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Registrarme gratisYa tengo cuenta, iniciar sesiónFuente de la Mora – Nacimiento del río Mataviejas
Al pie de los farallones de la ladera sur de la Peña de Carazo brota el agua que, kilómetros más abajo, pasa por Santo Domingo de Silos y excava su propio desfiladero. Esto es el nacimiento del río Mataviejas, y el punto se conoce con dos nombres: Fuente de la Mora, que es como lo registra el Instituto Geográfico Nacional, y Fuentes del Mataviejas, en plural, que describe mejor lo que hay.
Porque aquí no hay un caño ni una fuente construida. Hay una línea de surgencias que salen directamente de la roca y caen por el escarpe, con un salto que se forma cuando el caudal acompaña. Es uno de esos sitios donde puedes poner la mano en el primer metro de un río.
Lo imprescindible: ¿Qué no te puedes perder?
Es un lugar pequeño y sin acondicionar, pero tiene cuatro cosas con valor propio:
- El nacimiento del Mataviejas: el origen de un río con nombre, que desemboca en el Arlanza junto a Puentedura tras atravesar media comarca.
- La cascada estacional: cuando el caudal acompaña, el agua salta por el entrante rocoso del escarpe. Con el estiaje se queda en hilos sobre la roca.
- Los farallones de la ladera sur: la pared caliza de la Peña, con sus formas redondeadas, es el escenario y también la explicación de por qué el agua sale justo ahí.
- La Ermita de la Virgen del Sol: está a 245 metros en línea recta, así que las dos visitas son en realidad una sola.
¿Cuánto tiempo se necesita para visitar la Fuente de la Mora?
En el sitio, media hora es suficiente para acercarte a la surgencia, mirar el escarpe desde abajo y seguir el hilo de agua unos metros ladera abajo.
El tiempo real está en llegar. El nacimiento queda a algo más de kilómetro y medio en línea recta del pueblo, ladera arriba y por terreno de monte, así que cuenta con una mañana si lo haces caminando desde Carazo. La aproximación más habitual pasa por la Ermita de la Virgen del Sol, que te queda a tiro de piedra del manantial.
¿Cuándo hay cascada en la Fuente de la Mora?
Esta es la pregunta que importa, y conviene responderla sin vender humo: la cascada es estacional. No es un salto permanente.
El comportamiento es el propio de un manantial kárstico: caudal fuerte tras las lluvias de otoño y sobre todo con el deshielo, y descenso acusado según avanza el verano, hasta quedar reducido a hilos sobre la roca. Si vas en agosto verás la banda de musgo y poco más; si vas en marzo o abril, después de un invierno con nieve en la Peña, es cuando el sitio luce.
Traducido a plan de viaje: de finales de invierno a mediados de primavera es la ventana buena. Y no está de más mirar cómo ha venido el año antes de subir.
¿Por qué nace aquí el río Mataviejas?
Porque la Peña de Carazo es un macizo de caliza, y la caliza no retiene el agua en la superficie: se la traga. La lluvia y la nieve que caen sobre la meseta se cuelan por grietas y fisuras y circulan por dentro de la roca. Por eso arriba, en la parte alta de la peña, no hay ni arroyos ni charcas pese a lo que llueve.
Ese agua baja hasta que encuentra un nivel que no la deja seguir —una capa impermeable dentro de la serie de calizas—, y entonces circula de lado hasta que la ladera corta ese contacto. Ahí sale. Por eso el nacimiento está a media altura del escarpe y no en el fondo del valle, y por eso no es un único chorro sino una hilera de surgencias: la línea de agua marca sobre el terreno el límite entre lo permeable y lo impermeable.
Dicho de otra manera: el Mataviejas no empieza en un agujero, empieza en una línea. De ahí el nombre en plural.
¿Qué curiosidad esconde la Fuente de la Mora?
Que este hilo de agua que casi se puede pisar acaba siendo el río que da forma a media comarca. Desde aquí baja hacia Santo Domingo de Silos, sigue por Santibáñez del Val, Quintanilla del Coco, Castroceniza y Ura, excava por el camino su propio desfiladero —uno de los recorridos más bonitos del parque— y termina entregándose al Arlanza junto a Puentedura.
Merece la pena verlo así: estás en el kilómetro cero de todo eso. Y aún hay más historia detrás del nombre, porque el río también aparece documentado como Ura, el mismo nombre del pueblo por el que pasa antes de morir en el Arlanza. Cuál de los dos nombres viene del otro es una de esas discusiones toponímicas que no están cerradas.
¿Por qué se llama Fuente de la Mora?
El nombre lo mete de lleno en una de las series de topónimos más repetidas de España. Las «fuentes de la Mora» se cuentan por cientos, y remiten al ciclo de la mora encantada: una mujer que guarda un tesoro o vive hechizada junto a un manantial o una cueva, y que se aparece en fechas señaladas —muchas veces la noche de San Juan— peinándose con peine de oro.
Pese al nombre, la tradición no suele recordar ningún episodio andalusí concreto: funciona como explicación popular de lugares que se perciben como muy antiguos, y se pega con especial facilidad a los puntos con agua permanente o con restos arqueológicos cerca. Aquí se cumplen las dos condiciones, porque el macizo tiene el castro prerromano de Soncarazo a menos de un kilómetro.
Toca la advertencia honesta: no hemos localizado la versión concreta que se contaba en Carazo, así que no te vamos a colar un relato tomado de otro pueblo. Lo que sí es seguro es que el topónimo está fijado en la cartografía oficial, señal de que se lleva usando mucho tiempo.
Datos de la ruta
- Parque Natural Sabinares del Arlanza-La Yecla
- Peña de Villanueva o de Carazo
- Moderada
- Senda señalizada: No
- Perfil: Senderista
- Escarpe y estratificación
Nacedero o surgencia
Características
- Gratuito
Enlaces
- Mapa IGNInstituto Geográfico Nacional
Nombre oficial a buscar: Fuente de la Mora (Hidrónimo puntual) (Carazo) - Fuente de la Mora (Hidrónimo puntual) (Carazo)
La Fuente de la Mora, citada en la literatura de montaña como Fuentes del Mataviejas, es el punto de nacimiento del río Mataviejas, afluente por la izquierda del Arlanza. Se localiza al pie de los farallones calizos de la ladera sur de la Peña de Villanueva o de Carazo, en el término municipal de Carazo. No se trata de una fuente construida ni de una captación con obra: es un conjunto de surgencias de contacto que afloran directamente de la roca y que originan, con caudal suficiente, un salto sobre el escarpe. El Instituto Geográfico Nacional la registra como hidrónimo puntual con nombre propio.
Registro oficial y localización
El punto está inscrito en el Nomenclátor Geográfico Básico de España (NGBE) del Instituto Geográfico Nacional con el identificador ngbe_1919168, bajo la denominación «Fuente de la Mora» y el genérico «Hidrónimo puntual», adscrito al municipio de Carazo (código INE 09070), con coordenadas 41,98150753 N / −3,35247846 O en ETRS89. En coordenadas UTM del huso 30 corresponde aproximadamente a X 470.760 / Y 4.647.780.
El Mapa Topográfico Nacional 1:25.000 rotula el punto como «Fte. de la Mora» y denomina el sector inmediato «Las Fuentes», además del paraje de Corrales de la Hoz. Ese topónimo en plural no es casual y resulta coherente con la denominación alternativa del conjunto: el nacimiento no es una boca única, sino una alineación de emergencias a lo largo del contacto litológico.
Respecto a los puntos de referencia próximos, la surgencia se sitúa a unos 245 metros de la Ermita de la Virgen del Sol, a unos 940 metros del yacimiento de Soncarazo y a algo más de 1,5 kilómetros del núcleo de Carazo. El MTN25 no rotula cota en el punto del manantial y no se consigna ninguna: una lectura sobre curvas de nivel no constituye una medición.
El nacimiento del Mataviejas y el curso del río
El río Mataviejas es un curso de la cuenca del Duero que nace en este punto y desemboca en el río Arlanza en las proximidades de Puentedura. En su recorrido atraviesa o pasa junto a los términos de Santo Domingo de Silos, Santibáñez del Val, Quintanilla del Coco, Castroceniza y Ura, y excava en su tramo bajo el desfiladero del Mataviejas, uno de los accidentes fluviales característicos del sector.
La adscripción del nacimiento a este punto cuenta con respaldo documental de distinta procedencia y de distinta antigüedad. El Diccionario geográfico-estadístico-histórico de Pascual Madoz, del siglo XIX, sitúa el nacimiento del río «en el pueblo de Carazo», partido judicial de Salas de los Infantes. La literatura de campo contemporánea lo precisa en la ladera sur de la Peña y identifica la Fuente de la Mora como el nacimiento del Mataviejas. La cartografía oficial no solo es consistente con ambas, sino que resulta concluyente: en el MTN25 el trazo continuo rotulado «Río Mataviejas» arranca inmediatamente aguas abajo de la Fuente de la Mora, mientras que el tramo situado por encima del manantial figura representado como curso discontinuo, es decir, de régimen intermitente. La convención cartográfica sitúa así en este punto el paso de escorrentía estacional a curso permanente, que es la definición operativa del nacimiento de un río.
El entorno inmediato del nacimiento aparece rotulado en el MTN25 con los parajes de Corralitos, Vallarena y Fuente Cruz, este último otro punto de agua con nombre propio situado en la misma vertiente. Al noroeste, sobre la cornisa, la hoja rotula Peña de Villanueva y la cota de Peña Palomera, 1.418 metros.
Sobre la denominación del curso debe hacerse una salvedad. El río aparece citado en algunas fuentes como Mataviejas o Ura, coincidiendo este segundo nombre con el de la localidad por la que discurre antes de su desembocadura; otras fuentes, en cambio, no reconocen «Ura» como hidrónimo y lo consideran únicamente topónimo de población. La cuestión no está resuelta en las fuentes consultadas y se consigna como tal.
Funcionamiento hidrogeológico y régimen del manantial
La Peña de Villanueva o de Carazo es un macizo de calizas de estratificación subhorizontal con el perfil amesetado y de bordes acantilados característico del sector oriental del parque. Su comportamiento hidrológico es el propio de un acuífero kárstico: la precipitación y la fusión nival no generan escorrentía superficial apreciable sobre la plataforma, sino que se infiltran por diaclasas, fracturas y conductos ampliados por disolución y circulan por el interior del macizo. De ahí que la superficie de la meseta se mantenga prácticamente seca pese a recibir precipitaciones abundantes.
El agua infiltrada desciende hasta encontrar un nivel de baja permeabilidad intercalado en la serie, sobre el que circula lateralmente hasta que la ladera intersecta ese contacto. El afloramiento se produce entonces a media altura del escarpe y no en el fondo del valle. Es el mecanismo denominado surgencia o manantial de contacto, y explica tanto la posición del nacimiento como su carácter lineal: la alineación de emergencias materializa sobre el terreno el límite entre lo permeable y lo impermeable.
De este funcionamiento se deriva la acusada estacionalidad del caudal, que en este caso está además documentada por la existencia de un salto de agua de carácter estacional. Los manantiales de contacto en macizos kársticos de extensión reducida disponen de una reserva limitada y responden con rapidez a la recarga: presentan caudales apreciables tras la recarga otoñal y durante el deshielo, y experimentan un descenso pronunciado al avanzar el estiaje. No se dispone de aforos ni de una serie de observaciones que permitan cuantificar el régimen, por lo que no se aportan cifras de caudal ni fechas de agotamiento.
Cabe esperar asimismo la formación de depósitos travertínicos sobre la pared por la que discurre el agua, fenómeno habitual en surgencias de macizos calcáreos: el agua sale cargada de bicarbonato cálcico y precipita carbonato al desgasificarse en contacto con la atmósfera. El grado de desarrollo de estas formaciones en este punto no ha sido verificado y se enuncia como proceso esperable, no como característica documentada.
Morfología del emplazamiento y ausencia de obra
El nacimiento no ha sido objeto de obra de captación, canalización ni acondicionamiento. No existen arca, caño, pilón, abrevadero ni lavadero asociados, elementos que sí caracterizan a la práctica totalidad de las fuentes de los núcleos de la comarca.
Lo que se conserva es la emergencia en estado natural: el agua aflora en la base del paredón, discurre sobre la roca desnuda formando láminas e hilos dispersos —organizados en salto cuando el caudal lo permite— y se pierde entre los bloques del canchal de pie de escarpe antes de organizar un cauce definido aguas abajo. La banda de vegetación higrófila —musgos, hepáticas y herbáceas— constituye el indicador más fiable de la línea de surgencia y permite localizarla incluso con caudal mínimo. La descripción disponible del emplazamiento menciona un entrante rocoso de formas redondeadas en el escarpe, coincidente con el punto de salto.
Esta ausencia de infraestructura tiene lectura documental: el manantial no abasteció nunca al núcleo de Carazo, función que correspondió a los puntos de agua situados en el propio pueblo. Pertenece a la categoría de los puntos de agua de monte, referencias del territorio ganadero conocidas por su nombre y transmitidas oralmente, sin inversión constructiva de la comunidad. No consta análisis de potabilidad ni control sanitario alguno, por lo que el agua debe considerarse no apta para consumo.
Régimen de protección
El emplazamiento se encuentra dentro del Parque Natural Sabinares del Arlanza-La Yecla, declarado por la Ley 4/2020, de 14 de diciembre, de las Cortes de Castilla y León, publicada en el Boletín Oficial de Castilla y León el 21 de diciembre de 2020. El espacio abarca 39.173 hectáreas distribuidas entre siete municipios incluidos íntegramente y trece incluidos parcialmente. Carazo figura entre los siete incluidos en su totalidad, de modo que el término completo, y con él este nacimiento, queda sujeto al régimen del parque.
El ámbito coincide con espacios de la Red Natura 2000, entre ellos la Zona de Especial Protección para las Aves ES4120031, designada por sus poblaciones de rapaces rupícolas. El formulario oficial recoge 359 parejas de buitre leonado —en torno al 9 % de la población de Castilla y León—, 13 parejas de alimoche, próximas al 1 % del efectivo español, y núcleos de águila real, halcón peregrino y búho real. Los cortados en los que se abre esta surgencia integran ese mismo sistema de cantiles.
De ello se derivan dos condicionantes para el visitante: rigen las limitaciones generales del parque en circulación motorizada campo a través, acampada, uso del fuego y recolección; y la proximidad a paredes de nidificación aconseja evitar la aproximación a la base de los cortados durante el periodo reproductor de las rapaces, aproximadamente entre el final del invierno y comienzos del verano.
No consta protección específica del manantial por sí mismo —no figura como monumento natural ni como elemento inventariado de forma individualizada—, ni existe señalización, sendero acondicionado o equipamiento interpretativo asociado. El acceso se realiza campo a través por terreno de monte con pedrera y desnivel, y requiere autonomía de orientación.
Toponimia
La denominación inscribe el punto en una de las series toponímicas más extendidas de la península. Las «fuentes de la Mora», «peñas de la Mora» y «cuevas de la Mora» se cuentan por cientos y remiten al ciclo legendario de la mora encantada: mujer que custodia un tesoro o permanece hechizada junto a un manantial, una cueva o unas ruinas, y que se aparece en fechas señaladas —con frecuencia la noche de San Juan— peinándose con peine de oro. La tradición, pese al nombre, no suele documentar un episodio andalusí concreto: opera como explicación popular de lugares percibidos como antiguos, y se adhiere con frecuencia a puntos con agua permanente o con restos arqueológicos en el entorno. Ambas condiciones concurren aquí, con el castro prerromano de Soncarazo a menos de un kilómetro.
Que el motivo esté ampliamente documentado en el conjunto peninsular no autoriza a dar por conocida la versión local: no se ha localizado el relato concreto asociado a esta fuente en repertorios de literatura oral publicados, y no se reproduce aquí ninguna narración. Lo que sí acredita el topónimo es un uso estable y prolongado, suficiente para haberse fijado en la cartografía oficial.
Junto a este nombre circula el de Fuentes del Mataviejas, de motivación distinta: no procede del ciclo legendario sino de la función hidrológica del punto, y su forma en plural describe con precisión la naturaleza lineal del nacimiento. Debe precisarse, no obstante, su distinto estatus: «Fuente de la Mora» es la denominación inscrita en el Nomenclátor Geográfico Básico y rotulada en el MTN25, mientras que «Fuentes del Mataviejas» no figura en la toponimia oficial y procede de la literatura de campo y del uso montañero. El único topónimo en plural que sí recoge la cartografía oficial en este sector es «Las Fuentes», referido al paraje.
Datos de la ruta
- Parque Natural Sabinares del Arlanza-La Yecla
- Peña de Villanueva o de Carazo
- Moderada
- Senda señalizada: No
- Perfil: Senderista
- Escarpe y estratificación
Nacedero o surgencia
Características
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