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Socarrado
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Socarrado

En medio de un raso batido por el viento, en pleno Parque Natural Sabinares del Arlanza – La Yecla, hay un anillo negro de troncos quemados de quince metros de diámetro en el que se puede entrar. Se llama Socarrado, y no es un resto de nada: es una obra de arte construida con la madera del incendio que arrasó este monte. Se entra por un corredor estrecho, y lo que se encuentra dentro no se parece a nada que hayas visto en un pueblo de Burgos.

Lo imprescindible: ¿qué no te puedes perder?

Es una pieza para recorrer, no para mirar de lejos, y funciona en tres tiempos.

  • El anillo desde fuera: una masa oscura y baja, de quince metros de diámetro, con las copas de las sabinas proyectadas hacia afuera como si el bosque quemado siguiera creciendo. Recortado contra el cielo de la sierra, es una imagen que no se olvida.
  • El corredor de entrada: un pasillo estrecho entre paredes de troncos apilados, con el suelo cubierto de astillas. Entrar obliga a bajar el ritmo, y ese es exactamente el efecto buscado.
  • La pared de troncos seccionados: en el interior, la madera aparece cortada a testa, mostrando cientos de secciones con el albura pálida y el duramen rojizo de la sabina. Es la cara viva de un árbol muerto por el fuego, y visualmente es lo mejor de la obra.

¿Cuánto tiempo se necesita para visitar Socarrado?

Entre quince y treinta minutos, y conviene no ir con prisa porque la pieza está pensada precisamente para lo contrario.

El recorrido en sí es corto: rodearla por fuera, entrar por el corredor y salir no lleva más de diez minutos. Lo que suma es quedarse: sentarse cerca, mirar el monte quemado que hay alrededor y entender qué estás viendo. La mayoría de la gente acaba estando más tiempo del que había previsto.

Ten en cuenta que está en campo abierto, sin sombra ni resguardo. Ropa de abrigo si hace viento, que en este raso hace casi siempre.

¿Qué historia esconde Socarrado?

Que la obra está hecha con el bosque que se quemó. Literalmente.

En julio de 2022 un incendio arrasó 2.800 hectáreas del Parque Natural Sabinares del Arlanza – La Yecla. No fue solo monte: Santibáñez del Val resultó especialmente golpeado, con once casas y setenta y cinco inmuebles dañados. Los sabinares de esta comarca son los más extensos y mejor conservados del planeta, y una sabina tarda siglos en hacerse.

Lo que hizo el estudio de paisajismo nomad.studio fue recoger troncos quemados de sabina del propio incendio y apilarlos concéntricamente hasta levantar este anillo. Dentro, los troncos seccionados forman una pequeña bóveda rematada por una abertura de luz. En total ocupa unos doscientos metros cuadrados.

Hay un detalle que dice mucho del proyecto: nadie lo encargó. La placa lo declara abiertamente —«Uncommissioned Exhibition»—, y la obra se levantó con donaciones privadas y empresariales, con la colaboración de la dirección del sabinar, agentes medioambientales y gente del pueblo. No salió de un concurso ni de un presupuesto municipal: salió de que a alguien le pareció que aquello había que contarlo.

¿Por qué se llama Socarrado y qué es una lobera?

El nombre es la palabra exacta. Socarrar es quemar por fuera sin llegar a consumir del todo, dejar la superficie negra y la madera todavía entera por dentro. Es justo lo que le pasó a estos troncos, y basta mirar el contraste entre la corteza calcinada y el interior rojizo para entenderlo sin que nadie te lo explique.

La forma, en cambio, viene de la tradición pastoril de estas sierras. Los autores se inspiraron en la lobera, una construcción tradicional castellana levantada para proteger al ganado de los depredadores, el lobo entre ellos. De ahí el anillo cerrado con una sola entrada estrecha: la forma de un refugio.

Y ahí está la idea completa. Una lobera hecha con los restos del fuego: el refugio construido con lo que no pudo refugiarse. Los autores la describen como «un refugio simbólico para el espíritu humano», y funciona sin necesidad de leer nada.

¿Sigue en pie Socarrado o era una instalación temporal?

Es la duda razonable, y la respuesta es buena: sigue en pie.

La obra se concibió como temporal, prevista para el otoño de 2025, y en principio iba a desmontarse. Pero la respuesta del público fue tan fuerte que el Ayuntamiento de Santo Domingo de Silos y el propio Parque Natural decidieron integrarla en el paisaje de forma permanente.

Aun así, conviene decirlo con honestidad: es una obra de madera a la intemperie en un raso de sierra, expuesta al viento, la nieve y el sol. Su aspecto irá cambiando con los años, y esa transformación forma parte de lo que la obra es. No esperes encontrarla siempre exactamente igual que en las fotos.

¿Se puede visitar Socarrado con niños?

Sí, y de hecho a los niños les encanta: es un sitio enorme en el que se entra, con un pasillo y una cueva de troncos al final. Pero hay condiciones concretas que la propia obra señala en su placa y que conviene respetar.

  • El acceso es libre y bajo la responsabilidad de cada visitante. No hay vigilancia ni personal en el lugar.
  • Los menores deben ir siempre acompañados de un adulto.
  • Está prohibido subirse a la instalación: son troncos apilados y hay riesgo real de caída.
  • El suelo es irregular, con astillas y raíces. Calzado cerrado, y ojo con los tobillos.
  • No se puede mover ni retirar ningún elemento de la obra.
  • Prohibido encender fuego o fumar en todo el entorno. En un monte quemado, rodeado de madera seca, esto no es una formalidad.

Con eso claro, es una parada estupenda con peques. Solo hay que tener en cuenta que no hay ningún servicio en el sitio: ni agua, ni papeleras, ni sombra.

Características

  • Gratuito

Socarrado es una instalación artística de gran formato emplazada al aire libre en el Parque Natural Sabinares del Arlanza – La Yecla, en término de Santo Domingo de Silos. Construida en 2025 por el estudio de paisajismo nomad.studio, consiste en un anillo de troncos quemados de sabina apilados concéntricamente, de quince metros de diámetro y unos doscientos metros cuadrados de superficie, con un vacío central de tres metros al que se accede por un corredor. La totalidad del material procede de los sabinares calcinados en el incendio forestal de julio de 2022. Concebida inicialmente como obra temporal, ha pasado a integrarse de forma permanente en el paisaje.

El emplazamiento y el sabinar quemado

La obra se sitúa en un raso abierto de la parte alta del municipio, dentro del Parque Natural Sabinares del Arlanza – La Yecla, espacio de 39.173 hectáreas declarado por la Ley 4/2020 de las Cortes de Castilla y León. El parque comprende la totalidad del término municipal de Santo Domingo de Silos, junto al de otros seis municipios completos y superficie parcial de once más, de modo que el emplazamiento queda íntegramente dentro del espacio protegido.

El valor natural que justifica esa protección es la formación vegetal dominante: los sabinares albares de sabina turífera, considerados los más extensos y mejor conservados del planeta. Se trata de bosques abiertos de crecimiento extraordinariamente lento, adaptados a suelos calizos pobres y a fuertes oscilaciones térmicas, en los que un ejemplar adulto puede haber tardado siglos en formarse. Es un dato imprescindible para dimensionar lo que ocurrió aquí.

En julio de 2022 un incendio forestal arrasó 2.800 hectáreas del parque. Los daños no se limitaron a la masa forestal: la localidad de Santibáñez del Val resultó especialmente afectada, con once viviendas y setenta y cinco inmuebles dañados. En un ecosistema de regeneración tan lenta como el sabinar, la superficie quemada no se recupera en plazos humanos, y ese es el hecho sobre el que se construye literalmente la obra.

El paisaje inmediato responde a esa realidad: terreno raso y despejado, pastizal seco, y laderas de fondo con la masa forestal aclarada y restos de arbolado muerto en pie. La instalación se levanta en ese contexto y con material extraído de él, no en un entorno ajeno al episodio que conmemora.

Ficha técnica de la obra

Socarrado responde a una planta circular cerrada con un único acceso. Los parámetros documentados son los siguientes:

  • Diámetro exterior: 15 metros.
  • Vacío central: 3 metros de diámetro.
  • Superficie ocupada: aproximadamente 200 metros cuadrados.
  • Año de ejecución: 2025.
  • Material único: troncos quemados de sabina recuperados.

El sistema constructivo es el apilado concéntrico de troncos, sin cimentación, sin estructura auxiliar metálica y sin elementos de fijación aparentes: la estabilidad del conjunto descansa en el propio peso y en la trabazón entre las piezas. El resultado es una masa perimetral oscura y compacta, de altura moderada, que desde el exterior se lee como un montículo antes que como una construcción.

El rasgo formal más característico del perímetro es el tratamiento de las copas: las ramas se proyectan hacia afuera, en horizontal, en lugar de recortarse a plomo. El efecto buscado es evidente sobre el terreno: el anillo evoca la estructura del bosque desaparecido, con el ramaje extendido sobre el pastizal como si la masa forestal siguiera ocupando el espacio.

El acceso se produce por un corredor estrecho abierto en el espesor del anillo, con paramentos laterales de troncos apilados en horizontal y pavimento de astilla de madera sobre el terreno natural. El paso obliga a circular en fila y con la vista dirigida al frente, condición que forma parte del planteamiento de la obra.

En el interior, los troncos aparecen seccionados a testa, mostrando cientos de superficies de corte en las que se distingue con nitidez la albura clara y el duramen rojizo característicos de la sabina. Esas piezas seccionadas, dispuestas en altura, conforman una pequeña bóveda rematada por una abertura de luz cenital. Se produce así un contraste deliberado entre el exterior calcinado y el interior de madera viva, que es el argumento visual central de la instalación.

Materiales, autoría y proceso constructivo

El material es exclusivamente sabina quemada procedente del incendio de 2022, recuperada en el propio ámbito afectado. No hay aportación de madera nueva, ni tratamiento superficial, ni pintura: el color negro del exterior es el del carbón del incendio, y el tono claro de las secciones interiores es el de la madera al corte.

El proyecto está firmado por el estudio de paisajismo nomad.studio, cuya autoría la prensa local atribuye a Laura Santín y Wiliam Roberts. La ejecución requirió medios mecánicos pesados para el movimiento y la colocación de los troncos, trabajo del que se ocupó Pepe, de Triturados Montero. Intervinieron además la dirección del sabinar y los agentes medioambientales del espacio protegido, la fotógrafa Almudena Cadalso (Doble Mirada), el arquitecto municipal Javier Sánchez y la consultoría Bombyte.

El aspecto más singular del proyecto es su modelo de encargo, o más bien su ausencia. La placa de la propia obra la identifica como «Uncommissioned Exhibition»: no responde a un encargo institucional ni a un concurso público. La actuación, valorada en 50.000 euros, se financió mediante donaciones privadas y empresariales, con la colaboración logística de las administraciones implicadas pero sin partida presupuestaria que la promoviera.

La obra ha obtenido reconocimiento fuera del ámbito local: figura como nominada a los Premios ROOM Diseño 2026 en la categoría de Espacios Efímeros y ha sido difundida por publicaciones especializadas en arquitectura y paisaje de alcance internacional.

La lobera como referencia tipológica

La forma de Socarrado no es arbitraria: remite a la lobera, tipología de construcción pastoril tradicional de las sierras castellanas.

Según la descripción que aportan los propios autores y la prensa que ha documentado el proyecto, la lobera es una construcción levantada por los pastores de Castilla para proteger al ganado durante la noche frente a depredadores, el lobo entre ellos. De esa referencia proceden los tres rasgos que definen la obra: el perímetro cerrado, la masa continua y el acceso único y estrecho. Es, en términos formales, la geometría de un refugio.

Procede consignar una precisión terminológica de interés documental. En la tradición castellana el término lobera designa con frecuencia una estructura de captura —un dispositivo de muros convergentes en embudo que conduce al lobo hacia un foso o cercado—, y no un recinto de protección del rebaño, función que corresponde más bien al corral o al chozo. Esta ficha recoge la acepción que emplean los autores, por tratarse de la interpretación que sustenta su propia obra, pero deja constancia de que el término admite un uso distinto y más extendido en la literatura etnográfica.

Sea cual sea la acepción, la operación conceptual es la misma y es lo que da sentido al conjunto: construir un refugio con los restos de aquello que no pudo ser protegido. Los autores sintetizan esa idea en el subtítulo grabado en la placa, que define la pieza como «un refugio simbólico para el espíritu humano».

Régimen de acceso, normativa y estatus de permanencia

El acceso es libre, gratuito y no vigilado. No existe cerramiento, control ni personal en el lugar, y la propia obra establece en su placa que el acceso se realiza bajo la responsabilidad del visitante.

Las condiciones de uso señalizadas en la instalación son las siguientes:

  • Prohibido subirse a la instalación, por riesgo de caída.
  • Suelo irregular: se advierte de la necesidad de transitar con precaución.
  • Los menores deben ir siempre acompañados de un adulto.
  • Prohibido encender fuego o fumar en todo el entorno.
  • Prohibido mover o retirar elementos de la obra.

La prohibición de fuego merece subrayarse: se trata de una estructura de madera seca de gran volumen situada en un espacio natural protegido y en un ámbito ya afectado por un incendio forestal. No es una advertencia formularia.

En cuanto al estatus temporal, la obra experimentó un cambio relevante. Socarrado se concibió como instalación efímera y se presentó en el otoño de 2025, con una permanencia prevista limitada. Sin embargo, la respuesta del público llevó al Ayuntamiento de Santo Domingo de Silos y a la dirección del Parque Natural a decidir su integración permanente en el paisaje. La pieza, por tanto, no ha sido desmontada.

Debe advertirse, no obstante, que se trata de una obra de madera expuesta a la intemperie, sin tratamiento protector, en un raso de montaña sometido a viento, nieve, insolación y agentes xilófagos. Su aspecto y su estado evolucionarán con el tiempo, y esa transformación es inherente a la naturaleza del material y a la propia idea de la obra. No consta ningún plan de mantenimiento, conservación o sustitución de piezas publicado.

Por último, y en cuanto al régimen jurídico del suelo, la instalación se encuentra dentro del Parque Natural Sabinares del Arlanza – La Yecla y le resulta aplicable la normativa del espacio natural protegido, con sus limitaciones de uso, circulación y aprovechamiento. No consta que la obra cuente con figura de protección patrimonial propia, circunstancia esperable tratándose de una creación de 2025.

Características

  • Gratuito

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Socarrado

Socarrado

Entrada al socarrado

Entrada al socarrado

Maderos apilados en el socarrado

Maderos apilados en el socarrado

Otra vista del interior del socarrado desde la puerta

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Refugio simbólico para refugio humano

Refugio simbólico para refugio humano

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