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Nave del Evangelio de San Gil

Vista panóramica hacia la Capilla de Nuestra Señora de la Buena Mañana
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Casi todo el mundo cruza esta nave sin pararse, camino de la Capilla de la Natividad. Y es un error, porque el muro de la Nave del Evangelio de San Gil Abad, en Burgos, es un pequeño catálogo de la mejor escultura funeraria de la ciudad: dos sepulcros de épocas distintas, uno de ellos tallado en pizarra negra, y un arco de entrada firmado por uno de los grandes arquitectos burgaleses.

Lo imprescindible: ¿qué no te puedes perder de la Nave del Evangelio?

Son cuatro piezas, todas en el mismo muro y todas a la altura de los ojos.

  • El sepulcro renacentista: atribuido a Francisco de Colonia. En la hornacina, un Cristo resucitado saliendo del sepulcro entre nubes; abajo, dos escudos y una escena con el difunto arrodillado.
  • El sepulcro gótico de pizarra: un sarcófago de piedra negra bajo arco, con figuras talladas bajo arquillos en el frente. La pizarra no es material habitual en un sepulcro, y aquí la tienes.
  • El arco de entrada a la Capilla de la Natividad: volteado sobre dos pilastras platerescas, obra de Juan de Vallejo, el arquitecto del cimborrio de la Catedral de Burgos.
  • La reja de hierro forjado: rematada por dos ángeles que sostienen el escudo blasonado de la familia fundadora de la capilla. Levanta la vista al cruzarla.

¿Cuánto tiempo se necesita para recorrer la Nave del Evangelio?

Diez minutos bien aprovechados. No es una sala con muchas cosas: son cuatro piezas concentradas en pocos metros de muro, y la clave está en mirarlas de cerca en vez de pasar de largo. Dedica la mitad del tiempo al sepulcro renacentista, que es el que más detalle tiene, y el resto al de pizarra y a la reja.

¿Por qué se llama Nave del Evangelio?

Es una de esas preguntas que tiene respuesta sencilla y casi nadie conoce. En un templo cristiano, las naves laterales se nombran según el lado del altar al que corresponden: la del Evangelio es la del lado izquierdo según se mira hacia el altar mayor, y la del otro lado es la de la Epístola.

El nombre viene de la liturgia: desde ese lado se proclamaba el Evangelio, mientras que la epístola se leía desde el contrario. Son denominaciones que siguen usándose en toda la bibliografía artística, así que saberlas te sirve para orientarte en cualquier iglesia, no solo en esta.

¿Qué sepulcros hay en la Nave del Evangelio?

Hay dos, y son de mundos distintos, lo cual es justo lo interesante: se ven a la vez, uno al lado del otro.

El renacentista es el que salta a la vista. Está atribuido a Francisco de Colonia y organiza todo un frente de piedra: la hornacina central con el Cristo resucitado, un marco de pilastras cubiertas de pequeñas figuras en hornacinas, un friso corrido y, en el basamento, dos escudos flanqueando una escena en la que aparece un personaje con mitra junto a una figura arrodillada, en actitud de presentación. Arriba, sobre la cornisa, dos niños sostienen sendos escudos.

El gótico es más sobrio y mucho más raro. Es un sarcófago hecho en pizarra, alojado bajo un arco, con una serie de figuras bajo arquillos talladas en el frente. El contraste entre esa piedra oscura y la caliza clara del muro es de lo más fotogénico del templo, y además conecta con algo que se repite en San Gil: aquí se jugó con las piedras claras y oscuras en varios enterramientos.

¿Qué curiosidad esconde la Nave del Evangelio?

Que en unos pocos metros de muro se juntan dos apellidos que hicieron la Catedral de Burgos. El sepulcro renacentista se atribuye a Francisco de Colonia, de la saga de los Colonia, y el arco de acceso a la Capilla de la Natividad es obra de Juan de Vallejo, el arquitecto que levantó el cimborrio de la Catedral.

Y no acaba ahí. En esta misma iglesia trabajó también Simón de Colonia, padre de Francisco, que amplió el ábside. Es decir: una parroquia de comerciantes contrató, generación tras generación, a los mismos maestros que trabajaban para la Catedral. San Gil no imitaba a la Catedral: compartía taller con ella.

¿Es la Nave del Evangelio el acceso a la Capilla de la Natividad?

Sí. La Capilla de la Natividad se abre desde esta nave, y el paso no es un simple hueco: es un arco volteado sobre dos pilastras platerescas y cerrado por una reja de hierro forjado con el escudo blasonado de los fundadores en lo alto, sostenido por dos ángeles.

Merece la pena tomarlo como lo que es: una puerta pensada para impresionar a quien se acercaba. Detente un momento antes de cruzarla, mira el escudo de la reja y luego entra. La capilla que hay al otro lado es de las mejores del templo, y este arco es su presentación.

* Contenido elaborado con ayuda de inteligencia artificial y revisado por nuestro equipo antes de su publicación.

Datos de la ruta

  • Perfil: Todos

La Nave del Evangelio es la nave lateral situada en el costado izquierdo de la iglesia de San Gil Abad de Burgos, según se mira hacia el altar mayor. Además de su función circulatoria, actúa como espacio funerario: su paramento acoge dos enterramientos en arcosolio, uno renacentista atribuido a Francisco de Colonia y otro gótico labrado en pizarra. Desde esta nave se abre el acceso a la Capilla de la Natividad, mediante un arco sobre pilastras platerescas obra de Juan de Vallejo cerrado por una reja de hierro forjado con el escudo de la familia fundadora. No constan las dimensiones de la nave, los titulares de ninguno de los dos sepulcros, su cronología precisa ni la identificación de los escudos que contiene.

El sepulcro renacentista atribuido a Francisco de Colonia

Es la pieza de mayor entidad del paramento. Se trata de un enterramiento mural en arcosolio integrado en una portada arquitectónica completa, labrada en piedra caliza, cuya composición responde al lenguaje del primer renacimiento español, con decoración menuda de tipo plateresco. La documentación de la visita lo atribuye a Francisco de Colonia; debe consignarse como atribución, ya que no consta contrato ni documento de obra que la respalde.

La estructura se organiza en tres registros superpuestos:

  • Basamento, con dos escudos heráldicos en los extremos, dispuestos sobre campo liso, y entre ellos un relieve figurado en el que aparece un personaje con mitra y báculo junto a una figura arrodillada en actitud orante, composición compatible con una escena de presentación del difunto. La identificación de ambos personajes no está confirmada.
  • Cuerpo central, con hornacina de arco de medio punto y arquivoltas decoradas con casetones y motivos vegetales, que aloja un relieve de la Resurrección: Cristo saliendo del sepulcro, envuelto en paño y rodeado de nubes, con una cabeza alada de querubín a sus pies. El vano se flanquea por pilastras con hornacinas superpuestas que albergan pequeñas figuras de santos.
  • Entablamento y remate, con friso corrido de palmetas y cornisa moldurada, sobre la que se disponen dos figuras infantiles desnudas que actúan como tenantes, sosteniendo sendos escudos, a los lados de un tondo o medallón con relieve.

Sobre el conjunto, en el paramento del muro, se conserva una cartela dorada con inscripción, rematada por un escudo. El texto no resulta legible a la distancia desde la que se ha documentado y no se transcribe. Tampoco constan las dimensiones del sepulcro, su cronología concreta dentro del siglo XVI, la identidad de los enterrados ni las armas de ninguno de los cuatro escudos que lo acompañan.

El sepulcro gótico de pizarra

Inmediato al anterior se sitúa un segundo enterramiento, de lenguaje gótico y de material singular: está labrado en pizarra, piedra de tonalidad oscura infrecuente en la escultura funeraria castellana y que contrasta de forma deliberada con la caliza clara del paramento.

Consiste en un sarcófago exento sobre basamento, alojado bajo un arco rebajado abierto en el muro, con embocadura decorada. El frente de la urna presenta una serie de figuras dispuestas bajo arquerías, solución habitual en los frentes de sarcófago del gótico, sin que haya podido determinarse si corresponden a apóstoles, santos o plañideras. El fondo del arcosolio conserva restos de relieve.

El empleo de piedra oscura conecta con una práctica que se repite en otros enterramientos de esta misma iglesia, donde el contraste entre piedras claras y oscuras aparece tanto en sepulcros de bulto como en losas. No constan la cronología de la pieza, su autoría, sus dimensiones, la procedencia de la pizarra ni los titulares del enterramiento.

El arco de acceso a la Capilla de la Natividad y su reja

Desde esta nave se produce el ingreso a la Capilla de la Natividad. El paso se resuelve mediante un arco volteado sobre dos pilastras de estilo plateresco, obra atribuida por la documentación de la parroquia a Juan de Vallejo, arquitecto y escultor documentado en Burgos en el siglo XVI y autor del cimborrio de la Catedral de Burgos. Las pilastras presentan decoración menuda de candelieri y hornacinas.

El vano se cierra con una reja de hierro forjado de barrotes verticales torneados, organizada en dos cuerpos y rematada por una crestería en cuyo centro se dispone un escudo blasonado, timbrado y sostenido por dos figuras angélicas tenantes, flanqueado por remates de tipo candelabro. La documentación de la visita identifica ese escudo como el de la familia fundadora de la capilla, sin precisar el apellido. No constan el autor de la reja, su fecha de ejecución, sus dimensiones ni las armas que representa.

Denominación litúrgica y posición en el templo

La denominación responde a la nomenclatura litúrgica tradicional de los templos cristianos, que identifica las naves laterales por el lado del altar al que corresponden. El lado del Evangelio es el izquierdo según se mira hacia el altar mayor —a la derecha desde la perspectiva del oficiante—, y recibe ese nombre porque desde él se proclamaba el Evangelio durante la celebración; el costado opuesto, desde el que se leía la epístola, se denomina lado de la Epístola. La nomenclatura continúa empleándose en la literatura artística y en la catalogación patrimonial.

Dentro de San Gil Abad, esta nave articula el costado correspondiente del templo y comunica con la Capilla de la Natividad, situada en ese mismo lado. El uso funerario de sus paramentos es coherente con el del conjunto del edificio, cuyas capillas y muros fueron ocupados por enterramientos de familias de la burguesía mercantil burgalesa.

Protección patrimonial, intervenciones y régimen de acceso

La nave carece de declaración propia y queda protegida por el inmueble que la contiene y por el ámbito urbano en que se sitúa:

  • La iglesia de San Gil Abad fue declarada Monumento Histórico-Artístico el 3 de junio de 1931, condición hoy equivalente a la de Bien de Interés Cultural conforme a la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español. La declaración ampara el edificio y cuanto contiene, sepulcros y reja incluidos.
  • El entorno queda comprendido en el conjunto histórico de la ciudad de Burgos, declarado por el Decreto 2025/1967, de 22 de julio (BOE número 204, de 26 de agosto de 1967).

No se han localizado restauraciones ni intervenciones documentadas sobre esta nave ni sobre ninguna de sus piezas: no constan fechas, entidades promotoras ni equipos responsables, y tampoco catalogación publicada de forma individualizada de los dos sepulcros, pese a la calidad de ambos. El espacio es de titularidad eclesiástica, forma parte de una iglesia parroquial en culto y es de recorrido libre dentro del templo, con las piezas descritas visibles desde la propia nave y a escasa altura sobre el pavimento.

* Contenido elaborado con ayuda de inteligencia artificial y revisado por nuestro equipo antes de su publicación.

Datos de la ruta

  • Perfil: Todos

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Vista panóramica hacia la Capilla de Nuestra Señora de la Buena Mañana
Vista panóramica hacia la Capilla de Nuestra Señora de la Buena Mañana
Perspectiva general de los sepulcros renacentistas en el muro de la Nave del Evangelio
Perspectiva general de los sepulcros renacentistas en el muro de la Nave del Evangelio
Conjunto de sepulcros platerescos y de piedra oscura en el arcosolio
Conjunto de sepulcros platerescos y de piedra oscura en el arcosolio
Detalle de sepulcro renacentista con relieve de la Resurrección y blasones
Detalle de sepulcro renacentista con relieve de la Resurrección y blasones

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