
Capilla de los Condestables

Capilla de los Condestables
- Lunes a domingo09:30–18:30
Capilla de los Condestables
- Información general947 204 712
- Misas para grupos+34 667 888 985
- Información generalinfo@catedraldeburgos.es
- Misas para gruposmisasparagrupos@catedraldeburgos.es
- Centros educativosturismo@catedraldeburgos.es
Todavía no hay fotos de viajeros para este punto de interés.
¿Has estado aquí? Sube tu foto.
Valorar Capilla de los Condestables
Para dejar tu valoración tienes que registrarte gratis (o iniciar sesión si ya tienes cuenta).
Registrarme gratisYa tengo cuenta, iniciar sesiónSube una foto de Capilla de los Condestables
Para subir una foto tienes que registrarte gratis (o iniciar sesión si ya tienes cuenta).
Registrarme gratisYa tengo cuenta, iniciar sesiónHay un momento en la visita a la catedral de Burgos en el que la gente deja de andar y mira hacia arriba sin decir nada. Pasa siempre en el mismo sitio: la Capilla de los Condestables, detrás del altar mayor, donde la bóveda está agujereada como un encaje y la luz entra por la estrella de piedra que la corona. Es tan grande y tiene tanto dentro que en Burgos se dice, con razón, que es una catedral dentro de la catedral.
Lo imprescindible: ¿Qué no te puedes perder?
Cinco cosas, y conviene verlas en este orden: primero arriba, luego el centro y por último los lados. Si te preguntas qué ver aquí sin que se te escape nada, esta es la lista.
- La bóveda estrellada y calada: una estrella de ocho puntas con los huecos abiertos, de modo que la luz cae desde el techo justo sobre el centro de la capilla. Es el efecto que hace famosa a esta sala.
- El sepulcro de los fundadores: los bultos yacentes de don Pedro Fernández de Velasco y doña Mencía de Mendoza, en mármol de Carrara, obra de Felipe Bigarny. Fíjate en los cojines bordados, en las sartas de cuentas del collar y en los pliegues del manto: es piedra, pero parece tela.
- El retablo mayor: lo labraron Bigarny y Diego de Siloé desde 1522, y su escena central es la Presentación de Jesús en el templo, que es la advocación real de la capilla.
- El retablo de Santa Ana: gótico, empezado por Gil de Siloé hacia 1500 y rematado por su hijo Diego. Tiene una particularidad poco comentada: solo aparecen santas.
- La reja de Andino: la enorme verja que cierra la capilla, terminada en 1523 y firmada por su autor, algo rarísimo en la rejería de la época.
¿Cuánto tiempo se necesita para visitar la Capilla de los Condestables?
Quince minutos largos, y es de los sitios de la catedral donde más se nota ir con calma. La capilla está dentro del recorrido general del templo, no se visita aparte ni por su cuenta, así que el reloj lo marca el resto de la visita. El consejo es sencillo: no la cruces camino de la siguiente sala. Siéntate un momento mirando al retablo, deja que se te acostumbre la vista a la penumbra y luego levanta la cabeza.
¿Qué curiosidad esconde la Capilla de los Condestables?
Que las caras de los sepulcros no son sus caras. Las estatuas yacentes se tallaron bastantes años después de la muerte de los Condestables, así que Bigarny no los tuvo delante: lo que esculpió son retratos idealizados, no parecidos reales. Miras a los ojos a dos personas que en realidad nunca fueron exactamente así.
Y hay una segunda sorpresa, escondida en la sacristía: una Magdalena penitente pintada hacia 1530 por Giampietrino, un pintor de la órbita directa de Leonardo da Vinci. Una tabla del círculo leonardesco, en Burgos, a unos metros de donde estás. La capilla guarda además un tríptico de la Virgen del último cuarto del siglo XV atribuido al llamado Maestro del follaje bordado.
¿Cuál es el mejor momento para ver la Capilla de los Condestables?
Un día de sol y con el sol alto. Esta capilla no se ilumina como el resto del templo: la luz principal le entra por arriba, por los huecos calados de la bóveda, así que cuanto más vertical esté el sol, más se enciende la estrella y más se despega del muro. Un día gris la bóveda sigue impresionando por el diseño, pero pierde el efecto de lámpara que es lo que de verdad la hace inolvidable.
¿Por qué se llama Capilla de los Condestables?
Por sus fundadores. Don Pedro Fernández de Velasco y doña Mencía de Mendoza eran Condestables de Castilla, el cargo militar más alto del reino, y la mandaron construir como panteón propio. De ahí el nombre popular, que va en plural porque están los dos, no solo él.
Su nombre oficial, en cambio, es otro y casi nadie lo usa: capilla de la Purificación de la Virgen. Verás también escrito «capilla del Condestable», en singular, sobre todo en libros de arte, que se refiere solo al promotor. Las tres formas nombran el mismo sitio.
¿Por qué se dice que la Capilla de los Condestables es una catedral dentro de la catedral?
Porque lo tiene todo. No es una capilla lateral con un altar y poco más: tiene retablo mayor y dos retablos laterales, sacristía propia, sillería de coro, órgano, vidrieras, cripta bajo el suelo y una reja monumental que la cierra como si fuera un templo independiente. La levantaron entre 1482 y 1494 con proyecto de Simón de Colonia, y su hijo Francisco intervino después en la sacristía.
Puesto en perspectiva: una familia encargó, dentro de la catedral, un edificio del tamaño de una iglesia de pueblo, y lo llenó con lo mejor que había en Castilla en ese momento. Eso es lo que estás mirando.
* Contenido elaborado con ayuda de inteligencia artificial y revisado por nuestro equipo antes de su publicación.
Datos de la ruta
- Perfil: Todos
La Capilla de los Condestables es una capilla funeraria de planta centralizada abierta en el testero de la girola de la catedral de Burgos, construida entre 1482 y 1494 con proyecto de Simón de Colonia. Su advocación oficial es la de capilla de la Purificación de la Virgen, aunque el nombre por el que se la conoce procede de sus fundadores, los Condestables de Castilla. Estilísticamente pertenece al gótico flamígero en su fábrica y acoge, en su ajuar mueble de las décadas siguientes, la llegada del primer Renacimiento a Castilla, de modo que el recinto funciona como un corte estratigráfico entre dos lenguajes artísticos consecutivos.
Historia y cronología
La capilla es fundación de don Pedro Fernández de Velasco, Condestable de Castilla y señor de la casa de Velasco, y de su esposa doña Mencía de Mendoza y Figueroa, condesa de Haro. La promoción se inscribe en la práctica, habitual en la alta nobleza castellana del último tercio del siglo XV, de asegurarse un panteón propio en el edificio de mayor prestigio de la ciudad, y en este caso se resuelve con una ambición que no tiene comparación en el resto del templo.
La fábrica se ejecuta entre 1482 y 1494 bajo la dirección de Simón de Colonia, hijo de Juan de Colonia, el maestro de las agujas de la fachada occidental. La obra se levanta, por tanto, en poco más de una década, plazo notablemente breve para una empresa de esta escala.
Un dato de los epitafios permite ajustar la cronología personal de los promotores: el Condestable murió en 1492, es decir, con la capilla todavía en obras, y su esposa en 1500. Ninguno de los dos llegó a ver terminado el conjunto tal como hoy se conserva, puesto que el grueso del ajuar escultórico y de la rejería es ya del primer cuarto del siglo XVI.
Las campañas posteriores se escalonan así:
- 1482-1494: construcción de la capilla, proyecto de Simón de Colonia.
- Hacia 1500: Gil de Siloé inicia el retablo de Santa Ana, que concluirá su hijo Diego.
- 1512-1517: portada de la sacristía, con decoración ya renacentista, atribuida a Francisco de Colonia, hijo de Simón.
- Desde 1522: Felipe Bigarny y Diego de Siloé labran el retablo mayor y el retablo de San Pedro.
- 1523: se termina la reja de cierre, obra de Cristóbal de Andino.
- Hacia 1530: se fecha la tabla de la Magdalena penitente de Giampietrino que conserva la sacristía.
La secuencia tiene una lectura clara: en cuatro décadas, y sobre una arquitectura todavía gótica, se superponen tres generaciones de talleres —los Colonia, los Siloé y el círculo de Bigarny— que abarcan el tránsito completo del flamígero al Renacimiento.
Planta, alzado y bóveda calada
La capilla responde a un espacio centralizado con un eje longitudinal muy corto. La documentación de la propia catedral describe el recinto como de planta hexagonal en su base y octogonal en la parte alta, resolución que obliga a una transición entre ambos perímetros en el desarrollo del alzado.
El elemento que define el conjunto es la bóveda estrellada calada de ocho puntas. Su rasgo técnico decisivo es que la plementería está perforada: los paños que cierran los plementos entre nervios se abren, de modo que la estrella central deja pasar la luz y la capilla recibe iluminación cenital directa. No se trata de un recurso decorativo, sino de una solución estructural y lumínica que sustituye el cerramiento macizo por tracería.
La historiografía consultada subraya su condición de modelo fundacional: esta bóveda es la primera de una serie que definirá la arquitectura burgalesa hasta bien entrado el siglo XVI. Su influencia se aprecia dentro del propio templo en el cimborrio del crucero y en la bóveda de la capilla de San José.
En las claves de la bóveda se dispone, según la descripción historiográfica, un programa figurado con dieciséis apóstoles y evangelistas y dos altorrelieves con las escenas de la Circuncisión y la Presentación, esta última en coherencia con la advocación del recinto.
El alzado se completa con una balaustrada y una arquería de medio punto en la zona alta, con arcosolios funerarios y pequeños retablos en los muros, y con vidrieras ejecutadas por el maestro vidriero de la catedral a comienzos del siglo XVI. El acceso a la sacristía se practica mediante un arco escarzano.
Debe advertirse que no se han localizado dimensiones publicadas y contrastables del recinto —diámetro, altura de bóveda o superficie—, por lo que no se consignan aquí cifras de ningún tipo.
El sepulcro de los fundadores y la cripta
En el centro geométrico de la capilla, bajo la vertical de la estrella calada, se dispone el sepulcro doble de los fundadores, con los bultos yacentes de don Pedro Fernández de Velasco y doña Mencía de Mendoza labrados en mármol de Carrara y atribuidos a Felipe Bigarny.
La circunstancia cronológica condiciona la lectura de las piezas: las estatuas se ejecutaron años después del fallecimiento de ambos, de modo que el escultor no dispuso de los modelos. Las efigies son, en consecuencia, retratos idealizados y no fisonomías tomadas del natural, extremo en el que coinciden las fuentes consultadas.
El tratamiento técnico es de una minuciosidad extrema en el labrado de los tejidos, las sartas de cuentas, los cojines bordados y los pliegues de los mantos, resueltos con un virtuosismo que busca deliberadamente desmentir la dureza del material. La yacente femenina aparece con collares de cuentas de gran desarrollo y el yacente masculino con la espada y los atributos de su dignidad militar.
Bajo el sepulcro se sitúa la cripta con los enterramientos efectivos. Los bultos marmóreos cumplen así la función de coronación visible de un espacio funerario que queda bajo el pavimento y no es accesible al visitante.
Retablos, reja y sillería
El retablo mayor es obra conjunta de Felipe Bigarny y Diego de Siloé, iniciada en 1522. Su estructura se organiza en banco, dos cuerpos y tres calles, con un remate a modo de dosel. La escena central representa la Presentación de Jesús en el templo y la Purificación de María, tema que da su advocación a la capilla y que se repite, como se ha indicado, en un altorrelieve de las claves de la bóveda.
Los dos retablos laterales son de cronología y lenguaje distintos, lo que convierte a la capilla en un muestrario comparativo poco habitual:
- Retablo de Santa Ana, en el lado derecho: de estilo gótico, iniciado por Gil de Siloé hacia 1500 y concluido por su hijo Diego de Siloé. Su programa iconográfico presenta una singularidad que merece consignarse: está compuesto exclusivamente por santas.
- Retablo de San Pedro, en el lado izquierdo: de lenguaje ya renacentista, atribuido a Felipe Bigarny en colaboración con Diego de Siloé y ejecutado también a partir de 1522.
La reja de cierre que separa la capilla de la girola es obra del rejero burgalés Cristóbal de Andino, terminada en 1523. Se estructura en dos cuerpos de balaustres con un remate de carácter clasicista, y presenta una particularidad excepcional en la rejería española del período: está firmada por su autor, con la inscripción «Ab Andino». La firma es un dato relevante porque documenta la conciencia de autoría de un oficio que, en esa época, rara vez se identificaba.
La sillería de coro de la capilla se atribuye asimismo a Felipe Bigarny. Sobre ella se sitúa un órgano de caja tallada. No se ha localizado documentación fiable sobre la autoría, la fecha de construcción ni las características técnicas del instrumento, por lo que no se consignan datos organológicos.
La sacristía y las pinturas que conserva
La sacristía fue trazada por Simón de Colonia y completada con posterioridad. Su portada, fechada entre 1512 y 1517, presenta ya decoración plenamente renacentista y se vincula a Francisco de Colonia: en el tímpano figuran ángeles tenantes sosteniendo un escudo con la cruz de Jerusalén, y las jambas y el dintel se cubren de repertorio de candelieri y grutescos.
La dependencia conserva dos pinturas de primer orden:
- Magdalena penitente, tabla de Giampietrino fechada hacia 1530. Giampietrino pertenece al círculo directo de Leonardo da Vinci, de modo que la pieza constituye un testimonio leonardesco en la catedral. Conviene señalar que esta tabla ha arrastrado históricamente atribuciones alternativas, hoy descartadas.
- Tríptico de la Virgen, del último cuarto del siglo XV, atribuido al llamado Maestro del follaje bordado, denominación convencional que la crítica emplea para un pintor flamenco anónimo identificado por el tratamiento característico de la vegetación.
Epigrafía y heráldica
La capilla presenta un aparato epigráfico de gran desarrollo, poco frecuente en un recinto de este tipo. Sobre la sillería, flanqueando el órgano, se extienden dos grandes paños epigráficos labrados en el muro, en letra capital y a plena página, que relacionan los títulos, cargos y hechos de armas de los fundadores. No se transcriben aquí en su integridad por no haber podido cotejarlos con una edición fiable.
Sí resultan legibles, en cambio, los epitafios labrados en los frentes de las urnas sepulcrales, de los que se ofrece a continuación el contenido sustancial, advirtiendo que la lectura es parcial y que la grafía original emplea abreviaturas y formas antiguas:
- Urna del Condestable: lo identifica como don Pedro Fernández de Velasco, Condestable de Castilla y señor de la casa de Velasco, hijo de don Pedro Fernández de Velasco y de doña Beatriz Manrique, condes de Haro. Consigna que murió de sesenta y siete años, en el año de 1492, y añade un dato de gran valor histórico: que lo hizo siendo único virrey de estos reinos por los Reyes Católicos.
- Urna de la Condesa: la identifica como doña Mencía de Mendoza, condesa de Haro, mujer del Condestable, e hija de don Íñigo de Mendoza y de doña Catalina de Figueroa, marqueses de Santillana. Consigna que murió de setenta y nueve años, en el año de 1500.
La filiación que declaran los epitafios no es un dato menor: emparenta directamente el panteón con dos de los linajes más poderosos de la Castilla del siglo XV, los Velasco y los Mendoza, y sitúa a la fundadora como hija del marqués de Santillana.
La heráldica ocupa los muros con escudos de gran formato flanqueados por figuras tenantes y enmarcados en tracerías caladas, en una escala que rivaliza con la de los propios retablos. La decisión no es ornamental: en un panteón privado dentro de una catedral, el tamaño del escudo es la afirmación del derecho de la familia sobre el espacio.
Protección patrimonial y régimen de acceso
La capilla no dispone de declaración patrimonial propia ni la necesita: forma parte integrante de la catedral de Santa María de Burgos, inscrita en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1984 con el número de referencia 316 y bajo los criterios (ii), (iv) y (vi). Su tutela corresponde, por tanto, al régimen del conjunto catedralicio.
Debe consignarse que la descripción de la UNESCO atribuye la capilla a Simón de Colonia al citarlo, junto con las torres, las agujas caladas de la fachada y la capilla de Santa Ana, entre las obras de los arquitectos más destacados del templo, lo que resulta coherente con la autoría que recoge la historiografía.
El recinto se integra en el recorrido general de visita del templo y no dispone de acceso ni de entrada independientes. Esta ficha no recoge horarios, tarifas ni condiciones de acceso, que dependen del régimen de apertura de la catedral y de su calendario litúrgico.
Por último, y para no inducir a error: no se han localizado intervenciones de restauración documentadas sobre la capilla o sobre sus bienes muebles en las fuentes consultadas. La ausencia no debe interpretarse como inexistencia, sino como un vacío de la documentación disponible, y sería el primer dato a completar en una futura revisión de esta ficha.
* Contenido elaborado con ayuda de inteligencia artificial y revisado por nuestro equipo antes de su publicación.
Datos de la ruta
- Perfil: Todos
Todavía no hay otros puntos de interés a menos de 10 km de aquí.
No hay más puntos registrados en esta unidad geográfica todavía.

Capilla de los Condestables - VIII Centenario de la Catedral de Burgos

Catedral de Burgos | La CAPILLA DE LOS CONDESTABLES

Heráldica de la Capilla de los Condestables - Curiosidades de la catedral de Burgos

Escultura funeraria - Sepulcro de los Condestables de Castilla - Curiosidades de la Catedral
IA
IA
IA


IA
IA



Todavía no hay fotos de viajeros para este punto de interés. Sé el primero en subir una.
Todavía no hay PDFs para este punto de interés.
Todavía no hay opiniones de viajeros para este lugar.

































