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Capilla de Santa Catalina

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Esta no es una capilla cualquiera: durante casi tres siglos fue la sala donde se tomaban las decisiones. La Capilla de Santa Catalina de la catedral de Burgos, junto al claustro, funcionó como sala capitular hasta finales del siglo XVI, y hoy guarda dos cosas que no esperas encontrar en un templo: una galería con más de cien retratos de obispos y unas ménsulas talladas con escenas de caza, amor y caballeros.

Lo imprescindible: ¿Qué no te puedes perder?

Aquí conviene mirar arriba y abajo, porque lo mejor está repartido. Si te preguntas qué ver en la Capilla de Santa Catalina, son estas cuatro cosas.

  • Las ménsulas de la bóveda: los apoyos tallados sobre los que descansan las columnas. Lo sorprendente es lo que representan: caballeros, escenas de caza, de amor y de vasallaje. Son un documento de armas y costumbres medievales metido en una capilla.
  • La galería de retratos: las paredes están cubiertas por los retratos de los obispos de Oca y de Burgos, pintados en el último tercio del siglo XVI. Es la memoria visual completa de la diócesis, colgada en una sola sala.
  • La cajonería barroca: los grandes muebles de cajones del siglo XVIII, labrados en madera de peral, una elección poco común y de mucha calidad.
  • El retrato de Francisco Manso de Zúñiga: obra de Mateo Cerezo, el gran pintor barroco nacido en Burgos. Entre tanto cuadro desigual, este destaca solo.

¿Cuánto tiempo se necesita para visitar la Capilla de Santa Catalina?

Diez minutos largos, y es una de esas salas donde el tiempo se va sin que te des cuenta. La razón es la galería de retratos: son demasiados para mirarlos uno a uno, así que o te pones un criterio o sales con la sensación de no haber visto nada.

Lo que funciona: mira primero la sala entera y la bóveda, luego baja a las ménsulas —que es donde está lo bueno y donde nadie mira—, y deja los retratos para el final, escogiendo cuatro o cinco en vez de intentarlos todos.

¿Qué curiosidad esconde la Capilla de Santa Catalina?

Que la galería de obispos empieza por alguien que nunca lo fue. El primer retrato de la serie es el del apóstol Santiago, al que la tradición local consideraba el primer obispo de la diócesis. No hay ningún documento que lo sostenga, pero ahí está, abriendo la lista.

Y hay más. Los cuadros se pintaron entre 1571 y 1579, es decir, de golpe y en menos de una década. Eso significa que los pintores no tenían ni idea de qué cara tenía la mayoría de aquellos hombres, muertos siglos antes: se los inventaron. La propia catedral reconoce que el conjunto es de calidad muy desigual, lo cual, visto así, tiene bastante sentido.

¿Por qué hay escenas de caza y caballeros en la Capilla de Santa Catalina?

Porque la sala no nació como espacio devocional, sino como sala de reuniones, y eso se nota en la decoración. Las ménsulas que sostienen las columnas están talladas con caballeros, cacerías, escenas de amor y de vasallaje: repertorio profano en pleno siglo XIV.

Para el visitante actual es un chollo, porque esas tallas documentan cómo vestían, cómo iban armados y cómo se comportaban los caballeros castellanos del momento. Merecen más atención de la que reciben: casi todo el mundo entra, levanta la vista hacia los cuadros y se marcha sin haber mirado a metro y medio del suelo.

¿Era la Capilla de Santa Catalina la sala capitular de la catedral?

Sí, y durante casi tres siglos. La mandó construir el obispo Gonzalo de Hinojosa en el primer tercio del siglo XIV, y funcionó como sala capitular hasta 1596: aquí se reunía el Cabildo para gobernar la catedral.

Pero hay un dato que se cuenta poco y que la hace más interesante todavía: también acogió sesiones importantes del Concejo de la ciudad. Es decir, no solo se decidía aquí sobre el templo, sino sobre Burgos. Esta sala fue, durante un tiempo, uno de los centros de poder de la ciudad.

Ya en el siglo XVIII, con el arzobispo Manuel Francisco de Navarrete, la capilla se reformó por completo —cajonería, retablos y pavimento nuevos— y cambió de función. De esa reforma viene buena parte de lo que hoy se ve a la altura de los ojos.

* Contenido elaborado con ayuda de inteligencia artificial y revisado por nuestro equipo antes de su publicación.

Datos de la ruta

  • Perfil: Todos

La Capilla de Santa Catalina de la catedral de Burgos es la antigua sala capitular del templo, edificada en el primer tercio del siglo XIV por iniciativa del obispo Gonzalo de Hinojosa y situada en las dependencias anejas al claustro. De planta única cubierta por bóveda estrellada de ocho puntas, constituye, según la bibliografía especializada, una obra sobresaliente en el panorama arquitectónico castellano de su tiempo. Fue sede de las reuniones del Cabildo hasta finales del siglo XVI y acogió también sesiones del Concejo de la ciudad. Hoy alberga una galería de retratos de los obispos de las diócesis de Oca y de Burgos, cajonería barroca y piezas destacadas del Archivo catedralicio.

Historia y cronología

La construcción de la capilla responde a la necesidad de dotar a la catedral de una sala capitular propia, es decir, del espacio institucional donde el Cabildo celebra sus sesiones y adopta sus acuerdos. Su promotor es el obispo Gonzalo de Hinojosa, que ocupó la sede burgalesa en el primer tercio del siglo XIV.

Debe precisarse un extremo de titulación que las fuentes tratan con imprecisión: en 1316 Burgos era todavía sede episcopal y no archidiócesis, condición que no alcanzaría hasta el último tercio del siglo XVI. Las referencias que denominan arzobispo a Gonzalo de Hinojosa incurren, por tanto, en un anacronismo.

La secuencia documentada es la siguiente:

  • 1316: construcción de la capilla por orden del obispo Gonzalo de Hinojosa. Otras referencias se limitan a situarla en el primer tercio del siglo XIV.
  • Segunda mitad del siglo XIV: cronología que la investigación más reciente propone para el programa escultórico interior, posterior por tanto a la fábrica.
  • Hasta finales del siglo XVI: la sala funciona como sala capitular. Las fuentes discrepan sobre el año exacto del cese de esa función, que sitúan en 1586 o en 1596.
  • Primer tercio del siglo XVIII: reforma integral promovida por el arzobispo Manuel Francisco de Navarrete y Ladrón de Guevara, con dirección atribuida a fray Pedro Martínez. Comprende cajonería, retablos y pavimento, y supone el cambio de función del recinto, que pasa a servir como sacristía.

El dato de mayor relieve institucional, y el que suele omitirse, es que la sala no fue únicamente un órgano de gobierno eclesiástico. La documentación recoge que acogió asimismo sesiones importantes del Concejo de la ciudad de Burgos, circunstancia que la convierte en un escenario de la historia municipal además de la capitular.

La portada

El acceso se resuelve mediante una portada de arco ojival cuyo tímpano acoge un relieve policromado del Descendimiento. El dintel y las jambas incorporan ornamentación heráldica a base de castillos y leones, emblemas de la Corona de Castilla y León.

La presencia de heráldica regia en el acceso a una sala capitular no es ornamental sin más: subraya la dimensión institucional del recinto y su vinculación con el poder civil, coherente con el uso que también le dio el Concejo de la ciudad.

El espacio y el sistema de cubrición

La sala se cubre con una bóveda estrellada de ocho puntas, solución de nervadura característica del gótico castellano avanzado. Los nervios arrancan de pilares fasciculados —haces de columnillas adosadas— que rematan en encapitelados policromados.

Las descripciones disponibles coinciden en el número ocho como módulo organizador del espacio: ocho puntas en la estrella de la bóveda, ocho grandes arcos y ocho ménsulas sobre las que descansan las columnas adosadas a los muros. Esa regularidad octogonal articula la totalidad del recinto.

No se han localizado dimensiones publicadas de la sala —superficie, altura de la bóveda, luz entre muros—, laguna que se repite en la práctica totalidad de los espacios de la catedral.

El programa escultórico de las ménsulas

El elemento de mayor interés de la capilla, y el menos atendido por el visitante, es el conjunto de ocho grandes ménsulas que sostienen las columnas adosadas a los muros. Ha sido objeto de un estudio monográfico de Carlos Polanco Melero, de la Universidad de Burgos, publicado en la revista Ars Bilduma, que lo data en la segunda mitad del siglo XIV y lo califica de rico programa escultórico.

Lo singular del conjunto es su carácter profano. Los temas documentados son:

  • Caballeros, con representación de su equipo y armamento.
  • Escenas de caza.
  • Escenas de amor.
  • Escenas de vasallaje.

La presencia de este repertorio en un espacio catedralicio se explica por la naturaleza institucional y no devocional de la sala: una sala capitular es un órgano de gobierno, y su decoración podía acoger la representación del orden social y de los vínculos de fidelidad propios de la sociedad feudal. El conjunto posee, en consecuencia, valor documental sobre armamento, indumentaria y costumbres de la caballería castellana del siglo XIV.

El estudio citado advierte que la decoración escultórica exterior de la capilla queda pendiente de tratamiento en un trabajo posterior, de modo que el conocimiento del conjunto está todavía incompleto.

La galería de retratos episcopales

Los muros de la capilla albergan una galería de retratos de los obispos y arzobispos de las diócesis de Oca y de Burgos, concebida como relación visual continuada de la sucesión episcopal. La serie se inicia con el apóstol Santiago, a quien la tradición local atribuía la condición de primer obispo de la sede, extremo que carece de respaldo documental.

Sobre la autoría, el número y la cronología de la serie las fuentes ofrecen versiones incompatibles que deben consignarse sin resolverlas:

  • Versión A: ciento treinta y tres cuadros, pintados entre 1571 y 1579, sin atribución de autor.
  • Versión B: alrededor de ciento doce retratos, obra del pintor Nicolás Antonio de la Cuadra, ejecutados entre 1712 y 1714 por encargo del arzobispo Navarrete.

La divergencia no es menor: separa las dos versiones casi siglo y medio, además del número de piezas y de la existencia o no de autor conocido. La segunda versión presenta la ventaja de resultar coherente con la reforma dieciochesca del mismo arzobispo Navarrete, documentada de forma independiente, pero no se ha podido determinar cuál de las dos es la correcta.

Ambas fuentes coinciden, en cambio, en dos apreciaciones sustantivas: que el conjunto es de calidad muy desigual y que buena parte de las efigies fueron inventadas, al carecer los pintores de cualquier referencia fisonómica de prelados fallecidos siglos antes. Se trata, por tanto, de una serie iconográfica de valor documental limitado en lo retratístico pero significativa como manifestación de la construcción de la memoria institucional de la diócesis.

Dentro del conjunto se individualiza el retrato del arzobispo Francisco Manso de Zúñiga, atribuido a Mateo Cerezo, pintor barroco nacido en Burgos y una de las figuras destacadas de la escuela española del siglo XVII.

Mobiliario y piezas custodiadas

El mobiliario procede en su mayor parte de la reforma del siglo XVIII y comprende cajonería, retablos y pavimento. La cajonería se describe como barroca y labrada en madera de peral, elección poco frecuente y de alta calidad. El retablo central acoge la imagen de la titular, Santa Catalina.

La capilla funciona además como espacio de exhibición de piezas señaladas del patrimonio catedralicio. Entre las documentadas figuran:

  • La Virgen de Oca, talla del siglo XIV.
  • La carta de arras del Cid, documento del Archivo catedralicio relativo a Rodrigo Díaz de Vivar.
  • El documento fundacional del Infantado de Covarrubias.
  • La Biblia de Cardeña.

La presencia de la carta de arras convierte esta capilla en un punto de interés que excede lo estrictamente catedralicio, al tratarse de una de las piezas documentales de referencia para la biografía del Cid y, por extensión, para los itinerarios culturales vinculados a su figura. No se ha podido confirmar si las piezas citadas se exhiben de forma permanente o si su presentación es rotatoria, extremo relevante que conviene verificar antes de darlo por seguro.

Discrepancias en la documentación

Esta capilla presenta un número de divergencias documentales superior al habitual, que se consignan sin resolverlas.

  • Galería de retratos: 133 cuadros de 1571 a 1579 frente a unos 112 de Nicolás Antonio de la Cuadra, de 1712 a 1714. Es la discrepancia de mayor calado.
  • Fin del uso como sala capitular: 1586 según unas fuentes, 1596 según otras.
  • Fecha de construcción: 1316 en unas referencias, primer tercio del siglo XIV sin mayor precisión en otras.
  • Cronología de la escultura: la fábrica se data en el primer tercio del siglo XIV, mientras que el estudio monográfico sitúa el programa de las ménsulas en la segunda mitad de esa centuria.
  • Titulación del promotor: Gonzalo de Hinojosa aparece como obispo y como arzobispo. Lo segundo es anacrónico para la fecha.
  • Nombre del director de la reforma dieciochesca: consta como fray Pedro Martínez y, en otra referencia, como fray Pedro Martínez de Cardeña.

Protección patrimonial y régimen de acceso

La capilla carece de declaración patrimonial individualizada y su protección deriva de su condición de elemento integrante de la catedral de Santa María de Burgos, inscrita en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1984 con el número de referencia 316 y bajo los criterios (ii), (iv) y (vi).

Se localiza en las dependencias anejas al claustro y forma parte del recorrido general de visita del templo, sin acceso ni entrada independientes. Esta ficha no recoge horarios, tarifas ni condiciones de acceso.

En cuanto al estado de la documentación, el balance es desigual. El programa escultórico cuenta con un estudio universitario monográfico reciente, lo que lo sitúa entre los elementos mejor investigados de la catedral. En cambio, la galería de retratos presenta una contradicción de fondo sin resolver entre las fuentes disponibles, y no se han localizado dimensiones publicadas, inventario de los retratos, identificación individual de las ocho ménsulas ni restauraciones documentadas con fecha, alcance y responsable.

* Contenido elaborado con ayuda de inteligencia artificial y revisado por nuestro equipo antes de su publicación.

Datos de la ruta

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BELLA BURGARTIS | Capítulo XV : La Capilla de Santa Catalina

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Capillas del Claustro Alto - VIII Centenario de la Catedral de Burgos

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Claustro Alto (Portada de acceso a la Capilla de Santa Catalina)IA
Claustro Alto (Portada de acceso a la Capilla de Santa Catalina)
Detalle de tímpano gótico policromado con figuras en relieve del Descendimiento de Cristo y friso heráldico inferiorIA
Detalle de tímpano gótico policromado con figuras en relieve del Descendimiento de Cristo y friso heráldico inferior
Paredes de la capilla gótica con hileras ordenadas de retratos pictóricos de prelados burgaleses y retablo de maderaIA
Paredes de la capilla gótica con hileras ordenadas de retratos pictóricos de prelados burgaleses y retablo de madera
Remate superior del retablo de madera tallada de Santa Catalina enmarcado por pinturas episcopalesIA
Remate superior del retablo de madera tallada de Santa Catalina enmarcado por pinturas episcopales
Gran retablo barroco de madera vista con columnas salomónicas y la imagen central de san JerónimoIA
Gran retablo barroco de madera vista con columnas salomónicas y la imagen central de san Jerónimo
Escultura gótica policromada de la Virgen de Oca con el Niño junto a los relieves de madera tallada del retabloIA
Escultura gótica policromada de la Virgen de Oca con el Niño junto a los relieves de madera tallada del retablo

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