
Portada de la Coronería o de los Apóstoles

Portada de la Coronería o de los Apóstoles
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Registrarme gratisYa tengo cuenta, iniciar sesiónLa Portada de la Coronería es la puerta más severa y probablemente la más impresionante de la Catedral de Burgos, y casi nadie se para delante de ella. Está en el costado norte, en la calle que sube hacia Fernán González, y presenta en piedra un Juicio Final completo del siglo XIII: Cristo mostrando sus llagas, san Miguel pesando las almas, los salvados a un lado y los condenados arrastrados al infierno al otro. Debajo, las doce figuras monumentales de los Apóstoles, que son las que le dan su segundo nombre.
Lo imprescindible: ¿Qué no te puedes perder?
Esta portada se lee de arriba abajo, como un cómic en piedra. Si sabes el orden, en cinco minutos la entiendes entera.
- El tímpano: Cristo Juez: la imagen que preside todo. Cristo sentado, mostrando las llagas de las manos, los pies y el costado, con la Virgen y san Juan arrodillados a los lados en actitud de súplica. Es el momento exacto en que se decide el destino de todos.
- La Puerta del Paraíso y la balanza: justo debajo, la escena del juicio. San Miguel pesa las almas con una balanza. A un lado, los que se salvan; al otro, los que no. Es la parte más baja y por tanto la más fácil de ver con detalle.
- Los Doce Apóstoles: a izquierda y derecha de la puerta, doce esculturas de tamaño monumental y talla sobria, bajo doseletes y sobre una arquería ciega. Son las que dan nombre a la portada y las que mejor se aprecian desde la acera.
- La triple arquivolta: las tres bandas curvas que enmarcan el tímpano no son decoración. Llevan cortejos de serafines y ángeles y, lo más llamativo, escenas de los muertos resucitando y saliendo de sus sepulcros. Hay que mirarlas con zoom.
- La cicatriz del siglo XVII: el marco rectangular de piedra que rodea la puerta de madera desentona con todo lo demás, y es a propósito. Es una reforma muy posterior, y conviene fijarse porque ahí está la historia que cuento más abajo.
¿Se puede entrar por la Portada de la Coronería?
No. Es una puerta cerrada al público y no es el acceso de visita a la Catedral, que se hace por otro lado. Lo que tienes delante es fachada: se ve, se fotografía y se disfruta desde la calle, sin pagar ni pedir nada.
Dicho esto, merece saber qué hay al otro lado, porque es de lo mejor del templo: esta puerta da directamente a la Escalera Dorada, la escalera que Diego de Siloé levantó en el siglo XVI para salvar el enorme desnivel entre esta puerta y el suelo de las naves. Es decir, que al cruzarla no entrabas a la catedral: entrabas por arriba y tenías que bajar.
¿Cuánto tiempo se necesita para ver la Portada de la Coronería?
Quince minutos, y se van rápido. Es una portada para mirar por capas: primero de lejos, desde la acera de enfrente, para abarcarla entera y entender la composición; luego de cerca, pegado a la barandilla, para los Apóstoles; y finalmente con el zoom del móvil para el tímpano y las arquivoltas, que están altos y tienen un nivel de detalle que a simple vista se pierde. Es de los sitios donde el teleobjetivo del teléfono cambia por completo la visita.
¿Qué se está juzgando en la Portada de la Coronería?
El Juicio Final, y con nombres propios. La escena de la balanza se lee a los dos lados de san Miguel y no es abstracta: entre los salvados están identificados Fernando III el Santo y su esposa Beatriz de Suabia, los monarcas bajo cuyo reinado se empezó a construir la catedral. Les acompañan unos clérigos en los que se ha querido ver a san Francisco y santo Domingo.
Al otro lado está el reverso, y es bastante más gráfico: los condenados, arrastrados violentamente por los demonios hacia el infierno. No hay ambigüedad posible en la lectura, y esa era justamente la idea.
Conviene detenerse un segundo en lo que esto significa. Los reyes que pagaban la obra se hicieron esculpir entre los que se salvan, en la puerta por la que todo el mundo pasaba. No es solo arte religioso: es también una declaración política tallada en piedra a mediados del siglo XIII.
¿Qué curiosidad esconde la Portada de la Coronería?
Que le falta una pieza, y la pieza ha aparecido.
La portada original tenía un parteluz, esa columna central que parte el vano en dos y que en las grandes puertas góticas suele llevar una figura importante. A comienzos del siglo XVII alguien decidió reformar el arco de acceso y lo hizo desaparecer, dejando el marco rectangular tan poco agraciado que todavía se ve. Durante siglos el parteluz fue solo una ausencia que los estudiosos daban por perdida.
Y entonces, en unas excavaciones arqueológicas recientes, apareció su base. Es decir: el arranque de la columna desaparecida hace cuatrocientos años sigue ahí, enterrado bajo el suelo de la propia portada.
Así que cuando mires ese marco cuadrado que rompe la armonía de todo lo demás, sabes dos cosas que casi nadie sabe: que ahí hubo una columna, y que todavía queda parte de ella.
¿Por qué la Portada de la Coronería tiene dos nombres?
Porque uno viene de lo que se ve y el otro de dónde está.
De los Apóstoles es el nombre fácil: lo toma de las doce esculturas monumentales que flanquean la puerta, y es el que usa casi todo el mundo cuando la describe.
De la Coronería viene del callejero. La Coronería era el nombre de este tramo de calle, el segundo de lo que hoy es la calle Fernán González, que iba desde el final de la calle San Llorente hasta la iglesia de San Nicolás. En los documentos antiguos aparece también como calle de la Correría y como calle de la Petenería, así que el topónimo bailaba bastante. De dónde viene exactamente la palabra Coronería no está establecido en las fuentes consultadas, y no conviene inventárselo: lo honesto es decir que la puerta se llama como se llamaba la calle.
¿Cuál es el mejor momento para ver la Portada de la Coronería?
Con cielo cubierto, aunque suene raro. Esta portada mira al norte, lo que significa que prácticamente nunca recibe sol de frente: pasa el año entero en luz indirecta. Eso tiene una cara buena y una mala.
La buena es que la luz difusa de un día nublado es exactamente la que mejor le va: entra plana, no genera sombras duras y permite leer a la vez el tímpano, las arquivoltas y los Apóstoles, que están a alturas muy distintas. Con sol fuerte, el contraste entre la parte alta iluminada y el fondo de la portada en sombra hace imposible una buena foto del conjunto.
La mala es que esa misma orientación la mantiene siempre en penumbra, así que conviene llevar el móvil con buena estabilización o apoyarse en la barandilla. Y una ventaja que no es menor: al estar en el costado norte, aquí casi nunca hay nadie, mientras que la fachada principal está llena. Es la portada de la Catedral que puedes mirar con calma.
* Contenido elaborado con ayuda de inteligencia artificial y revisado por nuestro equipo antes de su publicación.
Datos de la ruta
- Perfil: Todos
La Portada de la Coronería, también denominada Portada de los Apóstoles, es la portada gótica del brazo norte del crucero de la Catedral de Santa María de Burgos, construida en los años centrales del siglo XIII. Constituye, junto con la del Sarmental, la del Santa María de la fachada principal y la de la Pellejería, una de las cuatro portadas principales del templo, y es la segunda en orden de construcción, inmediatamente posterior a la del Sarmental. Su programa iconográfico desarrolla un Juicio Final completo, y su denominación alternativa procede de las doce esculturas monumentales del Apostolado dispuestas en las jambas.
Cronología, autoría y filiación artística
Las fuentes sitúan el inicio de las obras hacia 1245 y documentan su conclusión en 1257, cronología coherente con la descripción oficial municipal, que la fecha en «los años centrales del siglo XIII». La portada se levanta por tanto en la primera gran campaña constructiva de la catedral, iniciada en 1221.
La autoría permanece debatida y debe exponerse como tal:
- Una línea de atribución la asigna a un maestro anónimo convencionalmente denominado «de la Coronería», formado en talleres franceses.
- Otra propone la intervención del Maestro Enrique, artífice de origen francés documentado en Burgos desde 1261. Esta segunda atribución está más cuestionada, entre otras razones por la propia cronología: la documentación de Enrique en Burgos es posterior a la fecha de conclusión de la portada.
Un dato técnico apoya la hipótesis de trabajo simultáneo de varios talleres: la calidad de ejecución del Apostolado es desigual, con diferencias apreciables de técnica entre grupos de figuras, lo que sugiere manos distintas trabajando a la vez bajo una dirección común.
En cuanto a la filiación, la portada remite al gótico francés y, de forma específica, se ha señalado la influencia de la catedral de Chartres en la disposición del Apostolado: seis apóstoles a cada lado del vano, bajo dosel, sobre una arquería ciega.
Programa iconográfico
La portada despliega un Juicio Final articulado en registros superpuestos, de lectura ascendente y de izquierda a derecha, concebido para ser comprendido por un público mayoritariamente iletrado.
El tímpano aloja en su parte superior una Déesis: Cristo Juez sentado en majestad, mostrando las llagas del costado, las manos y los pies como signos de la Pasión salvadora, flanqueado por la Virgen y san Juan en actitud orante e intercesora. Sobre ellos y en los extremos se disponen ángeles portando los elementos de la Pasión, entre los que se identifican la cruz y la corona de espinas.
En el registro inferior, denominado en la señalización municipal Puerta del Paraíso y situado técnicamente en el dintel, se desarrolla la psicostasis: san Miguel pesando las almas con la balanza. A un lado se disponen los salvados, conducidos por un ángel hacia las moradas eternas; al otro, los condenados, arrastrados violentamente por los demonios al infierno.
Entre los salvados se identifican los monarcas Fernando III el Santo y su esposa Beatriz de Suabia, bajo cuyo reinado se inició la construcción del templo, acompañados de dos clérigos.
La identificación de esos clérigos y el sentido de la escena constituyen un punto de divergencia entre fuentes, que debe consignarse:
- La señalización municipal los describe como «unos clérigos que pueden ser san Francisco y santo Domingo», en términos de hipótesis y dentro del grupo de los salvados.
- Un repertorio divulgativo especializado propone una lectura distinta y más concreta: una escena de san Francisco y santo Domingo presentando bulas papales al rey Fernando III, en presencia del obispo Mauricio, promotor de la catedral.
No se adopta aquí ninguna de las dos lecturas, por carecer ambas de respaldo documental concluyente en las fuentes consultadas.
Las arquivoltas completan el programa con coros de querubines y serafines, ángeles turiferarios y la resurrección de los muertos saliendo de sus sepulcros.
Por encima del cuerpo de ventanas se dispone además una serie de esculturas que representan a personajes de la casa real castellana, no identificados individualmente en la documentación consultada.
El Apostolado y la descripción arquitectónica
El vano se resuelve mediante un arco ojival abocinado. Sobre el número de arquivoltas las fuentes no coinciden: la señalización municipal habla de triple arquivolta, mientras que los repertorios especializados describen cuatro arquivoltas. La discrepancia no se resuelve aquí.
El elemento que da nombre a la portada es el Apostolado: doce esculturas de los Apóstoles, seis a cada lado del vano, de tamaño sobrenatural, dispuestas bajo doseles individuales y asentadas sobre una arquería ciega de arcos apuntados sobre columnillas triples, con capiteles de tema vegetal.
Su tratamiento escultórico responde a un registro monumental y sobrio, con paños de pliegues verticales de escasa agitación, muy alejado del naturalismo expresivo de otros conjuntos coetáneos. Como se ha indicado, la ejecución no es homogénea, y las diferencias técnicas entre grupos de figuras constituyen el principal argumento para suponer varios talleres.
La portada se organiza así en tres niveles superpuestos: arquería ciega inferior, Apostolado en el nivel intermedio, y tímpano con su sistema de arquivoltas en el superior.
No constan publicadas las dimensiones de la portada ni la altura de las esculturas del Apostolado, por lo que no se consigna aquí ninguna cifra.
La reforma del vano y la pérdida del parteluz
La portada no conserva su configuración original en el nivel del acceso. El vano gótico fue reducido y reenmarcado mediante una estructura de piedra de trazas clasicistas, de perfil rectangular con frontón y escudo, que contrasta de forma evidente con el resto del conjunto y resulta inmediatamente perceptible a simple vista.
La fecha de esta intervención difiere según la fuente, y la divergencia se consigna:
- La señalización municipal sitúa la modificación del arco de acceso a comienzos del siglo XVII.
- Los repertorios especializados la datan a finales del siglo XVI y califican la intervención de arquitectura manierista.
Ambas versiones coinciden en lo sustancial: una reforma de época moderna que redujo el vano y alteró la proporción original.
La consecuencia más relevante de esa operación fue la desaparición del parteluz primitivo, la columna central que dividía el vano y que en las grandes portadas góticas suele soportar una figura de especial significación. Su pérdida explica la anomalía compositiva de la portada actual, en la que el tímpano carece del apoyo central para el que fue concebido.
El dato de mayor interés es el hallazgo posterior: la base del parteluz desaparecido ha aparecido en excavaciones arqueológicas recientes realizadas en el propio ámbito de la portada. No consta publicada la fecha concreta de esa intervención arqueológica, descrita únicamente como reciente en la documentación municipal, ni se ha localizado la memoria de la excavación.
La Coronería como acceso: el desnivel y la Escalera Dorada
La portada no es un elemento meramente ornamental: era una puerta de uso, y su funcionamiento está condicionado por la topografía del solar catedralicio.
La catedral se asienta en la ladera meridional del cerro del Castillo, lo que genera una diferencia de cota sustancial entre el costado norte y el pavimento de las naves. Las fuentes cifran ese desnivel en unos ocho metros.
Quien cruzaba esta portada no entraba al nivel del templo, sino muy por encima de él. La solución interior a ese problema es una de las piezas mayores del edificio: la Escalera Dorada, obra de Diego de Siloé, encargada en 1519, que salva el desnivel mediante treinta y nueve escalones y comunica directamente con esta puerta.
Portada y escalera forman, por tanto, un sistema único de acceso separado por casi tres siglos: la puerta del XIII y la escalera del XVI resuelven, cada una en su época, el mismo accidente del terreno.
En la actualidad la portada permanece cerrada al público y no constituye el acceso de visita al templo. Junto a ella se dispone la pequeña capilla gótica de la Virgen de la Alegría, donde se custodia la imagen que le da nombre.
Protección y catalogación patrimonial
La portada carece de declaración individual, al integrarse en el conjunto de la Catedral de Santa María, que acumula las máximas figuras de protección previstas.
La catedral fue declarada Monumento Nacional el 8 de abril de 1885 e inscrita en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO el 31 de octubre de 1984. Esta última declaración presenta una particularidad relevante: se produjo a título individual, por los valores del propio edificio, y no como parte de un conjunto urbano o de un itinerario cultural más amplio, condición que no comparte ninguna otra catedral española.
La portada se encuentra además dentro del ámbito del Conjunto Histórico de la Ciudad de Burgos, declarado el 20 de julio de 1967 con el código RI-53-0000088.
En cuanto al régimen de visita, de las cuatro portadas principales del templo la Coronería es, junto con la del Sarmental y la de Santa María, plenamente visible desde la vía pública y sin coste. La Portada de la Pellejería figura como no visitable al público en la información oficial del cabildo, circunstancia que la distingue de las otras tres.
No se ha localizado documentación sobre intervenciones de restauración realizadas sobre la portada, al margen de la reforma moderna del vano y de la excavación arqueológica citadas más arriba. Existe bibliografía académica específica sobre este conjunto, presentada en el congreso internacional celebrado con motivo del VIII Centenario de la catedral, que no ha podido consultarse para esta ficha.
* Contenido elaborado con ayuda de inteligencia artificial y revisado por nuestro equipo antes de su publicación.
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