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Antiguas escuelas municipales
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Antiguas escuelas municipales

Si te fijas en la fachada de las antiguas escuelas municipales de Pinilla de los Barruecos notarás algo raro antes de saber por qué: tiene dos puertas iguales, colocadas a la misma distancia del centro, con la escalinata subiendo justo entre ellas. No es un capricho del arquitecto. Es lo que este edificio era.

Un cuerpo central de dos plantas en sillería dorada, dos alas bajas a los lados con ventanales enormes y todo perfectamente simétrico: es el modelo de escuela rural que se levantó por toda España, y aquí se conserva completo y en pie, a veinticinco metros del ayuntamiento.

Lo imprescindible: ¿Qué no te puedes perder?

Es un edificio que se lee entero desde la plaza. Cuatro cosas en las que fijarse:

  • Las dos puertas gemelas: arcos de medio punto idénticos, uno a cada lado del eje. Son la clave para entender el edificio y lo primero que hay que mirar.
  • Los ventanales de las aulas: en las dos alas laterales, enormes y cuadriculados en pequeños paños. Ocupan casi todo el muro, y eso tampoco es casual.
  • La simetría: cuerpo central elevado, dos alas bajas iguales, escalinata en el eje. El edificio está compuesto como un espejo, mitad por mitad.
  • El zócalo de mampostería: el basamento de piedra irregular que levanta todo el conjunto sobre el nivel de la plaza y forma la terraza delantera.

¿Cuánto tiempo se necesita para visitar las antiguas escuelas municipales?

Cinco minutos. Es una fachada, se ve desde la plaza y no hay recorrido que hacer.

Lo que sí merece es que le dediques esos cinco minutos enteros, en vez de pasar de largo. Es de esos edificios que no dicen nada hasta que alguien te explica lo de las dos puertas, y a partir de ahí ya no puedes dejar de verlo.

¿Qué curiosidad esconde las antiguas escuelas municipales?

Las dos puertas. Una era la de los niños y la otra la de las niñas.

Durante décadas la enseñanza en España fue estrictamente separada por sexos, y eso no se resolvía con un cartel: se resolvía con arquitectura. Cada escuela era en realidad dos escuelas bajo el mismo tejado, con su maestro y su maestra, su aula, su patio y su puerta. Los críos no debían coincidir ni al entrar, así que el edificio se diseñaba desde el principio partido por la mitad, con dos accesos separados y dos alas simétricas.

Por eso este edificio es tan rigurosamente igual a un lado y a otro del eje. No buscaba elegancia: buscaba que nadie se cruzara. Y por eso, en cuanto conoces el truco, empiezas a reconocer escuelas viejas en todos los pueblos por los que pasas. Es una de esas cosas que están a la vista de todo el mundo y que casi nadie mira.

¿Por qué las antiguas escuelas municipales tienen esos ventanales tan grandes?

Por la luz. Y también aquí hay una razón de fondo.

Cuando se construyeron estas escuelas no había electricidad fiable en los pueblos, o directamente no había. Un aula tenía que funcionar con luz natural desde primera hora de la mañana hasta la tarde, en invierno incluido, y con críos leyendo y escribiendo. Los criterios de la época sobre construcción escolar eran muy insistentes con esto: ventanas grandes, altas y bien orientadas, porque de ello dependía que se pudiera dar clase o no.

De ahí que las dos alas laterales sean prácticamente muro de vidrio comparadas con el resto del edificio. No es una reforma moderna: son las aulas, y están donde está la luz. Los pequeños paños cuadriculados de las carpinterías son otro rastro de época, cuando el vidrio se colocaba en piezas pequeñas.

¿Qué hay hoy en las antiguas escuelas municipales?

Aquí toca ser honestos: no lo tenemos confirmado. En Pinilla de los Barruecos ya no hay escuela —como en casi todos los pueblos de este tamaño—, así que el edificio hace tiempo que dejó de tener su función original.

Lo que sí se ve es que está cuidado y en uso: la piedra está limpia, las carpinterías en servicio y hay una rampa de accesibilidad reciente subiendo a la terraza. Eso no se pone en un edificio abandonado. Lo habitual en estos casos es que pasen a ser centro social, consultorio, salón de usos múltiples o local de la asociación de vecinos, pero preferimos no afirmar cuál es el caso sin saberlo.

Si te interesa entrar, el sitio donde preguntar está a veinticinco metros: el ayuntamiento.

Características

  • Accesible
  • Gratuito

Las antiguas escuelas municipales de Pinilla de los Barruecos (Burgos) constituyen un edificio docente de composición tripartita simétrica, formado por un cuerpo central de dos plantas flanqueado por dos alas laterales de una sola altura, construido en sillería sobre un basamento de mampostería. Responde al modelo de escuela rural de doble acceso, con dos portadas independientes y dos alas de aulas, tipología asociada a la enseñanza primaria separada por sexos y ampliamente difundida por el medio rural español durante buena parte del siglo XX.

Debe advertirse con claridad el grado de documentación disponible. No se ha localizado la fecha de construcción, ni el nombre del arquitecto o del maestro de obras, ni el proyecto, ni el expediente administrativo, ni el organismo que financió la obra, ni el año de cese de la actividad docente, ni datos de matrícula o de plantilla, ni información sobre el uso actual del inmueble. Tampoco constan reformas documentadas con fecha y responsable, planimetría, dimensiones ni declaración de protección patrimonial individualizada. Ninguno de esos datos se suple aquí con estimaciones. La descripción material procede de la observación de fotografías del exterior y el marco normativo que se expone se aporta como contexto del tipo edificatorio, no como cronología documentada de este edificio.

Emplazamiento y organización del conjunto

El edificio se sitúa en las coordenadas 41,917641 N / 3,304152 O, en el casco urbano de Pinilla de los Barruecos, comarca de la Sierra de la Demanda. Se localiza a 25 metros en línea recta de la casa consistorial y a 61 metros de la iglesia parroquial de San Cristóbal Mártir, de modo que los tres inmuebles configuran el núcleo institucional de la localidad. Ambas mediciones son propias sobre coordenadas y no proceden de fuente publicada.

El solar presenta un desnivel apreciable respecto del espacio libre situado ante la fachada principal. Ese desnivel se resuelve mediante un basamento corrido de mampostería que eleva todo el conjunto y genera una terraza o plataforma delantera delimitada por un murete con pilares y remates pétreos. El acceso a esa plataforma se produce por una escalinata de piedra de tramo único situada en el eje de simetría, exactamente entre las dos portadas.

La organización volumétrica del conjunto es la siguiente:

  • Cuerpo central: de dos plantas, mayor altura y menor anchura, dispuesto en el eje. Es el elemento que ordena la composición y probablemente alojaba las viviendas del magisterio en su planta alta, uso habitual en este tipo edificatorio, extremo que no se ha podido verificar.
  • Alas laterales: dos, de una sola planta, simétricas respecto del eje, de mayor desarrollo horizontal y cubierta independiente a menor altura. Corresponden a las aulas.

Descripción del edificio

La fábrica es de sillería, en piedra arenisca de tonalidad dorada, dispuesta en hiladas regulares con juntas marcadas, y con esquinales resueltos mediante piezas de mayor tamaño. El basamento, en cambio, es de mampostería concertada de piedra irregular, cambio de material que subraya la diferencia entre el zócalo de nivelación y el edificio propiamente dicho. Las cubiertas son a dos aguas, independientes para el cuerpo central y para cada ala, con faldones de teja cerámica curva y aleros de escaso vuelo.

La composición de huecos es rigurosamente simétrica y se distribuye así:

  • Cuerpo central, planta baja: dos portadas de arco de medio punto, con dovelaje de sillería y puertas de madera de dos hojas, situadas a idéntica distancia del eje. Entre ambas se abren dos huecos rectangulares de pequeño tamaño.
  • Cuerpo central, planta alta: cinco huecos rectangulares de proporción vertical y dimensiones reducidas, con carpintería y persiana enrollable, alineados sobre los inferiores.
  • Alas laterales: tres grandes ventanales por ala, de proporción apaisada, que ocupan la mayor parte del paramento. La carpintería es de madera y presenta despiece en numerosos paños acristalados de pequeño formato.

El contraste entre los huecos reducidos del cuerpo central y los ventanales de las alas es el rasgo compositivo más significativo del edificio, y responde a una lógica funcional que se detalla más abajo.

El estado de conservación es bueno: sillería limpia, carpinterías en servicio, cubiertas íntegras y sin patologías estructurales visibles. Se aprecian elementos de instalación contemporáneos —luminarias de fachada, bajantes vistas y aparatos de pequeño formato sobre el paramento— y una rampa de accesibilidad de ejecución reciente, con pasamanos metálico, que salva el desnivel por el flanco. Estos elementos acreditan una rehabilitación o adecuación posterior al uso docente original, de la que no se ha localizado fecha, proyecto ni promotor.

El interior no se describe: no se ha tenido acceso ni se ha localizado descripción publicada de su distribución.

El doble acceso y la separación por sexos en la enseñanza primaria

El rasgo tipológicamente definitorio de este edificio es la existencia de dos portadas independientes y simétricas, cada una de ellas asociada a un ala de aulas. No se trata de un recurso compositivo sino de una exigencia funcional: la escuela rural española de este período no era un centro único, sino dos escuelas administrativamente independientes que compartían edificio, la escuela de niños y la escuela de niñas, cada una con su maestro o maestra titular, su aula, su acceso y, con frecuencia, su patio.

La separación de sexos fue la norma dominante en la enseñanza primaria española durante la mayor parte del siglo XX. La Ley de 17 de julio de 1945 sobre Educación Primaria la estableció con carácter general para este nivel educativo, y su vigencia se prolongó durante décadas. En consecuencia, el programa de necesidades de cualquier escuela rural construida bajo ese marco imponía la duplicación completa de los espacios docentes, lo que explica la simetría rigurosa de estas fachadas, la equidistancia de las portadas respecto del eje y la existencia de dos alas de idéntico desarrollo.

Debe subrayarse que este marco se aporta como explicación del tipo edificatorio. No se ha localizado documentación que acredite la fecha de construcción de este edificio concreto ni el régimen bajo el que funcionó, por lo que no se afirma su adscripción a ninguna norma ni a ningún plan determinado.

Iluminación natural y criterios higienistas de la arquitectura escolar

La segunda característica que este edificio comparte con el tipo es el desarrollo extraordinario de los huecos de las aulas. Los ventanales de las alas laterales ocupan una superficie de paramento desproporcionada respecto de cualquier uso residencial o administrativo, y esa desproporción es intencionada.

La arquitectura escolar española del primer tercio del siglo XX estuvo fuertemente marcada por el pensamiento higienista, que atribuía a las condiciones físicas del aula —luz, ventilación, cubicación de aire por alumno, orientación— un papel determinante en la salud y el rendimiento de los escolares. Las instrucciones técnico-higiénicas oficiales sobre construcciones escolares, sucesivamente actualizadas a lo largo de esas décadas, regulaban con detalle la superficie de iluminación exigible en función de la del aula, así como la orientación preferente de los huecos.

Esta doctrina se canalizó institucionalmente a través de la Oficina Técnica para Construcción de Escuelas, creada en el Ministerio de Instrucción Pública a comienzos de la década de 1920 y dirigida por el arquitecto Antonio Flórez Urdapilleta, que fijó modelos, criterios y planos tipo difundidos por todo el territorio. No se afirma aquí que este edificio proceda de dicha oficina ni de ninguno de sus modelos: se consigna el marco doctrinal que explica la solución adoptada.

A la exigencia normativa se sumaba una razón material inmediata: en el medio rural de la época no existía suministro eléctrico fiable, o directamente no existía, de modo que la jornada lectiva dependía por completo de la luz natural, incluidos los meses de invierno. El despiece de la carpintería en paños acristalados de pequeño formato es asimismo un rasgo de época, condicionado por los formatos de vidrio plano disponibles y por la facilidad de reposición de piezas rotas.

Cese de la función docente, uso actual y protección patrimonial

El edificio no presta actualmente función docente. La desaparición de la escuela en las localidades de este tamaño es un fenómeno generalizado, vinculado a la despoblación rural y a la política de concentraciones escolares impulsada desde finales de la década de 1960, que sustituyó las escuelas unitarias de aldea por centros comarcales. La Ley 14/1970, de 4 de agosto, General de Educación, marcó el giro definitivo de ese modelo. No se ha localizado la fecha concreta en que cesó la actividad escolar en Pinilla de los Barruecos, dato que solo puede obtenerse de la documentación municipal o del archivo educativo provincial.

Respecto del uso actual, los indicios materiales —mantenimiento de la fábrica, carpinterías en servicio, instalaciones contemporáneas y rampa de accesibilidad— acreditan que el inmueble se encuentra en uso. Los destinos habituales de este tipo de edificios tras el cierre escolar son el centro social o cultural, el consultorio médico, el salón de usos múltiples o la sede de asociaciones vecinales. No se ha localizado información que permita determinar cuál es el caso, por lo que no se consigna ninguno.

La titularidad es presumiblemente municipal, condición coherente con la denominación del inmueble y con su origen como equipamiento público, si bien no se ha localizado confirmación expresa.

En materia de protección patrimonial, no se ha localizado ninguna declaración individualizada de Bien de Interés Cultural para este edificio, ni expediente de incoación, ni inclusión en catálogo específico. En ausencia de declaración, el inmueble queda amparado por el régimen general de la Ley 12/2002, de 11 de julio, de Patrimonio Cultural de Castilla y León, marco autonómico aplicable que no constituye por sí mismo una figura de protección singular.

Conviene prevenir un error frecuente en repertorios de patrimonio consultables en internet: la cita de la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español junto a la ficha de un inmueble no equivale a una declaración de Bien de Interés Cultural. Es la ley general del patrimonio histórico estatal e indica únicamente el marco normativo.

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