
Arzobispado de Burgos (Casa de la Iglesia)

Arzobispado de Burgos (Casa de la Iglesia)
- El horario es el de la librería diocesana, único espacio del edificio abierto al público. El palacio no es visitable.
- Lunes a viernes10:00–14:00 y 17:00–20:00
- Sábado11:00–14:00
- DomingoCerrado
Arzobispado de Burgos (Casa de la Iglesia)
Solo abre al público la librería diocesana.
Arzobispado de Burgos (Casa de la Iglesia)
- La web oficial de la archidiócesis dispone de un formulario de contacto.
- TeléfonosInformación947 20 84 40Información947 26 15 17
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Registrarme gratisYa tengo cuenta, iniciar sesiónEs uno de los edificios más llamativos de Burgos y casi nadie lo tiene en su lista. El Arzobispado de Burgos, que también se llama Casa de la Iglesia, ocupa una esquina entera de la calle Eduardo Martínez del Campo con una fachada de piedra blanca erizada de pináculos, con angelotes sosteniendo cartelas y un mirador en esquina que parece sacado de otro siglo. Es la sede del gobierno de la diócesis, no se visita, y aun así merece de sobra que cruces la calle para mirarlo entero.
Lo imprescindible: ¿Qué no te puedes perder?
Todo lo que hay que ver está en la fachada, y conviene mirarlo desde la acera de enfrente para que entre completo. Son cuatro cosas:
- El mirador en esquina: un balcón curvo sobre ménsula, con un gran ventanal de arco apuntado y columnillas, flanqueado por balaustres. Encima, dos angelotes sostienen una cartela con la palabra FIDES —fe—, tallada en la piedra. Es la pieza más bonita del edificio.
- La crestería de pináculos: una hilera de remates en forma de jarrón y de aguja que recorre toda la cornisa y recorta el edificio contra el cielo. Son los que le dan ese aire de palacio de cuento que se ve desde lejos.
- La portada principal: arco de medio punto bajo un balcón, enmarcada por columnas abalaustradas, con la leyenda AEDES ARCHIEPISCOPALIS grabada en el dintel y, arriba del todo, un gran escudo y una cartela con la fecha en números romanos.
- El programa heráldico: repartidos por toda la fachada hay escudos del arzobispo y de la ciudad, el jarrón de azucenas —símbolo mariano— y representaciones de los evangelistas.
¿Se puede entrar al Arzobispado de Burgos?
Como visita turística, no. Es la sede del gobierno de la archidiócesis, con sus oficinas y despachos, y no tiene recorrido ni interior abierto al público general.
Dicho esto, es un edificio con atención al público: por esa puerta entra a diario gente a hacer gestiones, y la diócesis tiene una librería que lleva el nombre de la casa. Es decir, no es un sitio cerrado a cal y canto, pero tampoco se entra a ver el palacio.
¿Cuánto tiempo se necesita para visitar el Arzobispado de Burgos?
Quince minutos, y la mitad desde la acera de enfrente. Es un edificio que hay que rodear: desde el chaflán se ve el mirador en esquina con sus angelotes, y caminando hacia el este aparece la portada principal con su escudo y su fecha. Desde debajo, pegado al muro, el escorzo te come los remates y te pierdes lo mejor.
¿Qué curiosidad o leyenda esconde el Arzobispado de Burgos?
La mejor está dentro, sobre la escalera principal, y es una declaración de intenciones tallada en la piedra: NISI DOMINUS. Dos palabras, nada más.
Son el arranque de un versículo de los salmos que dice, completo, que si el Señor no construye la casa, en vano se cansan los que la construyen. Ponerlo justo encima de la escalera de un palacio recién levantado, y dejarlo a medias para que cada uno complete la frase, es de las cosas más elegantes que se pueden hacer con una inscripción.
La escalera que preside esa frase está a la altura: mármol blanco, balaustrada de balaustres torneados, candelabros de bronce dorado y una gran vidriera emplomada al fondo con el escudo de un arzobispo, con su sombrero de borlas. Repartidos por los arranques de los arcos hay además ángeles tallados que hacen de ménsula.
¿Por qué se llama Casa de la Iglesia el Arzobispado de Burgos?
Porque son dos nombres del mismo sitio, y los dos están escritos en la puerta. Sobre el dintel, en latín y en piedra, pone AEDES ARCHIEPISCOPALIS, es decir, casa arzobispal. Y a la izquierda, en una placa más moderna, CASA DE LA IGLESIA.
El primero es el nombre histórico del edificio; el segundo, el de uso corriente hoy, el que utiliza la propia diócesis para referirse a este edificio como sede de todos sus servicios. Si alguien te da una dirección con cualquiera de los dos nombres, te está mandando aquí.
¿Qué se ve dentro del Arzobispado de Burgos?
Aunque no se visite, conviene saber qué guarda, porque es bastante más de lo que uno imagina. La pieza mayor es el Salón del Trono, y las salas nobles conservan pinturas, esculturas, vidrieras y textiles de comienzos del siglo XX.
Lo más llamativo es una serie de grandes lienzos de historia colgados sobre paredes de damasco rojo, entre pilastras marmóreas y bajo bóvedas con escudos. Cada uno lleva su propia cartela pintada con el episodio que representa, en castellano o en latín: uno dice Fernán González y muestra al conde castellano ante unos monjes; otro, Concilium Burgense, representa un concilio con un pontífice entronizado. Hay un tercero con una religiosa y un fraile atravesando la calle de un pueblo entre vecinos.
Y aquí toca ser honestos: no sabemos quién pintó esta serie ni cuándo. No hemos encontrado ninguna fuente que la documente, y las firmas no se leen en las fotografías disponibles. Tampoco damos por identificada a la religiosa del tercer lienzo, aunque el escudo que lo corona invita a pensar en una orden concreta. Si alguien lo sabe, nos interesa mucho.
¿De qué año es el Arzobispado de Burgos?
Depende de a quién preguntes, y es un enredo que merece la pena contar. La fachada lleva tallada la fecha ANNO MCMXXVI, es decir, 1926, en la cartela que corona la portada. Pero la documentación consultada da 1916 como año de construcción.
Diez años de diferencia. Lo más razonable es pensar que una fecha corresponde al inicio y la otra al remate de las obras, pero no lo damos por seguro. Lo que sí es firme es todo lo demás: el edificio se levantó durante el mandato del arzobispo José Cadena y Eleta, lo proyectaron Julián de Apráiz y Javier Luque en un historicismo de aire neorrenacentista, y vino a sustituir al antiguo Palacio Episcopal, que estaba junto a la Catedral, en la plaza del Sarmental.
* Contenido elaborado con ayuda de inteligencia artificial y revisado por nuestro equipo antes de su publicación.
Enlaces
- Mapa IGNInstituto Geográfico Nacional
Nombre oficial a buscar: La Casa de la Iglesia - La Casa de la Iglesia
El Arzobispado de Burgos, denominado también Casa de la Iglesia, es el palacio arzobispal de la archidiócesis de Burgos, edificio de nueva planta levantado en el primer cuarto del siglo XX en la calle Eduardo Martínez del Campo, número 7. Responde a un historicismo de filiación neorrenacentista, proyectado por los arquitectos Julián de Apráiz y Javier Luque durante el mandato del arzobispo José Cadena y Eleta, y vino a sustituir al antiguo Palacio Episcopal situado junto a la Catedral. Alberga hoy los órganos de gobierno de la archidiócesis y la librería diocesana. No constituye un equipamiento de visita pública.
Historia y cronología
El edificio nace de un traslado. Hasta comienzos del siglo XX, la sede episcopal burgalesa ocupaba el antiguo Palacio Episcopal, situado junto a la Catedral, en el entorno de la plaza del Sarmental. La decisión de levantar una sede nueva, fuera del apretado entorno catedralicio y en el suelo abierto por el derribo decimonónico de las murallas, se materializa durante el mandato del arzobispo José Cadena y Eleta.
La documentación consultada data la construcción en 1916. Conviene señalar que la cronología encaja con un hecho documentado por separado: el derribo del antiguo palacio arzobispal en 1914, dirigido por el arquitecto Vicente Lampérez y Romea, que conservó los arcos románicos hoy visibles en el entorno de la plaza del Rey San Fernando. Derribo en 1914 y obra nueva en 1916 forman una secuencia coherente, si bien las fuentes consultadas no enlazan expresamente ambos hechos y la relación se apunta aquí como tal, no como dato.
Existe además una discrepancia de fecha que debe declararse. La cartela que remata la portada principal lleva tallada la leyenda ANNO MCMXXVI, es decir, 1926, diez años después de la fecha que dan las fuentes. La lectura epigráfica, por su rango como dato grabado en el propio objeto, no puede descartarse. La explicación más razonable sería que una fecha corresponda al inicio de las obras y la otra a su remate, pero no se ha localizado documentación que lo confirme y ninguna de las dos lecturas se da aquí por definitiva.
Características arquitectónicas de la fachada
El inmueble presenta planta irregular y se organiza en altura en tres registros claramente diferenciados: un cuerpo bajo a modo de zócalo, un cuerpo principal y un cuerpo de remate. Está construido íntegramente en sillería de piedra caliza de tono claro, con despiece regular y labra de gran calidad, y desarrolla sus dos frentes principales sobre la calle Eduardo Martínez del Campo y la vía perpendicular que forma el chaflán.
El elemento más característico de la composición es el mirador en esquina, resuelto como un balcón curvo volado sobre ménsula moldurada, con antepecho de balaustres torneados. Lo ocupa un gran vano de arco apuntado flanqueado por columnillas de fuste anillado, solución de sabor gótico insertada en un conjunto de orden clasicista. Sobre la clave del arco, dos angelotes, uno de ellos alado, sostienen una cartela.
La portada principal se abre bajo un balcón corrido de balaustres. Consta de un vano de medio punto con dovelaje decorado en casetones, enmarcado por columnas abalaustradas sobre las que apoya el entablamento del balcón, con mascarones y roleos en la zona de las enjutas. Verticalmente, el eje de la portada se prolonga hasta un frontón mixtilíneo que corona la fachada, con un gran escudo tallado y la cartela de la fecha.
Todo el perímetro de la cornisa va rematado por una crestería de pináculos y remates aformados de jarrón, dispuestos sobre dados y agrupados en los puntos singulares de la composición. Es el elemento que define la silueta del edificio desde lejos.
El programa heráldico y simbólico de la fachada comprende, según la documentación consultada, los escudos del arzobispo y de la ciudad de Burgos, el jarrón de azucenas como símbolo mariano y representaciones de los evangelistas. Los huecos del cuerpo bajo van protegidos por rejería de forja con cartelas y motivos vegetales.
No se han localizado fuentes que consignen las dimensiones, la superficie construida ni el número de dependencias del inmueble, por lo que no se recogen.
Epigrafía e inscripciones
El edificio conserva un conjunto de inscripciones talladas que constituyen una de sus notas más singulares y que se transcriben aquí por lectura directa:
- AEDES ARCHIEPISCOPALIS, grabada en el dintel de la portada principal. Es la denominación latina del inmueble: casa arzobispal. En la piedra aparece con la ligadura de la A y la E.
- ANNO MCMXXVI, en la cartela que corona el frontón de la portada, bajo el escudo mayor.
- FIDES, en la cartela que sostienen los dos angelotes sobre el mirador en esquina. La palabra latina designa la fe.
- NISI DOMINUS, en el entablamento sobre el arco de la escalera principal, en el interior.
- CASA DE LA IGLESIA, en placa de piedra moderna a la izquierda de la portada, junto al número 7.
La inscripción de la escalera merece comentario propio. NISI DOMINUS son las dos primeras palabras de un versículo de los salmos cuyo texto completo afirma que, si el Señor no construye la casa, en vano se afanan quienes la construyen. Es una fórmula de uso frecuente en la epigrafía de edificios religiosos e institucionales, y su colocación sobre la escalera principal de un palacio de nueva planta constituye una declaración deliberada, reforzada por el recurso de dejar el versículo truncado para que el lector lo complete.
Interior: escalera, vidrieras y salones
La pieza que articula el interior es la escalera principal, de tipo imperial, construida en mármol blanco, con peldaños de una pieza, balaustrada de balaustres torneados y pasamanos continuo de perfil moldurado. Arranca de un vestíbulo pavimentado con losa de mármol en despiece de damero diagonal, flanqueado por columnas de capitel compuesto, y asciende hasta un descansillo iluminado por vidrieras emplomadas de colores.
Las vidrieras constituyen uno de los elementos artísticos destacados del conjunto. La del descansillo principal presenta composición de retícula romboidal con cenefa decorada y, en el centro, un escudo eclesiástico timbrado por capelo con borlas, cuya titularidad concreta no ha podido determinarse.
El arco que da paso a la escalera se decora con figuras aladas talladas en los arranques y en las enjutas, a modo de ménsulas figuradas, y con cartelas de roleos. Completan la ambientación candelabros de bronce dorado de varios brazos dispuestos sobre basas de mármol, y faroles colgantes de forja.
Entre las salas nobles, la documentación consultada destaca expresamente la conocida como Salón del Trono, y señala que el edificio conserva pinturas, esculturas, vidrieras, textiles y obras de artes menores de comienzos del siglo XX.
Los salones documentados fotográficamente presentan paramentos revestidos de damasco rojo enmarcados por pilastras acanaladas de imitación mármol con capitel de volutas, bajo bóvedas de arista cuyos lunetos se decoran con escudos pintados sobre fondo dorado y cenefas vegetales. El pavimento es de tarima de madera en espiga.
La serie de lienzos históricos
El elemento artístico más llamativo de las salas nobles es una serie de grandes lienzos de asunto histórico, de formato vertical y disposición enmarcada entre las pilastras, sobre el damasco de los paramentos.
Cada pieza presenta una estructura compositiva idéntica: una orla perimetral de motivos vegetales y geométricos en verdes, rojos y azules; una filacteria o banderola desplegada en la parte superior con el rótulo del episodio representado, en castellano o en latín; y, bajo ella, la escena. De los lienzos documentados se identifican los rótulos siguientes:
- Fernán González: el conde castellano, armado y con manto, ante dos religiosos en un paraje rocoso con una construcción eremítica al fondo.
- Concilium Burgense: una asamblea conciliar presidida por un pontífice entronizado bajo un arco, rodeado de obispos y clerecía.
- Un tercer lienzo, cuya filacteria resulta ilegible en el material disponible, con una religiosa y un fraile atravesando la calle de una villa castellana entre vecinos, con una torre eclesiástica al fondo. Lo corona un escudo de apariencia conventual.
No se ha localizado documentación alguna sobre esta serie: ni autoría, ni fecha de ejecución, ni programa iconográfico completo, ni número total de piezas. Las firmas visibles en el ángulo inferior derecho de los lienzos no resultan legibles en las fotografías disponibles. Tampoco se identifica aquí a la religiosa del tercer lienzo, pese a que el escudo que lo corona orienta hacia una orden determinada. La identificación de la serie queda anotada como el pendiente documental de mayor valor del inmueble.
Usos actuales y régimen de acceso
El edificio es sede de los órganos de gobierno de la archidiócesis de Burgos y concentra sus servicios administrativos, función que explica su denominación corriente de Casa de la Iglesia, utilizada por la propia institución.
Alberga asimismo la librería diocesana Casa de la Iglesia de Burgos, establecimiento de venta abierto al público que opera también con catálogo en línea. Es el único uso del inmueble con acceso comercial directo.
No existe visita turística del edificio. Las dependencias administrativas y las salas nobles, incluidos la escalera, las vidrieras y los salones descritos, no son accesibles al público general, y la observación del conjunto se limita a sus paramentos exteriores desde la vía pública.
Protección patrimonial y lagunas documentales
El inmueble figura en los repertorios de patrimonio como monumento religioso en la categoría de palacios y residencias de figuras religiosas, con amparo de la Ley 16/1985 del Patrimonio Histórico Español. No se ha localizado una declaración específica de Bien de Interés Cultural ni otra figura de catalogación autonómica propia del edificio.
Quedan sin documentar, a la espera de consulta de archivo o de examen directo, los siguientes extremos, ordenados por valor:
- La autoría, la fecha y el programa completo de la serie de lienzos de las salas nobles, y el número total de piezas.
- La resolución de la discrepancia entre 1916 y la fecha grabada MCMXXVI.
- La forma correcta del nombre del segundo arquitecto: las fuentes consultadas dan Javier Luque y Juan Luque. Se ha optado por la primera.
- La identificación del escudo de la vidriera de la escalera y de los escudos pintados en los lunetos de los salones.
- Las dimensiones y la superficie construida del inmueble.
- La existencia de intervenciones o restauraciones posteriores a la construcción, de las que no consta ninguna documentada.
* Contenido elaborado con ayuda de inteligencia artificial y revisado por nuestro equipo antes de su publicación.
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