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Casa Blasonada de Barbadillo del Mercado
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Casa Blasonada de Barbadillo del Mercado

Un bloque macizo de sillería dorada, dos alturas, una portada de arco de medio punto y, justo encima, un escudo de armas tallado en la piedra. La Casa Blasonada de Barbadillo del Mercado no es un palacio ni pretende serlo: es la casa de una familia que tuvo dinero y quiso que se supiera. Y lo consiguió, porque siglos después sigue siendo el edificio civil que más llama la atención del pueblo.

Lo imprescindible: ¿Qué no te puedes perder?

Todo lo que hay que ver está en la fachada, y se lee de arriba abajo:

  • El escudo: el elemento que da nombre a la casa y su razón de ser. Está tallado sobre la clave del arco, en el eje exacto de la fachada, en la posición de máxima visibilidad. No es decoración: es una declaración.
  • La portada de arco de medio punto: dovelas grandes y bien escuadradas, sin moldura ni columnas. La calidad no está en el adorno sino en el tamaño de las piezas y en lo ajustado de las juntas, que es donde de verdad se nota el dinero en la cantería.
  • Las ventanas geminadas: los huecos dobles del piso alto, con sus arquillos y el parteluz entre ellos. Son el detalle más elegante del conjunto y contrastan con la desnudez del resto del muro.
  • El balcón de forja sobre ménsulas de piedra: pequeño, volado y sostenido por dos canes labrados. Es el único gesto de presumir que se permite la fachada además del escudo, y es también el detalle que permite identificar el edificio con seguridad en la escasa bibliografía que lo menciona.
  • Los vanos pequeños bajo el alero: la hilera de huecos cuadrados y estrechos en la parte alta. No son ventanas: son las aberturas de ventilación del desván o del granero, y recuerdan que esta era también una casa de labranza y de almacenaje.
  • El empedrado delantero y los guardacantones: la banda de canto rodado ante la puerta y los mojones de piedra plantados en el suelo. Servían para proteger la esquina y la portada de los carros, y son de las pocas cosas que quedan del uso cotidiano del edificio.

¿Cuánto tiempo se necesita para ver la Casa Blasonada de Barbadillo del Mercado?

Diez minutos, y es honesto decir por qué: solo se ve por fuera. No hay recorrido, ni interior visitable, ni nada que se abra.

Ahora bien, esos diez minutos dan de sí si te separas un poco. La casa está en un espacio abierto y se puede mirar desde lejos, que es como se entiende: el volumen entero, la relación con la plaza y el porqué de un edificio así en un pueblo de este tamaño. De cerca solo se ve el arco; de lejos se ve la intención.

Está a una treintena de metros del rollo jurisdiccional y a poco más de sesenta de la iglesia de San Pedro, así que cae de camino sin desviarse nada.

¿Qué curiosidad esconde la Casa Blasonada de Barbadillo del Mercado?

Que ese escudo lleva siglos ahí y nadie lo ha leído.

Piénsalo un momento. Una familia gasta una fortuna en labrar sus armas en piedra y las coloca en el punto más visible de su casa, en la plaza del pueblo, para que cualquiera que pase sepa quiénes son. Ese era todo el objetivo: el escudo es un cartel de identidad diseñado para durar.

Y ha durado. Lo que no ha durado es el lector. No existe ninguna publicación que describa las armas de este escudo ni las atribuya a un linaje concreto. La casa se conserva, la piedra se conserva, el mensaje sigue tallado y perfectamente visible… y se ha quedado sin nadie que sepa descifrarlo.

Lo que sí se sabe es el contexto: Barbadillo fue cuna de linajes de abolengo, y el propio Ayuntamiento cita entre ellos a los Acuña-Escalona, «de cuya riqueza y nobleza fueron muestra sus enormes casonas». Fíjate en el plural: casonas. Hubo varias familias y varias casas grandes, y nadie ha dicho nunca cuál era de quién. Así que la respuesta está literalmente escrita en la fachada, esperando a que alguien con conocimientos de heráldica se pare delante.

¿Por qué se llama Casa Blasonada y no lleva el apellido de una familia?

Porque «blasonada» significa simplemente «que lleva blasón», es decir, escudo. Es un nombre descriptivo, no un apellido, y en toda Castilla se usa igual para designar estas casas cuando no se sabe —o no se ha confirmado— a quién pertenecieron.

Y ese es exactamente el caso. Existe una ficha de catalogación que la denomina «Casa de los Astudillo» y sitúa su construcción entre los siglos XVI y XVII. Es la única atribución publicada que hemos encontrado y merece quedar recogida, pero conviene decir con la misma claridad que ninguna otra fuente la corrobora: ni el Ayuntamiento, que al enumerar los linajes del pueblo cita a otros, ni la bibliografía local.

Por eso este portal mantiene el nombre descriptivo. Un apellido en el título de una ficha es una afirmación, y una sola referencia sin respaldo no basta para hacerla.

El día que alguien lea el escudo, la casa llevará el nombre de su familia y sabremos si los Astudillo estaban en lo cierto. Hasta entonces es, con toda propiedad, la Casa Blasonada.

¿Se puede entrar en la Casa Blasonada de Barbadillo del Mercado?

No. Es un inmueble particular, no está musealizado y no tiene ningún régimen de visita.

Conviene decirlo claro por respeto a quien vive o trabaja ahí: la fachada es patrimonio de todos y da a un espacio público, pero el interior es una casa. Mírala, fotografíala desde la calle y no llames a la puerta.

La buena noticia es que aquí eso apenas resta: lo que hace valiosa a esta casa —el escudo, la portada, las ventanas geminadas, el aparejo de sillería— está todo fuera y a la vista.

¿Cuál es el mejor momento para ver la Casa Blasonada de Barbadillo del Mercado?

Primera hora de la mañana o última de la tarde, y en esta ficha el consejo no es genérico: es la diferencia entre ver el escudo y no verlo.

Un relieve tallado se lee por la sombra que proyecta, no por el color de la piedra. Con el sol alto, la luz cae de plano y el escudo se aplana hasta volverse casi ilegible: verás un bulto en la pared y poco más. Con luz rasante, cada línea del tallado tira su propia sombra y de repente aparecen los campos, las figuras y el perfil del blasón.

Si vas a hacer una sola foto de la Casa Blasonada, que sea esa: el escudo, en primer plano y con luz de lado. Es la imagen que le falta a este edificio, y quien la consiga estará bastante cerca de resolver de quién fue esta casa.

Características

  • Accesible
  • Gratuito

La Casa Blasonada de Barbadillo del Mercado es una casona hidalga de sillería situada en el casco urbano, a escasos metros del rollo jurisdiccional y de la iglesia parroquial de San Pedro Apóstol. Se organiza en dos plantas sobre planta cuadrangular, con fábrica de arenisca bien escuadrada, portada de arco de medio punto ligeramente rebajado en grandes dovelas y un escudo de armas labrado en piedra sobre el eje de acceso, elemento que da nombre al inmueble. Una ficha de catalogación la denomina «Casa de los Astudillo» y sitúa su origen entre los siglos XVI y XVII, atribución y cronología que no han podido corroborarse en ninguna otra fuente. El inmueble es de propiedad privada, por lo que esta ficha se limita a los elementos visibles desde el espacio público y a la información ya publicada, y no describe distribución interior, dependencias ni accesos.

Denominación, atribución y estado de la cuestión

El problema principal que plantea este edificio no es material sino documental: no se sabe con seguridad de quién fue. Conviene, por tanto, ordenar con precisión lo que sostiene cada fuente.

La denominación «Casa Blasonada» es descriptiva y no onomástica: alude a la presencia de blasón, es decir, de escudo de armas en la fachada. Es la fórmula que emplea la prensa provincial al enumerar el patrimonio de la localidad y la que se utiliza convencionalmente en toda Castilla para designar este tipo de inmuebles cuando la familia propietaria no está identificada o no está confirmada.

Frente a ella existe una única atribución publicada: la ficha de catalogación que denomina al inmueble «Casa de los Astudillo», lo adscribe a la familia Astudillo y sitúa su origen entre los siglos XVI y XVII, en el contexto de la expansión de los linajes hidalgos en la Castilla rural. Esa ficha no aporta fuente, documento ni argumento para ninguno de los tres extremos, y no se ha localizado ninguna otra referencia que vincule el apellido Astudillo con Barbadillo del Mercado.

La documentación municipal aporta un contexto que conviene leer con cuidado. Señala que la localidad «fue cuna de linajes de abolengo, como los Mayorazgos y los Acuña-Escalona, de cuya riqueza y nobleza fueron muestra sus enormes casonas, bien conservadas en la actualidad». Dos observaciones se imponen:

  • El plural es determinante: la fuente habla de casonas, no de una. Existen en el municipio varias casas nobles conservadas, de modo que asociar un linaje concreto a un edificio concreto sin más criterio que la coincidencia geográfica carece de valor probatorio.
  • Los linajes que cita la fuente municipal no incluyen a los Astudillo, lo que no desmiente la atribución —una localidad puede albergar más linajes de los que enumere una reseña divulgativa— pero tampoco la respalda.

Debe advertirse asimismo de la circulación en red de denominaciones carentes por completo de respaldo documental, como «Palacio de los Acuña» o «Casa Grande». No se ha localizado ninguna fuente que emplee esos nombres para este inmueble, y su formulación responde al patrón habitual de combinar un dato real —la existencia del linaje Acuña-Escalona en la localidad— con una atribución inventada. Esta ficha no los recoge como denominaciones válidas.

La vía metodológica para resolver la titularidad histórica de una casona hidalga es conocida y triple, y aquí no se ha recorrido ninguna de sus tres ramas:

  • La lectura heráldica del escudo, que identifica el linaje a partir de las armas representadas.
  • El Catastro del Marqués de la Ensenada, levantado hacia mediados del siglo XVIII para toda la Corona de Castilla, que relaciona los inmuebles y sus propietarios localidad por localidad. Es la fuente más directa para poner nombre a las casas principales de un pueblo en esa fecha.
  • Los protocolos notariales del partido correspondiente, donde constan compraventas, dotes, mayorazgos y particiones que permiten reconstruir la cadena de propiedad.

Mientras ninguna de esas tres vías se recorra, la atribución a los Astudillo debe considerarse una hipótesis de una sola fuente y no un dato establecido.

Descripción del exterior

Por tratarse de propiedad privada, la descripción se ciñe a lo perceptible desde el espacio público y a lo ya publicado. No se aborda la organización interior. La ficha de catalogación menciona una «estructura cuadrangular con patio central»; este extremo no es comprobable desde el exterior y no se asume aquí.

El inmueble se resuelve como un volumen compacto y prismático de dos plantas, sin cuerpos salientes, cubierto por tejado a cuatro aguas de teja curva con alero sencillo. La fábrica es de sillería de arenisca bien escuadrada, dispuesta en hiladas regulares y con juntas muy ajustadas, extendida a la totalidad del paramento y no solo a los recercos y esquinales. Ese es el indicador de estatus más fiable del edificio: en la arquitectura rural castellana la sillería completa multiplica el coste frente a la mampostería enfoscada habitual, y su empleo en todo el alzado es en sí mismo una manifestación de posición social. En la base del muro se aprecia un zócalo o banda inferior diferenciada, y en el lateral izquierdo un muro de contención de mampostería que resuelve el desnivel de la calle.

La portada se abre en el eje de la fachada principal, resuelta mediante arco de medio punto ligeramente rebajado, construido en grandes dovelas de despiece regular. Carece de columnas, pilastras, moldura y decoración: la calidad se manifiesta en el tamaño de las piezas y en la precisión del corte, no en el repertorio ornamental. Sobre ella, en el eje y a la altura del entresuelo, se sitúa el escudo de armas.

Entre los vanos del cuerpo alto destacan dos elementos:

  • Ventanas geminadas: huecos dobles con arquillos y mainel intermedio, enmarcados en un recerco rectangular de sillería. Son el elemento formalmente más significativo de la fachada, y también el más útil a efectos de datación, ya que la solución geminada con arquillos remite a la tradición tardogótica y hace problemática la calificación del edificio como renacentista.
  • Un balcón de forja volado sobre ménsulas de piedra, de reducidas dimensiones, con antepecho de barrotes. Es el único elemento añadido con voluntad de ostentación además del escudo, y constituye el rasgo que permite identificar el inmueble con seguridad en la escasa bibliografía que lo menciona.

Bajo el alero se dispone una serie de vanos pequeños, cuadrados y estrechos. No son ventanas de habitación sino aberturas de ventilación del bajocubierta, propias de los espacios de almacenamiento y secado de grano: acreditan que el inmueble, además de residencia de calidad, cumplía funciones agrarias de troje o granero, combinación característica de la casa hidalga rural.

Ante la portada se conserva un solado de canto rodado y una serie de mojones o guardacantones de piedra hincados en el pavimento, cuya función era proteger la esquina y las jambas del roce de los ejes de los carros. Son elementos de uso cotidiano, habitualmente eliminados en las reurbanizaciones, y su conservación es reseñable.

Debe consignarse una discrepancia documental: la ficha de catalogación describe la fachada con «ventanas rectangulares enmarcadas en piedra» y no menciona en ningún momento las ventanas geminadas, que son el elemento más característico del alzado. Esa omisión aconseja tomar con reserva el resto de su contenido descriptivo, incluida la cronología propuesta.

No consta ninguna dimensión del inmueble —ni superficie en planta, ni altura, ni luz de la portada— y no se ha localizado planimetría.

El escudo de armas: estado de la cuestión y protocolo de lectura

El escudo es el elemento que da nombre al edificio y el único que puede resolver su atribución, y sin embargo es también el peor documentado.

Se sitúa sobre la clave de la portada, en el eje exacto de la fachada, que es la posición canónica: el emplazamiento de máxima visibilidad desde el espacio público. La única descripción publicada lo caracteriza como «labrado en piedra con motivos heráldicos y ornamentación vegetal», formulación genérica que no constituye un blasonamiento: no identifica particiones, ni muebles, ni timbre, ni ninguna de las piezas que permitirían adscribirlo a un linaje. No se ha localizado ninguna publicación que describa técnicamente estas armas.

Un escudo de fachada es, en términos documentales, una inscripción: un mensaje de identidad codificado, ejecutado en piedra para durar y colocado a la vista de la comunidad. Su lectura sigue un protocolo establecido:

  • Registro fotográfico con luz rasante, en las primeras o últimas horas del día. Un relieve se lee por la sombra que proyecta; con iluminación cenital el modelado se aplana y el escudo resulta prácticamente ilegible. Es el paso más barato y el que más información aporta.
  • Levantamiento fotogramétrico o dibujo de contorno, que fija el despiece del campo y la posición de cada elemento con independencia de la erosión.
  • Blasonamiento conforme a la terminología heráldica: número y disposición de las particiones del campo, muebles y figuras, bordura si la hubiera, timbre y ornamentos exteriores.
  • Cotejo con repertorios armoriales solventes. Debe subrayarse este punto: los sitios comerciales de venta de escudos por apellido no son fuentes heráldicas fiables y atribuyen armas de forma indiscriminada. El contraste debe hacerse con armoriales de referencia y con la bibliografía heráldica provincial.

Debe consignarse, además, un dato de régimen jurídico específico que suele pasarse por alto. El Decreto 571/1963, de 14 de marzo, del Ministerio de Educación Nacional, sobre protección de los escudos, emblemas, piedras heráldicas, rollos de justicia, cruces de término y piezas similares de interés histórico-artístico, publicado en el Boletín Oficial del Estado número 77, de 30 de marzo de 1963, menciona expresamente los escudos y las piedras heráldicas entre los bienes objeto de protección. El escudo de esta fachada queda comprendido en el ámbito de esa norma en cuanto pieza heráldica, con independencia del régimen del inmueble que lo sostiene. No ha sido posible acceder al texto articulado del decreto para detallar las obligaciones concretas que impone, y esta ficha no afirma que exista declaración individualizada alguna sobre esta pieza.

Titularidad, protección y estado de la documentación

El inmueble es de propiedad privada, no está musealizado y carece de cualquier régimen de visita. Su fachada da a un espacio público de la localidad, circunstancia que hace accesible su contemplación sin necesidad de acceder a la finca.

En materia de protección patrimonial deben deslindarse dos afirmaciones que circulan y que no tienen el mismo valor. La ficha de catalogación consultada asocia el bien a la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español; procede advertir, como en otros elementos del municipio, que esa referencia corresponde al marco normativo general y no constituye una declaración individualizada de Bien de Interés Cultural. Por otro lado, una reseña de prensa provincial menciona la Casa Blasonada —junto al crucero y al rollo— entre los elementos «considerados Bien de Interés Cultural» de la localidad; ese extremo no ha sido verificado y el término se emplea con frecuencia de forma impropia en la prensa. Esta ficha no afirma que el inmueble cuente con declaración BIC. Le resulta aplicable con carácter general la Ley 12/2002, de 11 de julio, de Patrimonio Cultural de Castilla y León, y la consulta al registro de bienes culturales de la Junta resolvería la cuestión.

El estado de conservación se describe como muy bueno, valoración coherente con la observación exterior: la sillería no presenta desplomes, pérdidas de material ni patologías estructurales aparentes, y la cubierta se aprecia íntegra. No constan intervenciones de restauración documentadas, ni proyecto, ni autoría, ni fechas.

El balance documental de este inmueble es, en conjunto, el más pobre de todo el patrimonio civil del municipio en relación con su entidad arquitectónica. Se trata de una construcción de calidad, íntegramente en sillería, con escudo y en buen estado, de la que no se conoce fecha, ni promotor, ni linaje confirmado, ni una sola dimensión, ni intervención alguna. Las vías de resolución, por orden de rendimiento esperable, son la lectura heráldica del escudo, la consulta del Catastro del Marqués de la Ensenada para la localidad y la revisión de los protocolos notariales correspondientes.

Características

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