada de Nuestra Señora y los Trece. Dedicar el retablo a la Epifanía era, además de devoción, una forma de dejar constancia de a qué hermandad pertenecían.

¿Qué hay que mirar en el retablo de la Epifanía?

Se lee de abajo arriba, como se leían entonces. En la predela, la franja inferior, hay cuatro espacios: los dos del centro representan la Misa de San Gregorio y la Piedad, puestos ahí en recuerdo de las almas de los donantes. Y en los dos extremos están los propios donantes: a la derecha doña Juana García con Santa Catalina de Alejandría y sus damas, y a la izquierda don Hernando, acompañado por San Gil y sus caballeros. Los verdaderos retratos de la capilla están aquí abajo, no en el centro.

Sobre ellos, el primer cuerpo lo preside San Bartolomé, flanqueado por San Pedro y San Pablo, después San Jerónimo y San Agustín y, en los extremos, San Cristóbal y San Juan Bautista. El segundo cuerpo es el que manda: ahí está la Adoración de los Reyes, bajo un dosel calado, con San Onofre y Santa María Magdalena a los lados y San Sebastián y San Miguel cerrando.

Y arriba del todo, en el ático, aparecen San Francisco y San Antón a un lado y San Andrés y San Lorenzo al otro, con el Salvador entre dos ángeles en el centro. Todo ese desfile de santos tiene una lógica: son el testimonio de la Iglesia que continúa la tarea del Salvador, que es quien preside desde lo más alto.

¿Quiénes están enterrados en la Capilla de los Reyes?

Los fundadores, Hernando de Castro y Juana García, ocupan el sepulcro del centro, del siglo XV. Su posición no es casual: están elevados sobre el suelo y de cara al retablo, participando de la liturgia como hacían en vida y esperando que Dios venga a buscarlos desde lo alto.

Pero no son los únicos. En el muro hay un arco sepulcral rematado por una gran lápida dorada cuya inscripción todavía se lee, y es de las que merecen que te acerques. Cuenta que ahí yacen Martín de Malvenda y su mujer, doña Juana García de Castro, y que ella era hija de los fundadores de la capilla, que les dieron este arco a ellos y a sus sucesores. Un regalo de suegros, grabado en oro para siempre.

La misma lápida da las fechas: ella murió en 1529 y él en 1530, a los ochenta y cinco años de edad. Ochenta y cinco años en pleno siglo XVI, cuando lo normal era no pasar de los cuarenta. Y aún hay más parentesco escrito en la piedra: los padres de Martín de Malvenda, Martín Rodríguez de Malvenda y doña Leonor Álvarez de Castro, están enterrados en la iglesia de San Nicolás, a un paso de aquí.

Ese arco explica bien cómo funcionaban estas capillas: no eran solo un lugar de enterramiento, eran un patrimonio familiar que se heredaba, con sus arcos repartidos entre las ramas de la casa y con los matrimonios anotándose en los muros.

¿Por qué la Capilla de los Reyes recibe la luz solo desde arriba?

Porque está hecho a propósito, y es lo más bonito de entender del sitio. Fíjate en la cenefa policromada que recorre la capilla: marca la separación entre el cielo y la tierra. Por debajo está el mundo de los vivos y de los muertos; por encima, el otro.

Por eso la luz solo entra por el óculo de la parte superior, por encima de esa línea. La idea es directa: ante las tinieblas de la muerte, la luz solo puede venir de Dios. Y el rosetón funciona como la puerta de ese diálogo entre el cielo y la tierra. Cuando lo sabes, la penumbra de la capilla deja de ser un problema de iluminación y pasa a ser parte del mensaje.

¿Qué es el Cristo atado a la columna de la Capilla de los Reyes?

Es una talla de Sebastián Ducete a tamaño natural, y tiene una particularidad: está hecha para contemplarse en trescientos sesenta grados, es decir, terminada por los cuatro lados. Eso no se hacía con cualquier imagen.

La razón es que es una imagen procesional, pensada para salir en Semana Santa y ser vista desde cualquier punto de la calle. El resto del año se queda aquí, siendo objeto de culto y de rezo. Impresiona el realismo de las heridas de la flagelación y, sobre todo, un detalle: los ojos de Cristo se dirigen al fiel que lo contempla. Colócate delante y compruébalo.

¿Qué curiosidad esconde la Capilla de los Reyes?

Que detrás de ella hay una de las hermandades más exclusivas que ha tenido Burgos. La Cofradía de los Reyes Magos, o de Nuestra Señora y los Trece, era una hermandad de gran tradición en la que no entraba cualquiera: sus contribuyentes habían de ser caballeros elegidos por pertenecer a una de las trece principales familias de la ciudad.

Trece familias. Ni una más. Y los Castro, que eran comerciantes, estaban dentro. Cuando mires el retablo, piensa que su tema no es solo religioso: es también la manera que tenía una familia de mercaderes de dejar por escrito, en madera dorada, que había llegado arriba del todo.

* Contenido elaborado con ayuda de inteligencia artificial y revisado por nuestro equipo antes de su publicación.

Datos de la ruta

  • Perfil: Todos

La Capilla de los Reyes, también denominada capilla de los Santos Reyes o capilla del Retablo de la Epifanía, es una capilla funeraria y de patronato particular integrada en la iglesia de San Gil Abad de Burgos. Fue fundada y dotada por Hernando de Castro y Juana García, miembros de una familia de comerciantes burgaleses, y conserva un conjunto artístico articulado en torno a tres elementos principales: el retablo de la Epifanía, en madera policromada y dorada del primer tercio del siglo XVI; el sepulcro exento de los fundadores, del siglo XV; y una talla del Cristo atado a la columna atribuida a Sebastián Ducete. Estilísticamente el recinto se sitúa en el tránsito del gótico final al primer renacimiento. No consta la fecha de fundación de la capilla ni la de construcción de su fábrica.

Fundación, patronato familiar y vinculación cofrade

La capilla responde al modelo de fundación privada característico de las parroquias urbanas burgalesas de los siglos XV y XVI, en las que familias enriquecidas por el comercio adquirían o costeaban un espacio propio destinado simultáneamente a la oración y al enterramiento, con derecho de patronato hereditario. Sus fundadores y dotadores fueron Hernando de Castro y Juana García, pertenecientes a la familia de los Castro, comerciantes de la ciudad.

La advocación no es arbitraria. Los Castro estaban vinculados a la Cofradía de los Reyes Magos, también conocida como Cofradía de Nuestra Señora y los Trece, hermandad de larga tradición en Burgos cuyo acceso estaba restringido: sus contribuyentes habían de ser caballeros elegidos por su pertenencia a una de las trece principales familias de la ciudad. La dedicación del retablo a la Adoración de los Reyes, y por extensión el nombre de la capilla, remiten directamente a esa afiliación. No constan la fecha de fundación de la cofradía, su nómina de linajes ni su pervivencia posterior, datos que no se han podido documentar.

El patronato se transmitió por vía familiar. La epigrafía conservada en el recinto acredita la cesión de uno de los arcos sepulcrales por los propios fundadores a su hija y a su yerno, y a los sucesores de ambos, práctica habitual en las capillas de patronato, que funcionaban como un patrimonio familiar repartido en derechos de sepultura.

El retablo de la Epifanía: estructura y programa iconográfico

El retablo constituye la pieza principal del recinto. Está realizado en madera policromada y dorada, se fecha en el primer tercio del siglo XVI y se adscribe al entorno de Diego de Siloé y Felipe de Vigarny. Debe subrayarse que la fuente habla de entorno y no de autoría: no consta contrato ni documento de obra que permita atribuirlo a ninguno de los dos maestros.

Su rasgo estructural más característico es que se integra en un arcosolio mural, es decir, se aloja dentro de un arco abierto en el muro en lugar de apoyarse exento contra él. Compositivamente se organiza en predela, dos cuerpos y coronamiento o ático. El programa figurado se distribuye del siguiente modo:

  • Predela, dividida en cuatro espacios. Los dos centrales representan la Misa de San Gregorio y la Piedad, ambos temas de intercesión por las almas de los donantes. Los dos extremos acogen a los propios mecenas: a la derecha doña Juana García, acompañada de Santa Catalina de Alejandría y de sus damas; a la izquierda don Hernando, junto a San Gil y sus caballeros.
  • Primer cuerpo, presidido por San Bartolomé en la calle central, con San Pedro y San Pablo a sus lados, San Jerónimo y San Agustín hacia el exterior y San Cristóbal y San Juan Bautista en los extremos.
  • Segundo cuerpo, presidido por la Adoración de los Reyes al Niño bajo dosel calado, con San Onofre y Santa María Magdalena a los lados y San Sebastián y San Miguel en los extremos.
  • Ático, con un dosel sobre el conjunto de la Adoración, San Francisco y San Antón a la izquierda, San Andrés y San Lorenzo a la derecha y, en el centro, el Salvador entre dos ángeles.

La lógica del conjunto es jerárquica y ascendente. El extenso repertorio de santos actúa como testimonio de la Iglesia que continúa la tarea del Salvador, representado en la posición culminante del ático, mientras que la predela queda reservada a la memoria y la intercesión por los donantes, retratados en sus extremos. No consta la datación precisa de la pieza dentro de ese primer tercio de siglo, ni la identidad del taller ejecutante, ni si el retablo ha sido objeto de intervenciones de policromía.

El sepulcro de los fundadores y la tipología funeraria del recinto

En el centro de la capilla se sitúa el sepulcro exento de los fundadores, fechado en el siglo XV, con las figuras de Hernando de Castro y Juana García. Las efigies aparecen labradas en relieve sobre losa de piedra oscura, con cabezas y manos en piedra clara, solución de contraste cromático que se repite en otros enterramientos del mismo templo y que constituye un rasgo distintivo de la escultura funeraria de San Gil Abad. El varón porta un libro entre las manos y ambas figuras tienen animales a los pies; la losa se eleva sobre un basamento pétreo moldurado. No consta la autoría del sepulcro, ni su año de ejecución dentro del siglo XV, ni la identificación de los escudos que lo acompañan.

La disposición de la pieza es significativa desde el punto de vista de la tipología funeraria. En el conjunto del templo se distinguen tres soluciones de enterramiento, con lecturas diferenciadas:

  • Sepulcros elevados en el centro de la capilla, como el de esta fundación: los difuntos yacen de cara al retablo, participando de la liturgia como en vida y a la espera de la venida del Señor, que desciende desde lo alto.
  • Sepulcros a ras de suelo, en los que el donante acepta ser pisado por los fieles como manifestación de humildad y como declaración de necesidad de la misericordia divina.
  • Sepulcros en arcosolio, cuya estructura remite a una puerta: el difunto ha pasado ya al otro lado, hacia el banquete celestial, mientras el umbral permanece sellado para los vivos.

Epigrafía del arco sepulcral

Uno de los muros del recinto acoge un arco sepulcral con yacentes en piedra, rematado por una cartela epigráfica dorada de amplio desarrollo, flanqueada por dos escudos heráldicos policromados, uno de ellos con una cruz flordelisada o de Santiago sobre campo con castillos.

La lectura del epígrafe, realizada sobre documentación fotográfica y pendiente de verificación sobre la propia pieza, aporta los siguientes datos, que deben tomarse como provisionales hasta su cotejo directo:

  • Los titulares del arco serían Martín de Malvenda y su mujer, doña Juana García de Castro.
  • Él aparece como hijo de Martín Rodríguez de Malvenda y de doña Leonor Álvarez de Castro, sepultados en la iglesia de San Nicolás.
  • Ella figura como hija de los fundadores y dotadores de la capilla, quienes cedieron el arco a la pareja y a sus sucesores.
  • El texto consigna el fallecimiento de Martín de Malvenda en 1530, a los ochenta y cinco años de edad, y el de su esposa en 1529, cerrando con la fórmula requiescant in pace.

La transcripción del texto, respetando la grafía original y sin desarrollo de abreviaturas, es la siguiente. Se ofrece igualmente como lectura provisional sujeta a revisión, en especial en los pasajes de la filiación y en la línea final, donde la cartela presenta pérdida de dorado:

AQVI YAZEN MARTIN DE MALVENDA I DOÑA IVANA GARCIA DE CASTRO SV MVGER, HIJO DE LOS SEÑORES MARTIN RODRIGEZ DE MALVENDA I DOÑA LEONOR ALVAREZ DE CASTRO, QVE ESTAN ENTERRADOS EN LA IGLESIA DEL SEÑOR SANT NICOLAS; I LA DICHA DOÑA IVANA GARCIA DE CASTRO FVE HIJA DE LOS SEÑORES HERNANDO DE CASTRO I DOÑA IVANA GARCIA DE CASTRO, FVNDADORES I DOTADORES DESTA CAPILLA, LOS QVALES LES DIERON ESTE ARCO PARA ELLOS I SVS SVCESORES. FALECIERON MARTIN DE MALVENDA AÑO DE 1530, DE EDAD DE OCHENTA I CINCO AÑOS, I SV MVGER AÑO DE 1529. REQVIESCANT IN PACE

La cartela, de perfil recortado con volutas y remate de cabeza de querubín, ocupa el tímpano del arco sobre las dos figuras yacentes. El campo epigráfico presenta letra capital humanística sobre fondo dorado, distribuida en unas quince líneas de caja irregular, con las dos últimas palabras separadas a los extremos del renglón final.

De confirmarse, la inscripción aportaría las únicas fechas absolutas asociadas al recinto, acreditaría documentalmente la condición de fundadores de Hernando de Castro y Juana García y documentaría un enlace matrimonial entre los linajes Castro y Malvenda. Existe además una duda de lectura en la filiación: el epígrafe parece denominar a la fundadora Juana García de Castro, mientras que la documentación de la capilla la nombra únicamente como Juana García. La discrepancia puede deberse al uso del apellido marital y no se da por resuelta.

La talla del Cristo atado a la columna

La capilla conserva una imagen del Cristo atado a la columna, escultura de bulto redondo a tamaño natural, atribuida a Sebastián Ducete. Su rasgo técnico definitorio es que está concebida para ser contemplada en trescientos sesenta grados, es decir, acabada por todos sus frentes, sin cara posterior desatendida. El tratamiento es marcadamente realista, con atención al detalle de las heridas de la flagelación, y presenta un recurso de dirección de la mirada hacia el espectador.

Ese acabado integral responde a su condición de imagen procesional, concebida para salir en procesión durante la Semana Santa y ser vista desde cualquier ángulo, y a su uso devocional en el interior del templo el resto del año.

Sobre su cronología debe hacerse una advertencia expresa. La documentación de la capilla data la talla a principios del siglo XVI, mientras que Sebastián Ducete es un escultor documentado en el ámbito de Toro y Zamora en el último tercio del siglo XVI y en los primeros años del XVII. Ambos datos son incompatibles: o la fecha propuesta está desplazada, o la atribución corresponde a otro autor. Hasta que la contradicción se resuelva, la datación no debe darse por establecida.

Iluminación, bóveda y programa simbólico del espacio

El recinto está concebido como una unidad de significado en la que la arquitectura, la decoración y la entrada de luz operan de forma coordinada. Una cenefa policromada recorre el interior marcando la línea de separación entre el ámbito terrenal y el celeste. Por debajo de ella se sitúan los enterramientos y el espacio de los vivos; por encima, la zona alta y la cubierta.

Coherentemente con ese esquema, la iluminación natural procede exclusivamente de un óculo abierto en la parte superior, siempre por encima de la cenefa, de modo que la luz penetra solo desde el ámbito celeste. La lectura asociada es explícita en la documentación del recinto: ante las tinieblas de la muerte, la luz procede únicamente de Dios. El rosetón actúa en el mismo sentido, como vía de comunicación entre el cielo y la tierra.

En la clave de la bóveda figura Cristo resucitado mostrando sus llagas, en actitud de acogida hacia los difuntos sepultados justo debajo, con la pasión presentada como vía de acceso a la eternidad. En torno a esa clave se disponen los santos a los que los difuntos se encomendaron en vida como protectores. No consta el tipo exacto de bóveda, ni su número de nervios o plementos, ni las dimensiones del recinto, datos que no se han podido documentar.

Protección patrimonial, intervenciones y régimen de acceso

La capilla carece de declaración propia y queda protegida por el inmueble que la contiene y por el ámbito urbano en que se inscribe:

  • La iglesia de San Gil Abad fue declarada Monumento Histórico-Artístico el 3 de junio de 1931, condición hoy equivalente a la de Bien de Interés Cultural conforme a la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español. La declaración ampara el edificio y cuanto contiene.
  • El entorno queda comprendido en el conjunto histórico de la ciudad de Burgos, declarado por el Decreto 2025/1967, de 22 de julio (BOE número 204, de 26 de agosto de 1967).

No se han localizado restauraciones ni intervenciones documentadas sobre la capilla, su retablo, sus sepulcros o la talla del Cristo: no constan fechas, entidades promotoras, presupuestos ni equipos responsables. Tampoco consta catalogación publicada de forma individualizada de ninguna de sus piezas.

El recinto es de titularidad eclesiástica y forma parte de una iglesia parroquial en culto, por lo que su acceso queda subordinado al régimen de apertura del templo. La talla del Cristo atado a la columna mantiene uso procesional activo, lo que implica su salida temporal del recinto en fechas de Semana Santa.

Situación dentro del templo

La capilla se integra en el conjunto de fundaciones particulares que jalonan el interior de San Gil Abad. A su salida, hacia la derecha, se accede al centro del transepto o crucero, frente a la capilla mayor, punto desde el que se articula el resto del recorrido interior del templo. No constan las dimensiones del recinto, su orientación exacta ni el tipo de cerramiento que lo separa de la nave.

* Contenido elaborado con ayuda de inteligencia artificial y revisado por nuestro equipo antes de su publicación.

Datos de la ruta

  • Perfil: Todos

Todavía no hay coordenadas guardadas para este punto de interés -- añádelas desde el panel para poder calcular los alrededores.

Todavía no hay coordenadas guardadas para esta localización -- añádelas desde el panel para poder calcular los imprescindibles cercanos.

No hay más puntos registrados en esta unidad geográfica todavía.

Todavía no hay vídeos para este punto de interés.

Esculturas yacentes de los fundadores en pizarra negra y alabastro
Esculturas yacentes de los fundadores en pizarra negra y alabastro
Retablo gótico-flamígero de la Adoración de los Reyes Magos
Retablo gótico-flamígero de la Adoración de los Reyes Magos
Vista frontal del retablo hispanoflamenco de madera dorada con el sepulcro yacente en primer plano
Vista frontal del retablo hispanoflamenco de madera dorada con el sepulcro yacente en primer plano
Perspectiva del sepulcro central y acceso a la capilla
Perspectiva del sepulcro central y acceso a la capilla
Escudo heráldico tallado en madera policromada con corona, yelmo y motivos de castillos y bandas
Escudo heráldico tallado en madera policromada con corona, yelmo y motivos de castillos y bandas
Óculo o rosetón con vidriera geométrica
Óculo o rosetón con vidriera geométrica
Escultura del Cristo atado a la columna
Escultura del Cristo atado a la columna
Detalle posterior de la talla del Cristo atado a la columna
Detalle posterior de la talla del Cristo atado a la columna
Estatua procesional de madera policromada de Cristo en la columna situada sobre un pedestal de madera
Estatua procesional de madera policromada de Cristo en la columna situada sobre un pedestal de madera
Sepulcro plateresco con relieve yacente e inscripción
Sepulcro plateresco con relieve yacente e inscripción
Losa funeraria de piedra oscura encastrada en el pavimento con dos escudos heráldicos labrados en bajo relieve
Losa funeraria de piedra oscura encastrada en el pavimento con dos escudos heráldicos labrados en bajo relieve
Escultura en relieve de San Antonio de Padua con ángeles
Escultura en relieve de San Antonio de Padua con ángeles
Paso procesional de la Virgen de los Dolores
Paso procesional de la Virgen de los Dolores
Banco de sillería de madera tallada bajo tres grandes cuadros al óleo de temática religiosa
Banco de sillería de madera tallada bajo tres grandes cuadros al óleo de temática religiosa
Sillería de coro en madera tallada dispuesta a lo largo del muro de sillería
Sillería de coro en madera tallada dispuesta a lo largo del muro de sillería
Facistol de madera con libros litúrgicos
Facistol de madera con libros litúrgicos

Todavía no hay fotos de viajeros para este punto de interés. Sé el primero en subir una.

Todavía no hay PDFs para este punto de interés.

Todavía no hay opiniones de viajeros para este lugar.