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Museos y CulturaNadie espera encontrarse esto en un pueblo de Burgos. El Museo del Libro de Covarrubias recorre cinco mil años de escritura, desde las tablillas de barro de Mesopotamia hasta los códices iluminados, y lo hace dentro de un edificio que Felipe II mandó construir en 1575 precisamente para guardar documentos. El continente y el contenido encajan como pocas veces.
Y por el camino te cruzas con piezas que uno da por hechas de museo grande: la piedra de Rosetta, tablillas cuneiformes, un volumen griego desenrollado y el manuscrito Voynich, el libro que nadie ha conseguido leer. Es, con diferencia, la visita que más sorprende de todo lo que ver en Covarrubias.
Lo imprescindible: ¿qué no te puedes perder?
El recorrido va por orden cronológico, así que se ve solo. Estas son las paradas que nadie debería saltarse:
- Las tablillas cuneiformes: tres piezas de arcilla con la escritura más antigua del mundo, nacida en Mesopotamia hacia el IV milenio a. C. Junto a ellas, el cálamo —la caña cortada en bisel— con el que se marcaban esas cuñas en el barro tierno. Entender el gesto lo cambia todo.
- La piedra de Rosetta: expuesta en el hueco de una ventana, con el mismo texto repetido en jeroglífico, demótico y griego. Es la piedra que permitió descifrar los jeroglíficos egipcios, es decir, la llave que abrió una civilización entera.
- El manuscrito Voynich: un códice del siglo XV de autor e idioma desconocidos, lleno de diagramas astronómicos y plantas que no existen. Nadie lo ha descifrado todavía. El original está en la Biblioteca Beinecke de la Universidad de Yale.
- Los códices iluminados: vitrinas enteras de manuscritos medievales abiertos por sus páginas más espectaculares, con oro, miniaturas y orlas de flores. Entre ellos, un Libro de Horas del siglo XV que quita el hipo.
- La sala abovedada: no todo son libros. La planta alta se cubre con una bóveda de cañón de sillería impecable, y merece un momento de mirar hacia arriba.
¿Cuánto tiempo se necesita para visitar el Museo del Libro de Covarrubias?
Calcula entre cuarenta y cinco minutos y una hora para verlo con calma. Si te paras a leer todos los paneles y a escanear los códigos QR que acompañan a cada pieza, se va tranquilamente a la hora y media. Y si vas con prisa, en media hora se recorre entero sin sensación de haberlo dejado a medias, porque las piezas estrella están bien repartidas.
¿Qué curiosidad esconde el Museo del Libro de Covarrubias?
Que aquí puedes ponerte delante de el libro más misterioso del mundo. El manuscrito Voynich es un códice del siglo XV escrito en un alfabeto que no se corresponde con ninguna lengua conocida, ilustrado con constelaciones imposibles, mujeres en bañeras conectadas por tuberías y plantas que ningún botánico ha logrado identificar.
Lleva más de un siglo resistiéndose. Lo han intentado criptógrafos militares, lingüistas, matemáticos y programas de inteligencia artificial, y sigue sin leerse una sola frase con acuerdo entre especialistas. Hay quien defiende que es una lengua cifrada, quien cree que es un idioma perdido y quien sostiene que es un fraude medieval carísimo. Verlo abierto, con esa letra fluida y segura de alguien que sabía perfectamente lo que estaba escribiendo, pone los pelos de punta.
¿Son originales los libros del Museo del Libro de Covarrubias?
No, y conviene saberlo antes de entrar para disfrutarlo bien: lo que se expone son facsímiles, es decir, reproducciones de altísima fidelidad de los manuscritos originales, que se conservan en bibliotecas de medio mundo. Cada pieza indica dónde está el original: Yale, Zaragoza, y así con todas.
Lejos de restarle valor, es lo que hace posible el museo. Ningún pueblo de seiscientos habitantes va a exponer el Voynich auténtico, pero un facsímil de calidad permite verlo abierto, a un palmo y sin cristal de por medio en muchos casos, algo que ni siquiera un investigador consigue con el original. Aquí se viene a leer la historia de la escritura, no a cazar reliquias.
¿Merece la pena visitar el Museo del Libro de Covarrubias con niños?
Mucho más de lo que suena un museo de libros. Está pensado para que se toque el tema con las manos: hay un escritorio medieval con su atril, su banqueta y la figura de un copista donde los peques se sientan a hacer de monje escribano, y una escultura de un niño leyendo asomada al hueco de una ventana que siempre acaba en foto.
Y luego está el gancho infalible: escritura secreta. Explicarle a un niño que hay un libro de hace seiscientos años que nadie ha conseguido leer engancha bastante más que cualquier vitrina. Los códigos QR de cada pieza ayudan además a que cada uno vaya a su ritmo.
¿Es lo mismo el Museo del Libro que el Archivo del Adelantamiento de Castilla?
Son dos cosas distintas en el mismo edificio, y conviene tenerlo claro. El Archivo del Adelantamiento de Castilla es el inmueble: la construcción del siglo XVI, con su escudo real y su gran arco de paso. El Museo del Libro es la colección instalada en sus plantas superiores.
Dicho de otro modo: el edificio es el monumento y el museo es lo que hay dentro. En la planta baja, bajo el arco, está además la Oficina de Turismo. En este portal cada uno tiene su ficha, así que si lo que buscabas era la historia del edificio, la tienes aparte.
Características
- Familiar
El Museo del Libro de Covarrubias es un equipamiento museístico de titularidad municipal, inaugurado en 2022, dedicado a la historia de la escritura y del libro desde sus orígenes en Mesopotamia hasta el libro electrónico. Su colección está formada por facsímiles y reproducciones de alta fidelidad de manuscritos, códices y documentos conservados en bibliotecas de todo el mundo, procedentes en su mayor parte del desaparecido Museo del Libro Fadrique de Basilea de Burgos. Ocupa las plantas superiores del Edificio del Archivo del Adelantamiento de Castilla, construcción del siglo XVI levantada por orden de Felipe II precisamente como depósito documental.
Historia de la institución
El museo se inauguró oficialmente el 13 de junio de 2022 y abrió al público el 18 de junio del mismo año, tras una fase previa de visitas de escolares y asociaciones. Es, por tanto, un equipamiento de creación muy reciente, aunque su fondo tiene un recorrido anterior.
El grueso de la colección procede del Museo del Libro Fadrique de Basilea, institución radicada en la ciudad de Burgos que cerró sus puertas y cuyos fondos encontraron acomodo en Covarrubias. Aquel museo tomaba su nombre de Fadrique de Basilea, el primer impresor documentado de la ciudad de Burgos, activo en las últimas décadas del siglo XV y a cuyo taller se atribuye la primera edición conocida de la Comedia de Calisto y Melibea —la obra que después se conocería como La Celestina—, impresa en Burgos en 1499. La colección llegó a Covarrubias de la mano de Editorial Siloé, casa burgalesa especializada en la edición de facsímiles y responsable de aquel museo.
Al fondo inicial se sumaron aportaciones de donantes privados e instituciones, entre ellas las procedentes de la comunidad noruega vinculada a la villa, relación derivada de la figura de la princesa Kristina de Noruega y del hermanamiento de Covarrubias con la ciudad de Tønsberg.
El proyecto contó como madrina con la escritora burgalesa Mercedes Rodrigo, licenciada en Filología Hispánica e Inglesa. En el momento de su apertura, la corporación municipal declaró como objetivos la ampliación progresiva del fondo con nuevas piezas relacionadas con el castellano y sus orígenes, y la consolidación del museo como recurso de turismo cultural para la villa.
Sede: el edificio del Archivo del Adelantamiento de Castilla
El museo no dispone de edificio propio: se instala en las plantas superiores del Edificio del Archivo del Adelantamiento de Castilla, inmueble erigido en 1575 por orden de Felipe II con traza atribuida a Juan de Herrera y ejecución de Juan de Vallejo, y declarado Monumento Histórico-Artístico el 13 de julio de 1961. La planta baja del mismo edificio alberga la Oficina de Turismo de Covarrubias.
La correspondencia entre continente y contenido es notable y constituye por sí misma un argumento museológico: un archivo de Estado del siglo XVI, construido para custodiar la documentación del Adelantamiento de Castilla y vaciado en el siglo XVIII al trasladarse sus fondos a Simancas, alberga cuatro siglos y medio después una colección dedicada a la historia del documento escrito.
Las salas conservan a la vista los elementos originales del inmueble: paramentos de mampostería y sillería sin revestir, una bóveda de cañón de sillería con arco fajón sobre pilastras y capiteles moldurados en la planta principal, vanos abocinados con vidrieras emplomadas de retícula romboidal y carpinterías de madera claveteadas, además de una reja de forja de balaustres y motivos calados que delimita el hueco de escalera. No constan publicadas la superficie expositiva, la superficie construida ni la fecha, autoría o presupuesto de la intervención museográfica, y esta ficha no aporta cifras que no pueda respaldar.
La colección: composición, alcance y procedencia
La cifra que se hizo pública en la apertura es de 80 piezas expuestas, a las que se sumaban 20 más en reserva, no incorporadas al montaje permanente. El discurso expositivo se organiza en orden cronológico y abarca el arco completo de la historia de la escritura, desde la antigüedad hasta el libro electrónico.
Debe subrayarse una característica que define a esta institución y que conviene consignar sin ambages: la colección está formada por facsímiles, no por originales. Un facsímil en sentido estricto es una reproducción que replica el original en formato, soporte, paginación, defectos, manchas y encuadernación, editada normalmente en tirada limitada y numerada, y es el producto característico de casas editoriales especializadas como la que aportó este fondo. La cartelería del museo identifica en cada pieza la institución que custodia el original, criterio de transparencia que permite al visitante situar en todo momento lo que está viendo.
Temáticamente, y según la información difundida en su apertura, el fondo incluye reproducciones vinculadas a los orígenes del castellano, a la historia de Burgos y al patrimonio de Covarrubias, junto a las grandes piezas universales de la historia de la escritura. El montaje dedica secciones monográficas, con panel interpretativo propio, a la tablilla cuneiforme, el volumen griego, el papel divulgador de la Iglesia y el primer español escrito; no ha sido posible determinar, con el material disponible, qué documentos concretos se exhiben en esta última sección.
Piezas destacadas
Entre las piezas documentadas mediante su propia cartelería figuran:
- Manuscrito Voynich. Códice del siglo XV, de autor e idioma desconocidos, cuyo original se conserva en la Biblioteca Beinecke de Libros Raros y Manuscritos de la Universidad de Yale (Estados Unidos). Se expone abierto por un doble folio con diagramas circulares de carácter astronómico o cosmológico. Es, junto a la piedra de Rosetta, la pieza de mayor reclamo del museo.
- Libro de Horas de los Escolapios. Manuscrito del siglo XV, original en la Biblioteca del Colegio de las Escuelas Pías de Zaragoza. Se muestra abierto por una miniatura a página completa con orla vegetal de flores y oro bruñido.
- Tablillas cuneiformes. Tres piezas de arcilla expuestas en vitrinas cúbicas independientes, acompañadas de un cálamo —caña cortada en bisel—, con panel que sitúa el nacimiento de la escritura en Mesopotamia en torno al IV milenio a. C. y su vigencia durante unos tres milenios hasta la sustitución por la escritura alfabética.
- Piedra de Rosetta. Reproducción de gran formato expuesta en el derrame de un vano, con el decreto ptolemaico en sus tres registros de escritura: jeroglífica, demótica y griega. El original se conserva en el Museo Británico.
- Volumen griego. Rollo desplegado en vitrina horizontal iluminada, con panel dedicado al soporte en rollo y al alfabeto griego.
- Códices medievales iluminados. Conjunto de manuscritos expuestos abiertos sobre atriles y en vitrina corrida, con miniaturas, capitulares decoradas y orlas.
Museografía y recursos interpretativos
El montaje combina vitrinas corridas de fondo oscuro con iluminación LED integrada, atriles inclinados de metacrilato para la exhibición de volúmenes abiertos, vitrinas cúbicas exentas adosadas a paneles y nichos iluminados abiertos en los paramentos. La cartelería principal se resuelve en paneles de color de gran formato con texto, cartografía y esquemas de línea.
Cada pieza cuenta con cartela individual bilingüe en castellano e inglés, que consigna denominación, cronología, autoría cuando se conoce y ubicación del original, e incorpora un código QR de acceso a información ampliada. El recurso permite una visita autónoma y a distintos niveles de profundidad.
El museo incorpora además elementos interpretativos de carácter escenográfico y didáctico, orientados especialmente al público infantil y escolar:
- Una reproducción de escritorio de copista medieval, con atril de madera regulable, banqueta y una figura recortada de un amanuense con pluma, que permite al visitante ocupar el puesto del escriba.
- Una escultura de bulto redondo de un niño leyendo, sedente, instalada en el alféizar de un vano de la caja de escalera.
- Vidrieras emplomadas con escudos heráldicos policromados, entre ellos el de la propia villa.
No constan publicados el nombre del equipo museográfico ni del diseñador del montaje, ni el presupuesto de la intervención.
Titularidad, gestión y régimen de acceso
El museo es de titularidad íntegramente municipal: pertenece al Ayuntamiento de Covarrubias, que asumió la propiedad del conjunto de los fondos. La gestión se articula con la Oficina de Turismo, situada en la planta baja del mismo edificio.
En el momento de su apertura, el consistorio manifestó su intención de solicitar la integración del equipamiento en el sistema Museos Vivos, red de museos de pequeño formato que permite la apertura mediante reserva y acceso durante los 365 días del año. La documentación municipal actual remite efectivamente a ese sistema para la reserva de visitas, lo que indica que la incorporación se materializó. Las condiciones concretas de apertura, entrada y reserva se recogen en los campos de información práctica de esta ficha y no en este texto.
El programa de actividades previsto en su puesta en marcha contemplaba presentaciones de libros, talleres para distintas edades y actividades vinculadas a la novela negra escandinava, esta última en relación con el vínculo noruego de la villa. No constan publicadas cifras de visitantes, memoria anual de actividad ni datos de evolución del fondo desde la apertura.
Características
- Familiar
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MUSEO DEL LIBRO📖 Un viaje por la historia de la escritura 🤴 El Tesoro de Felipe II
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