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Ermita de Nuestra Señora del Amparo
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Ermita de Nuestra Señora del Amparo

Sola en mitad de los campos, con la espadaña recortada contra el cielo y el macizo al fondo, la Ermita de Nuestra Señora del Amparo parece por fuera una construcción sobria y sin más. Y ahí está la trampa: es de las que guardan todo por dentro. Detrás de esa puerta hay una bóveda de crucería con pinturas, un retablo barroco dorado de arriba abajo y la imagen de la Virgen que da nombre a la romería del pueblo.

Antes de nada, el aviso que te ahorra el viaje en balde: normalmente está cerrada. Por fuera se ve siempre y merece la parada; por dentro hay que coincidir o preguntar.

Lo imprescindible: ¿Qué no te puedes perder?

Hay cosas fuera y cosas dentro, y las de fuera se disfrutan aunque no consigas entrar:

  • Las piedras labradas empotradas en la fachada: alrededor de la puerta hay varias piezas con motivos tallados —una rueda o roseta, una espiral, un recuadro moldurado— colocadas sueltas en el muro. Es el detalle más intrigante del edificio y el que más cosas cuenta.
  • La bóveda de crucería con pinturas murales: sobre el presbiterio, nervios de piedra que se cruzan en clave, y entre ellos pintura de época con figuras, roleos vegetales y cartelas. En una ermita de campo esto no es lo habitual, ni de lejos.
  • El retablo barroco: dorado y policromado, con hornacinas, pinturas y una decoración de grandes flores en rojo y verde. En el ático, una talla de fraile con el Niño en brazos.
  • La imagen de la Virgen del Amparo: talla vestida, con manto y un resplandor radiado de plata a la cabeza. Es la titular y la protagonista de la romería.
  • La espadaña y el hastial: un solo vano de medio punto, cruz de piedra encima, pináculos en los ángulos y un remate de perfil curvo con una bola de piedra. Es la silueta con la que se reconoce la ermita desde lejos.

¿Cuánto tiempo se necesita para visitar la Ermita de Nuestra Señora del Amparo?

Por fuera, veinte minutos bien aprovechados. No es un edificio grande, pero conviene rodearlo entero y sobre todo pararse delante de la fachada a buscar las piedras labradas, que no saltan a la vista si no las estás buscando. Hay además un banco corrido de piedra delante, que invita a quedarse.

Si tienes la suerte de encontrarla abierta, añade media hora larga y no la despaches rápido: entre la bóveda pintada y el retablo hay bastante que mirar hacia arriba.

¿Se puede entrar en la Ermita de Nuestra Señora del Amparo?

No de forma habitual. Tiene puerta metálica y permanece cerrada la mayor parte del año, que es lo normal en una ermita aislada en el campo: no hay nadie cerca que la vigile y dentro hay retablo, tallas y platería.

Las dos vías que funcionan son estas: coincidir con la romería, que es el día grande en que se abre y se llena, o preguntar en La Revilla con antelación. Si vienes exclusivamente por el interior, gestiónalo antes; si vienes de paso, el exterior ya justifica la parada.

¿Qué curiosidad esconde la Ermita de Nuestra Señora del Amparo?

Que en su fachada hay piedras que son más antiguas que la propia ermita.

Fíjate en el muro de los pies, alrededor de la puerta: verás varios sillares con motivos labrados —una rueda o roseta de trazo radial, algo que parece una espiral, un recuadro con moldura— colocados sin ningún orden, a distintas alturas y sin relación entre sí. No están donde estarían si formaran parte del diseño de esta fachada.

Eso tiene un nombre y una explicación: es material reaprovechado. Cuando se levantaba un edificio nuevo, la piedra de otro anterior no se tiraba, se volvía a usar, y las piezas decoradas acababan empotradas en el muro nuevo casi como quien coloca un recuerdo. Motivos como la roseta o la espiral son el repertorio típico de la escultura románica, de modo que lo más probable es que procedan de un edificio medieval anterior, aquí mismo o en las cercanías.

Sea como sea, hay que ser honestos: ninguna fuente ha estudiado estas piezas y no podemos confirmarte ni su cronología ni de dónde salieron. Pero están ahí, a la altura de los ojos y a la vista de cualquiera. En un edificio del que no hay nada publicado, esas piedras son ahora mismo lo más parecido a un documento.

¿Cuál es la mejor época del año para visitar la Ermita de Nuestra Señora del Amparo?

El día de la romería de la Virgen del Amparo, sin discusión. Es la única jornada en la que este edificio hace aquello para lo que existe: abrirse, llenarse de gente y reunir al pueblo alrededor de su patrona. El resto del año es una ermita cerrada en un campo; ese día es el centro de todo.

La fecha conviene confirmarla en el pueblo o en el Ayuntamiento antes de organizar el viaje, porque las romerías se ajustan y no queremos que te plantes allí el fin de semana equivocado.

Fuera de ese día, la mejor luz es la del final de la tarde: la fachada mira de forma que a esa hora la piedra se calienta de color y, sobre todo, la luz rasante marca los relieves de las piezas labradas, que es justo lo que quieres ver. A mediodía se aplanan y cuesta distinguirlos.

Características

  • Gratuito

La Ermita de Nuestra Señora del Amparo es un templo de culto no parroquial, exento y aislado en campo abierto, situado en el término municipal de La Revilla y Ahedo. Responde al tipo de ermita de nave única y volumen alargado, con espadaña de un solo vano sobre el hastial de acceso y fábrica mixta de sillería y mampostería. Conserva en el interior una cabecera cubierta con bóveda de crucería decorada con pintura mural, un retablo barroco dorado y policromado y la imagen titular de la advocación. En la fachada presenta sillares labrados reaprovechados de un edificio anterior. No se ha localizado ninguna descripción publicada, catalogación ni estudio referidos a este edificio: cuanto sigue procede del análisis del registro fotográfico disponible y se consigna con esa cautela.

Descripción arquitectónica del exterior

El edificio presenta planta rectangular de nave única y desarrollo longitudinal acusado, cubierta a dos aguas con teja curva y sin cuerpos añadidos visibles. El acceso se abre en el hastial de los pies, que concentra todo el tratamiento formal del conjunto; los muros laterales carecen de portada y presentan vanos escasos y de pequeño tamaño.

El hastial de acceso es el elemento más elaborado y merece descripción detallada:

  • Espadaña de un solo vano de medio punto, levantada sobre el vértice del hastial, con cruz de piedra como remate y pináculos en los ángulos del cuerpo.
  • Remate del hastial de perfil curvo, no triangular: la línea de coronación describe una curva rebajada en lugar del faldón recto habitual, solución que dota al frente de un aire de portada y que se completa con una bola de piedra sobre uno de los flancos, elemento del repertorio decorativo clasicista.
  • Vano geminado rectangular en la parte alta del hastial, formado por dos huecos estrechos separados por un mainel, que ilumina el interior por los pies.
  • Imposta corrida que recorre horizontalmente el frente y divide el paramento en dos registros.
  • Portada de arco de medio punto, de dovelaje liso sobre jambas de sillería, cerrada actualmente por una puerta metálica de instalación reciente.

La fábrica es heterogénea, y esa heterogeneidad es en sí misma un dato. En el hastial de acceso y en los ángulos del edificio se emplea sillería de arenisca bien escuadrada, con piezas de módulo grande y juntas finas; en los paramentos laterales de la nave predomina en cambio una mampostería más irregular, con bloques de tamaño y despiece dispares y abundantes recrecidos. La coloración de la piedra varía del gris al ocre y al rojizo, propia de las areniscas de la zona. Esta diferencia de aparejo sugiere fases constructivas distintas o un desigual grado de acabado, lectura que se apunta como interpretación del aparejo y no como hecho documentado.

En el extremo opuesto al acceso se aprecia un refuerzo vertical a modo de contrafuerte o pilastra en el ángulo, coherente con la necesidad de contrarrestar los empujes de la bóveda que cubre la cabecera. El edificio se levanta exento en un campo de labor, sin cerca ni atrio construido, y cuenta ante la fachada con un banco monolítico de piedra. No consta ninguna dimensión publicada —longitud, anchura, altura ni superficie— y no se aportan estimaciones.

Los sillares labrados reaprovechados de la fachada

El rasgo de mayor interés histórico-artístico del exterior no pertenece al diseño del hastial, sino que está incrustado en él. En el paramento del frente de acceso, en el entorno inmediato de la portada, se distinguen varias piezas de piedra con decoración labrada integradas en la fábrica.

Los motivos identificables en el registro fotográfico son los siguientes:

  • Una pieza con motivo circular de trazo radial, a modo de rueda o roseta inscrita en un recuadro.
  • Una pieza con motivo espiraliforme o de lazo, igualmente inscrito en campo cuadrangular.
  • Al menos un recuadro moldurado sin decoración figurada aparente.

El dato determinante es su disposición: las piezas aparecen a distintas alturas, sin alineación entre sí y sin relación compositiva con la portada ni con la imposta. No ocupan las posiciones que corresponderían a una decoración proyectada para este frente. Esa colocación aleatoria es el indicio característico del material reaprovechado: piedra procedente de una construcción anterior, reintegrada en el muro nuevo sin atender a su función decorativa original.

Los repertorios de rosetas radiales, entrelazos y espirales inscritos en campos cuadrangulares son propios de la escultura románica, donde aparecen habitualmente en canecillos, metopas y frisos. Sobre esa base tipológica cabe plantear que estas piezas procedan de un edificio medieval anterior, situado en este mismo emplazamiento o en sus inmediaciones. Debe subrayarse, no obstante, que se trata de una hipótesis fundada en la analogía de los motivos: no existe estudio, datación ni identificación publicada de estas piezas, y esta ficha no afirma ni su cronología ni su procedencia.

Su documentación fotográfica de detalle, con luz rasante, constituye la actuación de mayor rendimiento inmediato para el conocimiento del edificio.

La cabecera: bóveda de crucería y pinturas murales

El interior conserva, sobre el presbiterio, una bóveda de crucería: nervios de piedra de sección moldurada que se cruzan en una clave central y descargan sobre los muros. La solución contrasta con la sobriedad exterior y constituye, junto con las pinturas y el retablo, el argumento principal del edificio.

La bóveda de crucería es una técnica de raíz gótica que se mantiene vigente en la arquitectura religiosa rural castellana muy avanzada la Edad Moderna, conviviendo sin conflicto con repertorios decorativos posteriores. Su presencia permite situar la cabecera en un horizonte tardogótico, pero no proporciona una datación: la pervivencia de la fórmula durante siglos impide inferir de ella una fecha. La distinción respecto del exterior es relevante, porque apunta a que la cabecera y el frente de acceso pueden no ser contemporáneos.

Sobre la plementería —los paños que cierran los espacios entre nervios— se conserva pintura mural. En el registro fotográfico se distinguen:

  • Figuración: al menos una figura humana o angélica, y escenas en los paños laterales.
  • Decoración vegetal: roleos y motivos de follaje que ocupan los campos entre las escenas.
  • Cartelas de contorno recortado, que en este tipo de conjuntos suelen alojar inscripciones o rótulos identificativos.
  • Paleta dominada por azules, verdes y ocres sobre fondo claro.

La conservación es desigual: se aprecian lagunas y zonas de pérdida de capa pictórica repartidas por los paños. No consta cronología, autoría, técnica de ejecución ni intervención de restauración alguna sobre este conjunto, ni se ha localizado publicación que lo describa. La existencia de pintura mural conservada en una ermita rural es, en cualquier caso, circunstancia poco frecuente y justifica por sí sola un estudio específico.

El retablo mayor y la imagen titular

El presbiterio aloja un retablo de madera dorada y policromada adaptado al perímetro de la cabecera, de traza avenerada en su remate para acomodarse al arranque de la bóveda.

Su estructura, según se aprecia, comprende un cuerpo principal con hornacina central flanqueada por tablas o lienzos pintados, y un ático con hornacina propia. La decoración es profusa y se organiza sobre campos de rojo y verde sobre los que destacan grandes motivos florales dorados de disposición radial, con molduras y remates igualmente dorados. El conjunto responde al repertorio barroco; no consta autoría, contrato, fecha de ejecución ni intervención de restauración, datos que solo podrían establecerse mediante consulta de archivo.

En la hornacina del ático se sitúa una talla de religioso con hábito, portando un Niño. Esa combinación de atributos corresponde en la iconografía habitual a San Antonio de Padua, pero la identificación no se da por establecida: requiere examen directo de los atributos secundarios.

Ante el retablo se dispone la imagen titular de Nuestra Señora del Amparo. Se trata de una talla policromada de Virgen con el Niño, a la que se han incorporado manto textil y un resplandor radiado de metal blanco, presumiblemente plata u orfebrería plateada, sobre la cabeza. Esta práctica de vestir imágenes previamente talladas y policromadas, añadiendo textiles y aureolas metálicas, es habitual en la devoción popular desde época moderna y responde a criterios de culto, no de diseño original de la pieza. No consta cronología, autoría ni descripción publicada de la imagen, ni se ha determinado si la orfebrería del resplandor lleva punzón.

Advocación, culto y régimen de acceso

La advocación de Nuestra Señora del Amparo corresponde a una denominación mariana de carácter protector, formada sobre el sustantivo «amparo» en su sentido de refugio o protección. No se ha localizado documentación sobre el origen de la dedicación en esta localidad.

El edificio mantiene culto de carácter ocasional vinculado a la romería de la Virgen del Amparo, que consta entre las tradiciones documentadas de La Revilla. No se ha localizado la fecha de celebración ni el detalle del recorrido o del ritual, extremos que deben verificarse localmente y que constituyen la principal laguna de esta ficha.

En cuanto al régimen de acceso, el templo permanece cerrado de forma habitual mediante puerta metálica. La condición de edificio exento, aislado en campo abierto y sin vigilancia próxima, unida a la presencia en su interior de retablo, imaginería y orfebrería, explica esa política de cierre, que es la norma en las ermitas rurales que conservan bienes muebles. El exterior es accesible sin restricción.

Estado de la documentación y protección

Debe consignarse con claridad el rasgo que mejor define la situación de este edificio: no se ha localizado ninguna descripción publicada del mismo. No consta estudio monográfico, ficha de inventario, memoria de intervención ni referencia bibliográfica que lo describa, más allá de la mención de la romería entre las tradiciones locales. No hay siglo de construcción, promotor, maestro de obras, dimensiones ni datación de sus bienes muebles.

En materia de protección, no se ha localizado declaración de Bien de Interés Cultural ni resolución de incoación, ni consta inclusión individualizada en catálogo publicado. Le resulta aplicable el régimen general de la Ley 12/2002, de 11 de julio, de Patrimonio Cultural de Castilla y León, sin figura de protección singular acreditada. Tampoco constan intervenciones de restauración documentadas, pese a que la cubierta y la puerta evidencian actuaciones de mantenimiento recientes.

Respecto al ámbito ambiental, La Revilla y Ahedo figura entre los trece municipios incluidos solo parcialmente en el Parque Natural Sabinares del Arlanza-La Yecla, declarado por la Ley 4/2020, de 14 de diciembre. La inclusión de este emplazamiento concreto dentro del espacio protegido debe verificarse contra la delimitación oficial y no se afirma aquí.

Procede finalmente advertir de una confusión documental: existe otra «Ermita Virgen del Amparo» incluida en la Lista Roja del Patrimonio de Hispania Nostra, correspondiente a Villavega de Aguilar, en la provincia de Palencia, edificio distinto, de origen tardorrománico y en estado parcialmente derruido. No guarda relación con esta ermita y no debe tomarse como referencia al documentarla.

Características

  • Gratuito

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Ermita de Nuestra Señora del Amparo

Ermita de Nuestra Señora del Amparo

Pino en primer plano y ermita de Nuestra Señora del Amparo en el campo de La Revilla

Pino en primer plano y ermita de Nuestra Señora del Amparo en el campo de La Revilla

Fachada principal de piedra rústica y espadaña de la ermita de la Virgen del Amparo en La Revilla

Fachada principal de piedra rústica y espadaña de la ermita de la Virgen del Amparo en La Revilla

Talla de la Virgen con el Niño ante el retablo barroco en la ermita del Amparo de La Revilla

Talla de la Virgen con el Niño ante el retablo barroco en la ermita del Amparo de La Revilla

Ermita de Nuestra Señora del Amparo rodeada de campos de cereal y arbolado en La Revilla

Ermita de Nuestra Señora del Amparo rodeada de campos de cereal y arbolado en La Revilla

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