
Trasaltar

Trasaltar
- Lunes a domingo09:30–18:30
Trasaltar
- General11,00 €
- Reducida: grupos (≤10 personas) y mayores de 65 años10,00 €
- Peregrinos con credencial6,00 €
- Discapacidad, familia numerosa, desempleo, o estudiantes (19-27 años)5,00 €
- Entre 8 y 18 años3,00 €
- Gratuita (0 a 7 años)Solo se obtiene en taquilla, no en la venta online.Gratis
- Acceso gratuito (todos los públicos)Solo los martes de 09:30 a 11:25 h, a partir del 19 de mayo de 2026. Fuera de esa franja se aplica la tarifa que corresponda.Gratis
- Venta online
Trasaltar
- Información general947 204 712
- Misas para grupos+34 667 888 985
- Información generalinfo@catedraldeburgos.es
- Misas para gruposmisasparagrupos@catedraldeburgos.es
- Centros educativosturismo@catedraldeburgos.es
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Registrarme gratisYa tengo cuenta, iniciar sesiónDetrás del altar mayor, en el pasillo que rodea la cabecera, hay cinco relieves de piedra que cuentan las últimas horas de la vida de Cristo. El Trasaltar de la catedral de Burgos es de esas cosas por las que casi todo el mundo pasa de largo camino de otra sala, y es un error: aquí está el mejor relato del Evangelio tallado en piedra que hay en el templo, y una historia de restauración que parece de ciencia ficción.
Lo imprescindible: ¿Qué no te puedes perder?
Los relieves se leen en orden, de izquierda a derecha, siguiendo el recorrido de la girola. Si te preguntas qué ver en el Trasaltar, son estas cinco cosas.
- El Camino del Calvario: el primero de los grandes, contratado a Felipe Vigarny —también escrito Bigarny— a finales del siglo XV. Es además el mejor conservado de los tres, y no por casualidad: ya verás por qué.
- La Crucifixión: la pieza central del conjunto, con más de veinte personajes tallados y unos rostros que justifican por sí solos la parada.
- El Descendimiento y la Resurrección: dos escenas en un mismo relieve, partido en dos mitades. La inferior es la que peor ha llegado a nuestros días.
- La Oración del Huerto y la Ascensión: los dos relieves de los extremos, añadidos casi dos siglos después que los de Vigarny. Fíjate en el cambio de lenguaje: ya es barroco puro.
- El marco arquitectónico: columnas, zócalos con estatuas sentadas bajo doseletes y una crestería de arcos conopiales con apóstoles y santos en miniatura. Es obra del taller de Simón de Colonia, y sostiene todo el conjunto.
¿Cuánto tiempo se necesita para ver el Trasaltar?
Quince minutos si quieres enterarte de algo, y merecen la pena. A diferencia del retablo mayor o del cimborrio, aquí lo tienes todo a la altura de los ojos y a un metro de distancia, así que puedes mirar de verdad: las manos, los pliegues, las caras.
El truco es recorrerlos en orden y dedicar un minuto largo a cada uno. Si pasas de largo, en treinta segundos se convierten en una pared marrón.
¿Qué curiosidad esconde el Trasaltar?
Que su autor llegó a Burgos de paso y se quedó toda la vida. Felipe Vigarny era borgoñón, nacido en Langres, y apareció por la ciudad haciendo el Camino de Santiago. Nunca terminó la peregrinación.
Se casó dos veces en Burgos y tuvo diez hijos entre ambos matrimonios, y acabó siendo uno de los escultores más solicitados de la España del momento. De toda esa descendencia, solo uno siguió el oficio: su hijo Gregorio Pardo. Así que la próxima vez que veas a un peregrino cruzando Burgos, ten en cuenta que alguno se queda.
¿Por qué unos relieves del Trasaltar están mejor conservados que otros?
Por dos motivos, y los dos son buenísimos. El primero es la piedra: no toda viene de la misma cantera. Los relieves de Vigarny se labraron en caliza de Briviesca, más porosa, mientras que los dos del siglo XVII son de caliza de Hontoria de la Cantera. La de Briviesca absorbe más humedad, y eso, con los siglos, se paga.
El segundo es puro azar afortunado: ya en el siglo XVI alguien levantó un muro protector delante del relieve del Calvario. Lo que parecía taparlo en realidad lo estaba salvando, y por eso hoy es el que mejor se lee de los tres. Sus dos compañeros, a la intemperie del interior, sufrieron humedades y cristalización de sales.
¿Está restaurado el Trasaltar?
Sí, y es una de las grandes intervenciones recientes de la catedral. Los trabajos se remataron en octubre de 2020 tras más de dos años de faena, y no fueron una simple limpieza: hubo que desalinizar la piedra, retirar morteros inadecuados de intervenciones anteriores e impermeabilizar el muro con una cámara de ventilación para que la humedad no vuelva a atacar por detrás.
La prensa local lo describió en su momento como un puzle, y el nombre le queda bien: buena parte del conjunto tuvo que desmontarse pieza a pieza, tratarse y volver a montarse en su sitio. Lo que ves hoy es el resultado de ese trabajo.
¿Qué diferencia hay entre el Trasaltar y el trascoro de la catedral?
Están en extremos opuestos del templo y se confunden constantemente, así que conviene dejarlo claro.
El Trasaltar es esto: la pared de detrás del altar mayor, en la cabecera, con los cinco relieves de la Pasión. El trascoro es la espalda del coro, en el centro de la nave, mirando hacia los pies de la iglesia, y es un frontal de mármol del siglo XVII con lienzos.
La confusión es tan común que ni las fuentes oficiales se libran de ella. Si alguien te manda al trascoro buscando a Vigarny, va desencaminado: tiene que cruzar el crucero y seguir hasta la girola.
* Contenido elaborado con ayuda de inteligencia artificial y revisado por nuestro equipo antes de su publicación.
Datos de la ruta
- Perfil: Todos
El trasaltar de la catedral de Burgos es el conjunto de cinco relieves pétreos dispuestos sobre el muro exterior de la capilla mayor, en el tramo de la girola que rodea la cabecera del templo. Desarrolla un ciclo narrativo de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo y se compone de dos campañas muy separadas en el tiempo: los tres relieves centrales, obra de Felipe Vigarny en el tránsito del siglo XV al XVI, considerados uno de los conjuntos escultóricos más sobresalientes del paso del gótico al Renacimiento hispano, y los dos de los extremos, del último tercio del siglo XVII, ya plenamente barrocos. El conjunto fue objeto de una restauración integral concluida en 2020, la intervención mejor documentada de cuantas se han realizado en el templo.
Historia y cronología
La construcción del trasaltar responde a la necesidad de dotar de programa iconográfico al muro trasero de la capilla mayor, superficie visible desde la girola y, por tanto, desde el recorrido procesional que rodea la cabecera. La secuencia documentada se articula en dos momentos separados por casi dos siglos.
- 17 de julio de 1498: contrato con Felipe Vigarny para el relieve del Camino del Calvario.
- 16 de marzo de 1499: entrega del Camino del Calvario, abonado con 230 ducados, resultado de los 200 ducados pactados más una gratificación de 30.
- 18 de marzo de 1499: nuevo contrato, dos días después de la entrega anterior, para la Crucifixión y el Descendimiento y Resurrección, concertados conjuntamente por 600 ducados.
- 1499 a 1502: ejecución de esos dos relieves.
- Siglo XVI: se levanta un muro protector delante del relieve del Calvario, circunstancia determinante para su conservación posterior.
- 1679: el arzobispo Enrique de Peralta y Cárdenas encarga los dos relieves de los extremos, con una donación de 32.000 ducados.
- 1683: conclusión de los relieves barrocos.
- 1909: fecha desde la que la documentación de la catedral data el proceso de deterioro de la piedra por humedad y sales.
- Enero de 2019 a octubre de 2020: restauración integral del conjunto.
La rapidez con que se encadenan los contratos de Vigarny —una nueva escritura dos días después de entregar la primera obra— indica una satisfacción inmediata del Cabildo con el resultado, lectura que refuerza la gratificación de 30 ducados sobre lo pactado.
Los tres relieves de Felipe Vigarny
El núcleo del conjunto lo forman las tres piezas contratadas con Felipe Vigarny, escultor borgoñón cuyo apellido aparece en la bibliografía tanto bajo esa grafía como bajo la de Bigarny, y también como Felipe de Vigarny. Las tres escenas son:
- Camino del Calvario: representa a Cristo portando la cruz camino del Calvario. Ejecutado entre 1498 y 1499, incorpora ya elementos ornamentales de repertorio plateresco, indicio temprano de la penetración del lenguaje renacentista.
- Crucifixión: pieza central del conjunto, contratada el 18 de marzo de 1499. Reúne más de veinte figuras y es la escena que la crítica destaca por la calidad de los rostros.
- Descendimiento y Resurrección: relieve dividido en dos mitades temáticas, contratado en la misma fecha que el anterior. Su mitad inferior presenta el deterioro más acusado de todo el conjunto.
La valoración historiográfica sitúa estas tres piezas como uno de los conjuntos escultóricos más sobresalientes del tránsito del gótico al Renacimiento en España, condición que explica la magnitud de la inversión destinada a su restauración cinco siglos después.
Sobre el autor, los datos biográficos documentados son los siguientes: nacido en Langres, en Borgoña, hacia 1470 a 1475, llegó a Burgos en el curso de una peregrinación a Santiago de Compostela que no llegó a completar, estableciéndose en la ciudad. Contrajo dos matrimonios en Burgos, con Mari Sáez Pardo y posteriormente con Francisca Velasco, con cinco hijos de cada uno. De los diez, solo Gregorio Pardo continuó el oficio paterno.
Los relieves barrocos del siglo XVII
Los dos relieves de los extremos corresponden a una campaña muy posterior, promovida por el arzobispo Enrique de Peralta y Cárdenas, que en 1679 destinó a la obra una donación de 32.000 ducados. Las escenas representadas son la Oración en el Huerto y la Ascensión, de modo que el ciclo queda cerrado por sus dos extremos cronológicos: la víspera de la Pasión y la culminación tras la Resurrección.
La ejecución se atribuye a Pedro Alonso de los Ríos y concluyó en 1683. La documentación de la propia catedral añade el nombre de Fernando de la Peña junto al anterior y data las piezas en 1679, discrepancia que se recoge más adelante.
El contraste de lenguaje entre ambas campañas es marcado y perfectamente legible sobre el muro: los relieves de Vigarny responden a la transición gótico renacentista, mientras que los del siglo XVII pertenecen al pleno barroco. La diferencia de casi dos siglos convierte el conjunto en un documento de la evolución de la escultura castellana sobre un mismo paramento.
El marco arquitectónico de Simón de Colonia
Los relieves no están simplemente empotrados en el muro: se integran en una estructura arquitectónica a modo de retablos pétreos atribuida a Simón de Colonia y su taller. Sus componentes documentados son:
- Columnas que flanquean cada escena y acotan los campos narrativos.
- Zócalos con estatuas sedentes bajo doseletes, situados bajo los relieves.
- Crestería de remate con arcos conopiales, en cuyo interior se disponen estatuillas de apóstoles y santos.
La presencia de arcos conopiales sitúa el marco en el repertorio gótico tardío, lo que resulta coherente con la cronología de los relieves de Vigarny y con la trayectoria del taller de los Colonia en la catedral. No se ha localizado un inventario publicado que identifique una a una las estatuas de los zócalos ni las estatuillas de la crestería.
Materiales y canteras de procedencia
El trasaltar es, en el conjunto de la catedral, el elemento del que mejor se conoce la procedencia de la piedra, dato habitualmente ausente en la documentación del resto del templo. Las dos campañas emplearon calizas de canteras distintas:
- Relieves de Vigarny: caliza de Briviesca, servida en bloques. Se trata de una piedra de mayor porosidad.
- Relieves de Pedro Alonso de los Ríos: caliza de Hontoria de la Cantera, la cantera burgalesa de referencia para la sillería monumental de la provincia.
Esa diferencia litológica no es un detalle erudito: es la causa directa del desigual estado de conservación del conjunto. La mayor porosidad de la caliza de Briviesca favorece la absorción de humedad y el transporte de sales en disolución, mecanismo que explica que las piezas del siglo XV presenten un deterioro muy superior al de las del XVII pese a ser todas ellas piedra caliza de la misma comarca.
Patología del deterioro
El proceso de degradación está bien caracterizado técnicamente. Su origen está en la filtración de agua desde la girola y en la presencia de sales minerales procedentes del subsuelo. Al ascender por capilaridad y cristalizar dentro de los poros de la piedra, esas sales generan tensiones internas que fracturan el material desde dentro, produciendo desplacados y pérdida de volumen.
Conviene precisar la terminología, porque aquí las fuentes no coinciden. La documentación de la catedral se refiere al fenómeno como mal de la piedra y lo data desde 1909. La documentación técnica de la restauración, en cambio, señala que esa denominación se aplicaba erróneamente a un proceso que es en rigor de cristalización de sales. Ambas referencias describen el mismo daño, pero solo la segunda identifica correctamente el mecanismo.
Las piezas más afectadas fueron la Crucifixión y el Descendimiento y Resurrección. Por el contrario, el Camino del Calvario llegó en mejor estado, y la razón es documental: el muro protector levantado ante él en el siglo XVI lo aisló durante generaciones de las condiciones ambientales que degradaron a sus compañeros. Se trata de un caso poco frecuente en el que una ocultación histórica ha actuado como medida de conservación involuntaria.
La restauración de 2019 y 2020
La intervención sobre el trasaltar constituye la actuación de conservación mejor documentada de la catedral de Burgos. Sus datos administrativos y técnicos son los siguientes:
- Inversión: aproximadamente un millón de euros.
- Financiación: repartida al 50 por ciento entre la Junta de Castilla y León y el Cabildo de la catedral.
- Empresa adjudicataria: Trycsa, con sede en Valladolid, con más de trescientas intervenciones acreditadas en edificios de interés cultural.
- Inicio: enero de 2019, con el desmontaje de las piezas.
- Conclusión: octubre de 2020, tras más de dos años de trabajo.
- Alcance: cuatro retablos, los tres de Vigarny y uno de Pedro Alonso de los Ríos.
La metodología aplicada siguió una secuencia de fases claramente diferenciadas:
- Desmontaje pieza a pieza, especialmente de las escenas de la Crucifixión y del Descendimiento y Resurrección.
- Desalinización por inmersión en cubetas de agua desionizada a temperatura constante, procedimiento destinado a extraer las sales alojadas en la porosidad de la caliza.
- Aclimatación de las piezas tratadas, realizada en la capilla de San Gregorio del propio templo.
- Limpieza, consolidación de fragmentos y reintegración de volúmenes perdidos, junto a la retirada de morteros inadecuados procedentes de intervenciones anteriores.
- Medidas preventivas: construcción de una barrera en la girola e impermeabilización con cámara de ventilación, para impedir que la humedad vuelva a alcanzar el muro por su trasdós.
El planteamiento resulta significativo porque no se limitó al tratamiento de la superficie: actuó sobre la causa, al cortar la vía de entrada del agua. Ese enfoque distingue esta intervención de las limpiezas de mantenimiento documentadas en otros elementos del templo.
Discrepancias en la documentación
Las fuentes consultadas presentan divergencias que conviene consignar sin resolverlas.
- Fecha de contratación de los relieves de Vigarny: la documentación de la catedral indica que fueron ejecutados a partir del 5 de julio de 1497, mientras que la relación detallada de contratos sitúa el primero el 17 de julio de 1498. La diferencia supera el año y afecta al arranque de toda la campaña.
- Autoría de los relieves del siglo XVII: se atribuyen a Pedro Alonso de los Ríos en unas fuentes y a Fernando de la Peña junto a Pedro Alonso de los Ríos en la documentación institucional.
- Fecha de conclusión de los relieves barrocos: la catedral los data en 1679, año del encargo, mientras que otras relaciones sitúan su terminación en 1683.
- Denominación de la patología: mal de la piedra según la fuente institucional, frente a cristalización de sales según la documentación técnica de la restauración, que califica la primera denominación de errónea.
- Grafía del escultor: Vigarny, Bigarny y Felipe de Vigarny designan a la misma persona.
A ello se suma una confusión de denominación ajena al propio conjunto pero que afecta a su localización: la página que la web de la catedral dedica al trasaltar se aloja bajo una dirección que emplea la voz trascoro, término que designa un elemento por completo distinto, situado en el extremo opuesto del templo.
Protección patrimonial y régimen de acceso
El trasaltar carece de declaración patrimonial individualizada y su protección deriva de su condición de elemento integrante de la catedral de Santa María de Burgos, inscrita en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1984 con el número de referencia 316 y bajo los criterios (ii), (iv) y (vi).
El conjunto se localiza en la girola, sobre el muro exterior de la capilla mayor, y forma parte del recorrido general de visita del templo, sin acceso ni entrada independientes. A diferencia de otros elementos del edificio, se contempla a corta distancia y a la altura del observador, circunstancia que lo convierte en uno de los pocos conjuntos escultóricos de la catedral apreciables en detalle sin recurso óptico. Esta ficha no recoge horarios, tarifas ni condiciones de acceso.
En cuanto al estado de la documentación, el balance es excepcionalmente favorable en comparación con el resto del templo: constan fechas contractuales precisas, importes, canteras de procedencia, diagnóstico técnico de la patología y una restauración documentada con presupuesto, financiación, empresa y metodología. Las lagunas que permanecen son menores: no constan dimensiones publicadas de los relieves ni del conjunto, no existe inventario figura por figura de las estatuas del marco y no se ha localizado documentación sobre policromías originales ni sobre su eventual pérdida.
* Contenido elaborado con ayuda de inteligencia artificial y revisado por nuestro equipo antes de su publicación.
Datos de la ruta
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