Usamos cookies propias necesarias para que la web funcione y, solo si nos das permiso, cookies de Google Analytics para saber qué páginas se visitan y mejorarlas. Puedes aceptarlas, rechazarlas o elegir. Más detalle en la política de cookies.

Siempre

Necesarias

Mantienen tu sesión iniciada y recuerdan tus preferencias básicas. Sin ellas la web no funciona, así que la ley no exige pedir permiso para estas.

Google Analytics, para saber qué se visita y qué no. No se usan para publicidad ni se cruzan con tus datos personales.

iBurgos

Modo de visualización

Protege tu salud visual: activa el modo noche para reducir la fatiga ocular en entornos con poca luz.

Tamaño de texto

100%
Continuar con Google
o con tu email
¿Olvidaste tu contraseña?
Regístrate gratis

Estatua «El lector de prensa»

La estatua El lector de prensa de Burgos entre los comercios de la calle Sombrerería
Agrega Estatua «El lector de prensa» a tus favoritos
Ver fotos
Ver vídeos
Cómo llegarCómo llegar con Google Maps a Estatua «El lector de prensa»
MapaVer Estatua «El lector de prensa» situado en el mapa
Accesible

Todavía no hay fotos de viajeros para este punto de interés.
¿Has estado aquí? Sube tu foto.

Vas por la calle Sombrerería mirando escaparates y, de pronto, hay un hombre apoyado en una de las columnas de los soportales leyendo el periódico. No se mueve, claro: es de bronce. La estatua «El lector de prensa» es una de esas piezas que no vienen en ninguna ruta y que todo el mundo acaba fotografiando, porque está a tamaño natural, a pie de calle y sin pedestal que la separe de ti.

Lo imprescindible: ¿Qué no te puedes perder?

Es pequeña y se ve en un minuto, pero tiene tres detalles que merecen que te acerques:

  • El antebrazo dorado: el bronce está gastado y brillante justo ahí, y no es casualidad. Es la parte por la que la gente lo agarra para hacerse la foto, y el roce de más de quince años se le nota.
  • Cómo usa la columna: no se apoya en un soporte fabricado para ella, sino en un pilar de piedra real de los soportales. La escultura se mete dentro de la arquitectura de la calle en vez de posar delante de ella.
  • El periódico abierto: está desplegado con las dos manos, a media lectura, con los pliegues y las esquinas dobladas trabajados uno a uno. Es la pieza con más detalle del conjunto.

¿Cuánto tiempo se necesita para ver la estatua del lector de prensa?

Dos minutos, y es una parada de paso, no un destino. No se visita: te la encuentras.

Lo normal es tropezarse con ella bajando de la Plaza Mayor hacia la zona de pinchos, hacerse la foto y seguir. Si quieres mirarla bien, date la vuelta entera: desde atrás se ve el periódico por encima del hombro, que es el ángulo que casi nadie prueba.

¿Qué curiosidad o leyenda esconde la estatua del lector de prensa?

Que no representa a nadie en concreto: representa a quien lee. Se colocó en febrero de 2010 por iniciativa municipal como homenaje a la prensa escrita y a sus lectores, en una época en la que ya se daba por muerto el papel. Dieciséis años después el bronce sigue leyendo el periódico en la calle, que tiene su guasa.

Y hay una ironía doble que solo se ve estando allí: el lector lee bajo los soportales de una calle que se llama Sombrerería y en la que todavía hay una sombrerería abierta. Dos oficios de los que casi nadie esperaría encontrar rastro, uno en bronce y otro con el rótulo puesto.

¿Cómo se llama de verdad la estatua del lector de prensa?

Pues depende de a quién preguntes, y conviene saberlo porque la vas a encontrar nombrada de cuatro maneras. En Burgos la gente la llama simplemente «El lector». Los repertorios de escultura urbana la registran como «Homenaje a la Prensa», que suena más a título de obra. Y en los portales turísticos aparece como «El lector de prensa» o «El lector de periódicos», casi indistintamente.

No hemos localizado ninguna placa ni inscripción que fije un título oficial, así que las cuatro conviven y ninguna es más correcta que las otras. Si buscas el sitio en un mapa, con «el lector» y «Burgos» te sale.

¿Se puede tocar la estatua del lector de prensa?

Se puede, y se nota que se hace. Está a pie de calle, sin valla ni pedestal alto, al alcance de cualquiera, y el desgaste del antebrazo demuestra que la gente lleva años apoyándose en ella para la foto.

Dicho lo cual, es una obra de bronce en la vía pública: tocarla sí, colgarse de ella no. El periódico desplegado es la parte más fina de la pieza y la más fácil de dañar.

¿Cuál es el mejor momento para fotografiar la estatua del lector de prensa?

A primera hora de la mañana, y no por la luz sino por la gente. Está en una calle peatonal muy transitada, entre comercios y camino de la zona de pinchos, así que a media mañana y por la tarde vas a tener paso continuo por delante.

La luz, en cambio, da igual: está bajo los soportales, siempre en sombra, así que no hay horas malas ni contraluces. De noche, con los escaparates encendidos, el bronce coge un tono cálido que de día no tiene.

* Contenido elaborado con ayuda de inteligencia artificial y revisado por nuestro equipo antes de su publicación.

La estatua conocida como «El lector de prensa» es una escultura urbana de bronce a tamaño natural instalada en febrero de 2010 en la calle Sombrerería de Burgos, junto a la Plaza Mayor. Representa a un hombre de pie, apoyado en una de las columnas de los soportales, leyendo un periódico desplegado, y fue concebida como homenaje a la prensa escrita y a sus lectores. Pertenece al conjunto de figuras de bronce de carácter costumbrista y escala humana repartidas por el casco de Burgos, instaladas a pie de calle y sin pedestal elevado. No se ha localizado ninguna placa, cartela ni inscripción asociada a la pieza, circunstancia que explica tanto la pluralidad de denominaciones con que se la designa como la falta de una atribución de autoría firme.

Denominaciones documentadas

La escultura carece de un título oficial establecido y circula con al menos cuatro denominaciones distintas, ninguna de las cuales puede considerarse prevalente sobre las demás. Se relacionan aquí con la fuente que emplea cada una, que es el dato que permite valorarlas:

  • «Homenaje a la Prensa»: es la forma que emplean los repertorios de escultura urbana. Es la que más responde a la estructura de un título de obra y la que mejor describe el propósito declarado de la pieza.
  • «El lector de prensa»: forma empleada por el portal turístico provincial y la más extendida en la señalización digital y en la cartografía.
  • «El lector de periódicos»: variante recogida en repertorios turísticos divulgativos.
  • «El lector»: forma abreviada de uso popular en Burgos, y la que emplean los archivos fotográficos y las colecciones de imagen.

La prensa local contemporánea a su instalación no empleó ninguna de las cuatro: se refirió a la pieza de forma descriptiva, como una estatua dedicada a la prensa escrita, sin asignarle título.

Esta dispersión no es anecdótica desde el punto de vista documental: indica que la obra se incorporó al espacio público sin rotulación, y que la denominación se ha fijado por uso y no por acto administrativo. La aparición de una cartela o de una referencia en el expediente municipal de instalación resolvería la cuestión.

Instalación y promoción

La escultura se colocó en su emplazamiento actual en febrero de 2010. La datación se apoya en dos fuentes independientes: los repertorios de escultura urbana, que fijan ese mes y año, y un artículo de prensa local publicado el 25 de febrero de 2010 que comenta la pieza como una de las últimas incorporaciones estatuarias de la ciudad. La coincidencia entre un catálogo posterior y un texto contemporáneo a los hechos hace que la fecha pueda considerarse firme.

La promoción corresponde al Ayuntamiento de Burgos, según ese mismo artículo contemporáneo. No se ha localizado el acuerdo municipal, el expediente de encargo, el coste de la obra ni el acto de inauguración, de modo que la iniciativa municipal consta pero su tramitación no.

La pieza se inscribe en una política de incorporación de escultura figurativa de bronce al casco histórico desarrollada por la ciudad en esos años, cuyo rasgo común es la representación de figuras anónimas de oficio o de costumbre, a escala natural y en contacto directo con el viandante. No se ha reunido documentación sobre el conjunto de ese programa —número de piezas, fechas y autores—, extremo que quedaría mejor tratado en una ficha propia del conjunto escultórico urbano.

Descripción de la pieza

La descripción que sigue procede de la observación directa del material fotográfico disponible, no de ficha de catálogo, puesto que no se ha localizado ninguna.

La obra es una figura masculina exenta, fundida en bronce, de tamaño natural, representada de pie y en actitud de reposo. La postura es el elemento compositivo principal: el personaje apoya la espalda contra una columna y cruza la pierna derecha sobre la izquierda, flexionada y con la punta del pie en el suelo, en una pose de espera que es la de quien se ha detenido a leer mientras aguarda a alguien.

Sostiene con ambas manos un periódico desplegado a la altura del pecho, inclinado hacia abajo, y mantiene la cabeza baja y la mirada dirigida a la lectura, de modo que el rostro solo resulta plenamente visible acercándose o rodeando la pieza.

El tratamiento de la indumentaria es deliberadamente contemporáneo y cotidiano: camisa de manga corta con cuello abierto y bolsillo de pecho, pantalón largo con pliegues marcados en la rodilla y la ingle, y calzado de calle. No hay atributo alguno que identifique un oficio, una época o una persona concreta: la figura es genérica por decisión del autor, lo que resulta coherente con el propósito declarado de homenajear al lector y no a un lector.

El modelado presenta una factura de superficie muy texturada, con huellas de la materia blanda conservadas en el acabado, especialmente en el cabello, los pliegues de la ropa y el papel. El periódico es el elemento de mayor detalle: se han trabajado los pliegues, las esquinas vencidas y la curvatura de las hojas, y en él se aprecia un rayado que sugiere columnas de texto sin que llegue a leerse ningún contenido en el material disponible.

La figura se asienta sobre una base rectangular de poca altura, de piedra, enrasada prácticamente con el pavimento de la calle, sin pedestal ni elemento de separación respecto del viandante.

No se han localizado las dimensiones exactas de la pieza, su peso, el taller de fundición ni la técnica concreta de fundido.

Relación con la arquitectura de la calle

El rasgo más singular de esta escultura, desde el punto de vista de su implantación, es que no es autónoma respecto del edificio.

La figura se apoya en un pilar real de los soportales de la calle Sombrerería —un elemento estructural de sillería caliza, de sección rectangular, con basa y collarino moldurados— y no en un soporte fabricado para ella. La escultura incorpora la arquitectura preexistente a su composición: sin esa columna, la pose carece de sentido y la figura no se sostiene visualmente.

Esta solución tiene dos consecuencias técnicas que conviene consignar. La primera es que la pieza es inseparable de su emplazamiento: trasladarla destruiría la obra tal como fue concebida. La segunda es que establece una dependencia física entre una obra municipal y un elemento de un inmueble, lo que resulta relevante para cualquier intervención futura en los soportales.

El entorno inmediato refuerza el sentido costumbrista de la pieza: la figura lee frente a los escaparates de los comercios de la calle, entre ellos una sombrerería en activo con rótulo de letra corrida situada en el número 4, de modo que el oficio que da nombre a la calle sigue representado en ella.

Estado de conservación y pátina

La pieza presenta en su conjunto una pátina oscura, de tono verdoso a negro, propia del bronce expuesto a la intemperie, con eflorescencias verdes puntuales en las zonas de acumulación de humedad, visibles sobre todo en los pliegues del periódico y en la parte baja de las perneras.

El dato de conservación relevante es otro: el antebrazo izquierdo ha perdido por completo la pátina y muestra el metal desnudo, de color dorado y superficie bruñida, en un tramo continuo desde el codo hasta la muñeca. El mecanismo es conocido en escultura pública: el contacto manual repetido abrade la capa de pátina y expone el bronce, que al pulirse adquiere el brillo metálico original.

Ese desgaste documenta por sí mismo un uso: acredita un contacto frecuente y sostenido con el público a lo largo de más de quince años, concentrado en un punto concreto de la figura, que coincide con el lugar natural de agarre para quien se coloca al lado a fotografiarse. No se ha localizado documentación sobre la existencia de una costumbre o superstición asociada, de modo que el desgaste se consigna como hecho físico y no se interpreta.

No consta ninguna intervención de restauración, repatinado ni limpieza desde su instalación, ni se ha localizado un plan de conservación de la escultura urbana de la ciudad que la incluya.

Atribución pendiente y lagunas documentales

La autoría de la obra no está establecida. Un único repertorio turístico atribuye la pieza a un escultor de nombre Javier Soto, atribución que no ha podido corroborarse en ninguna otra fuente y que no recogen ni los repertorios de escultura urbana ni la prensa contemporánea a la instalación. Por esa razón la autoría no se da aquí por buena y se consigna únicamente como atribución de fuente única pendiente de verificación.

No se ha localizado documentación que acredite figura alguna de protección patrimonial sobre la pieza, lo que resulta esperable tratándose de una obra de 2010 en espacio público.

Quedan pendientes de consulta documental o de examen directo los siguientes extremos:

  • La existencia de cartela o placa en la base o en el pavimento contiguo. De haberla, fijaría el título, y probablemente el autor y la fecha.
  • La firma del escultor, que en piezas de este tipo suele situarse en el canto de la base o en el calzado.
  • La confirmación o descarte de la atribución a Javier Soto.
  • El contenido del periódico: si incorpora cabecera, titular o fecha legibles, dato que aportaría una lectura adicional de la obra.
  • Las dimensiones, el peso y el taller de fundición.
  • El expediente municipal de encargo e instalación, con su coste y su fecha de inauguración.
  • La relación completa del programa de escultura urbana del casco en el que se inscribe.
  • La existencia de una costumbre local asociada al contacto con la figura.

* Contenido elaborado con ayuda de inteligencia artificial y revisado por nuestro equipo antes de su publicación.

Todavía no hay otros puntos de interés a menos de 10 km de aquí.

No hay más puntos registrados en esta unidad geográfica todavía.

Todavía no hay vídeos.

Qué ver en la calle Sombrerería de Burgos: la estatua del lector de prensa junto a la sombrerería
Qué ver en la calle Sombrerería de Burgos: la estatua del lector de prensa junto a la sombrerería
Estatua El lector de prensa en Burgos, apoyada en una columna de los soportales de la calle Sombrerería
Estatua El lector de prensa en Burgos, apoyada en una columna de los soportales de la calle Sombrerería
Detalle del periódico y del antebrazo pulido por el roce en la estatua El lector de prensa de Burgos
Detalle del periódico y del antebrazo pulido por el roce en la estatua El lector de prensa de Burgos

Todavía no hay fotos de viajeros para este punto de interés. Sé el primero en subir una.

Todavía no hay PDFs.

Todavía no hay opiniones de viajeros para este lugar.