
Edificio FAE

Edificio FAE
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Registrarme gratisYa tengo cuenta, iniciar sesiónHay edificios que no salen en ninguna guía y que, sin embargo, todo el mundo fotografía. El Edificio FAE es uno de ellos: el bloque que hace esquina entre la Plaza Castilla y la calle Barrantes, con dos miradores cilíndricos que suben toda la fachada y se rematan con cupulines de pizarra. Es, con diferencia, el edificio más vistoso de este tramo de Burgos, y lo mejor de todo es que nadie parece saber quién lo construyó.
Lo imprescindible: ¿Qué no te puedes perder?
Es una fachada para mirar despacio y de abajo arriba. Estas son las cuatro cosas que merecen que te pares:
- Los dos torreones con cupulín de pizarra: miradores cilíndricos y acristalados que recorren el edificio entero y acaban en una cúpula escamada con linterna. Son la silueta que identifica la esquina.
- El fondo del mirador de esquina: mira hacia arriba desde debajo. La parte inferior del mirador está decorada con una greca roja en zigzag y un gran abanico que casi nadie ve porque queda justo encima de la cabeza.
- El escudo sobre la portada: una pieza labrada pequeña, encima del dintel de la puerta de madera. No sabemos qué representa, y es el detalle que más nos gustaría poder explicarte.
- Las dos placas de calle juntas: en la misma esquina conviven la placa antigua de piedra de la calle de Barrantes y la moderna de esmalte azul de la Plaza Castilla, a un palmo una de otra.
¿Cuánto tiempo se necesita para visitar el Edificio FAE?
Cinco minutos, y es una parada de paso, no un destino. No se entra: lo que hay que hacer es rodear el chaflán, levantar la vista a los torreones y buscar la decoración del fondo del mirador.
Encaja perfectamente en el paseo que ya ibas a dar: está justo donde la Plaza Castilla entrega el testigo a la calle Barrantes, así que lo tienes de camino entre los jardines del Arlanzón y el barrio de las Salesas.
¿Qué curiosidad o leyenda esconde el Edificio FAE?
La curiosidad es, precisamente, que no sabemos casi nada de él. Es un edificio llamativo, en una esquina principal, que cualquiera diría catalogado y estudiado, y sin embargo no hemos encontrado ni el año en que se levantó ni el nombre del arquitecto que lo firmó. Te lo decimos tal cual en vez de inventarte una fecha: por el tipo de mirador en esquina, los cupulines de pizarra y la decoración geométrica, encaja en la arquitectura burgalesa del primer tercio del siglo XX, la misma que levantó buena parte de las fachadas de esta zona cuando la ciudad creció hacia el río.
Y luego está el detalle de las placas. En esa esquina hay dos generaciones de rotulación urbana pegadas: la lápida de piedra grabada de la calle de Barrantes, del modelo antiguo de Burgos, y al lado la placa azul esmaltada de la Plaza Castilla. Es una de esas cosas que llevas viendo toda la vida sin fijarte, y que una vez vistas ya no se despegan.
¿Se puede entrar al Edificio FAE?
No. Y conviene aclararlo porque el nombre despista: esto es un bloque de viviendas particulares, no un edificio público ni un monumento visitable. Lo que hay en la planta baja es la sede de FAE, la confederación de empresarios de Burgos, y con ella la de varias asociaciones empresariales de la provincia: hostelería, autónomos y madereros, entre otras. Son entidades privadas con su propia actividad.
Dicho de otro modo: este edificio se ve desde la acera y se acabó. Lo interesante está todo fuera, que no es poco.
¿Por qué se llama Edificio FAE?
Por quien está hoy en su puerta, no por quien lo construyó. FAE es la Confederación de Asociaciones Empresariales de Burgos, tiene aquí su sede y su rótulo es lo que se lee al pasar, así que en la ciudad el edificio se identifica por ella.
Es un nombre de uso, no de origen. Si este edificio tuvo nombre propio —y los edificios así solían tenerlo, casi siempre el del primer propietario— no hemos conseguido averiguarlo. Si tú lo sabes, o si has visto una fecha labrada en algún sitio de la fachada, nos interesa de verdad: es de esas piezas que merecen tener su historia contada y la tienen en blanco.
¿Cuál es el mejor momento para fotografiar el Edificio FAE?
Depende de lo que quieras sacar, y aquí sí hay truco:
- Para los dos torreones en el mismo encuadre, cruza al otro lado y tira desde lejos, hacia los jardines. De cerca es imposible meterlos juntos.
- Para la decoración del mirador, ponte justo debajo del chaflán y dispara en contrapicado. Es el único ángulo desde el que se ve la greca y el abanico.
Ten en cuenta una cosa: el arbolado de la plaza tapa buena parte de la fachada en verano. Con la hoja caída, de noviembre a marzo, el edificio se ve entero y los cupulines recortan limpios contra el cielo.
* Contenido elaborado con ayuda de inteligencia artificial y revisado por nuestro equipo antes de su publicación.
El Edificio FAE es un inmueble residencial de esquina situado en el encuentro de la Plaza Castilla con la calle Barrantes, en el frente oriental de Burgos. Su interés es exclusivamente formal: se trata de una fachada de arquitectura burgalesa del primer tercio del siglo XX, resuelta con dos miradores cilíndricos rematados en cupulín de pizarra y un sistema decorativo basado en el contraste entre un fondo claro y un despiece en rojo almagre. Esta ficha describe lo que el edificio es, no lo que ha sido: no se ha localizado el año de construcción, el nombre del arquitecto, el del promotor ni figura alguna de protección patrimonial, de modo que aquí no hay cronología ni autoría que consignar. Por la misma razón conviene advertirlo desde el principio: todo lo que sigue procede de la observación directa del edificio sobre material fotográfico, no de fuente bibliográfica ni de catalogación. Se describe únicamente el exterior visible desde la vía pública, por tratarse de un inmueble de viviendas particulares habitadas.
Implantación urbana y resolución de la esquina
El edificio ocupa una parcela en esquina en un punto singular del callejero: el lugar exacto donde la Plaza Castilla deja de ser plaza y arranca la calle Barrantes. Esa condición de bisagra queda documentada en el propio paramento, donde conviven a escasa distancia la placa de piedra grabada de la calle de Barrantes, del modelo antiguo del callejero burgalés, y la placa de esmalte azul de la Plaza Castilla, de modelo moderno. La dirección postal del inmueble corresponde a la plaza.
La decisión de proyecto más relevante del edificio está precisamente en ese encuentro. El ángulo no se resuelve mediante un chaflán plano, que es la solución habitual en la edificación en esquina de este periodo, sino sustituyendo el vértice por el propio mirador cilíndrico, que absorbe el quiebro y lo convierte en un cuerpo curvo continuo. El resultado es que el edificio carece de arista en su punto más visible: la esquina es un cilindro.
La fachada se desarrolla en planta baja y cuatro alturas, según recuento sobre las fotografías disponibles, con un desarrollo largo hacia la plaza y un retorno más corto hacia la calle Barrantes. En el conjunto de la manzana, los inmuebles contiguos responden a una tipología comparable —altura equivalente, miradores, balconaje de forja— pero con un tratamiento decorativo notablemente más sobrio, lo que destaca a este edificio sobre su propio entorno inmediato.
Los miradores cilíndricos y sus remates
Los dos miradores son el elemento que define el edificio y el que organiza toda su composición.
Comparten las siguientes características:
- Planta semicircular y desarrollo volado sobre el plano de fachada.
- Desarrollo corrido en vertical: arrancan sobre la planta baja y suben sin interrupción hasta la línea de cornisa, atravesando todas las alturas.
- Cerramiento acristalado continuo, con carpintería de color claro y despiece en tres huecos por nivel, lo que convierte cada mirador en una galería de luz completa.
- Apoyo sobre ménsula decorada, resuelta como un fondo curvo ornamentado que se describe más abajo.
- Remate en cupulín de pizarra, de superficie escamada, coronado por un elemento metálico vertical a modo de linterna o pináculo.
Su posición no es simétrica. Uno ocupa el vértice del edificio, y es el de mayor diámetro y mayor protagonismo; el segundo se sitúa en el siguiente quiebro de la fachada, hacia la plaza, con diámetro menor. La pareja produce una silueta de dos torres desiguales que es lo que identifica al inmueble desde lejos.
No puede confirmarse si los dos cupulines son idénticos. En el material fotográfico uno se aprecia completo y el otro queda escorzado, y el escorzo impide comparar su perfil, su altura relativa y el diseño de su remate metálico. Queda pendiente de comprobación directa.
Composición de los paramentos y ritmo de huecos
Entre los dos miradores, el paramento se organiza con un ritmo regular de huecos verticales, adintelados y de proporción alargada, alineados en ejes continuos de arriba abajo.
Se distinguen dos tratamientos:
- Huecos con balconcillo individual, volado mínimo, con barandilla de forja de barrotes verticales y dibujo geométrico en la banda central.
- Huecos sin vuelo, resueltos como simples ventanas recercadas.
La planta baja recibe un tratamiento diferenciado del resto. Se resuelve como un basamento continuo formado por un zócalo de piedra clara a nivel de acera —cuya naturaleza concreta no puede determinarse a partir de las fotografías— y, sobre él, una banda corrida de color almagre compartimentada en paños rectangulares que recorre todo el perímetro del edificio y unifica visualmente las dos fachadas.
El conjunto se cierra en lo alto con cornisa y alero, por encima de los cuales solo emergen los dos cupulines.
El esquema cromático
El edificio está construido sobre una bicromía estricta: un fondo claro, de tono crema, y un despiece en rojo almagre aplicado sobre él. No hay un tercer color en el paramento. El único material que introduce una nota distinta es la pizarra gris de los cupulines, junto con el negro de la cerrajería y de las bajantes.
Lo singular no es la bicromía en sí, frecuente en la arquitectura burgalesa del periodo, sino el criterio con que se aplica el rojo, que responde a una lógica perfectamente reconocible:
- Perfila los miradores, subrayando sus aristas, sus impostas y el borde de cada nivel de acristalamiento.
- Marca las líneas horizontales de forjado e imposta entre plantas.
- Recerca los huecos, dibujando el marco de ventanas y balcones.
- Dibuja los motivos geométricos, en particular los rombos dispuestos entre los niveles de los miradores.
- Cierra el edificio por abajo con la banda del basamento, que es la mancha de color más extensa del conjunto.
El efecto buscado es que el rojo funcione como el trazo de un dibujo sobre el fondo claro: no cubre superficies, las delimita. Es un recurso de línea, no de masa.
Debe hacerse una advertencia sobre este apartado. La lectura del color procede de fotografías tomadas con luces distintas —una con sol directo y otra con cielo cubierto—, y el tono del fondo varía apreciablemente entre ambas. Se describe por tanto el esquema, que es inequívoco, y no la tonalidad exacta de cada color, que requeriría observación directa. Tampoco puede determinarse la naturaleza del acabado del paramento ni si la bicromía actual corresponde a la original o a una intervención de pintura posterior.
Repertorio ornamental
La ornamentación se concentra en puntos muy concretos y responde a un vocabulario geométrico, con algún motivo vegetal, en relieve plano y realzado en almagre.
La pieza más notable es el fondo del mirador de esquina, visible únicamente desde debajo. Está resuelto como una composición radial: un gran abanico o venera de gallones que ocupa el centro de la ménsula, enmarcado por una greca de líneas quebradas en ángulo recto que recorre todo el perímetro del vuelo. La combinación de abanico y greca angular en un soporte curvo es el elemento de mayor calidad plástica del edificio y, por su posición, el que menos se ve.
El resto del repertorio se reparte así:
- Bandas de roleos y palmetas bajo los antepechos de los miradores, de dibujo vegetal estilizado.
- Rombos entre los niveles acristalados de los miradores, repetidos como motivo seriado.
- Motivos curvos a modo de arquillo sobre algunos huecos del paramento, resueltos solo en color y relieve plano, sin función constructiva.
- Elementos verticales a modo de pilastra con remate superior moldurado, que acompañan algunos ejes de huecos de la fachada hacia la plaza.
La portada, la cerrajería y la carpintería
El acceso principal se abre en el paramento de la fachada a la plaza, en posición descentrada, entre el mirador de esquina y el segundo mirador. Se resuelve con un recercado almagre de jambas y dintel, destacado sobre el fondo claro, y está precedido de peldaños de piedra.
Sobre el dintel figura una pieza labrada en relieve, de pequeño formato y silueta recortada, a modo de cartela o escudo. No ha podido identificarse qué representa con el material disponible, y es la incógnita más relevante del edificio: en un inmueble de estas características sería el lugar esperable para la marca del promotor o del primer propietario.
La puerta es de madera, de dos hojas, con cuarterones en su parte baja y acristalamiento protegido por reja de forja en la superior.
La cerrajería presenta dos tipos bien diferenciados según su posición:
- En planta baja, rejas de protección de forja con roleos en espiral enfrentados, de dibujo denso y sección gruesa.
- En las plantas superiores, barandillas de balcón mucho más ligeras, de barrotes verticales con un friso geométrico intermedio.
La carpintería de los miradores es de color claro y perfil fino, con los montantes dibujando una retícula regular. Las bajantes de aguas pluviales son vistas, de sección circular y color oscuro, y recorren el edificio en vertical junto a la esquina, donde resultan muy aparentes en el alzado.
Ocupación institucional del inmueble
El inmueble es un edificio de viviendas particulares en uso que alberga, además, una concentración llamativa de sedes de organizaciones empresariales. Junto a la portada figuran los rótulos de la Confederación de Asociaciones Empresariales de Burgos (FAE), entidad privada constituida en 1978 que agrupa a más de cincuenta asociaciones empresariales de la provincia.
Según la cartografía digital, comparten domicilio en el edificio al menos las siguientes entidades:
- Confederación de Asociaciones Empresariales de Burgos (FAE).
- Federación Provincial de Hostelería de Burgos.
- Burmadera, Asociación de Empresarios de Aserradores y Rematantes de Madera de la Provincia de Burgos.
- ATA Burgos, Asociación de Trabajadores Autónomos de Castilla y León.
La concentración tiene una explicación razonable, aunque conviene formularla como tal y no como dato verificado: es práctica habitual que las asociaciones federadas en una confederación empresarial tengan su domicilio social en la sede de esta, de modo que lo que el edificio alberga no serían cuatro sedes independientes sino la casa común de la patronal provincial y de varias de sus asociaciones sectoriales. No se ha verificado una por una la pertenencia de cada entidad a FAE, ni se ha podido comprobar sobre el terreno qué rótulos figuran efectivamente en la portada.
Esta pluralidad de ocupantes tiene una consecuencia documental que conviene dejar escrita: las entidades son usos del inmueble, no el inmueble. La denominación con que el edificio se identifica hoy en la ciudad corresponde a la más visible de ellas, no a la construcción, y ninguna de las cuatro explica nada de la fachada que esta ficha describe.
Por tratarse de un inmueble residencial habitado, quedan expresamente fuera de esta ficha el portal, la distribución interior y cualquier dato relativo a sus ocupantes particulares.
Lo que esta ficha no puede documentar
El desequilibrio documental de este edificio es total: se puede describir con detalle y no se puede fechar ni atribuir. Quedan pendientes de consulta documental o de examen directo los siguientes extremos:
- El año de construcción.
- El arquitecto y el promotor o primer propietario.
- El nombre propio del edificio, si llegó a tenerlo.
- El significado de la pieza labrada sobre la portada.
- La existencia de alguna fecha labrada en la fachada o en el portal.
- La catalogación urbanística del inmueble y su eventual grado de protección, extremo no consultado.
- La identidad de los dos cupulines, que el escorzo fotográfico no permite comparar.
- El recuento exacto de alturas, tomado aquí de las fotografías.
- Si la bicromía actual es la original o resultado de una intervención posterior de pintura.
- La relación completa de entidades con sede en el inmueble y cuáles figuran rotuladas en la portada.
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