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Escultura de Los Dulzaineros

Escultura de Los Dulzaineros de Burgos vista de frente, el dulzainero y el tamborilero
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Dos hombres caminan embozados en sus capas, con sombrero y cara de ir a lo suyo: uno toca y el otro redobla. Son Los Dulzaineros, dos bronces de tamaño natural plantados a ras de suelo en la calle San Lesmes, contra un paño de piedra antigua. No hay pedestal ni valla: están a tu altura, y por eso funcionan.

Su título real es otro y lo dice mejor: «Dulzainero y Tamborilero». Porque, aunque todo el mundo los llame en plural, solo uno de los dos toca la dulzaina.

Lo imprescindible: ¿Qué no te puedes perder?

Son dos figuras y parecen sencillas, pero el escultor se ha recreado en los detalles de oficio. Cuatro cosas que conviene mirar de cerca:

  • Las manos del dulzainero: están colocadas sobre los agujeros del instrumento con la postura exacta de quien sabe tocar, y la embocadura metida entre los labios. No es un músico decorativo: es alguien tocando.
  • La caja y los palillos: el otro lleva el tambor colgado a la cintura y un palillo en cada mano, en pleno redoble. Fíjate en el parche y en los aros, que están reproducidos uno a uno.
  • Las capas: las dos son capas castellanas con esclavina, y cada una está resuelta de forma distinta. El dulzainero la lleva abierta, porque necesita los brazos; el tamborilero va embozado, con la tela recogida en pliegues enormes. Es el mejor trabajo de la pieza.
  • La capucha colgando: por detrás, de la esclavina cuelga una capucha que no se ve de frente. Hay que rodearlos, como siempre.

¿Cuánto tiempo se necesita para ver la Escultura de Los Dulzaineros?

Cinco minutos, dando la vuelta entera. Es una parada de paso, no una visita: están en un rincón pavimentado al que se llega andando y del que se sale enseguida.

Lo que sí merece la pena es acercarse a mirar las manos y el tambor en vez de hacer la foto general y seguir. Ahí es donde está el trabajo.

¿Por qué se llaman Los Dulzaineros si solo uno toca la dulzaina?

Porque el nombre popular ha ganado al oficial, que es lo que suele pasar. El título de la obra es «Dulzainero y Tamborilero», y es el correcto: uno toca la dulzaina y el otro, la caja o tamboril.

Pero en Castilla la pareja es inseparable —no hay dulzaina sin tambor que le marque el paso— y la gente acabó llamando «los dulzaineros» al conjunto, al grupo, a los dos. Es un plural de oficio, no de instrumento.

Así que si alguien te corrige, tiene razón a medias: el nombre popular es impreciso y a la vez es el que describe mejor lo que representan, que no son dos solistas sino una pareja que va junta a todas partes.

¿Qué es la dulzaina y por qué tiene un monumento en Burgos?

La dulzaina es un instrumento de viento de lengüeta doble, parecido a una chirimía: sonido potente, agudo y pensado para la calle, no para un salón. Con la caja al lado forma el dúo que ha puesto música a las fiestas de Castilla durante siglos.

En Burgos eso no es folclore de museo: es la música que acompaña a los gigantones y a los gigantillos cuando salen a bailar en el Corpus, el Curpillos, San Lesmes y San Pedro. Si has visto alguna vez las figuras girando por las calles, esta es la música que sonaba.

Y por eso la escultura no homenajea a dos personas concretas, sino a todos los que han tocado la dulzaina, a los mayores que dejaron el instrumento en herencia y a los que siguen tocándolo hoy.

¿Qué curiosidad esconde la Escultura de Los Dulzaineros?

Que los músicos y los bailarines están en la misma calle, a unos cien metros, y casi nadie los relaciona.

A un minuto andando por San Lesmes está la Escultura de Los Gigantillos, la pareja de bronce que retrata a las figuras de las fiestas. Y aquí, al otro extremo, están los músicos que las hacen bailar. Mismo programa de esculturas, mismo escultor, misma calle: la banda sonora y el baile, separados por cien metros de acera.

No sabemos si fue intención del encargo o casualidad, y no nos lo vamos a inventar. Pero el paseo de una a otra es la mejor manera de verlas, y en ese orden: primero los músicos, luego los que bailan.

¿Quién hizo la Escultura de Los Dulzaineros?

El escultor Teodoro Antonio Ruiz Ruiz, nacido en Olmos de Atapuerca, en la provincia de Burgos, en 1952. La obra es de 2009 y está fundida en bronce.

Forma parte del conjunto de esculturas de bronce que Burgos fue repartiendo por el centro entre 2009 y 2010, todas con el mismo criterio: figuras de oficio o de costumbre, a tamaño natural y a pie de calle, sin pedestal que las separe del viandante. El herrero, los abuelos sentados, el lector de prensa, la castañera, los gigantillos y estos dos músicos son de esa misma familia.

* Contenido elaborado con ayuda de inteligencia artificial y revisado por nuestro equipo antes de su publicación.

Enlaces

  • Mapa IGNInstituto Geográfico Nacional
    Nombre oficial a buscar: Monumento a los Dulzaineros
  • Monumento a los Dulzaineros

La Escultura de Los Dulzaineros, cuyo título es «Dulzainero y Tamborilero», es un grupo escultórico figurativo contemporáneo formado por dos piezas exentas de bronce a tamaño natural, dispuestas a ras de pavimento y sin pedestal en la calle de San Lesmes, en Burgos. Es obra del escultor Teodoro Antonio Ruiz Ruiz y está fechada en 2009. Se integra en el programa municipal de bronces figurativos incorporados al espacio público del centro de la ciudad entre 2009 y 2010, cuyo rasgo común es la representación de figuras anónimas de oficio o de costumbre. Su asunto es el dúo instrumental tradicional castellano de dulzaina y caja, y funciona como homenaje colectivo al oficio de dulzainero.

Autoría y datación

El autor es Teodoro Antonio Ruiz Ruiz, escultor nacido en Olmos de Atapuerca, provincia de Burgos, en 1952. La obra se data en 2009 y está ejecutada en bronce.

Este extremo tiene una relevancia que excede a la propia pieza. Dentro del programa municipal de bronces, la autoría de la mayoría de las obras no está documentada en fuente oficial, y el nombre del escultor circulaba hasta ahora en forma abreviada, «Teodoro Ruiz», procedente de repertorios fotográficos. Esta es la primera pieza del conjunto para la que se ha localizado el nombre completo del autor, con lugar y año de nacimiento, en una fuente especializada.

De ello se derivan dos consecuencias documentales que conviene separar con precisión:

  • Queda establecido que Teodoro Antonio Ruiz Ruiz es autor de al menos una obra del programa, con fecha y material.
  • No queda establecida por ello la autoría de las restantes piezas del conjunto. Que el mismo escultor firme una obra del mismo programa, en la misma calle y en el año inmediatamente anterior, refuerza las atribuciones existentes, pero no las convierte en dato. Esa distinción se mantiene expresamente.

No consta el promotor de esta pieza concreta: no se ha localizado si fue encargo municipal directo, donación de una entidad o resultado de una iniciativa asociativa. No se formula hipótesis al respecto. Tampoco constan el taller de fundición, la técnica de fundición empleada, las dimensiones exactas, el peso ni el coste.

Inserción en el programa municipal de bronces

La obra pertenece al conjunto de esculturas figurativas de bronce que el Ayuntamiento fue incorporando al espacio público del centro de Burgos entre 2009 y 2010. Las piezas identificadas hasta la fecha por este portal son:

  • Homenaje a nuestros mayores, los Abuelos sentados, calle Laín Calvo, noviembre de 2009. Autor documentado: Ángel Gil Cuevas.
  • Estatua del Herrero, calle San Lorenzo, 2009.
  • Dulzainero y Tamborilero, calle San Lesmes, 2009. Autor: Teodoro Antonio Ruiz Ruiz.
  • El lector de prensa, calle Sombrerería, febrero de 2010.
  • Los Gigantillos, calle San Lesmes, 2010, atribuidos a Teodoro Ruiz.
  • Guardia Municipal, plaza de Vega, 2010.
  • La Castañera, paseo del Espolón.

El criterio formal compartido por todo el programa es constante y comprobable en esta pieza: figura anónima de oficio o costumbre, escala natural, apoyo directo sobre el pavimento sin pedestal, zócalo ni vallado. La consecuencia no es solo estética sino de relación: el conjunto establece una escala de encuentro y no de monumento, de modo que el contacto físico del público forma parte de su funcionamiento previsto.

Debe anotarse una coincidencia temática dentro del programa, con la cautela que exige. Los Gigantillos y estos dos músicos se sitúan en la misma calle y a unos 95 metros de distancia, medidos sobre coordenadas. Dulzaina y caja son precisamente la música que acompaña a los gigantillos y gigantones en sus salidas. No consta que esa correspondencia fuera intención declarada del encargo, y se consigna como observación.

Descripción formal

La descripción que sigue procede de observación directa y se consigna como lectura de la obra, no como ficha técnica del autor.

El grupo lo componen dos figuras masculinas exentas e independientes, de tamaño natural, representadas en marcha y con una ligera separación entre sí. Ambas comparten indumentaria y tratamiento, y se diferencian por el instrumento y por la disposición de la capa.

Figura del dulzainero:

  • Dulzaina sostenida con las dos manos, con los dedos dispuestos sobre los orificios y la embocadura entre los labios, en actitud de ejecución.
  • Capa abierta, echada hacia atrás, que deja libres los brazos: solución funcional coherente con el gesto de tocar.
  • Bajo la capa, chaqueta y chaleco abotonado, con los botones modelados uno a uno.

Figura del tamborilero:

  • Caja colgada a la cintura mediante correa, con parche, aros y tensores diferenciados.
  • Dos palillos, uno en cada mano, en posición de redoble.
  • Capa embozada, recogida sobre el pecho y resuelta en pliegues de gran desarrollo, que constituyen el pasaje de mayor calidad plástica del conjunto.

Elementos comunes a las dos figuras:

  • Sombrero flexible de ala, de copa abollada.
  • Capa castellana con esclavina —la pieza corta que cubre los hombros sobre la capa larga—, con capucha colgando por la espalda, visible solo desde el reverso.
  • Calzado y pantalón modelados con el mismo grado de detalle.

El tratamiento de superficie es de textura rugosa y muy marcada en toda la indumentaria, frente a un acabado más liso en rostros y manos. La pátina es oscura, con zonas verdosas concentradas en los bajos de las capas y en el calzado, patrón coherente con la humedad ascendente propia de una pieza apoyada directamente sobre el pavimento. Los palillos presentan un acabado claro y brillante, distinto del resto, compatible con una reposición en material diferente; el extremo no está confirmado.

Iconografía del oficio: la dulzaina y la caja

La obra no representa a personas identificables sino a un oficio musical concreto, lo que exige precisar sus términos.

La dulzaina es un instrumento de viento de lengüeta doble —dos láminas que vibran una contra otra al soplar, el mismo principio del oboe—, emparentado con la chirimía. Su sonido, potente y agudo, está concebido para interpretación al aire libre, no para espacio cerrado.

La caja, también llamada tamboril o redoblante según el ámbito, es el tambor que acompaña a la dulzaina marcando el pulso. El dúo formado por ambos instrumentos constituye la formación tradicional castellana para la música de calle y de fiesta, hasta el punto de que la pareja es indisociable en el uso.

En el caso burgalés, esa formación tiene una función festiva documentada y vigente: es la música que acompaña a los gigantones y gigantillos en sus salidas del Corpus y su víspera, el Curpillos, San Lesmes y San Pedro y San Pablo.

Sobre el arraigo histórico del oficio en la ciudad debe consignarse una referencia bibliográfica localizada y no consultada en su contenido: existe un estudio publicado bajo el título «Dulzaineros y redoblantes en el Archivo Municipal de Burgos en los siglos XIX y XX». Su mera existencia acredita dos extremos de interés: que el oficio está documentado en el archivo municipal para ese periodo, lo que implica relación contractual o institucional con el Concejo, y que «redoblante» es el término empleado localmente para el ejecutante de la caja. El contenido del estudio no se ha consultado y no se le atribuye ningún dato concreto.

El sentido declarado de la obra, según la documentación divulgativa consultada, es el de homenaje a quienes han tocado la dulzaina, a los mayores que legaron el instrumento y a quienes continúan la práctica. Se trata, por tanto, de un monumento al oficio y a su transmisión generacional, no a intérpretes determinados.

Denominación: nombre popular y título de la obra

La pieza circula bajo tres denominaciones distintas que conviene ordenar:

  • «Dulzainero y Tamborilero»: título de la obra, recogido por los repertorios especializados.
  • Los Dulzaineros: denominación popular, la empleada por la cartografía de uso común.
  • Monumento a los Dulzaineros: variante de la anterior.

El plural de la denominación popular es técnicamente impreciso: de las dos figuras, solo una ejecuta la dulzaina; la otra es tamborilero. La imprecisión tiene explicación y no es un error: en el uso castellano la pareja instrumental es indisociable y el plural designa al grupo y al oficio, no a los instrumentos. El título de la obra es el que describe la realidad con exactitud.

Se descarta la forma «monumento» por razones objetivas: la pieza carece de pedestal, zócalo y cualquier elemento de realce, y responde al criterio de escala de interlocución propio del programa de bronces. La denominación adoptada por este portal es Escultura de Los Dulzaineros, por coherencia con el resto del conjunto y con el uso real.

Emplazamiento, titularidad y conservación

Las dos piezas se sitúan en un rincón pavimentado de la calle de San Lesmes, sobre losa de piedra clara atravesada por una banda de ladrillo rojo que discurre entre ambas figuras y que forma parte del diseño del pavimento. El espacio cuenta con arbolado de porte fastigiado —un ciprés— y linda con edificación contemporánea.

El fondo de la composición lo constituye un paño alto de mampostería irregular con ripios y vegetación en las juntas, sin revestir. No se ha podido determinar la naturaleza de ese muro. Su posición, inmediata al Arco de San Juan, y su fábrica resultan compatibles con un lienzo del recinto amurallado: el Plan Director de la Muralla de Burgos sitúa en ese entorno el lienzo L18 y la torre T9, con el arco tabicado, identificados como la cuarta de sus seis actuaciones prioritarias. Esa compatibilidad no equivale a identificación: por el mismo sector discurren también cercas de recinto de otras propiedades históricas, y la atribución de un paño no codificado requiere comprobación documental o arqueológica. El extremo queda declarado como laguna.

Se trata de un bien situado en la vía pública, de acceso libre y permanente, sin restricción horaria ni elemento de cierre. No consta figura de protección patrimonial específica sobre la obra, situación ordinaria en la estatuaria urbana contemporánea, ni intervenciones de restauración documentadas desde su instalación.

La principal servidumbre de conservación es la alteración diferencial de la pátina por intemperie y contacto, que en este tipo de obras se considera parte de su vida útil y no un deterioro. No se ha localizado cartela, placa ni señalización identificativa al pie del conjunto; en otra pieza del mismo programa la única señalización existente resultó ser un código QR embutido en el pavimento, circunstancia que conviene verificar también aquí.

Lagunas documentales declaradas

  • Promotor de la obra y naturaleza del encargo.
  • Dimensiones, peso, taller de fundición y coste.
  • Fecha exacta de instalación o inauguración, frente al año de ejecución.
  • Naturaleza del muro de fondo: lienzo de muralla o cerca de recinto.
  • Existencia de cartela, placa o código identificativo al pie.
  • Material de los palillos, de acabado distinto al del resto de la obra.
  • Contenido del estudio sobre dulzaineros y redoblantes en el Archivo Municipal, localizado pero no consultado.
  • Existencia de intención temática en la proximidad entre esta obra y la de los Gigantillos.

* Contenido elaborado con ayuda de inteligencia artificial y revisado por nuestro equipo antes de su publicación.

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  • Monumento a los Dulzaineros

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Escultura de Los Dulzaineros, Burgos: la música de los Gigantillos

Escultura de Los Dulzaineros, Burgos: la música de los Gigantillos

YouTubeCanal de YouTube: iBurgos - Viajes y Turismo en Burgos
Publicado el 13/10/2026
Calidad: HD
Subtítulos: no
Idioma: ZXX
Duración: 0:55
Escultura de Los Dulzaineros en Burgos ante el muro de piedra de la calle San Lesmes
Escultura de Los Dulzaineros en Burgos ante el muro de piedra de la calle San Lesmes
El tamborilero de la Escultura de Los Dulzaineros de Burgos con la caja y los palillos
El tamborilero de la Escultura de Los Dulzaineros de Burgos con la caja y los palillos
El dulzainero de la Escultura de Los Dulzaineros de Burgos tocando con las dos manos
El dulzainero de la Escultura de Los Dulzaineros de Burgos tocando con las dos manos
Capas con esclavina y sombreros en la Escultura de Los Dulzaineros de Burgos
Capas con esclavina y sombreros en la Escultura de Los Dulzaineros de Burgos
Detalle de la dulzaina y las manos en la Escultura de Los Dulzaineros de Burgos
Detalle de la dulzaina y las manos en la Escultura de Los Dulzaineros de Burgos

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