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Crucero y Cimborrio

Vista cenital directa de la cúpula estrellada calada del cimborrio en el crucero central de la Catedral de Burgos
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Es el sitio donde todo el mundo se para y levanta la cabeza sin que nadie se lo diga. El crucero es el cruce de las dos naves principales de la catedral, y sobre él se abre el cimborrio: una linterna octogonal cubierta por una estrella de ocho puntas que se eleva unos cincuenta metros sobre tu cabeza. Y mientras miras hacia arriba, estás pisando la tumba del Cid.

Lo imprescindible: ¿Qué no te puedes perder?

Ponte justo debajo, en el centro exacto del crucero, y mira en este orden: primero arriba del todo, luego baja la vista poco a poco y al final mira al suelo. Si te preguntas qué ver aquí, son estas cuatro cosas.

  • La estrella de ocho puntas: la bóveda que cierra la linterna, con la tracería calada por la que entra la luz. Es la imagen más repetida del interior de la catedral, y con razón.
  • El ejército de estatuas: el octógono está poblado por más de cien figuras repartidas en sus pisos. Desde abajo parecen pequeñas; en realidad son de tamaño considerable.
  • La inscripción latina: en la primera franja del octógono corre un texto tomado de los salmos, IN MEDIO TEMPLI TUI LAUDABO TE, que viene a decir «en medio de tu templo te alabaré». Está justo ahí y casi nadie la lee.
  • La losa del Cid: bajo la vertical del cimborrio, a ras de suelo, está la sepultura de Rodrigo Díaz de Vivar y de doña Jimena. La catedral lo dice bonito: el cimborrio sirve de coronación a su enterramiento.

¿Cuánto tiempo se necesita para ver el Crucero y el Cimborrio?

Diez minutos, y son diez minutos que conviene pasar quieto. Este es el punto de la catedral donde más gente hace lo mismo a la vez, así que lo práctico es apartarte del flujo, quedarte junto a una columna y mirar con calma: la estrella entera, luego un piso del octógono, luego otro. Está dentro del recorrido general, no hay que hacer nada especial para verlo.

¿Está el Cid enterrado en el Crucero de la catedral de Burgos?

Sí, y desde hace menos de lo que parece. Los restos de Rodrigo Díaz de Vivar y de su mujer, doña Jimena, se depositaron aquí en 1921. Antes de eso pasaron siglos en el monasterio de San Pedro de Cardeña, y el traslado a la catedral es un episodio del siglo XX, no medieval.

Merece la pena saberlo porque es el dato en el que más se equivoca el relato habitual: la gente da por hecho que el Cid lleva aquí desde el siglo XI, y lo cierto es que lleva aquí poco más de cien años.

¿Qué curiosidad esconde el Cimborrio de la catedral de Burgos?

Que el que estás mirando es el segundo. El primero lo había levantado Juan de Colonia en el siglo XV, y se vino abajo en la madrugada del 3 al 4 de marzo de 1539: cedieron los pilares del lado norte y el derrumbe se llevó por delante varias bóvedas. De la noche a la mañana, y literalmente, la catedral amaneció con un agujero en el centro.

La respuesta fue no achicarse, y fue rapidísima: el encargo de reconstruirlo se le dio a Juan de Vallejo ese mismo día. La obra se alargó casi tres décadas y se remató en 1568, y el resultado fue tan espectacular que acabó siendo la imagen de marca del templo. La frase que mejor lo resume la dijo Felipe II al verlo: que más parecía obra de ángeles que de hombres.

¿Cuál es el mejor momento para ver el Cimborrio?

Un día de sol. Aquí no vale la iluminación artificial: el cimborrio tiene ventanales propios en cada piso del octógono y es esa luz la que hace que la piedra se encienda y que la tracería de la estrella se recorte con nitidez. Un día gris lo verás igual de grande, pero plano.

Y un apunte de convivencia: es el punto de mayor atasco de la visita, porque todo el mundo se para en el mismo metro cuadrado. Si llegas y está lleno, sigue el recorrido y vuelve al rato: en diez minutos suele despejarse.

¿Qué diferencia hay entre el crucero y el cimborrio?

Son dos cosas distintas que se ven a la vez, y por eso van juntas en esta ficha. El crucero es el espacio: el punto donde la nave principal se cruza con la nave transversal, formando la planta de cruz. El cimborrio es lo que lo cubre: la torre-linterna octogonal que se levanta justo encima y que remata en la bóveda estrellada.

Dicho en corto: el crucero es donde estás de pie y el cimborrio es lo que tienes encima. Uno se pisa y el otro se mira.

* Contenido elaborado con ayuda de inteligencia artificial y revisado por nuestro equipo antes de su publicación.

Datos de la ruta

  • Perfil: Todos

El crucero de la catedral de Burgos es el tramo de intersección entre la nave mayor y el transepto, cubierto por un cimborrio de linterna octogonal que constituye una de las piezas de referencia del Renacimiento español. La estructura que hoy se contempla no es la original: sustituye a otra del siglo XV que se desplomó en 1539, y se levantó a lo largo de las tres décadas siguientes en un lenguaje que combina la estructura gótica con un revestimiento ornamental plateresco. Bajo su vertical, a ras de pavimento, se encuentra la sepultura de Rodrigo Díaz de Vivar y de doña Jimena.

El hundimiento de 1539 y la reconstrucción

El primer cimborrio del crucero fue obra de Juan de Colonia, levantado hacia 1460-1470. Su vida fue breve en términos catedralicios: se vino abajo en la madrugada del 3 al 4 de marzo de 1539. La documentación precisa la causa y el alcance del siniestro: cedieron los pilares del lado norte y el derrumbe arrastró consigo varias bóvedas.

La reacción del Cabildo fue inmediata y consta documentada con una inmediatez llamativa: Juan de Vallejo recibió el encargo de la reconstrucción ese mismo día. La obra se prolongó durante casi tres décadas y concluyó en 1568.

Sobre la autoría de la traza las fuentes no coinciden, y la divergencia debe recogerse sin resolverla:

  • Una parte de la bibliografía atribuye el diseño a Felipe Bigarny, con ejecución material de Juan de Vallejo.
  • Otra lo asigna a Juan de Langres, discípulo de Bigarny, como autor de los planos, quedando igualmente Vallejo al frente de la obra.

Lo que ninguna fuente discute es la dirección de obra de Juan de Vallejo, que es quien lleva el cimborrio de la ruina de 1539 a su conclusión.

Existe además una discrepancia menor en la fecha de terminación: la descripción de la UNESCO da la cúpula con su bóveda estrellada por concluida en 1567, mientras que la bibliografía local sitúa el remate en 1568. La diferencia de un año carece de consecuencia práctica, pero se consigna por rigor.

Descripción estructural del crucero y de la linterna

Según la descripción de la propia catedral, el conjunto se apoya en cuatro columnas robustas asentadas sobre una amplia base octogonal. A la altura de los ventanales de las naves arrancan cuatro arcos torales y cuatro pechinas, y de ellas surge el octógono de la linterna, que es el cuerpo visible desde el interior del templo.

El paso de la planta cuadrada del crucero al octógono mediante pechinas es la operación que resuelve todo el conjunto: es la que permite que la estructura se eleve y se cale sin comprometer la estabilidad, y la que explica el enorme desarrollo decorativo de las enjutas, donde la piedra deja de tener función portante y puede labrarse hasta la saturación.

La linterna se organiza como un prisma octogonal dividido en dos cuerpos, con cuatro torres adosadas rematadas por agujas esbeltas —elemento que solo se percibe desde el exterior del edificio— y se cierra con una bóveda estrellada de ocho puntas. Cada uno de los dos cuerpos del octógono se abre al exterior mediante ventanales propios, de modo que la iluminación del crucero es cenital y lateral alta, y no depende de las vidrieras de las naves.

La bibliografía local cifra la altura del conjunto en unos cincuenta metros desde la base y contabiliza más de cien estatuas distribuidas por los cuerpos del octógono, las pechinas y los frisos. Ambas cifras proceden de una fuente de divulgación y no se han podido contrastar en documentación técnica, por lo que se consignan como aproximadas.

No se han localizado otras dimensiones publicadas —diámetro del octógono, luz de los arcos torales, espesor de la plementería—, ni información sobre el sistema de contrarresto adoptado tras el hundimiento, que sería el dato de mayor interés constructivo dado el precedente de 1539.

Epigrafía: la inscripción del octógono

En la primera franja del octógono, corriendo a lo largo de todo su perímetro, figura una inscripción latina tomada de los salmos:

IN MEDIO TEMPLI TUI LAUDABO TE ET GLORIAM TRIBUAM NOMINI TUO QUI FACIS MIRABILIA

Su traducción, en la versión que ofrece la propia catedral, es: «En medio de tu templo te alabaré y daré gloria a tu nombre porque haces maravillas». La elección del texto no es neutra: lo que la inscripción declara, en el punto exacto del edificio donde el visitante levanta la vista, es que el propio cimborrio es la maravilla a la que el versículo alude.

La sepultura del Cid y de doña Jimena

Bajo la vertical del cimborrio, a nivel de pavimento y bajo una losa de mármol, se encuentra la sepultura de Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, y de su esposa doña Jimena. La catedral lo formula señalando que el cimborrio sirve de coronación a su enterramiento.

El dato cronológico es el que más conviene subrayar, porque es donde se equivoca el relato habitual: los restos fueron depositados aquí en 1921, procedentes del monasterio de San Pedro de Cardeña, en el término de Castrillo del Val, donde habían permanecido durante siglos. El traslado a la catedral es un episodio del siglo XX, no medieval.

La inhumación se produjo en ceremonia solemne, y en ella se leyó un epitafio redactado por Ramón Menéndez Pidal, el filólogo que había fijado la lectura moderna del Cantar de Mio Cid y de la figura histórica del personaje. La intervención de Menéndez Pidal sitúa el acto en su contexto real: el de la construcción erudita y nacional del mito cidiano en el primer tercio del siglo XX.

Valoración histórica y fortuna crítica

La propia institución califica la pieza como la linterna o cúpula más bella de todo el Renacimiento español, y recoge atribuida a Felipe II la valoración de que «más parece obra de ángeles que de hombres». La cita se consigna como la transmite la fuente institucional, sin que se aporte la referencia documental del testimonio real.

En términos de historia de la arquitectura, el cimborrio debe leerse en serie con otras dos bóvedas del mismo templo: la bóveda calada de la capilla de los Condestables, de finales del siglo XV, y la de la capilla de San José. La solución de perforar la plementería para convertir el cierre en tracería, ensayada primero en los Condestables, alcanza aquí su desarrollo de mayor escala, y de ahí que la historiografía considere esa familia de bóvedas como un rasgo definitorio de la arquitectura burgalesa del siglo XVI.

Protección patrimonial y estado de la documentación

El crucero y su cimborrio no disponen de declaración patrimonial propia ni la precisan: forman parte integrante de la catedral de Santa María de Burgos, inscrita en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1984 con el número de referencia 316 y bajo los criterios (ii), (iv) y (vi). La descripción de la UNESCO cita expresamente la cúpula con su bóveda estrellada entre los elementos que sustentan el valor universal del conjunto.

Debe consignarse, por último, el alcance real de lo documentado. No se han localizado intervenciones de restauración posteriores a la construcción del cimborrio en las fuentes consultadas, circunstancia llamativa en una estructura con el precedente de un hundimiento y que apunta más a un vacío de la documentación en abierto que a una ausencia real de actuaciones. Tampoco se ha podido establecer la identificación de las estatuas de las pechinas y de los cuerpos del octógono, ni el programa iconográfico del conjunto escultórico, que con más de cien figuras constituye el bloque de información pendiente de mayor entidad de esta ficha.

* Contenido elaborado con ayuda de inteligencia artificial y revisado por nuestro equipo antes de su publicación.

Datos de la ruta

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BELLA BURGARTIS | Capítulo III: El Cimborrio - La 8 burgos

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El Cimborrio de la Catedral de Burgos - VIII Centenario de la Catedral

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Vista cenital directa de la cúpula estrellada calada del cimborrio en el crucero central de la Catedral de BurgosIA
Vista cenital directa de la cúpula estrellada calada del cimborrio en el crucero central de la Catedral de Burgos
Torre linterna octogonal ricamente decorada en piedra blanca y dorados sobre una reja monumental de forjaIA
Torre linterna octogonal ricamente decorada en piedra blanca y dorados sobre una reja monumental de forja
Detalle de relieves escultóricos, escudos y ventanales con arcos de medio punto en el interior del cruceroIA
Detalle de relieves escultóricos, escudos y ventanales con arcos de medio punto en el interior del crucero
Vista vertical de las nervaduras góticas de piedra blanca, ventanales con vidrieras azules y cúpula centralIA
Vista vertical de las nervaduras góticas de piedra blanca, ventanales con vidrieras azules y cúpula central
Vista frontal del cimborrio renacentista y cúpula de crucero sobre el arco triunfal de la nave central
Vista frontal del cimborrio renacentista y cúpula de crucero sobre el arco triunfal de la nave central
Encuentro de bóvedas estrelladas góticas en torno a la estrella calada del cimborrio central
Encuentro de bóvedas estrelladas góticas en torno a la estrella calada del cimborrio central

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