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Patrimonio ReligiosoLa Iglesia de la Natividad de Nuestra Señora preside Olmos de Atapuerca desde la parte alta del pueblo. Es un templo del siglo XV de planta de salón que guarda una sorpresa cronológica: una pila bautismal románica, bastante más antigua que el edificio que la cobija. Esa contradicción es, precisamente, lo que la hace interesante.
Lo imprescindible: ¿qué no te puedes perder?
Es una parroquia rural, sin grandes alardes, pero con tres detalles que conviene mirar con calma:
- La pila bautismal románica: la pieza más valiosa del conjunto y la prueba de que aquí hubo culto mucho antes del edificio actual. Se reaprovechó del templo anterior, algo habitual con las pilas por su valor simbólico.
- La planta de salón: la solución de espacio único y diáfano que se impuso en la arquitectura religiosa castellana del gótico tardío, y que da al interior una amplitud que sorprende para el tamaño del pueblo.
- La posición dominante: la iglesia se alza sobre el caserío, con la Sierra de Atapuerca detrás. Es la referencia visual del pueblo y el mejor punto para hacerse una idea del conjunto.
¿Cuánto tiempo se necesita para visitar la Iglesia de la Natividad de Nuestra Señora?
Por dentro, con quince o veinte minutos tienes de sobra para recorrer la nave y detenerte en la pila. Por fuera, diez minutos entre rodearla y aprovechar las vistas. Conviene saber que es una parroquia rural en un pueblo de cincuenta habitantes: no tiene apertura turística regular, así que si te interesa el interior habrá que buscar una ocasión de culto o preguntar en el pueblo.
¿Qué curiosidad esconde la Iglesia de la Natividad de Nuestra Señora?
Que su entorno inmediato es, en la práctica, el centro operativo del turismo de Olmos: las visitas a la Mina Esperanza se citan justo ante la iglesia, y desde aquí los guías conducen a los grupos hasta la bocamina. La estampa tiene su gracia: un templo del siglo XV haciendo de sala de espera para bajar a una mina de hierro. Y hay otra capa histórica que suele pasar desapercibida: este pueblo, que durante más de nueve siglos se llamó "Olmos junto a Atapuerca", acumula mil años de historia documentada, y esta iglesia es el edificio que mejor la sostiene.
¿Por qué se llama Iglesia de la Natividad de Nuestra Señora?
Porque está dedicada a la Natividad de la Virgen María, es decir, a su nacimiento, festividad que el calendario litúrgico fija el 8 de septiembre. Esa es también la fiesta patronal de Olmos de Atapuerca, el día grande del pueblo junto con las fiestas de Santa Ana de finales de julio. Es una advocación mariana muy extendida en el medio rural castellano, ligada al final de la cosecha, cuando el campo daba por fin un respiro para celebrar.
Características
- Gratuito
La Iglesia de la Natividad de Nuestra Señora es el templo parroquial de Olmos de Atapuerca, una construcción de concepción tardogótica con elementos renacentistas datada en el siglo XV y completada a lo largo del XVIII. Responde a la tipología de iglesia de tipo salón, de una sola nave con dos capillas laterales, y conserva en su interior una pila bautismal románica procedente de una fábrica anterior.
Historia y cronología
La presencia de culto en Olmos es muy anterior al edificio actual. Lo acredita materialmente la pila bautismal románica conservada a los pies del templo, pieza que necesariamente procede de una construcción precedente y que sitúa la actividad parroquial de la localidad al menos en época plenomedieval. El propio topónimo respalda esa antigüedad: durante más de nueve siglos el pueblo se denominó y registró como "Olmos junto a Atapuerca", y aparece también documentado como Olmiellos.
La fábrica que hoy se conserva corresponde al siglo XV, según la datación que consigna el Ayuntamiento de Atapuerca. No constan en las fuentes accesibles ni la fecha exacta de inicio o conclusión de las obras, ni el nombre del maestro cantero, ni el promotor concreto, por lo que esos datos se omiten deliberadamente.
El edificio conoció al menos dos campañas constructivas claramente diferenciadas. A la traza tardogótica original se superpuso una intervención de repertorio renacentista, visible en los arcos de las capillas laterales, en sus bóvedas acasetonadas y en la portada. Posteriormente, a lo largo del siglo XVIII, la fábrica se completó con el levantamiento de la espadaña y, con toda probabilidad, de la portada que da acceso al pórtico que precede al templo.
Del funcionamiento de la parroquia en época contemporánea informa el Diccionario de Pascual Madoz, a mediados del siglo XIX: consigna que la iglesia parroquial de la Natividad de Nuestra Señora contaba entonces con párroco y sacristán, en una población que en 1843 alcanzaba los 102 habitantes y disponía además de casa consistorial y escuela con una veintena de alumnos. La localidad vivía del trabajo agrícola, del ganado lanar y vacuno y de actividades artesanales como la extracción de yeso o la fabricación de escobas.
Características arquitectónicas y artísticas
El templo responde espacialmente a las formas de una iglesia de planta basílica de una sola nave, de tipo salón, si bien la incorporación de dos capillas laterales hace que la planta tienda a formar una cruz griega. Los muros son de piedra de sillería con aparejo regular casi isódomo, es decir, con hiladas de altura prácticamente uniforme, indicio de una cantería cuidada.
El sistema de cubrición combina dos soluciones de época distinta:
- Los dos tramos de la nave y la cabecera, esta de planta cuadrangular, se cubren con bóvedas de crucería con terceletes, propias del gótico tardío.
- Las capillas norte y sur se cubren con bóvedas de medio cañón acasetonadas, ya de vocabulario renacentista.
Los arcos torales que comunican con la cabecera y con el tramo de los pies son ojivales, mientras que los dos restantes son de medio punto; apean sobre pilastras cajeadas y sobre soporte cuadrangular respectivamente. La portada se abre al mediodía, en el tramo de los pies, y su repertorio es renacentista aunque interpretado con notable libertad, rasgo habitual en la arquitectura religiosa de esta zona.
En cuanto al arte mueble, destacan tres piezas:
- El retablo mayor, en cuyo banco figuran relieves de San Pedro y San Pablo, el podio de las columnas laterales y la hornacina con el sagrario-expositor.
- Un segundo retablo de madera policromada, compuesto de banco, un cuerpo, una calle con gran hornacina y remate. La hornacina principal enmarca una talla de San Bartolomé y la del remate una Inmaculada. La policromía, la ornamentación y el tipo de columnas apuntan a trazas barrocas de las primeras décadas del siglo XVIII, si bien las tallas parecen de época anterior, con formas renacentistas.
- La pila bautismal románica, situada a los pies del templo. Es una copa troncocónica recorrida al exterior por arcadas de medio punto, con una pequeña cenefa de ornamentación funicular en la embocadura y basa circular. Sus medidas son de 120 centímetros.
El exterior conserva además un reloj de sol, elemento frecuente en los templos de esta comarca. No se han localizado publicadas las dimensiones generales del edificio —longitud de la nave, altura de la espadaña, superficie construida— ni datos sobre vidrieras, sepulcros o escudos heráldicos, por lo que no se consignan.
Restauraciones e intervenciones
No consta ninguna campaña de restauración documentada con fecha, presupuesto o dirección técnica en las fuentes públicas consultadas. Sí está registrada, en cambio, una intervención cuyo alcance se describe pero no se data: en el interior se retiró la capa de pintura y cal que cubría muros y bóvedas, dejando la piedra vista.
Esta actuación merece un apunte técnico, porque la propia descripción del templo la valora negativamente por un doble motivo: por un lado, ha debilitado la resistencia de los materiales, al privar a la sillería de su capa de protección; por otro, ha alterado de forma sustancial la concepción sacral del espacio, pensado originalmente para percibirse encalado y no en piedra desnuda. Se trata de una práctica extendida en numerosos templos de la zona durante la segunda mitad del siglo XX y hoy cuestionada por la disciplina de la restauración.
Existe asimismo documentación gráfica del edificio en el Archivo Histórico Digital de la Biblioteca de la Universidad Politécnica de Madrid, que conserva plantas de la Iglesia de la Natividad de Nuestra Señora de Olmos de Atapuerca junto a las de la iglesia de San Martín de Atapuerca. Ese fondo es la vía más prometedora para obtener dimensiones exactas y una eventual memoria de intervención.
Protección y catalogación patrimonial
No se ha localizado ninguna declaración de Bien de Interés Cultural que ampare individualmente a este templo, ni en categoría de Monumento ni en ninguna otra. No figura en los listados de bienes declarados de la Junta de Castilla y León ni en la Red de Monumentos autonómica. Conviene consignarlo con claridad para no atribuirle una protección que no está acreditada.
El edificio se inscribe, no obstante, en un entorno patrimonial de primer orden. Olmos de Atapuerca es paso del Camino de Santiago —inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1993— y su término se sitúa al pie de la Sierra de Atapuerca, cuyos yacimientos son Patrimonio de la Humanidad desde 2000 y Espacio Cultural desde 2007. Ninguna de esas figuras protege directamente la iglesia.
Datos técnicos y curiosidades adicionales
La advocación corresponde a la Natividad de la Virgen María, festividad fijada en el calendario litúrgico el 8 de septiembre, fecha que constituye también la fiesta patronal de la localidad. El pueblo celebra además las fiestas de Santa Ana a finales de julio.
Un dato relevante sobre la orientación: la portada se abre al mediodía, esto es, al sur, disposición que en la arquitectura religiosa castellana responde tanto a criterios climáticos —evitar el acceso por la cara norte— como a la orientación canónica del ábside hacia el este.
Desde el punto de vista funcional, el entorno inmediato del templo desempeña hoy un papel singular: la plaza situada ante la iglesia constituye el punto de encuentro de las visitas guiadas a la Mina Esperanza, desde donde los grupos son conducidos hasta la bocamina, situada a algo más de un kilómetro. La iglesia figura asimismo como hito de referencia en los itinerarios señalizados de la zona, incluida la ruta circular que enlaza con la Cruz de Matagrande y la propia mina.
Por último, conviene precisar una discrepancia de las fuentes en cuanto a la adscripción estilística. Varios repertorios turísticos —entre ellos Wikipedia, Turismo Burgos y AGALSA— califican el templo simplemente como renacentista, mientras que la descripción técnica detallada lo define como obra de trazas y concepción tardogótica con elementos renacentistas añadidos. Esta segunda lectura resulta más precisa, pues la cubrición mediante crucería con terceletes es inequívocamente gótica y solo las capillas, sus bóvedas acasetonadas y la portada responden al lenguaje del Renacimiento.
Características
- Gratuito
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