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Antiguo Apeadero Revilla Rodaje Milagro de P.Tinto
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Antiguo Apeadero Revilla Rodaje Milagro de P.Tinto

En medio de un prado, sin vías, sin andén y sin nadie, sigue en pie el antiguo apeadero de La Revilla: un edificio de ladrillo y revoco con su marquesina de madera y su rótulo de azulejos todavía colgado de la fachada. Fue una parada del ferrocarril Santander-Mediterráneo y lleva sin uso desde 1983.

Y luego pasó lo que nadie esperaba. En el verano de 1997, Javier Fesser lo eligió para rodar aquí «El milagro de P. Tinto», y esta estación abandonada se convirtió en la casa del protagonista. Desde entonces es, probablemente, el apeadero abandonado más famoso de Burgos.

Lo imprescindible: ¿Qué no te puedes perder?

Es un edificio pequeño y se ve entero desde fuera, pero tiene cuatro cosas que conviene mirar con calma:

  • El rótulo de azulejos: el panel con el nombre de la estación en letras azules sobre blanco sigue en la fachada, roto y con piezas perdidas. Es la pieza más frágil del conjunto y la que antes va a desaparecer.
  • La marquesina de madera: las ménsulas y las vigas que volaban sobre el andén siguen ahí, sin andén debajo. Es el detalle que más delata que esto era una estación.
  • La arquitectura ferroviaria: esquinas y recercos de ladrillo visto sobre paramento revocado, hastial con entramado decorativo y ventanuco en el desván. Es el lenguaje estándar de las estaciones pequeñas de la época, reconocible al instante.
  • El tejado nuevo: fíjate en la teja, que es reciente. Alguien decidió que este edificio no se cayera.

¿Cuánto tiempo se necesita para visitar el antiguo apeadero de La Revilla?

Veinte minutos y te sobran cinco. Es un edificio exento en un prado: se rodea entero, se ve por los cuatro costados y por dentro no se entra.

Ahora bien, si has visto la película, reserva un rato más. La gracia del sitio no está en la arquitectura, está en plantarse delante y reconocer los encuadres. Y si vienes con alguien que no la ha visto, tendrás que explicárselo todo, así que calcula.

¿Qué se rodó exactamente en el antiguo apeadero de La Revilla?

Aquí se ubicó el hogar de P. Tinto, el protagonista, interpretado por Luis Ciges. En la película, la vieja estación es la casa en la que P. Tinto se instala junto a Olivia, su mujer ciega, y donde transcurre la historia de la pareja que quiere tener hijos y acaba adoptando a dos marcianos y a un africano.

El rodaje fue en el verano de 1997 y la película se estrenó al año siguiente, convirtiéndose con el tiempo en una de las comedias españolas de culto de su generación.

Un apunte para gestionar expectativas: lo que se conserva es el edificio, no el decorado. La ambientación de la película —los trastos, los muebles, el interior— era eso, ambientación, y se fue con el equipo. Lo que queda es el escenario desnudo, que es justamente como lo encontraron ellos.

¿Qué curiosidad esconde el antiguo apeadero de La Revilla?

Que cuando lo rodaron ya estaba abandonado, y no tuvieron que fingir nada.

Echa la cuenta: el apeadero quedó sin uso en 1983 y el rodaje fue en 1997. Es decir, que llevaba catorce años vacío cuando llegó el equipo. Nadie tuvo que envejecer la fachada, ni arrancar el andén, ni ensuciar los azulejos: el abandono ya venía de serie, cortesía del cierre del ferrocarril.

Y ahí está lo bonito del asunto. Esta estación fue construida para que la gente se subiera a un tren, dejó de servir para eso, y catorce años después volvió a tener sentido por un motivo completamente distinto: hacer de casa en una película. La misma decadencia que la había vuelto inútil fue exactamente lo que la hizo perfecta para el papel.

El reconocimiento le llegó del todo veinticinco años después del estreno, cuando Javier Fesser y parte del reparto volvieron a La Revilla para celebrar el aniversario en un acto impulsado por la Burgos Film Commission. Un pueblo de menos de cien vecinos recibiendo al equipo de una película de culto delante de su estación abandonada: eso también es patrimonio.

¿Se puede entrar en el antiguo apeadero de La Revilla?

No. El edificio está cerrado con puertas de madera y no es visitable por dentro. Tampoco hay panel interpretativo, ni señalización, ni ningún tipo de acondicionamiento: es una construcción abandonada en mitad de un prado.

Y conviene decirlo claro: es un edificio en mal estado. Tiene el revoco desprendido en grandes zonas, el ladrillo a la intemperie y elementos de madera degradados. No te acerques a las partes que puedan desprenderse ni intentes forzar el acceso: el interior de un edificio abandonado no es sitio para meterse, y menos con niños.

La buena noticia es la del tejado: la cubierta se ha rehecho, y eso es lo único que de verdad mantiene en pie un edificio de estas características. Mientras el agua no entre, el apeadero aguanta.

Características

  • Gratuito

El antiguo apeadero de La Revilla es una edificación ferroviaria de viajeros perteneciente a la línea Santander-Mediterráneo, situada en el término municipal de La Revilla y Ahedo. Corresponde al tipo de apeadero de pequeña entidad característico de la arquitectura ferroviaria española del primer tercio del siglo XX, con fábrica de ladrillo visto y paramento revocado, marquesina de madera y rótulo de azulejería en fachada. Quedó fuera de servicio con la desaparición del tráfico en la línea y hoy se conserva aislado, sin vía ni andén y en estado de deterioro avanzado. Su notoriedad actual no procede del ferrocarril, sino de haber sido escenario de rodaje de la película «El milagro de P. Tinto» (1998), de Javier Fesser.

El ferrocarril Santander-Mediterráneo: la línea que nunca llegó al mar

El apeadero pertenece a uno de los proyectos ferroviarios frustrados más significativos de la España contemporánea. El Ferrocarril Santander-Mediterráneo nació con el objetivo de enlazar la costa cantábrica con el litoral mediterráneo atravesando el interior peninsular, creando un corredor transversal alternativo a las líneas radiales.

La concesión se otorgó en septiembre de 1924 y las obras corrieron a cargo de la Compañía del Ferrocarril Santander-Mediterráneo, sociedad vinculada a la británica Anglo Spanish Construction Company. La construcción se ejecutó por tramos entre 1927 y 1930, en este orden:

  • Burgos – Cabezón de la Sierra: agosto de 1927. Es el tramo que atraviesa la Sierra de la Demanda y en el que se inscribe este apeadero.
  • Burgos – Peñahorada: agosto de 1928.
  • Cabezón de la Sierra – Soria: enero de 1929.
  • Soria – Calatayud: octubre de 1929.
  • Peñahorada – Trespaderne: noviembre de 1929.
  • Trespaderne – Cidad de Valdeporres: noviembre de 1930.

La línea alcanzó una longitud construida de 366,555 kilómetros, ejecutada en ancho ibérico de 1.668 milímetros. Por el sur logró su objetivo mediante el enlace en Calatayud con la red hacia el litoral mediterráneo. Por el norte, sin embargo, nunca llegó a Santander: la construcción se detuvo en Cidad de Valdeporres, y el tramo que debía salvar la Cordillera Cantábrica jamás se ejecutó.

Las causas de esa frustración fueron varias y concurrentes: las dificultades técnicas del trazado entre Burgos y la costa, los problemas económicos derivados del crac bursátil de 1929 y las sucesivas modificaciones de la concesión. La historiografía sitúa el punto de no retorno hacia 1959, momento a partir del cual la expansión de la carretera hizo inviable retomar el proyecto.

La línea fue nacionalizada e integrada en RENFE en 1941. El servicio de viajeros cesó en enero de 1985, en el marco del cierre general de líneas deficitarias, y el desmantelamiento de la infraestructura se autorizó en 1995. Esa última fecha explica el aspecto actual del emplazamiento: la ausencia de carriles, traviesas y andén no es fruto del abandono, sino de un levante autorizado de la vía.

Cronología de uso del apeadero

El emplazamiento se localiza en las coordenadas 42,0199831 N / −3,3369071 O. Por su pertenencia al tramo Burgos – Cabezón de la Sierra, cabe situar su construcción y puesta en servicio en el entorno de agosto de 1927. Debe precisarse que no se ha localizado la fecha concreta de construcción ni de apertura de este apeadero en particular, y que esa datación procede de la del tramo, no del edificio.

Sobre el final de su actividad existe una discordancia entre fuentes que conviene registrar en lugar de resolver. La prensa local sitúa el apeadero en desuso desde 1983, mientras que el cierre del servicio de viajeros en el conjunto de la línea se produjo en enero de 1985. Ambas fechas pueden ser compatibles —es habitual que los apeaderos de menor tráfico dejaran de prestar servicio antes del cierre general de la línea—, pero no se ha localizado documentación que confirme el motivo ni la fecha exacta del cese en esta parada.

De lo anterior se deduce un dato relevante para entender el edificio: cuando en 1997 llegó el equipo de rodaje, el apeadero llevaba en torno a catorce años sin uso. La producción no hubo de simular el abandono, que era ya real.

Tipología y descripción constructiva

El edificio responde al modelo de estación o apeadero de pequeña entidad de la arquitectura ferroviaria española del primer tercio del siglo XX. Presenta planta rectangular, dos alturas —planta baja de servicio y desván bajo cubierta— y cubierta a dos aguas con teja curva y alero muy volado sobre canecillos de madera.

El sistema constructivo combina dos materiales con reparto de funciones bien definido:

  • Ladrillo cerámico visto, empleado en esquinas, recercos de vanos y bandas verticales. Cumple a la vez función estructural —refuerzo de puntos singulares— y decorativa, al establecer el contraste cromático que caracteriza esta arquitectura.
  • Revoco sobre fábrica en los paños intermedios, con acabado de textura rugosa. Es el elemento que peor ha resistido: presenta desprendimientos extensos que dejan la fábrica a la intemperie.

Los elementos singulares conservados son tres, y conviene enumerarlos por separado porque su valor y su fragilidad son distintos:

  • El rótulo de azulejería: panel cerámico con el topónimo de la parada en letras azules sobre fondo blanco, embutido en el hastial. Es la solución normalizada de señalización en la red española del periodo. Se conserva incompleto, con pérdida de piezas, y constituye el elemento más frágil y más significativo del conjunto.
  • La marquesina: estructura de madera sobre ménsulas que volaba sobre el andén, hoy inexistente. Conserva vigas y jabalcones, con degradación avanzada de la madera.
  • El hastial: presenta entramado decorativo resaltado sobre el revoco y un ventanuco de desván, recursos formales habituales en la arquitectura ferroviaria de la época.

No se ha localizado ningún dato de dimensiones —superficie, longitud, altura— ni el proyecto original o el nombre de su autor. Tampoco consta si el edificio incorporaba vivienda para el personal, solución frecuente en paradas de este tipo.

El rodaje de «El milagro de P. Tinto»

La notoriedad actual del inmueble deriva de su utilización como localización cinematográfica. En el verano de 1997 se rodaron aquí escenas de «El milagro de P. Tinto», largometraje dirigido por Javier Fesser y estrenado en 1998.

El apeadero desempeñó en la ficción la función de hogar del protagonista, el personaje de P. Tinto, interpretado por el actor Luis Ciges. En el relato, la antigua estación es la vivienda que el protagonista comparte con Olivia, personaje femenino invidente, y el escenario de la trama sobre el deseo de descendencia de la pareja, que culmina con la adopción de dos marcianos y un africano.

La película alcanzó con el tiempo la condición de obra de culto dentro de la comedia española contemporánea. Con motivo del vigésimo quinto aniversario del estreno, celebrado en 2023, la Burgos Film Commission —organismo impulsado por la Diputación Provincial y el Ayuntamiento de Burgos— promovió un acto conmemorativo en La Revilla al que asistieron el director y parte del reparto.

Debe consignarse un extremo relevante para el visitante: del rodaje no se conserva ningún elemento. La ambientación interior y el atrezo fueron retirados al término de la producción, de modo que lo que permanece es el edificio, no el decorado.

Estado de conservación, protección y titularidad

El inmueble presenta un estado de conservación deficiente, con patologías claramente identificables:

  • Pérdida extensa de revoco en los paramentos, con la fábrica expuesta a la intemperie.
  • Degradación de los elementos de madera —marquesina, carpinterías y aleros— por exposición prolongada.
  • Pérdida parcial del rótulo de azulejería, con piezas desprendidas.
  • Presencia de pintadas sobre el paramento.

Existe, sin embargo, una circunstancia favorable de primer orden: la cubierta ha sido rehecha, con teja de reposición reciente. En una edificación de estas características, la estanqueidad de la cubierta es el factor determinante de su supervivencia, puesto que la entrada de agua desencadena el colapso de forjados y muros. No se ha localizado documentación sobre quién ejecutó esa intervención ni en qué fecha, extremo que sería de interés porque revela una voluntad activa de conservación.

Por orden de urgencia, el elemento en mayor riesgo es el rótulo de azulejería: es la pieza más específica del edificio, la que lo identifica como estación, y la más fácilmente perdible tanto por degradación como por sustracción.

En materia de protección, no se ha localizado declaración de Bien de Interés Cultural ni resolución de incoación, ni consta su inclusión en catálogo o inventario de patrimonio industrial publicado. Le resulta aplicable el régimen general de la Ley 12/2002, de 11 de julio, de Patrimonio Cultural de Castilla y León, sin figura de protección singular acreditada. Tampoco consta la titularidad actual del inmueble: tras el desmantelamiento de la línea, los edificios de este tipo pasaron a manos muy diversas —administrador ferroviario, ayuntamientos, particulares—, y en este caso no se ha podido determinar.

Respecto al ámbito ambiental, La Revilla y Ahedo figura entre los trece municipios incluidos solo parcialmente en el Parque Natural Sabinares del Arlanza-La Yecla, declarado por la Ley 4/2020, de 14 de diciembre. La inclusión de este emplazamiento concreto debe verificarse contra la delimitación oficial y no se afirma aquí.

El edificio no es visitable en su interior y carece de señalización, panel interpretativo y acondicionamiento de cualquier tipo. Dado su estado, debe evitarse la aproximación a los elementos susceptibles de desprendimiento y el acceso al interior.

Características

  • Gratuito

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