
Puente de San Pablo

Puente de San Pablo
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Registrarme gratisYa tengo cuenta, iniciar sesiónEl puente de San Pablo es el paso más fotografiado de Burgos, y no por el puente en sí, sino por la comitiva de piedra que lo recorre: ocho figuras del mundo del Cid escoltan al caminante hasta la estatua ecuestre del Campeador, al otro extremo. Cruzarlo lleva menos de un minuto, pero es uno de esos sitios donde todo el mundo se para.
Lo imprescindible: ¿Qué no te puedes perder?
Es un puente corto, así que lo interesante está en los detalles:
- Las ocho estatuas de los pretiles: obra de Joaquín Lucarini, talladas en 1954 en piedra de Hontoria. Van cuatro por lado y representan a los personajes del Cantar, de doña Jimena a Álvar Fáñez.
- La escena completa: no son figuras sueltas. Forman una comitiva que acompaña al Cid en su salida al destierro, y el remate es la estatua ecuestre que preside el otro extremo.
- Las vistas del Arlanzón: desde el pretil se ven los paseos arbolados de las dos orillas. Bajar al paseo del río y mirar el puente desde abajo cambia por completo la foto.
¿Cuánto tiempo se necesita para cruzar el puente de San Pablo?
Cruzarlo son dos minutos. Otra cosa es pararse en cada estatua, y entonces se te van 10 o 15. El truco es ir por un pretil y volver por el otro, porque las figuras miran hacia fuera y desde el lado contrario se ven de espaldas.
¿Qué curiosidad esconde el puente de San Pablo?
Lo que ves es un proyecto a medias. Cuando hacia 1950 el Ayuntamiento decidió ensanchar el puente, coincidió con la fiebre cidiana de aquellos años y el arquitecto Fernando Chueca Goitia —el mismo que firmó el pedestal del monumento al Cid— propuso un conjunto arquitectónico y escultórico mucho más ambicioso para todo el paso. De aquella idea solo se ejecutó una parte: las ocho estatuas. El puente que cruzas es, en el fondo, el resumen de un plan mayor que nunca se completó.
¿Por qué se llama puente de San Pablo?
Por un edificio que ya no existe. En la orilla opuesta se levantaba el convento dominico de San Pablo, que dio nombre al paso y desapareció hace mucho. En aquel solar está hoy el Museo de la Evolución Humana. Así que el nombre del puente es lo único que queda en pie de aquel convento.
¿Es medieval el puente de San Pablo?
De origen sí, pero lo que pisas no. Las primeras noticias del puente son de 1242, y desde entonces las crecidas del Arlanzón obligaron a repararlo una y otra vez, con obras importantes en el siglo XVI y en el XVIII. Después, hacia 1950, se ensanchó para el tráfico y ese ensanche es el que dio los pretiles actuales, que son los que sostienen las estatuas. Si buscas un puente con aire medieval de verdad, este no lo es: su encanto es otro.
* Contenido elaborado con ayuda de inteligencia artificial y revisado por nuestro equipo antes de su publicación.
Datos de la ruta
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El puente de San Pablo es un puente urbano de piedra sobre el río Arlanzón, en el centro de Burgos, que une la Plaza de Mio Cid con la Plaza del Conde de Castro. Su origen se remonta al siglo XIII, pero lo que hoy se cruza es el resultado de una larga sucesión de reconstrucciones: las reparaciones tras las grandes crecidas, la obra del siglo XVIII, la modernización de 1886 y, sobre todo, la reforma de 1954-1955 proyectada por el arquitecto Fernando Chueca Goitia, que le dio su imagen actual y le incorporó el llamado ciclo cidiano.
Historia y cronología
Las primeras noticias del puente llevan al año 1242, en un momento en que la ciudad crecía hacia la orilla sur del Arlanzón. Su nombre procede del convento dominico de San Pablo, que se levantaba en la margen opuesta y que desapareció hace tiempo. En aquel solar se encuentra hoy el Museo de la Evolución Humana. La tradición atribuye la financiación de la obra a la Cofradía de los Trece Caballeros, aunque se trata de una noticia tradicional y no de un dato documentado.
La historia del puente es, en buena medida, la historia de las crecidas del Arlanzón. Las fuentes documentan riadas con daños en 1299, 1527, 1582 y 1769. Cada una obligó a reparar, reforzar o rehacer parte de la fábrica, de modo que la estructura medieval original fue desapareciendo por acumulación de intervenciones.
La reconstrucción del siglo XVIII
Tras la riada de 1769 el estado del puente hizo inevitable una obra mayor. El Real Consejo de Castilla encargó la reconstrucción a tres maestros: Bernardo del Campo, Manuel de los Corrales y Antonio de Carredano. Los trabajos comenzaron en 1770 y concluyeron el 4 de octubre de 1772, con obras complementarias de encauzamiento y defensa de las aguas que se prolongaron hasta 1773.
Conviene señalar una divergencia entre fuentes: alguna publicación local atribuye la intervención dieciochesca al arquitecto Julián de Arbaiza, mientras que la relación de maestros citada arriba procede de la documentación del Consejo de Castilla. No se ha podido determinar si Arbaiza participó en otra fase o si se trata de una atribución errónea.
La modernización de 1886
En 1886 el puente recibió una reforma de carácter más industrial que monumental. Se sustituyeron los pretiles de piedra por barandillas de hierro y se añadieron elementos metálicos de refuerzo, obra de la casa bilbaína J. B. Lasarre. La intervención respetó los pilares y arcos de piedra preexistentes y buscó adaptar el paso a las necesidades de circulación de la época.
Esa imagen decimonónica, de fábrica de piedra con barandilla de hierro, es la que el puente mantuvo hasta mediados del siglo XX, y es la que aparece en la fotografía antigua de la ciudad.
La reforma de Chueca Goitia y el ciclo cidiano
Hacia 1950, el Ayuntamiento decidió ensanchar el puente. La operación coincidió con el impulso municipal para culminar por fin el monumento al Cid, parado desde la colocación de su primera piedra en 1905, y ambas cosas acabaron formando un mismo proyecto urbano.
El arquitecto Fernando Chueca Goitia ganó el concurso convocado para la reforma. Su propuesta era un conjunto arquitectónico y escultórico de mayor alcance para todo el paso, del que solo se ejecutó una parte. Lo realizado entre 1954 y 1955 incluyó:
- Recuperación de los pretiles de piedra, en sustitución de las barandillas metálicas de 1886.
- Elevación de los tajamares, los espolones que parten la corriente aguas arriba.
- La instalación del ciclo cidiano: ocho esculturas de Joaquín Lucarini, talladas en 1954 en piedra de Hontoria, de unos tres metros cada una, repartidas a cuatro por pretil.
El conjunto se remató con el monumento ecuestre al Cid Campeador, obra de Juan Cristóbal González Quesada sobre pedestal del propio Chueca Goitia, situado al final del puente. La inauguración se celebró el 23 de julio de 1955 y estuvo presidida por el general Franco. Desde entonces, el puente funciona como una vía de carácter ceremonial que conduce al monumento.
Descripción actual, conservación y protección
El puente es de fábrica de piedra, con pilares y arcos procedentes de las fases anteriores y pretiles de piedra repuestos en la reforma de los años cincuenta, sobre los que se asientan las esculturas. Es un paso mixto, con calzada rodada y aceras peatonales, en el eje que enlaza el casco histórico con la margen sur del Arlanzón.
No se han localizado datos publicados sobre su longitud, su anchura, el número exacto de arcos de la fábrica actual ni la cantera de procedencia de la piedra de los pretiles, por lo que se omiten en lugar de estimarlos.
Las actuaciones documentadas en las últimas décadas son de mantenimiento: reparación del pavimento, restauración de barandillas y repavimentados. No se ha localizado un expediente de restauración integral posterior a la reforma de 1954-1955, ni informes publicados sobre el estado de conservación de la fábrica o de las esculturas, que sí reciben limpiezas periódicas.
Tampoco consta una declaración específica de protección patrimonial para el puente. Se encuentra dentro del ámbito del casco histórico de Burgos y es de titularidad municipal, de uso público y libre a cualquier hora.
* Contenido elaborado con ayuda de inteligencia artificial y revisado por nuestro equipo antes de su publicación.
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