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Museo de Arte Sacro de Covarrubias
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Museo de Arte Sacro de Covarrubias

Plazas y Rincones Emblemáticos

Este es el sitio donde Covarrubias guarda lo mejor que tiene, y sorprende a cualquiera que entre esperando cuatro cálices y un par de casullas. El Museo de Arte Sacro de Covarrubias, instalado en la Colegiata de San Cosme y San Damián, reúne tallas medievales, pintura flamenca, un tríptico de primerísimo nivel y documentos que están en el origen de Castilla.

Es, sin discusión, la visita más densa de todo lo que ver en Covarrubias. Aquí no se viene a mirar por encima: se viene a pararse delante de cuatro o cinco piezas que, en cualquier capital, tendrían sala propia y cola en la puerta.

Lo imprescindible: ¿qué no te puedes perder?

Hay mucho, pero si vas justo de tiempo, que no se te escape esto:

  • El Tríptico de la Epifanía: la obra maestra del museo. Una Adoración de los Reyes Magos tallada en madera y dorada, con una Virgen de rostro delicado y aire flamenco sosteniendo al Niño, y unas puertas laterales pintadas a comienzos del siglo XVI con la Natividad, la Transfiguración, el Bautismo de Cristo y los donantes. Se atribuye al círculo de Gil de Siloé.
  • El diploma fundacional de 978: no es un papel cualquiera. Es el documento con el que se creó el Infantado de Covarrubias, y se conserva aquí, junto a una carta de 1148. Estás delante de la partida de nacimiento del señorío.
  • Las tallas marianas: la Virgen de la Cereza (finales del siglo XIV), Nuestra Señora de Redonda (siglo XIII) y Nuestra Señora de las Mamblas (siglo XIV), en madera policromada. Tres advocaciones que siguen vivas en el pueblo y que aquí puedes ver de cerca.
  • La pintura: obras de Pedro de Berruguete, tablas atribuidas al círculo de Van Eyck, una Virgen del Libro del siglo XV de factura flamenca y un tríptico del Descendimiento de escuela alemana de finales del XV.
  • Los capiteles románicos: piezas del templo anterior, el que había antes de que en 1474 se empezara la colegiata gótica actual. Son el eslabón que demuestra que aquí hubo iglesia mucho antes.

¿Cuánto tiempo se necesita para visitar el Museo de Arte Sacro de Covarrubias?

Entre cuarenta y cinco minutos y una hora si vas por libre, y algo más si coincides con visita guiada, que es como más se aprovecha: muchas de estas piezas necesitan que alguien te cuente qué estás viendo. Con media hora se ve lo esencial, pero es de esas visitas en las que ir con prisa se nota.

Ten en cuenta además que el museo se recorre junto con la propia colegiata y su claustro, así que el tiempo real de la parada completa es mayor. Las condiciones concretas de acceso las tienes en la información práctica de esta ficha.

¿Qué curiosidad esconde el Museo de Arte Sacro de Covarrubias?

Que aquí se guarda un documento del año 978. Léelo otra vez: novecientos setenta y ocho. Es el diploma fundacional del Infantado de Covarrubias, el acto por el que el conde García Fernández y su esposa Ava crearon un extenso señorío para su hija Urraca, que fue su primera señora y abadesa.

Piensa en lo que eso significa. Cuando se escribió ese pergamino no existían Castilla como reino, ni el castellano como lengua escrita, ni prácticamente nada de lo que hoy damos por hecho. Y ese documento sigue aquí, en el mismo pueblo para el que se redactó, a unos metros de la torre que ya estaba en pie cuando se firmó. Hay pocos sitios en España donde la distancia entre el documento y el lugar que documenta sea literalmente de cero.

¿Están aquí los restos de la princesa Kristina de Noruega?

Sí. El sepulcro gótico de la princesa Kristina de Noruega, esposa del infante don Felipe, se conserva en el claustro, construido a comienzos del siglo XVI. Es el punto que buscan muchos visitantes noruegos y que a menudo se confunde con la estatua de bronce que hay en el pueblo.

Que quede claro: la estatua es un homenaje al aire libre; la tumba está aquí. Si lo que quieres ver es el sepulcro de verdad, este es el sitio.

¿Es lo mismo el Museo de Arte Sacro que la Colegiata de Covarrubias?

Están en el mismo sitio pero no son lo mismo. La Colegiata de San Cosme y San Damián es el templo: el edificio gótico que se empezó en 1474, con sus naves, sus sepulcros y su claustro. El Museo de Arte Sacro es la colección de obras y documentos que se conserva y exhibe en él.

En la práctica se visitan juntos, así que no hay que elegir. Pero cada uno tiene su ficha en este portal, porque el edificio y lo que guarda dentro dan cada uno para lo suyo.

El Museo de Arte Sacro de Covarrubias es un museo parroquial instalado en la Colegiata de San Cosme y San Damián, templo tardogótico iniciado en 1474 y declarado Monumento Histórico-Artístico en 1931. Se organiza en cuatro salas y reúne un fondo de escultura, pintura, orfebrería, indumentaria litúrgica y documentación que abarca desde los capiteles románicos del templo anterior hasta piezas del siglo XVIII, con dos núcleos de excepcional relevancia: el Tríptico de la Epifanía y el diploma fundacional del Infantado de Covarrubias, del año 978. El recorrido incluye el claustro, construido en los primeros años del siglo XVI, donde se conserva el sepulcro gótico de la princesa Kristina de Noruega.

La sede: la Colegiata de San Cosme y San Damián

El museo no dispone de edificio propio: ocupa dependencias de la Colegiata de San Cosme y San Damián, el principal monumento religioso de la villa. El templo actual, de estilo tardogótico, se comenzó en 1474 sobre una construcción románica anterior, de la que el propio museo conserva testimonio material en forma de capiteles.

La promoción de la obra correspondió al abad Diego Fernández, capellán del rey Enrique IV, y los trabajos se prolongaron durante buena parte del reinado de los Reyes Católicos, lo que explica la coherencia estilística tardogótica del conjunto. El claustro se levantó ya en los primeros años del siglo XVI. El templo conserva además un órgano de la segunda mitad del siglo XVII y los sepulcros del conde Fernán González y de su esposa Sancha —citada indistintamente como Sancha de Navarra o Sancha de Pamplona—, cuyos restos fueron trasladados en 1841 desde el monasterio de San Pedro de Arlanza. Estos elementos corresponden propiamente al templo y cuentan con ficha independiente en este portal.

La correspondencia entre sede y colección es plena: no se trata de una colección trasladada a un continente ajeno, sino de un fondo que en su mayor parte procede del propio edificio y de la vida religiosa de la villa, y que se exhibe en el lugar para el que fue creado.

Organización del museo y composición del fondo

El museo parroquial se distribuye en cuatro salas. Su fondo, según la descripción disponible, se compone de los siguientes conjuntos:

  • Escultura medieval en madera policromada, con un núcleo mariano especialmente destacado.
  • Pintura sobre tabla de los siglos XV y XVI, de escuela castellana y de filiación flamenca.
  • Capiteles románicos procedentes del templo anterior a 1474.
  • Orfebrería litúrgica.
  • Indumentaria y ropas litúrgicas de los siglos XVI al XVIII.
  • Documentación de archivo, con piezas de los siglos X y XII.

No constan publicados el número total de piezas inventariadas, la superficie expositiva, la fecha de creación del museo ni la entidad gestora formal. Su carácter parroquial se desprende de la propia denominación y de su vinculación al templo, pero esta ficha no atribuye la gestión a ninguna entidad concreta sin fuente que lo acredite.

Piezas destacadas del fondo artístico

La pieza de mayor entidad del conjunto es el Tríptico de la Epifanía. Su tabla central es un relieve en madera tallada y dorada que representa la Adoración de los Reyes Magos, con una Virgen de rasgos delicados y tratamiento de filiación flamenca sosteniendo al Niño y la figura de San José en actitud contemplativa. Las puertas laterales son pintadas y corresponden a comienzos del siglo XVI, con cuatro escenas: Natividad, Transfiguración, Bautismo de Cristo y retrato de donantes. La obra se relaciona con el círculo de Gil de Siloé; la atribución directa al maestro aparece en bibliografía divulgativa pero no se ha podido contrastar en fuente académica, de modo que aquí se consigna con esa reserva.

El conjunto de imaginería mariana constituye el segundo gran bloque del museo, y su interés es doble: artístico y devocional, pues varias de estas tallas dan nombre a ermitas y advocaciones todavía vivas en la villa. Se documentan:

  • Nuestra Señora de Redonda, escultura del siglo XIII en madera policromada.
  • Nuestra Señora de las Mamblas, del siglo XIV, en madera policromada.
  • Virgen de la Cereza, de finales del siglo XIV, en madera policromada y restaurada.
  • Inmaculada Concepción, del siglo XVI, adscrita a la escuela de Gil de Siloé.
  • Virgen del Rosario, del siglo XVIII, en madera policromada.
  • Virgen niña con San Joaquín y Santa Ana, del siglo XVIII, descrita como obra destacada de la escuela castellana.

En pintura, el fondo incluye tablas de Pedro de Berruguete —atribución que recogen de forma coincidente las fuentes consultadas—, obras atribuidas al círculo de Van Eyck, una tabla de la Virgen del Libro del siglo XV de acusada factura flamenca en profundidad y detalle, y un tríptico del Descendimiento de escuela alemana de finales del siglo XV. La convivencia de escuela castellana y producción flamenca y germánica es coherente con el marco de relaciones artísticas y comerciales de la Castilla bajomedieval, en la que Burgos actuó como puerta de entrada de la pintura del norte de Europa.

Los capiteles románicos constituyen el testimonio material más antiguo del conjunto: proceden del templo preexistente, desmontado para levantar la fábrica tardogótica a partir de 1474, y su conservación permite documentar una fase del edificio que de otro modo habría desaparecido sin rastro. No consta publicado su número, ni su programa iconográfico, ni un estudio estilístico que los date con precisión.

El fondo documental: el diploma fundacional de 978

El museo conserva, junto al fondo artístico, piezas documentales de primer orden para la historia de Castilla:

  • El diploma fundacional del Infantado de Covarrubias, del año 978, instrumento por el que el conde García Fernández y su esposa Ava constituyeron el señorío a favor de su hija Urraca García, primera señora y abadesa del mismo.
  • Una carta de 1148.

El valor del primero es excepcional y merece subrayarse: se trata del documento constitutivo de la institución que organizó el territorio del que Covarrubias fue cabeza durante siglos, conservado en la propia villa a la que se refiere, situación poco frecuente en la diplomática altomedieval peninsular, donde la desamortización y las concentraciones archivísticas del siglo XIX dispersaron la mayor parte de los fondos monásticos hacia archivos generales.

No constan publicados el soporte, las dimensiones, el estado de conservación ni la signatura de estas piezas, ni si se exhiben de forma permanente o en reproducción. Tampoco consta si el museo conserva el resto del archivo de la antigua colegiata o solo estas piezas señaladas.

Los enterramientos del claustro y el sepulcro de Kristina de Noruega

El claustro, levantado en los primeros años del siglo XVI, forma parte del recorrido y alberga sepulcros de personajes de relieve histórico. El principal es el sepulcro gótico de la princesa Kristina de Noruega, hija del rey de Noruega y esposa del infante don Felipe, hermano de Alfonso X, fallecida en 1262.

Este sepulcro es la pieza que atrae al público noruego a la villa y el origen último de toda la relación institucional entre Covarrubias y Noruega. Fue precisamente su apertura en 1958, durante trabajos de restauración, la que permitió identificar los restos y desencadenó el hermanamiento con Tønsberg, la creación de la fundación dedicada a su memoria, la instalación de la escultura conmemorativa en 1978 y la construcción de la ermita de San Olav en 2011.

Debe consignarse expresamente, por tratarse de la confusión más extendida entre visitantes, que el sepulcro se encuentra aquí y no en el monumento escultórico del casco urbano, que es una obra conmemorativa contemporánea sin función funeraria.

Protección patrimonial, titularidad y estado de documentación

La sede del museo, la Colegiata de San Cosme y San Damián, fue declarada Monumento Histórico-Artístico perteneciente al Tesoro Artístico Nacional por decreto de 3 de junio de 1931 —el mismo decreto colectivo del Gobierno provisional de la Segunda República que amparó al Torreón de Fernán González— y ostenta en la actualidad la categoría de Bien de Interés Cultural en virtud de la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español. A esa protección individual se suma la derivada de la declaración del Conjunto Histórico de Covarrubias, de 28 de octubre de 1965.

Los bienes muebles integrantes de la colección quedan igualmente sujetos al régimen de la citada ley en cuanto bienes vinculados a un inmueble declarado, lo que afecta a su traslado, exportación y enajenación. No consta, sin embargo, declaración individualizada de ninguna de las piezas ni inventario público del fondo.

El estado de documentación es desigual: la sede está razonablemente bien documentada en lo cronológico y en lo jurídico, mientras que el museo como institución carece de documentación publicada. Quedan pendientes de resolver:

  • La fecha de creación del museo y la entidad gestora formal.
  • El número de piezas del fondo y la existencia de inventario o catálogo publicado.
  • La superficie expositiva y la distribución temática concreta de las cuatro salas.
  • La autoría y cronología precisas del Tríptico de la Epifanía, y el grado de solidez de la atribución a Gil de Siloé.
  • La identificación de las tablas atribuidas a Berruguete y al círculo de Van Eyck, con su datación y estado de estudio.
  • El alcance del fondo documental conservado y sus condiciones de exhibición.

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