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Ermita de San Roque
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Ermita de San Roque

Hay ermitas que están bien colocadas y luego está la ermita de San Roque. Esta se apoya justo al pie de las peñas que dan nombre a Pinilla de los Barruecos: una cresta de roca redondeada y esculpida por la erosión que se levanta detrás del tejado y que, desde según qué ángulo, parece a punto de caérsele encima.

Es pequeña, encalada y sin pretensiones —una nave, una espadaña, una campana—, pero el conjunto que forma con el roquedo es de los que se fotografían solos. Y está a apenas trescientos metros del pueblo, así que no hay excusa.

Lo imprescindible: ¿Qué no te puedes perder?

Poco edificio y mucho sitio. Esto es lo que hay que mirar:

  • Las piedras de San Roque: el murallón de bolos y agujas de roca que se alza justo detrás. Son la seña de identidad del pueblo y se ven desde lejos.
  • La espadaña con su campana: un solo vano rematado por una cruz de hierro, sobre el hastial de piedra vista.
  • Los dos ventanales de medio punto: abiertos en el testero de mampostería, con recerco de sillería clara. Son los que meten toda la luz dentro.
  • La cenefa de picos: bajo el alero de la fachada encalada corre una greca de dientes blancos, decoración popular que no cuesta nada y cambia por completo la cara del edificio.
  • El interior: nave única con la armadura de madera a la vista, muros de piedra sin revocar y bancos corridos. Austero y sin una sola concesión.
  • La imagen de San Roque: en su camarín, vestido de peregrino con sombrero, esclavina y bordón.

¿Cuánto tiempo se necesita para visitar la ermita de San Roque?

La ermita en sí, diez minutos. Es una nave y se recorre de un vistazo.

Pero ese no es el cálculo bueno. Junto a la ermita hay una mesa de piedra con sus bancos y una explanada de hierba mirando al valle, y ese detalle lo dice todo: esto no es un sitio para ver, es un sitio para quedarse un rato. Cuenta una hora larga si vas con la idea de subir andando desde el pueblo, sentarte y no hacer nada. Que es exactamente lo que hay que hacer aquí.

¿Cuándo se celebra San Roque en Pinilla de los Barruecos?

El 16 de agosto, día del santo. Es entonces cuando los pinillenses se juntan en los alrededores de la ermita para celebrarlo, y es sin duda el mejor día del año para ver el lugar cumpliendo la función para la que existe.

Si vas ese día encontrarás gente, ambiente y el sitio vivo. Si buscas lo contrario —silencio y las piedras para ti solo— evítalo y ve cualquier otro día, que aquí casi nunca hay nadie.

¿Qué curiosidad esconde la ermita de San Roque?

Que San Roque está en casi todos los pueblos de España por un motivo muy concreto: era el santo al que se recurría contra la peste. Un peregrino francés del siglo XIV que, según la tradición, se contagió cuidando de enfermos, se retiró a un bosque a morir y sobrevivió porque un perro le llevaba un pan cada día. Por eso se le representa siempre igual: de peregrino, señalándose la llaga del muslo y con el perro al lado.

Cuando la peste arrasaba una comarca, los pueblos hacían voto de celebrarle fiesta si les libraba. Y muchos lo cumplieron durante siglos, mucho después de que la enfermedad hubiera desaparecido. Por eso hay tantísimas ermitas de San Roque, y por eso están casi siempre a las afueras, en el borde del pueblo: era el santo que se colocaba en la frontera, vigilando por dónde entraba el contagio.

Mírala con eso en la cabeza y la ubicación deja de ser casual.

¿Qué son las piedras de San Roque?

Son formaciones rocosas naturales, no ruinas ni nada construido, aunque a más de uno le han hecho dudar. La erosión ha ido redondeando y acanalando la roca hasta dejar ese perfil de torres, bolos y agujas que asoma sobre la ermita.

Y son la clave del nombre del pueblo: «barrueco» significa precisamente eso, peñasco suelto. Pinilla de los Barruecos se llama así por las peñas que la rodean, y este cresterío es el más reconocible de todos. Detrás, en días claros, se recortan al fondo las muelas calizas que cierran el horizonte por el norte.

¿Se puede entrar en la ermita de San Roque?

Lo normal es que esté cerrada. Es una ermita de las que se abren para su día y poco más, sin horario público ni servicio de visitas.

Así que ve con la idea de disfrutarla por fuera —que es donde está el espectáculo, con el roquedo detrás— y si te interesa el interior, la vía es la de siempre en los pueblos pequeños: preguntar. Y si coincides con el 16 de agosto, el problema se resuelve solo.

¿Es la misma que la ermita de San Miguel?

No. Pinilla de los Barruecos tiene dos ermitas y conviene no mezclarlas, porque son experiencias distintas.

La de San Roque es esta: a trescientos metros del pueblo, pegada a las peñas, con merendero y con la fiesta del 16 de agosto. Es la ermita comunitaria.

La de San Miguel está a algo más de kilómetro y medio de aquí, al otro lado del pueblo, aislada en el campo sobre un pequeño alto y rodeada por un corro de árboles. Esa es la del paseo largo y el mirador. Si solo tienes tiempo para una y buscas el golpe visual, quédate con San Roque.

Características

  • Gratuito

Enlaces

  • Mapa IGNInstituto Geográfico Nacional
    Nombre oficial a buscar: Ermita de San Roque
  • Ermita de San Roque

La ermita de San Roque de Pinilla de los Barruecos (Burgos) es una construcción religiosa exenta, de nave única y planta rectangular alargada, levantada al pie del afloramiento rocoso conocido como las piedras de San Roque, en el borde inmediato del casco urbano. Presenta fábrica mixta de mampostería —encalada en el paramento meridional y vista en el testero—, cubierta a dos aguas de teja curva sobre armadura de madera, espadaña de un vano y portada de arco de medio punto. Responde al tipo de la ermita popular de término, sin adscripción estilística culta.

Debe advertirse con claridad el grado de documentación disponible. No se ha localizado fecha de construcción, promotores, canteros ni documentación de archivo; tampoco planimetría, dimensiones publicadas, inventario de bienes muebles, atribución de la imagen titular, ni declaración de protección patrimonial individualizada. Ningún dato de esos se suple aquí con estimaciones. La descripción material que sigue procede de la observación de fotografías del exterior y del interior, y se presenta como tal, no como levantamiento técnico.

Emplazamiento y relación con el afloramiento rocoso

La ermita se sitúa en las coordenadas 41,919848 N / 3,307299 O, en el término de Pinilla de los Barruecos, comarca de la Sierra de la Demanda. Respecto de la iglesia parroquial de San Cristóbal Mártir se encuentra a 306 metros en línea recta con rumbo aproximado de 308 grados, es decir, al noroeste e inmediatamente contigua al casco urbano. De la otra ermita del término, la de San Miguel, dista 1.612 metros. Ambas mediciones son propias sobre las coordenadas de los tres puntos y no proceden de fuente publicada.

Esta posición periurbana —fuera del casco pero a distancia mínima de él— es característica de las advocaciones a San Roque y responde a una lógica que se explica más abajo, en el apartado dedicado al patronazgo. Se consigna como pauta general documentada para el conjunto de estas advocaciones, no como dato específico de esta fundación.

El elemento que define el emplazamiento es el afloramiento rocoso que se alza inmediatamente detrás del edificio, conocido localmente como las piedras de San Roque y citado por las fuentes locales entre los hitos visuales del municipio, junto al Alto de la Peña y Peñacastillo. Morfológicamente se trata de una alineación de bolos redondeados, agujas y torreones de perfil muy erosionado, con acanaladuras verticales y oquedades de alteración bien marcadas, y tonalidades ocres y anaranjadas. No se ha localizado ninguna caracterización litológica ni geomorfológica publicada de esta formación concreta, por lo que no se identifica aquí la naturaleza de la roca.

El topónimo del municipio deriva precisamente de este tipo de accidentes. El término barrueco —variante de berrueco— designa en castellano el peñasco o tolmo aislado, y comparte además la acepción de perla irregular, de la que procede etimológicamente la voz barroco. Las peñas que rodean el núcleo, entre ellas estas, son el referente del nombre.

El entorno inmediato de la ermita está acondicionado para el uso colectivo: dispone de una explanada herbosa a media ladera, un atrio o plataforma delimitada por muro de contención de mampostería y valla metálica, escalinata de acceso y mesa con bancos de piedra a modo de merendero. Este equipamiento no es un añadido casual y resulta coherente con la función congregacional del recinto.

Descripción del edificio

El volumen es un prisma rectangular de nave única, notablemente alargado en planta, cubierto a dos aguas con faldones de teja cerámica curva y sin cornisa moldurada. Una particularidad relevante es la presencia de una chimenea sobre uno de los faldones, elemento infrecuente en una ermita y que implica la existencia de un hogar en el interior o en una dependencia aneja; es dato coherente con el uso del recinto para reuniones, aunque no se ha podido verificar a qué estancia sirve.

El edificio presenta dos tratamientos de paramento claramente distintos, que conviene describir por separado:

  • Fachada meridional (lado largo): enteramente encalada. En ella se abre la portada, resuelta mediante arco de medio punto con dovelas de sillería vista, sobre jambas también de sillar, y una ventana cuadrada de pequeño tamaño con recerco de sillería. Los esquinales aparecen igualmente en piedra vista, destacando sobre el encalado.
  • Testero (hastial): de mampostería vista, sin revocar, con mampuestos irregulares de tamaño desigual y tonos ocres, trabados con mortero de junta ancha. En él se abren dos vanos de medio punto gemelos, con recerco de sillería de tono claro —jambas, arco e impostas— y cerramiento de reja o celosía metálica.

Sobre el remate del hastial se levanta una espadaña de un solo vano, de sillería, rematada por moldura y coronada por una cruz de hierro. Aloja una campana. La piedra de esta espadaña presenta un aspecto notablemente más limpio y homogéneo que el resto de la fábrica, lo que sugiere una intervención reciente, ya sea de construcción, sustitución o restauración; se consigna únicamente como apreciación visual, dado que no consta ninguna intervención documentada con fecha y responsable.

Un detalle de arquitectura popular que merece registrarse es la cenefa que recorre la fachada encalada bajo el alero: una greca continua de motivos triangulares o dentiformes de color blanco sobre el paramento, resuelta a modo de festón colgante. Es una solución decorativa de bajo coste, ejecutada en el propio revestimiento, y constituye el único ornamento del edificio.

El interior es de nave única sin compartimentar. Los muros se presentan en mampostería vista sin revocar, y la cubierta se resuelve mediante armadura de madera a la vista, con tirantes horizontales de gran escuadría y pares dispuestos hacia la cumbrera; no se determina aquí el tipo exacto de armadura por no poder precisarse desde las imágenes. El mobiliario lo componen bancos corridos de madera dispuestos en hileras.

En el muro opuesto al acceso se aprecian desde el interior dos huecos de iluminación de perfil rectangular con carpintería de madera, coincidentes en número y posición con los dos vanos de medio punto del testero. La discrepancia de forma entre ambas caras sugiere que el arco corresponde al tratamiento del paramento exterior, pero esa relación no se ha verificado y no se afirma.

El estado de conservación es bueno: edificio en pie, cerrado, con cubierta íntegra, encalado mantenido y carpinterías en servicio. No se observan patologías estructurales ni pérdidas de material significativas.

La imagen titular y su camarín

La imagen de San Roque se dispone en un camarín —hornacina destinada a albergar y exhibir la imagen de devoción— cuyo fondo está forrado de tablazón de madera pintada en amarillo, con un dosel o baldaquino de perfil ondulado en azul y blanco sobre la figura. Se trata de una solución de carácter popular y cronología presumiblemente reciente en su acabado, sin que ello prejuzgue la antigüedad de la talla que contiene.

La imagen es de bulto redondo, policromada, y responde al tipo iconográfico del santo peregrino: se representa con sombrero de ala, esclavina sobre los hombros —con orla decorativa— y bordón o bastón de peregrino, este último provisto de borlas y cordones textiles añadidos a modo de exorno devocional. Porta nimbo metálico calado, elemento postizo habitual en la imaginería procesional de ámbito rural.

No se ha localizado atribución de autor o taller, ni datación, ni técnica constructiva —talla en madera policromada o vaciado en material moderno—, ni medidas, ni información sobre restauraciones o repolicromados. El estado de la policromía visible presenta pérdidas puntuales.

Advocación, patronazgo y calendario festivo

San Roque de Montpellier es un santo de cronología bajomedieval, tradicionalmente situado en el siglo XIV. La tradición hagiográfica lo presenta como peregrino que, camino de Roma, asistió a apestados en diversas ciudades italianas, contrajo él mismo la enfermedad y se retiró a morir a un paraje despoblado, donde sobrevivió porque un perro le llevaba diariamente un pan. Los datos biográficos concretos son objeto de discusión historiográfica y no se consignan aquí como hechos.

Su iconografía está fuertemente codificada y explica los atributos que se observan en la imagen de esta ermita. Los elementos canónicos del tipo son:

  • Atuendo de peregrino: sombrero, esclavina y bordón, en ocasiones con venera y calabaza.
  • La llaga del muslo, que el santo descubre apartándose la vestidura, signo de la peste padecida.
  • El perro, generalmente a sus pies y con un pan en la boca.
  • El ángel, presente en algunas versiones, que cura o señala la herida.

De los cuatro, en las imágenes disponibles de esta ermita solo se aprecian con seguridad los del primer grupo; la presencia de la llaga o del perro no puede confirmarse y no se afirma.

San Roque se consolidó en la Europa de los siglos XIV a XVII como abogado contra la peste, y esa función explica la extraordinaria difusión de su culto. Ante una epidemia, los concejos formulaban con frecuencia un voto de villa, compromiso solemne de celebrar anualmente la fiesta del santo a cambio de su intercesión, obligación que en numerosos casos se mantuvo durante siglos después de desaparecida la causa. De ese mecanismo procede la abundancia de ermitas de esta advocación en el medio rural castellano y su emplazamiento característico en las afueras del núcleo, en la frontera simbólica por la que se entendía que penetraba el contagio. No se ha localizado documentación de voto ni de fundación referida a esta ermita en concreto, por lo que el marco anterior se consigna como contexto general.

La festividad se celebra el 16 de agosto. Las fuentes locales confirman que en esa fecha los vecinos de Pinilla de los Barruecos se reúnen en los alrededores de la ermita para celebrarla. No consta el programa concreto de la jornada —celebración litúrgica, procesión, comida vecinal u otros actos—, ni si existe cofradía o hermandad responsable de su organización.

Junto a San Roque, la parroquia de Pinilla de los Barruecos mantiene misa y procesión por San Isidro y por la Virgen en julio, además de las fiestas patronales en honor de San Cristóbal, titular de la iglesia parroquial. Las fechas de estas otras celebraciones no constan en las fuentes consultadas.

Titularidad, régimen de acceso y protección patrimonial

No se ha localizado información expresa sobre la titularidad del inmueble. En las ermitas rurales de esta comarca la propiedad corresponde con carácter general a la Iglesia católica a través de la parroquia —aquí la de San Cristóbal Mártir, integrada en la Archidiócesis de Burgos— o bien a la entidad local, sin que pueda determinarse cuál de las dos situaciones concurre. El acondicionamiento del entorno como área de reunión (atrio, escalinata, merendero) apunta a una gestión municipal o vecinal del espacio exterior, extremo tampoco confirmado.

El edificio permanece cerrado con carácter ordinario, sin horario público ni servicio de visitas, y su apertura se vincula a las celebraciones del calendario local. El entorno es de acceso libre y a pie desde el casco urbano, del que dista poco más de trescientos metros.

En materia de protección patrimonial, no se ha localizado ninguna declaración individualizada de Bien de Interés Cultural para esta ermita, ni expediente de incoación, ni inclusión en catálogo específico. En ausencia de declaración, el inmueble queda amparado por el régimen general de la Ley 12/2002, de 11 de julio, de Patrimonio Cultural de Castilla y León, marco autonómico aplicable que no constituye por sí mismo una figura de protección singular.

Conviene prevenir un error frecuente en repertorios de patrimonio consultables en internet: la cita de la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español junto a la ficha de un inmueble no equivale a una declaración de Bien de Interés Cultural. Es la ley general del patrimonio histórico estatal e indica únicamente el marco normativo.

Por último, el término municipal de Pinilla de los Barruecos figura entre los incluidos de forma parcial en el Parque Natural Sabinares del Arlanza-La Yecla, declarado por la Ley 4/2020, de 14 de diciembre. No se ha comprobado sobre la cartografía oficial si el emplazamiento de la ermita queda dentro o fuera del perímetro protegido, cuestión que solo puede resolverse sobre el mapa a escala 1:10.000 depositado en la Dirección General de Patrimonio Natural. En cualquier caso, esa figura ampara valores naturales y no constituye protección patrimonial del edificio.

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Ermita encalada de San Roque situada en la falda de las formaciones rocosas en Pinilla de los Barruecos

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Fachada encalada con puerta de arco de medio punto y espadaña en la Ermita de San Roque

Fachada encalada con puerta de arco de medio punto y espadaña en la Ermita de San Roque

Fachada de piedra vista con dos ventanales de medio punto y espadaña en la ermita de San Roque

Fachada de piedra vista con dos ventanales de medio punto y espadaña en la ermita de San Roque

Nave interior de la ermita de San Roque con viguería de madera en el tejado y bancos de madera

Nave interior de la ermita de San Roque con viguería de madera en el tejado y bancos de madera

Talla de San Roque con hábito de peregrino y bordón en una hornacina de madera pintada

Talla de San Roque con hábito de peregrino y bordón en una hornacina de madera pintada

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