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Ermita de Nuestra Señora de Pinarejos
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Ermita de Nuestra Señora de Pinarejos

La ermita de Nuestra Señora de Pinarejos está en un claro del pinar, en un pequeño llano rodeado de altos cerros cubiertos de pinos, enebros y matorral. Es una ermita de campo con espadaña de una campana, encalada y castigada por el tiempo, y es el corazón de un paraje que lleva siglos siendo sitio de reunión. Aquí se juntan tres cosas que rara vez coinciden: un edificio con historia, un manantial famoso y un área recreativa en toda regla.

Lo imprescindible: ¿Qué no te puedes perder?

El sitio se recorre entero sin esfuerzo, pero conviene saber qué estás mirando:

  • La fuente de la peña: a unos veinte pasos al norte de la ermita brota el agua de una roca. Las fuentes locales la describen como la mejor y más abundante de toda la comarca, y con una particularidad: mantiene el mismo grado de frialdad en verano y en invierno.
  • El retablo de 1705: la capilla que alberga a la Virgen se cubre con media cúpula y guarda un retablo con fecha documentada. Es el único elemento del conjunto con año propio.
  • La espadaña: un solo vano de medio punto con su campana, rematado por una cruz de piedra. Sencilla y perfecta para el sitio.
  • El edificio de acogida: al oeste de la ermita se conserva una construcción antigua capaz de albergar a un número considerable de personas. No es un anexo cualquiera: es la prueba de que aquí venía mucha gente y se quedaba.
  • El área recreativa: charca, fuente, mesas, barbacoas, parque infantil y zona de acampada, todo en el mismo llano.

¿Cuánto tiempo se necesita para visitar la ermita de Nuestra Señora de Pinarejos?

Para ver la ermita y acercarte a la fuente, media hora larga: se rodea el edificio, se mira la espadaña, se baja al manantial y se echa un vistazo al edificio viejo de al lado.

Pero aquí casi nadie viene solo a eso. Con mesas, barbacoas y charca en el mismo sitio, el plan natural es media jornada o el día entero. Está a unos tres kilómetros y pico de Doña Santos y a una distancia parecida de Arauzo de Miel, en el entorno de la carretera que une Huerta del Rey con Mamolar.

¿Por qué se llama ermita de Pinarejos si no hay ningún pueblo con ese nombre?

Porque lo hubo. Pinarejos es un antiguo lugar, hoy desaparecido, situado entre los términos de Arauzo de Miel, Doña Santos y Huerta del Rey. La ermita es lo que quedó en pie cuando el poblado se fue, y conservó su nombre.

Es un patrón que se repite por toda Castilla: los pueblos se despueblan, pero la ermita aguanta porque la gente sigue subiendo a ella una vez al año. Aquí el resultado ha sido redondo: el lugar desapareció como aldea y renació como área recreativa, que es una forma bastante literal de seguir siendo punto de reunión.

Verás el nombre escrito también como Plumarejos, variante muy asentada en el habla local: de hecho, la canción tradicional del paraje se titula «Los ermitaños de Plumarejos».

¿Qué curiosidad o leyenda esconde la ermita de Nuestra Señora de Pinarejos?

Una que apunta muy alto: hay quien identifica este paraje con «Spinaz de Can», el lugar donde el Cantar de Mío Cid hace parar al Campeador en su camino al destierro. El argumento etimológico se apoya precisamente en la fuente: el «Can» sería «caño», por el manantial que brota de la peña.

Y no es una ocurrencia de aficionado: el propio Camino del Cid pasa por aquí —por su ramal de El Destierro, el primero de la ruta— y cataloga «Spinaz de Can» como hito cidiano de Pinarejos, con audioguía propia incluida. Dicho lo cual, toca ser honestos: la identificación de ese verso sigue discutida entre quienes estudian el Cantar, y que una ruta adopte una propuesta no la convierte en demostrada. Pero la tienes señalizada, contada y a pie de camino.

Y hay una segunda historia, esta ya del siglo XIX: el paraje fue escenario de uno de los encuentros del Cura Merino durante las guerras carlistas. El guerrillero más famoso de la Sierra de la Demanda pasó por aquí.

¿Es verdad que en Pinarejos hubo luz eléctrica antes que en los pueblos?

Eso cuentan, y el mecanismo era ingenioso. Aprovechando el agua, se construyó un depósito que movía un pequeño motor hidroeléctrico, y gracias a él Pinarejos fue uno de los primeros lugares de la zona en tener luz eléctrica.

Piénsalo un momento: un paraje sin pueblo, en mitad del monte, alumbrado antes que las localidades de alrededor. Todo por tener el agua que tenía. La antigua Casa del Guarda que hay en el conjunto funciona hoy como centro forestal y ha sido rehabilitada en parte por el ayuntamiento.

¿Cuándo se celebra la romería de la ermita de Nuestra Señora de Pinarejos?

Aquí las fuentes no coinciden del todo y conviene que lo sepas antes de organizar el viaje. Las fuentes municipales sitúan la fiesta el día del Dulce Nombre de María, que cae en septiembre, y precisan que acude gente de todos los pueblos de alrededor. Otras la describen como la romería más tradicional de Arauzo de Miel, a mediados de agosto.

Puede que sean dos citas distintas del mismo paraje —cosa nada rara—, pero no lo hemos podido confirmar, así que lo prudente es preguntar en el pueblo antes de subir. Lo que sí es seguro es que la ermita se abre para su día: el resto del año lo normal es encontrarla cerrada y disfrutar del conjunto por fuera.

¿Se puede ir con niños a la ermita de Nuestra Señora de Pinarejos?

Es de los mejores sitios de la comarca para ir con peques, y no por casualidad: el paraje tiene parque infantil, mesas, fuente, charca y barbacoas, todo junto y en terreno llano.

Súmale que el conjunto cuenta con pasarela y escaleras de madera con barandilla para salvar el desnivel hasta la ermita, una obra reciente que facilita mucho la aproximación. Y súmale el argumento definitivo para un niño: una fuente que sale de una roca y está helada en pleno agosto.

Características

  • Gratuito

La ermita de Nuestra Señora de Pinarejos, documentada también como Plumarejos, es un templo rural de mampostería y nave única situado en un llano del pinar, en el despoblado de Pinarejos, entre los términos de Arauzo de Miel, Doña Santos y Huerta del Rey. Su elemento con fecha propia es el retablo construido en 1705, alojado en una capilla que se cubre con media cúpula. El conjunto integra además un manantial de notable caudal, varios edificios de acogida —hoy punto oficial del Camino del Cid— y un área recreativa en uso. Las fuentes consultadas discrepan sobre el siglo de construcción del edificio, extremo que se consigna sin resolver.

Cronología documentada y discrepancia de datación

La datación del inmueble presenta una discrepancia explícita entre las fuentes consultadas que procede exponer antes que ningún otro dato, porque condiciona toda lectura del edificio:

  • La ficha municipal del Ayuntamiento de Arauzo de Miel sitúa la construcción en el siglo XVII.
  • Otras descripciones del paraje la atribuyen al siglo XVIII.

No se opta por ninguna de las dos. Conviene señalar, eso sí, que el único elemento con fecha documentada del conjunto —el retablo de 1705— se sitúa exactamente en la bisagra entre ambas centurias, de modo que no dirime la cuestión: un retablo de 1705 es compatible tanto con un templo del XVII amueblado poco después como con una obra de comienzos del XVIII terminada y dotada de una vez. No se ha localizado documentación fundacional, contrato de obra, inscripción ni expediente que fije la fecha del edificio, ni el nombre de su promotor o su maestro de obras.

Del resto de su trayectoria se conservan dos referencias históricas puntuales, ambas de carácter indirecto. La primera es su condición de superviviente del despoblado, tratada en el apartado siguiente. La segunda sitúa el paraje como escenario de uno de los encuentros del Cura Merino durante las guerras carlistas, en el siglo XIX; Jerónimo Merino fue la figura guerrillera de mayor proyección de esta comarca. El dato se recoge de las fuentes consultadas sin que se haya podido precisar la fecha, el carácter ni el desenlace de ese episodio.

El despoblado de Pinarejos y el topónimo

La ermita no es un edificio aislado por elección sino por supervivencia. Pinarejos fue un antiguo lugar poblado, hoy desaparecido, situado a varios kilómetros de Arauzo de Miel, Doña Santos y Huerta del Rey. La ermita constituye el principal elemento construido que permanece en pie del asentamiento.

El fenómeno responde a un patrón bien conocido en la despoblación castellana: cuando un lugar se abandona, la ermita suele ser lo último en caer, porque su mantenimiento no depende de que haya vecinos en el sitio sino de que las localidades del entorno conserven la devoción y suban a ella periódicamente. La romería es, literalmente, el mecanismo que sostiene el edificio.

El paraje ha tenido además una reconversión funcional documentada: el antiguo lugar de población es hoy un área recreativa dotada de charca, fuente, mesas, barbacoas, zona de acampada y parque infantil. Mantiene, por tanto, su condición histórica de punto de reunión supracomarcal por una vía distinta de la original.

Respecto del topónimo, conviven dos formas: Pinarejos, la empleada en la denominación oficial de la ermita, y Plumarejos, variante asentada en el uso local. Esta segunda forma está fijada en el repertorio oral del paraje a través de la canción tradicional «Los ermitaños de Plumarejos», atribuida a Nico Benito. No se ha localizado estudio toponímico que establezca cuál de las dos formas es primaria ni cómo se produjo la variación.

Descripción del edificio y del conjunto

Las fuentes describen el templo como una construcción de mampostería con una sola nave. La capilla que alberga la imagen de la Virgen se cubre con media cúpula y aloja el retablo de 1705.

A esa descripción documental se añaden los siguientes elementos observables en las vistas disponibles:

  • Espadaña de un solo vano de arco de medio punto, con campana, levantada sobre el hastial y rematada por una cruz de piedra.
  • Paramentos enfoscados y encalados, con el revoco muy perdido, lo que deja a la vista la mampostería de piedra caliza y arenisca del muro. El desgaste es generalizado y afecta a toda la superficie.
  • Cubiertas de teja curva a distinta altura: un volumen de nave más bajo y un cuerpo de cabecera más elevado, coherente con el espacio abovedado en media cúpula que describen las fuentes.
  • Alero de teja volado sobre el paramento, sin cornisa de cantería.
  • Vanos reducidos: una ventana rectangular adintelada de pequeño formato en el muro lateral y un óculo circular en el hastial.
  • Portada de arco en el costado, de fábrica sencilla y sin ornato aparente.
  • Cuerpo anexo de menor altura, en mampostería vista y con acceso propio, adosado al conjunto.

Al oeste de la ermita las fuentes documentan «un edificio antiguo capaz de albergar a un número considerable de personas». La precisión es relevante: no se trata de una dependencia auxiliar sino de una construcción de acogida colectiva, y su sola existencia acredita que el paraje recibía afluencias importantes de romeros con necesidad de cobijo. No se ha localizado información sobre su cronología ni su capacidad concreta. Sí consta, en cambio, su continuidad funcional: el paraje figura hoy como punto de acogida del Camino del Cid, con cuatro espacios utilizables descritos por la propia ruta —un refugio cerrado con sanitarios y chimenea, un refugio abierto con cubierta de teja y agua corriente, un edificio abierto sin puerta con espacio para caballerías, y la antigua casa forestal, cuya llave se solicita en el ayuntamiento—.

Debe consignarse igualmente una intervención reciente visible: el conjunto cuenta con una pasarela y escaleras de madera con barandilla, de factura evidentemente moderna, que salvan el desnivel de aproximación al edificio. No se ha localizado la fecha, el promotor ni el importe de esa actuación, ni ninguna otra intervención de restauración documentada sobre la ermita.

Esta descripción no incluye dimensiones —ni longitud, ni anchura, ni altura—, no determina la orientación del eje del templo, no describe el interior más allá de lo que recogen las fuentes, y no recoge inscripción ni epigrafía alguna, que no se aprecia en las vistas disponibles.

El manantial y el aprovechamiento hidroeléctrico

El agua es el elemento que explica el emplazamiento y merece tratamiento propio. Las fuentes sitúan el manantial con precisión notable: al norte de la ermita, a unos veinte pasos, mana agua de una peña, caudal que califican como «el mejor y más abundante de toda la comarca» y del que destacan una propiedad concreta: mantiene el mismo grado de frialdad en verano que en invierno.

Esa constancia térmica no es una exageración local sino el comportamiento propio de un manantial alimentado por un acuífero profundo: el agua que aflora tras un recorrido subterráneo largo tiende a estabilizarse en torno a la temperatura media anual del terreno, de modo que resulta fría en agosto y templada en enero respecto del ambiente. Es el mismo fenómeno que hace que estas fuentes fueran valoradas históricamente muy por encima de las de escorrentía.

El aprovechamiento de ese caudal dio lugar al dato más singular del conjunto. Consta que se construyó un depósito de agua que movía un pequeño motor hidroeléctrico, y que gracias a esa instalación Pinarejos fue uno de los primeros lugares de la zona en disponer de luz eléctrica. Un paraje sin población estable se electrificó, por tanto, antes que buena parte de las localidades del entorno. No se ha localizado la fecha de la instalación, su potencia, su promotor ni la fecha de su abandono, y no se ofrece ninguno de esos datos.

Completa el conjunto la antigua Casa del Guarda, que en la actualidad funciona como centro forestal y ha sido rehabilitada en parte por el ayuntamiento, sin que conste la fecha ni el alcance de esa rehabilitación.

La identificación propuesta con Spinaz de Can

Sobre este paraje pesa una hipótesis de identificación literaria que conviene exponer con todo el rigor y ninguna concesión: hay quien propone identificar Pinarejos con «Spinaz de Can», el lugar en que el Cantar de Mío Cid hace detenerse al Campeador en su primera jornada de destierro tras salir de Burgos y del monasterio de San Pedro de Cardeña.

El argumento en que se apoya la propuesta es etimológico y descansa precisamente sobre el manantial: el elemento «Can» del topónimo del Cantar se interpretaría como «caño», en referencia a la fuente que brota de la peña, rasgo que efectivamente singulariza este lugar por encima de cualquier otro de su entorno.

La propuesta cuenta además con respaldo institucional dentro de la ruta cultural, extremo que conviene precisar con exactitud. El Camino del Cid recorre este paraje por su ramal de «El Destierro» —el primero del itinerario, habilitado para senderismo y para BTT—, e incorpora Pinarejos a su red con punto de acogida propio y audioguía específica. En su ficha de la localidad, «Spinaz de Can» figura catalogado como hito cidiano asociado a Pinarejos.

Ahora bien, ese respaldo no cierra la cuestión filológica, y así debe entenderse. La identificación de «Spinaz de Can» sigue siendo un problema abierto en los estudios sobre el Cantar, con distintos emplazamientos propuestos en el sureste burgalés y sin consenso establecido; que una ruta cultural adopte una de las propuestas para su señalización y su relato divulgativo es una decisión de gestión del itinerario, no una demostración textual.

Se consigna, por tanto, como identificación asumida por la ruta cultural y no acreditada filológicamente. Su fuerza reside en la coherencia interna del argumento —un topónimo con «caño» junto a un manantial excepcional, en el corredor por el que discurre la jornada narrada— reforzada por el hecho de que el Camino del Cid la haya hecho suya.

Advocación, calendario de culto y régimen de protección

El templo está bajo la advocación de Nuestra Señora de Pinarejos, cuya imagen se aloja en la capilla cubierta con media cúpula.

Sobre la fecha de la festividad, las fuentes consultadas no coinciden, y ambas versiones se consignan sin optar por ninguna:

  • La ficha municipal sitúa las fiestas el día del Dulce Nombre de María —festividad que el calendario litúrgico celebra en septiembre— y precisa que a ellas «acuden innumerables personas de los pueblos de alrededor».
  • Otras descripciones del paraje identifican la celebración como la romería más tradicional de Arauzo de Miel y la sitúan a mediados de agosto.

Cabe la posibilidad de que se trate de dos celebraciones distintas sobre el mismo escenario —la fiesta de la advocación y la romería mayor del municipio—, hipótesis coherente con la existencia del edificio de acogida, pero no se ha podido verificar y no se afirma.

El acceso documentado se produce desde Arauzo de Miel por el paraje de El Calvario, en el entorno de la carretera que une Huerta del Rey con Mamolar, a unos tres kilómetros. Las fuentes recogen además la distancia en la medida antigua: «tres cuartos de legua del pueblo» —equivalente a unos cuatro kilómetros, tomando la legua castellana de 5,57 km—, cifra que no coincide exactamente con la anterior y que probablemente responda a itinerarios distintos. Respecto de Doña Santos, la ermita se sitúa a unos 3,3 kilómetros al este-sudeste del núcleo.

En materia de protección patrimonial no se ha localizado ninguna declaración de Bien de Interés Cultural ni inclusión en inventario que afecte a este inmueble o a su retablo de 1705. Como bien integrante del patrimonio cultural de la Comunidad, queda comprendido en el marco general de la Ley 12/2002, de 11 de julio, de Patrimonio Cultural de Castilla y León. Procede reiterar la advertencia habitual: la cita genérica de la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español que aparece en algunos repertorios en línea no constituye una declaración de BIC, sino la mención del marco normativo estatal de aplicación general.

Características

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Ermita de Nuestra Señora de Pinarejos

Ermita de Nuestra Señora de Pinarejos

Fachada trasera de la ermita de Doña Santos

Fachada trasera de la ermita de Doña Santos

Vista exterior de la ermita de Nuestra Señora de Pinarejos entre sabinas y pinares

Vista exterior de la ermita de Nuestra Señora de Pinarejos entre sabinas y pinares

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