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Registrarme gratisYa tengo cuenta, iniciar sesiónErmita de San Miguel
A poco más de un kilómetro del pueblo, subida a un pequeño alto y rodeada por un corro de árboles que alguien plantó hace mucho, la ermita de San Miguel es de esas construcciones que no necesitan ser grandes para tener presencia. Un volumen sencillo, tejado a dos aguas y una puerta de arco de medio punto que es prácticamente la única piedra labrada de todo el edificio.
El revoco se ha ido cayendo a trozos y deja ver la mampostería de debajo, así que el conjunto tiene ese aire de cosa antigua y bien plantada que suele funcionar mejor que cualquier restauración. Y hay un motivo más para acercarse: junto a la ermita hay un mirador.
¿Cuánto tiempo se necesita para visitar la ermita de San Miguel?
La ermita en sí se ve en cinco o diez minutos: rodearla, mirar la portada, fijarse en cómo el revoco caído deja el muro a la vista. No hay más, y no lo disimulamos.
Lo que sí cambia el cálculo es ir andando desde el pueblo, que es como tiene sentido hacerlo. Está a algo más de un kilómetro, de modo que con la ida, la vuelta y el rato que se te va en el mirador, cuenta entre una hora y hora y media. Es un paseo corto y agradecido, no una excursión.
¿Qué curiosidad esconde la ermita de San Miguel?
El santo al que está dedicada. San Miguel no es un santo cualquiera: es un arcángel, el que según la tradición encabezó a los ejércitos celestiales, y por eso se le representa casi siempre armado y pisando al demonio. Esa condición de guerrero y guardián explica que sus ermitas se levanten tan a menudo en altos, riscos y lugares apartados, vigilando el término desde arriba. Aquí ocurre exactamente eso.
Y hay otra capa, más terrenal. El día de San Miguel, el 29 de septiembre, era una de las fechas bisagra del calendario rural castellano: cerraba el año agrícola, marcaba el fin de las cosechas y era cuando se ajustaban cuentas, se renovaban los arriendos y se contrataba o despedía al pastor. «Por San Miguel» no era una forma de hablar: era un plazo. En una comarca de pinares y ganado como esta, esa fecha pesaba tanto como cualquier fiesta.
¿Se puede entrar en la ermita de San Miguel?
Normalmente está cerrada. Es una ermita rural sin uso continuado, sin servicio de visitas ni horario público, y lo habitual es que solo se abra —si se abre— en alguna ocasión señalada del calendario del pueblo.
Así que ve con la idea de verla por fuera, que es lo que se ofrece, y con el mirador como objetivo. Si te interesa el interior, lo único que funciona en estos casos es preguntar en Pinilla de los Barruecos: en los pueblos pequeños siempre hay quien sabe quién guarda la llave.
¿Es la misma que la ermita de San Roque?
No, y conviene tenerlo claro porque es la confusión más fácil: Pinilla de los Barruecos tiene dos ermitas y son sitios distintos.
La ermita de San Roque es la que concentra la reunión vecinal: en torno al 16 de agosto, día del santo, los pinillenses se juntan en sus alrededores para celebrarlo. Está además en el entorno de las llamadas piedras de San Roque, esos peñascos que se ven desde lejos y que forman parte del paisaje que da nombre al pueblo.
La ermita de San Miguel, en cambio, es la del paseo y el mirador. Más discreta, más solitaria y con menos gente alrededor casi cualquier día del año.
¿Cómo se llega a la ermita de San Miguel?
Está al sureste del pueblo, a poco más de un kilómetro en línea recta desde la iglesia parroquial, sobre un pequeño montículo. Se va andando sin complicación: es prácticamente llano y el único repecho es el último, el de subir al alto donde se asienta.
De hecho, la ermita aparece como uno de los hitos de los recorridos que salen del pueblo, encadenada con la Casa del Monte, así que si quieres estirar el paseo tienes por dónde. Y si lo que buscas es solo la ermita, con ir y volver tienes de sobra.
Un apunte de sentido común: los árboles que la rodean no están ahí por casualidad. Están plantados en corro y podados a cabeza durante generaciones, y en los pueblos de la Sierra ese anillo de árboles junto a una ermita suele señalar un sitio pensado para juntarse a la sombra. No hemos encontrado documentado qué se hacía exactamente aquí, pero el sitio está preparado para ello.
Características
- Gratuito
Enlaces
- Mapa IGNInstituto Geográfico Nacional
Nombre oficial a buscar: Ermita de San Miguel - Ermita de San Miguel
La ermita de San Miguel de Pinilla de los Barruecos (Burgos) es una construcción religiosa exenta y de pequeño formato, situada en el campo a algo más de un kilómetro del casco urbano, sobre una elevación amesetada rodeada de arbolado. Responde al tipo más extendido de la ermita rural castellana: nave única de planta rectangular, fábrica de mampostería revocada, cubierta a dos aguas con teja curva y una única portada de arco de medio punto abierta en el hastial.
Es imprescindible advertir de entrada, y con toda claridad, el grado de documentación disponible. No se ha localizado ninguna fecha de construcción, ni el nombre de promotores, canteros o maestros de obra, ni documentación de archivo, ni inscripción alguna sobre el edificio. Tampoco constan restauraciones o intervenciones documentadas con fecha y responsable, ni levantamiento planimétrico, ni dimensiones publicadas, ni descripción del interior, ni inventario de bienes muebles, ni declaración de protección patrimonial individualizada. Ninguno de esos datos se suple aquí con estimaciones. La descripción arquitectónica que sigue procede exclusivamente de la observación de fotografías del exterior y se presenta como tal.
Emplazamiento y entorno inmediato
La ermita se localiza en las coordenadas 41,911483 N / 3,291413 O, en término municipal de Pinilla de los Barruecos, comarca de la Sierra de la Demanda. Respecto de la iglesia parroquial de San Cristóbal Mártir, situada en el núcleo urbano, se encuentra a 1.306 metros en línea recta con rumbo aproximado de 125 grados, es decir, al sureste del pueblo. La medición es propia sobre las coordenadas de ambos puntos y no procede de fuente publicada.
El edificio se asienta sobre una elevación de escasa entidad, un teso o montículo cuyas laderas descienden en pendiente suave y herbosa por el lado que da al pueblo. Esta posición ligeramente dominante es coherente con la advocación —sobre la que se vuelve más abajo— y explica que las fuentes locales asocien a la ermita un mirador. No se ha localizado información sobre la orientación del mirador ni sobre el ámbito visual que domina.
El elemento más característico del entorno es el anillo de arbolado que rodea la construcción. Se trata de árboles de hoja caduca dispuestos en corro en torno al edificio y sometidos a trasmocho de forma prolongada: el desmoche o trasmochado consiste en cortar periódicamente la guía y las ramas principales a cierta altura del suelo, por encima del alcance del ganado, de modo que el árbol rebrota en haz desde la cabeza. Es una técnica de gestión tradicional orientada a la obtención sostenida de leña, varas y ramón forrajero sin necesidad de talar el pie, y produce el engrosamiento característico del extremo del tronco que se aprecia en los ejemplares de este corro.
La combinación de ermita exenta, ligera elevación y corro de árboles trasmochos es un patrón frecuente en los términos de esta comarca y suele corresponder a lugares habilitados para la reunión vecinal a la sombra. No se ha localizado documentación que acredite ese uso en este caso concreto, por lo que se consigna únicamente como pauta general y no como dato del lugar. La especie o especies arbóreas tampoco se identifican aquí por no poder determinarse con seguridad a partir de las imágenes.
Descripción del edificio
El volumen principal es un prisma rectangular de nave única, cubierto a dos aguas con faldones de teja cerámica curva y sin alero destacado ni cornisa moldurada. El hastial de acceso presenta el remate triangular característico, con la línea de cumbrera sobre el eje de la puerta. En el flanco derecho de la fachada, y con menor altura, se aprecia un cuerpo adosado cuya función no puede determinarse a partir de las imágenes disponibles; su posición sería compatible tanto con una sacristía como con un refuerzo o dependencia auxiliar, pero ninguna de las dos lecturas está confirmada.
La fábrica es de mampostería revocada. El revoco ha perdido adherencia en amplias zonas y ha caído a placas, dejando a la vista el aparejo interior: mampuestos irregulares de tamaño desigual trabados con mortero, con piezas de mayor tamaño y mejor escuadradas en los esquinales y en el recerco de los vanos. Esta jerarquía de la piedra —sillar o sillarejo reservado a esquinas y huecos, mampuesto en los paños— es la solución económica habitual en la arquitectura popular religiosa, y es precisamente lo que el desprendimiento del revoco deja hoy legible.
Los elementos abiertos en el hastial son tres:
- La portada, situada en el eje, resuelta mediante arco de medio punto con dovelas escuadradas y bien trabadas sobre jambas de piedra. No presenta decoración, imposta moldurada ni inscripción visible. Conserva una puerta de tablero de madera con el trazado adaptado a la curvatura del arco.
- Un vano superior, también de medio punto, abierto sobre la portada en el paño del hastial, con recerco de piedra y cerrado mediante celosía o reja. Su función es la iluminación de la nave.
- Un pequeño hueco rectangular a la izquierda de la portada, a escasa altura del suelo y con dintel de piedra, cuya finalidad no puede determinarse desde el exterior.
No se aprecia espadaña ni campanario de ningún tipo en las vistas disponibles, ausencia coherente con el carácter de ermita de campo sin culto continuado, aunque no puede descartarse la existencia de algún elemento en el hastial opuesto, que no se ha documentado.
En cuanto al estado de conservación, el edificio se encuentra en pie, cerrado y con la cubierta aparentemente íntegra, sin desplomes ni pérdidas estructurales visibles. La patología dominante es la pérdida generalizada del revoco, que expone la fábrica a la intemperie y acelera la erosión del mortero de las juntas, sin que ello constituya por sí solo un daño estructural. Se observa asimismo colonización biológica —líquenes sobre las dovelas y la piedra vista— propia de un edificio expuesto y sin mantenimiento reciente. No consta ninguna intervención de restauración documentada.
Respecto de la orientación, el canon litúrgico tradicional sitúa la cabecera del templo hacia el este y el acceso principal hacia el oeste. Las ermitas rurales lo siguen con frecuencia, pero no siempre, y no se ha verificado si este edificio se ajusta al canon. El dato no se afirma.
Advocación y contexto devocional
La ermita está dedicada a San Miguel, que en la tradición cristiana no es un santo sino un arcángel, jefe de las milicias celestiales y vencedor del dragón según el pasaje del Apocalipsis. Su iconografía habitual lo representa armado, con espada o lanza, y pisando al demonio, y en ocasiones portando la balanza del pesaje de las almas en el juicio particular.
Esta condición de guardián y vencedor explica un patrón de emplazamiento ampliamente documentado en la geografía religiosa peninsular: las advocaciones a San Miguel se concentran en altos, riscos, promontorios y lugares apartados, con frecuencia en posiciones dominantes sobre el territorio, y en no pocos casos sobre emplazamientos de ocupación anterior. La situación de esta ermita sobre una elevación al sureste del núcleo es coherente con ese patrón general, si bien no existe aquí ningún hallazgo ni estudio que documente ocupación previa del lugar y no debe inferirse ninguna.
En el plano del calendario, la festividad de San Miguel Arcángel se celebra el 29 de septiembre, fecha que en el mundo rural castellano funcionaba como uno de los términos convencionales del año agrícola y ganadero: cierre de la cosecha, liquidación de cuentas, renovación de arriendos y contratación o despido de pastores y criados. La expresión «por San Miguel» operaba como plazo con efectos prácticos. Se consigna como contexto general del calendario tradicional; no consta que en Pinilla de los Barruecos se celebre romería o acto alguno en esta ermita en esa fecha.
Debe distinguirse esta ermita de la ermita de San Roque, situada en el mismo término municipal y sin relación con la anterior. Es en el entorno de aquella, y no de esta, donde las fuentes locales sitúan la reunión vecinal en torno al 16 de agosto, festividad del santo, en un paraje próximo a las conocidas como piedras de San Roque. La confusión entre ambas ermitas es frecuente y conviene evitarla en cualquier referencia documental.
Titularidad, régimen de acceso y protección patrimonial
No se ha localizado información expresa sobre la titularidad del inmueble. En el caso de las ermitas rurales de esta comarca, la propiedad corresponde con carácter general a la Iglesia católica, a través de la parroquia correspondiente —aquí la de San Cristóbal Mártir, integrada en la Archidiócesis de Burgos—, o bien a la entidad local, sin que pueda determinarse cuál de las dos situaciones se da en este caso.
El edificio permanece cerrado con carácter ordinario y no consta uso litúrgico continuado, servicio de visitas ni régimen de apertura pública. El acceso al entorno es libre y a pie, por camino desde el núcleo urbano; la ermita figura como hito en itinerarios de senderismo publicados que la enlazan con el paraje de la Casa del Monte.
En materia de protección patrimonial debe consignarse con precisión que no se ha localizado ninguna declaración individualizada de Bien de Interés Cultural para esta ermita, ni expediente de incoación, ni inclusión en catálogo específico. En ausencia de tal declaración, el inmueble queda amparado por el régimen general de la Ley 12/2002, de 11 de julio, de Patrimonio Cultural de Castilla y León, que constituye el marco autonómico aplicable y no una figura de protección singular.
Conviene prevenir aquí un error extendido en repertorios de patrimonio consultables en internet: la mención de la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español junto a la ficha de un inmueble no equivale a una declaración de Bien de Interés Cultural. Se trata de la ley general del patrimonio histórico estatal y su cita indica el marco normativo, nunca una catalogación específica del bien.
Por último, y respecto del Parque Natural Sabinares del Arlanza-La Yecla declarado por la Ley 4/2020, de 14 de diciembre: el término municipal de Pinilla de los Barruecos figura entre los incluidos de forma parcial. Esta ermita se sitúa al sureste del núcleo urbano, es decir, en el sector del término más alejado del ámbito del parque, que se extiende hacia el oeste. No se ha comprobado sobre la cartografía oficial si el punto queda dentro o fuera del perímetro protegido, y en ningún caso esa figura constituye protección patrimonial del edificio, sino de valores naturales.
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Ermita de San Miguel

Hornacina del retablo de madera azul con escultura policromada de San Miguel Arcángel en la ermita

Ermita rural de San Miguel en ladera boscosa cubierta de hojas secas en Pinilla de los Barruecos

Portada y ventanal de medio punto en la fachada encalada de la Ermita de San Miguel junto a un árbol
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