
Púlpito de hierro de San Gil

Púlpito de hierro de San Gil
- Ultimo acceso a las 18:30. Los domingos y festivos abre a las 10:45 y durante el culto no se permite la visita. Los festivos siguen el horario de domingo. Cerrado el 31 de diciembre y el 1, 2 y 6 de enero.
- Lunes a sábado11:30–19:00
- Domingo10:45–19:00
Púlpito de hierro de San Gil
- Entrada gratuita los martes de 17:00 a 19:00. Forma parte de la Ruta de los Mercaderes junto con la iglesia de San Nicolas de Bari y el Museo del Retablo, con entradas conjuntas de dos y de tres templos. La entrada da acceso a la aplicacion con audioguia.
- GeneralEntrada individual a la iglesia de San Gil Abad. Fuente: Junta de Castilla y Leon y Ruta de los Mercaderes.4,00 €
- ReducidaAplicable a ninos, estudiantes, jubilados, desempleados, personas con discapacidad, peregrinos con credencial, familia numerosa y grupos a partir de 13,00 €
- Conjunta 2 templosDos de los tres templos de la Ruta de los Mercaderes. No consta que combinaciones se admiten. Fuente: Ruta de los Mercaderes.6,00 €
- Conjunta 3 templosSan Gil Abad, San Nicolas de Bari y Museo del Retablo. Fuente: Junta de Castilla y Leon y Ruta de los Mercaderes.7,00 €
- Conjunta 3 templos reducidaTarifa reducida de la entrada conjunta de los tres templos. Los colectivos con derecho a reducida se detallan en la tarifa Reducida individual. Fuente6,00 €
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Registrarme gratisYa tengo cuenta, iniciar sesiónColgado de uno de los grandes pilares de la iglesia de San Gil Abad, en Burgos, hay un púlpito que no es de piedra ni de madera: es de hierro forjado y calado, ligero como un encaje y pesado como lo que es. Se considera una obra maestra en su tipología y uno de los pocos de su época que quedan en Castilla, y la mayoría de los visitantes pasa por debajo sin levantar la vista.
Lo imprescindible: ¿qué no te puedes perder del Púlpito de hierro?
Son tres piezas distintas y conviene mirarlas por separado, porque ni siquiera son del mismo material.
- La caja de hierro calado: de planta poligonal, formada por paneles verticales trabajados como una reja, apoyada sobre un pie moldurado que sale directamente del pilar. Acércate hasta ponerte debajo y mira el calado a contraluz.
- El tornavoz: la pieza cónica que cuelga encima, también de hierro calado, rematada por un crucifijo. No es un adorno y no está ahí por casualidad.
- La escalera de madera: sube pegada al pilar y tiene el antepecho cubierto de tracerías caladas, con rosetones y arquerías talladas panel a panel. Es una pieza de carpintería notable por sí misma.
¿Cuánto tiempo se necesita para ver el Púlpito de hierro?
Cinco minutos, y son cinco minutos que casi nadie dedica. No hay que rodearlo ni buscar un ángulo complicado: basta con pararse justo debajo y levantar la cabeza. Desde ahí ves a la vez el calado de la caja, la cara interior del tornavoz y el arranque de las bóvedas al fondo.
Si vas a fotografiarlo, hazlo desde abajo y en vertical. Es la única posición desde la que se entiende la pieza entera, y además es la que tenía quien escuchaba el sermón.
¿Para qué sirve el tornavoz del Púlpito de hierro?
Para que se oyera. Aquí está la clave de toda la pieza y casi nadie la conoce: el tornavoz es esa especie de sombrero cónico que cuelga sobre el predicador, y no es decorativo. Su función es impedir que la voz se pierda hacia arriba, en la altura de las bóvedas, rebotándola hacia abajo, hacia la gente.
Junta eso con lo otro: el púlpito está elevado y colocado en medio de la asamblea, no al fondo. Con esas dos decisiones, sin electricidad ni megafonía, el mueble cumplía su función a la perfección. Era, sencillamente, el mejor altavoz de su momento.
Y tenía una razón de fondo: la formación del pueblo fiel. Si la gente iba a alimentarse de lo que se predicaba, hacía falta que llegara hasta el último banco.
¿Qué curiosidad esconde el Púlpito de hierro?
Que tiene una pintura que solo se ve desde un sitio. La cara interior del tornavoz, la que mira hacia abajo, está decorada con la paloma del Espíritu Santo sobre un sol radiante. Desde los bancos no se aprecia; desde el lateral, tampoco. Hay que ponerse debajo y mirar hacia arriba.
Y tiene todo el sentido del mundo: lo que el predicador tenía literalmente encima de la cabeza era el Espíritu Santo, que es quien, según la tradición cristiana, inspira la palabra. La pieza que hacía que se le oyera llevaba pintada, por dentro, la razón por la que hablaba.
¿Por qué es tan raro un púlpito de hierro?
Porque casi todos son de otra cosa. Lo habitual en Castilla es encontrarlos de piedra o de madera tallada; el hierro forjado y calado era mucho más difícil de trabajar con esa finura y mucho menos frecuente.
De ahí que este se considere una obra maestra en su especie y tipología y, sobre todo, uno de los pocos de su época que se conservan en Castilla. No es una pieza bonita más dentro de una iglesia llena de cosas: es de las que hacen que un especialista se desplace a verla.
¿Se puede subir al Púlpito de hierro?
No. El púlpito ya no está en uso —hace mucho que los sermones no se predican desde ahí— y se contempla desde la propia nave, igual que el resto de piezas del templo. La escalera está a la vista y es parte del conjunto, pero no es transitable para el visitante.
Tampoco hace falta: la pieza está pensada para verse desde abajo. El calado, el vuelo sobre el pilar y la paloma del tornavoz solo funcionan desde el punto de vista del que escuchaba, que es justo donde vas a estar tú.
* Contenido elaborado con ayuda de inteligencia artificial y revisado por nuestro equipo antes de su publicación.
Datos de la ruta
- Perfil: Todos
El púlpito de hierro de San Gil Abad es un púlpito mural de hierro forjado y calado adosado a uno de los pilares de la nave de la iglesia de San Gil Abad de Burgos. Consta de caja poligonal volada, tornavoz suspendido y escalera de acceso de madera, y está considerado una obra maestra en su especie y tipología, así como uno de los pocos ejemplares de su época conservados en Castilla. No consta su cronología, ni siquiera el siglo, ni su autoría, ni el taller de forja responsable, ni sus dimensiones, datos que no se han podido documentar en ninguna fuente disponible y que tampoco se estiman aquí a partir del estilo.
Configuración, materiales y elementos del conjunto
El púlpito responde a la tipología de púlpito mural volado sobre pilar, sin apoyo en el pavimento salvo el de la escalera. Su rasgo distintivo frente a los ejemplares habituales es el material: mientras que la mayoría de los púlpitos castellanos se labran en piedra o en madera tallada, este está ejecutado en hierro forjado y calado, técnica que exige un trabajo de forja y ensamblaje muy superior para alcanzar la finura de labor que presenta.
El conjunto se compone de tres elementos diferenciados, no necesariamente coetáneos entre sí:
- La caja o cesta. De planta poligonal, se organiza en paños verticales resueltos como paneles de reja, con calado corrido y rematados en el borde superior e inferior por frisos de labor menuda. Apoya sobre un pie moldurado de perfil troncocónico invertido que arranca del propio pilar, rematado en su extremo inferior por un pequeño elemento pinjante.
- El tornavoz. Pieza cónica y calada, suspendida sobre la vertical de la caja, con cuerpo desarrollado en varios registros de arquerías y cresterías superpuestas y remate en crucifijo. Se trata en apartado propio.
- La escalera. De madera, adosada al pilar y de un solo tiro recto, con antepecho de paneles calados decorados con tracerías, rosetones y arquerías labradas pieza a pieza, y pasamanos moldurado sobre pilarete rematado en remate torneado.
La combinación de hierro en la caja y el tornavoz frente a madera en la escalera es un dato relevante que conviene consignar sin interpretarlo: no consta si ambos elementos pertenecen al proyecto original o si la escalera es un añadido o una reposición posterior. Tampoco constan las dimensiones del conjunto, su altura sobre el pavimento ni su peso.
Sobre la adscripción estilística debe hacerse una advertencia expresa. El repertorio decorativo visible —tracerías, arquerías, cresterías y calados— pertenece al lenguaje gótico, pero ese lenguaje fue reproducido con gran fidelidad por la rejería y la carpintería historicistas de los siglos XIX y XX, de modo que el estilo por sí solo no permite datar la pieza. En ausencia de documentación, no se propone aquí ninguna cronología.
El tornavoz: función acústica y decoración interior
El tornavoz es el elemento funcionalmente decisivo del conjunto y no cumple un papel ornamental. Su cometido es impedir que la voz del predicador se disipe hacia la altura de las bóvedas, reflejándola hacia abajo, hacia la asamblea. Junto con la posición elevada de la caja y su emplazamiento en medio del espacio de los fieles —y no en el testero—, constituye un dispositivo de amplificación acústica pasiva que permitía al púlpito cumplir su función con eficacia en ausencia de cualquier medio técnico.
Esa función responde a la razón de ser del mueble dentro del templo cristiano: la formación del pueblo fiel a partir de la predicación, para la cual resultaba imprescindible que el mensaje alcanzara a toda la asamblea.
La cara interior del tornavoz, visible únicamente desde el pavimento situado bajo la pieza, está decorada con pintura: se reconoce la representación de una paloma sobre un sol radiante, iconografía habitual del Espíritu Santo y coherente con la función del mueble, en cuanto se sitúa sobre la vertical del predicador. No constan la técnica, la cronología ni la autoría de esta pintura, ni si el conjunto incorpora inscripciones o elementos adicionales que la documentación fotográfica disponible no permita distinguir. Tampoco consta si el crucifijo que remata el tornavoz es original de la pieza o una incorporación posterior.
Adscripción tipológica y escasez de ejemplares
La singularidad del púlpito de San Gil Abad reside en su material. La rejería religiosa castellana alcanzó un desarrollo notable, especialmente en rejas de capilla y de coro, pero su aplicación a un púlpito completo, con caja y tornavoz calados, es mucho menos frecuente que las soluciones en piedra o madera.
Por ello la documentación de la parroquia lo califica como obra maestra en su especie y tipología y como uno de los pocos que quedan de su época en Castilla. Esta valoración procede de una fuente única y no se ha podido contrastar con un inventario o repertorio que cuantifique los ejemplares conservados. No consta el número de púlpitos de hierro documentados en Castilla ni la relación de esta pieza con otros conjuntos de rejería del propio templo, entre ellos la reja de acceso a la Capilla de la Natividad.
Igualmente, no consta si el templo contó en algún momento con un segundo púlpito en el pilar opuesto, solución emparejada frecuente en iglesias de nave amplia, ni si existen en la fábrica huellas de un desmontaje.
Protección patrimonial, estado de la documentación y uso actual
La pieza carece de declaración propia y queda protegida por el inmueble que la contiene y por el ámbito urbano en que este se sitúa:
- La iglesia de San Gil Abad fue declarada Monumento Histórico-Artístico el 3 de junio de 1931, condición hoy equivalente a la de Bien de Interés Cultural conforme a la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español. La declaración ampara el edificio y cuanto contiene, incluidos sus bienes muebles.
- El entorno queda comprendido en el conjunto histórico de la ciudad de Burgos, declarado por el Decreto 2025/1967, de 22 de julio (BOE número 204, de 26 de agosto de 1967).
El estado de la documentación es, no obstante, muy deficiente para una pieza de esta calidad: no se ha localizado catalogación publicada de forma individualizada, ni ficha de inventario, ni restauraciones o intervenciones documentadas, ni marca de rejero o fecha forjada que haya podido identificarse sobre la propia obra. La atribución de excelencia con que se la presenta no va acompañada, en la información disponible, de ningún aparato documental.
En cuanto a su uso, el púlpito no se emplea en la práctica litúrgica actual, situación común a los púlpitos históricos tras la generalización de la megafonía y la reforma de la liturgia, y se conserva como bien mueble histórico en su emplazamiento original. Es de titularidad eclesiástica, forma parte de una iglesia parroquial en culto y se contempla desde la nave, sin que la escalera sea transitable para el visitante.
* Contenido elaborado con ayuda de inteligencia artificial y revisado por nuestro equipo antes de su publicación.
Datos de la ruta
- Perfil: Todos
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