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Ermita de San Juan Bautista
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Ermita de San Juan Bautista

Es el edificio más antiguo que sigue en pie en Barbadillo del Mercado, y probablemente uno de los más antiguos de toda la Sierra de la Demanda: una iglesia levantada en el siglo IX, sola en mitad de un viñedo, al pie del monte Gayúbar y a un paso del Arlanza. No hay cartel, ni aparcamiento, ni un alma. Solo una caja de sillería con más de mil cien años encima y una puerta de arco de herradura que no debería estar ahí, y sin embargo está.

Lo imprescindible: ¿Qué no te puedes perder?

Es un edificio pequeño y aparentemente sencillo, pero cada muro cuenta una fase distinta. Esto es lo que hay que saber mirar:

  • La puerta de arco de herradura del lado norte: es la joya. Se conserva íntegra y estilísticamente es un híbrido de rasgos visigodos y mozárabes. Es el elemento que sitúa a este edificio en una liga a la que casi nada llega en la provincia.
  • Los quince canecillos: la hilera de ménsulas de piedra que sostiene el alero, de perfil sencillo y casi sin decoración. Vistas a contraluz, con el friso de tejas en esquinilla por encima, son la mejor foto del conjunto.
  • La puerta sur cegada: en el muro que da al valle se distingue perfectamente un arco tapiado con sus dovelas. También fue de herradura, pero se reformó, y ahí sigue, leyéndose como una cicatriz en la pared.
  • El aparejo de damero: los sillares alternan tonos rojizos y claros formando un ajedrezado que llama la atención desde lejos. La arenisca de la zona da esas dos gamas, y aquí quedaron combinadas.
  • El emplazamiento: no hay pueblo, ni casas, ni tapia. La ermita está sola entre viñas, con el monte detrás y la ribera del Arlanza delante. Esa soledad no es casualidad, y tiene explicación.

¿Cuánto tiempo se necesita para visitar la Ermita de San Juan Bautista de Barbadillo del Mercado?

Veinte minutos largos, y no porque el edificio sea grande —no lo es—, sino porque hay que darle la vuelta entera y mirar los cuatro muros. Cada uno tiene algo: la puerta de herradura al norte, el arco cegado al sur, la hilera de canecillos bajo el alero, el aparejo cambiando de color.

Si vas con la cámara, calcula media hora o más: la luz rasante sobre los canecillos y el damero de los sillares dan mucho juego.

Está a unos seiscientos setenta metros al sur del casco urbano, en línea recta. Se llega por pista, y el último tramo es campo abierto entre viñas.

¿Qué curiosidad esconde la Ermita de San Juan Bautista de Barbadillo del Mercado?

La mejor historia de esta ermita es cómo se supo su edad, porque no se supo por ningún documento. No existe ni una sola cita escrita sobre este templo. Ni una donación, ni un pleito, ni una mención de paso. Para la historia escrita, este edificio no existe.

Así que hubo que preguntárselo a la propia obra. Y aquí viene lo bueno: la piedra no se puede datar por carbono 14, pero el mortero sí. La cal, al fraguar, atrapa carbono de la atmósfera y se convierte en un reloj. Datar ese mortero no te dice cuántos años tiene la piedra: te dice el día en que un albañil la puso ahí.

El resultado fue contundente: la parte de los pies del templo, con su puerta de acceso incluida, se levantó en el siglo IX, y en el siglo X el edificio se amplió. Estamos hablando de una obra contemporánea de los primeros condes de Castilla, en pleno Alfoz de Lara, en la misma liga cronológica que Quintanilla de las Viñas.

Y hay un segundo hallazgo, este de la excavación: al levantar el suelo aparecieron piedras distintas en los cimientos, señal de que la ermita que ves se construyó encima de otro edificio anterior. Qué era ese edificio —un monasterio primitivo, un poblado— sigue siendo una pregunta abierta.

¿Por qué está la Ermita de San Juan Bautista tan lejos del pueblo de Barbadillo del Mercado?

Es la duda que se le plantea a todo el que llega, y tiene dos respuestas que encajan una con otra.

La primera es el río. La ermita se levanta junto a un vado histórico del Arlanza, es decir, junto al punto por donde se cruzaba el río antes de que hubiera puentes. En la Alta Edad Media eso no era el fin del mundo: era un cruce de caminos, y poner un templo en un vado es exactamente donde había gente pasando.

La segunda es que esto no nació como ermita. Nació como iglesia, con su comunidad alrededor, y solo se convirtió en ermita en la Baja Edad Media, entre los siglos XIV y XV. Ese cambio de categoría significa lo de siempre en Castilla: la gente que la usaba se marchó. El templo se quedó, el caserío desapareció, y lo que era una iglesia de barrio pasó a ser un edificio suelto en el campo al que se acude una vez al año.

Así que no está lejos del pueblo: está donde estaba su pueblo.

¿Se puede entrar en la Ermita de San Juan Bautista de Barbadillo del Mercado?

Con franqueza: lo normal es encontrarla cerrada. Es propiedad del Arzobispado, no es un edificio musealizado y no tiene régimen de visita turística.

Además, tiene pendientes obras de reparación en la cubierta y en la bóveda, lo que no ayuda a que se abra a la ligera. Si quieres verla por dentro, la vía es preguntar en el pueblo: en el Ayuntamiento sabrán si es posible y quién puede acompañarte.

Dicho lo cual, lo mejor de esta ermita está fuera. La puerta de herradura, el arco cegado, los canecillos y el aparejo son todos elementos exteriores. Aunque te quedes en la puerta, la visita merece del todo la pena.

¿Cuál es el mejor momento para visitar la Ermita de San Juan Bautista de Barbadillo del Mercado?

Para el edificio, primera hora de la mañana o última de la tarde. Con el sol alto, los muros se aplanan y los canecillos pierden todo el relieve; con luz rasante, la hilera de ménsulas proyecta su sombra sobre el muro y el ajedrezado de los sillares se enciende. Es una diferencia enorme, y es la razón por la que la mayoría de las fotos buenas de esta ermita están hechas a esas horas.

Para el entorno, el otoño. La ermita está rodeada de viñedo, y cuando la hoja de la vid se vuelve amarilla y roja el conjunto —piedra rojiza, viña encendida, sabinas oscuras en la ladera— es otra cosa. En verano el campo está agostado y en invierno la viña es un esqueleto de alambres.

Y una advertencia práctica: estás en un camino agrícola entre parcelas de viña. En vendimia hay tractores y trabajo de verdad; no es momento de aparcar en mitad de la pista.

Características

  • Gratuito

La ermita de San Juan Bautista de Barbadillo del Mercado es un templo altomedieval de nave única y cabecera rectangular, construido en sillería de arenisca y orientado en dirección este-oeste. Su núcleo original ha sido fechado en el siglo IX mediante datación por radiocarbono de los morteros de cal, con una ampliación en el siglo X y dos reformas de época románica entre finales del siglo XI y el siglo XIII. Conserva al norte una puerta de arco de herradura descrita como un hibridaje de rasgos visigodos y mozárabes. Se levanta aislado, a los pies del monte Gayúbar y junto a la ribera del río Arlanza, en el territorio del antiguo Alfoz de Lara, y no se conoce ninguna cita documental medieval que lo mencione.

Historia y cronología constructiva

El punto de partida de cualquier estudio sobre este edificio es una ausencia: no existe ninguna cita documental conocida sobre esta iglesia. No hay donaciones, ni pleitos, ni menciones en los cartularios monásticos de la zona que puedan asociarse con seguridad a este templo. Toda la cronología disponible procede, por tanto, del análisis del propio edificio y de la intervención arqueológica, no del archivo.

La secuencia establecida a partir de esos trabajos es la siguiente:

  • Siglo IX: se edifica la parte de los pies del templo, incluida la puerta de acceso. Es la fase datada por radiocarbono de morteros y constituye el núcleo original conservado.
  • Siglo X: se ejecuta una ampliación del edificio, igualmente situada por la analítica de morteros.
  • Finales del siglo XI al siglo XIII: se documentan dos reformas de época románica que afectan a la cabecera y a parte de la nave. La bibliografía caracteriza este periodo como el de mayor actividad constructiva y funeraria del yacimiento.
  • Siglos XIV-XV: el templo se convierte en ermita, es decir, pierde su función anterior de iglesia con comunidad asociada.

Esa última transición es históricamente significativa. Un edificio no se convierte en ermita por decisión estética: lo hace cuando la población que lo sostenía desaparece o se traslada. La conversión en ermita en la Baja Edad Media apunta a un proceso de despoblación o de concentración del poblamiento en el núcleo actual de Barbadillo, dejando el templo aislado en el campo y reducido a un uso devocional puntual.

El emplazamiento no es arbitrario. La ermita se sitúa junto a un vado histórico del río Arlanza, es decir, en el punto de cruce del río anterior a la construcción de puentes. En la organización territorial altomedieval del Alfoz de Lara, un vado era un nodo de tránsito, y la implantación de un templo en su inmediación responde a una lógica de control y de servicio a la circulación de personas, ganado y mercancías.

La intervención arqueológica aportó un dato adicional de primer orden: en los cimientos se identificaron tipos de piedra diferentes a los del alzado, lo que evidencia que el edificio actual se levantó sobre una construcción previa. La naturaleza de esa construcción anterior continúa sin determinar: entre las hipótesis de trabajo planteadas por el equipo excavador figuran la de un monasterio primitivo y la de un poblado asociado al vado.

La comparación cronológica manejada en la difusión de los resultados sitúa el templo en el mismo horizonte que Quintanilla de las Viñas, lo que —de confirmarse en publicación científica— convertiría a esta ermita en uno de los edificios altomedievales más antiguos conservados en pie de la provincia de Burgos.

La datación por radiocarbono de morteros

El dato que singulariza técnicamente a este edificio no es un elemento constructivo, sino el método con el que se ha fechado. La cronología del templo no procede de un análisis estilístico ni de un documento, sino de la datación por carbono 14 de sus morteros de cal.

El fundamento del método es el siguiente. La cal se obtiene calcinando piedra caliza, proceso que expulsa el dióxido de carbono que contenía. Al amasarse y aplicarse, el mortero recarbonata absorbiendo dióxido de carbono de la atmósfera y volviendo a formar carbonato cálcico. Ese carbono capturado es contemporáneo del momento del fraguado, de modo que su medición por radiocarbono no fecha la materia prima, sino el acto material de construir. Es la formulación que emplea la propia fuente municipal: la datación 14C «enmarca el momento de fraguado y, por ende, de la construcción».

La diferencia respecto a los métodos habituales es sustancial. Un sillar no se puede datar: la piedra tiene la edad de la formación geológica de la que se extrajo, no la del edificio. La madera de una viga fecha la tala del árbol, que puede ser muy anterior a su colocación o corresponder a una reposición posterior. El mortero, en cambio, fecha la obra misma, y por eso su aplicación a la arquitectura altomedieval —donde la documentación escrita es escasa o inexistente— ha resultado especialmente productiva en las dos últimas décadas.

El método tiene limitaciones conocidas que conviene consignar, porque condicionan la lectura de cualquier resultado. Las principales son la presencia de fragmentos de caliza sin calcinar en la masa, que aportan carbono geológico «muerto» y envejecen artificialmente la muestra; la contaminación por áridos carbonatados del agregado; y la posible recarbonatación tardía en morteros que fraguaron con lentitud. Su control exige protocolos de separación granulométrica y disolución selectiva, y por ello los resultados se publican habitualmente como series de fracciones, no como una fecha única.

En este caso concreto, no se ha localizado la publicación científica de los análisis: no constan el laboratorio responsable, las referencias de las muestras, el número de dataciones realizadas, los intervalos calibrados ni sus márgenes de error. Los resultados que circulan —siglo IX para la zona de los pies con su puerta, siglo X para la ampliación— proceden de la difusión institucional del estudio. Esta ficha los recoge como tales y no puede validarlos técnicamente.

Descripción arquitectónica: planta, fábrica y aleros

El edificio responde a planta rectangular orientada en dirección este-oeste, compuesta por una nave rectangular y un ábside igualmente rectangular adosado al extremo oriental. La cabecera se cubre interiormente con bóveda de medio cañón y se ilumina mediante una pequeña abertura. Al tratarse de un testero recto y no de un ábside saliente y curvo, el volumen exterior se percibe como un único prisma, sin la articulación característica de las cabeceras románicas.

La fábrica es de sillería de arenisca dispuesta en hiladas regulares. El rasgo visualmente más llamativo del exterior es la alternancia cromática de los sillares, que combinan tonalidades rojizas y claras generando en algunos paños un efecto de damero. La arenisca de la comarca presenta ambas gamas de forma natural. No consta análisis alguno que determine si esa disposición es original, resultado de reposiciones sucesivas o consecuencia de reformas, y la observación directa del aparejo —incluida la búsqueda de líneas de rotura entre fases— es la vía para resolverlo.

El edificio conserva dos puertas enfrentadas, una al norte y otra al sur. La septentrional se mantiene íntegra y es el elemento de mayor interés del conjunto. La meridional fue también de arco de herradura y resultó reformada con posterioridad; hoy se distingue en el paramento sur como un arco cegado con sus dovelas visibles, testimonio directo de esa alteración. Se documenta además un pequeño vano en la fachada sur y, en la norte, una serie de mechinales u oquedades interpretados por algunos autores como huella de un antiguo pórtico adosado.

El coronamiento de los muros laterales se resuelve mediante una hilera de canecillos de piedra de perfil sencillo y decoración mínima, sobre los que apoya el alero. Sobre ellos corre un friso de tejas dispuestas en esquinilla, en diente de sierra. La cubierta actual es a cuatro aguas, de teja curva cerámica.

El número de canecillos no está establecido con seguridad: una fuente divulgativa contabiliza quince en total y otra catorce en el lado norte y dieciséis en el sur, treinta en conjunto. La discrepancia no está resuelta y solo se dirime con un recuento sobre el terreno. Se ha propuesto que estas ménsulas sostuvieran en origen una cubierta pétrea, hipótesis que no consta verificada.

No existe ninguna dimensión publicada del edificio: ni longitud, ni anchura, ni altura de muros, ni luz de la bóveda del ábside, ni superficie en planta. Tampoco se ha localizado planimetría, pese a que la redacción del proyecto de restauración de 2022 tuvo necesariamente que generarla.

La puerta de arco de herradura del muro norte

El elemento singular del edificio es la puerta de arco de herradura conservada en el muro norte, descrita en la documentación municipal como estilísticamente un hibridaje de rasgos visigodos y mozárabes. Su datación acompaña a la del cuerpo de los pies en el que se abre: siglo IX.

El arco de herradura se define por prolongar su curva más allá del semicírculo, de modo que la línea de imposta queda por encima del centro geométrico y el arco se cierra hacia abajo. La magnitud de esa prolongación —el peralte, expresado como fracción del radio— es el parámetro que la historiografía ha empleado tradicionalmente para distinguir la tradición hispanovisigoda, de peralte moderado, de la andalusí y mozárabe, de peralte más acusado y con el trasdós frecuentemente enmarcado por alfiz. No se ha localizado ninguna medición del peralte de esta puerta, dato que sería determinante para precisar su filiación y que solo requiere un levantamiento fotogramétrico de la portada.

La caracterización como híbrido resulta coherente con la cronología del siglo IX en el área del alto Arlanza: un momento y un territorio en los que conviven la pervivencia de fórmulas constructivas de tradición visigoda y la llegada de repertorios de raíz andalusí, sin que las categorías historiográficas rígidas resulten aplicables.

La existencia de una segunda puerta de herradura en el muro sur, hoy reformada, indica que el diseño original contemplaba dos accesos enfrentados, disposición documentada en otros templos altomedievales peninsulares y habitualmente relacionada con la circulación litúrgica o con la segregación de espacios en el interior. Ninguna de estas interpretaciones está confirmada para este caso concreto.

Campañas arqueológicas y restauración (2019-2022)

El edificio ha sido objeto de un ciclo continuado de intervenciones a partir de 2019, promovido por el Ayuntamiento de Barbadillo del Mercado con apoyo de la Diputación Provincial de Burgos y, en su fase final, de la Junta de Castilla y León.

El estudio histórico y arqueológico se realizó en mayo de 2019. La dirección de los trabajos correspondió al arqueólogo Javier Jiménez Echavarría, de la empresa Cronos. La primera campaña de excavación se desarrolló en el verano de 2019 y una segunda fase quedó prevista para la primavera de 2020, con actuaciones en el interior del templo y cateos en los muros exteriores.

La financiación de esas campañas se articuló del siguiente modo:

  • Diputación Provincial de Burgos, 2019: 7.831 euros.
  • Diputación Provincial de Burgos, 2020: 6.400 euros.
  • Ayuntamiento de Barbadillo del Mercado: 6.800 euros.

El objetivo científico declarado de la segunda fase era determinar si el primer templo formó parte de un monasterio primitivo o de un antiguo poblado, cuestión que las excavaciones plantearon al detectar la edificación anterior bajo los cimientos.

En paralelo se identificó la necesidad de una intervención de conservación. El Arzobispado de Burgos, como propietario, cifró inicialmente en unos 25.000 euros las reparaciones necesarias en tejado y bóveda. La actuación se materializó finalmente con una dotación muy superior: una subvención de 50.000 euros de la Consejería de Cultura de la Junta de Castilla y León, asumiendo el Ayuntamiento el coste de la redacción del proyecto arquitectónico.

Las obras comenzaron la semana del 24 de febrero de 2022 con una duración estimada de aproximadamente dos semanas. Su alcance técnico fue el siguiente:

  • Refuerzo y consolidación de la bóveda, mediante grapas de acero y mortero de cal.
  • Sustitución de la cubierta, con reposición de las vigas de madera deterioradas.

El empleo de mortero de cal en la consolidación es coherente con los criterios actuales de intervención en fábricas históricas: se trata de un conglomerante compatible con el material original, permeable al vapor de agua y reversible, frente al cemento portland, cuya rigidez y contenido en sales solubles resultan lesivos para la piedra antigua. No consta el nombre de la empresa contratista ni el del arquitecto redactor del proyecto.

Titularidad, protección y estado de la documentación

El inmueble es propiedad del Arzobispado de Burgos. Se encuentra fuera de uso litúrgico regular, aislado en el campo entre parcelas de viñedo, sin cerramiento propio y sin régimen de visita establecido.

En materia de protección debe consignarse con precisión el límite de lo verificado: no se ha confirmado que la ermita cuente con declaración individualizada como Bien de Interés Cultural, y esta ficha no lo afirma. Le resulta aplicable con carácter general la Ley 12/2002, de 11 de julio, de Patrimonio Cultural de Castilla y León. La concesión de una subvención por la Consejería de Cultura acredita reconocimiento institucional del valor del bien, pero no equivale a una declaración de protección, y ambas cosas no deben confundirse. La consulta al registro de bienes culturales de la Junta resolvería el extremo.

Respecto a los hallazgos funerarios, la documentación municipal caracteriza la Plena Edad Media como el periodo de mayor actividad «constructiva y funeraria» del enclave, formulación que implica la existencia de enterramientos asociados al templo. Sin embargo, no se ha localizado ningún inventario publicado de tumbas, ni su tipología, ni su número, ni sus dataciones.

Deben señalarse, finalmente, dos afirmaciones que circulan en fuentes divulgativas y que esta ficha no asume. La primera es la atribución de la fase inicial a un horizonte visigodo del siglo V, con una horquilla propuesta de 410 a 484, incompatible con la datación radiocarbónica de los morteros. La segunda es la lectura de un grabado interpretado como una fecha de 941 o 947 en el ángulo superior del lado norte. Ninguna de las dos cuenta con respaldo en publicación científica ni aparece recogida en la documentación institucional del estudio arqueológico, y se consignan aquí únicamente para advertir de su circulación.

El balance documental es, en suma, paradójico: este es el edificio mejor investigado de Barbadillo del Mercado y, al mismo tiempo, aquel cuyos resultados resultan menos accesibles. Se conocen la existencia del estudio, su director, su empresa, sus campañas y su financiación, pero no se ha publicado la memoria arqueológica, sin la cual no pueden verificarse ni las dataciones, ni la secuencia estratigráfica, ni la naturaleza del edificio precedente. Las vías para cubrir esa laguna son la memoria depositada en el Servicio Territorial de Cultura de Burgos y el propio equipo redactor del estudio.

Características

  • Gratuito

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Vista aérea de Ermita de San Juan Bautista con dron

Vista aérea de Ermita de San Juan Bautista con dron

Ermita de San Juan Bautista

Ermita de San Juan Bautista

Muro de sillería y portada con arco de herradura de la ermita visigoda de San Juan Bautista en Barbadillo

Muro de sillería y portada con arco de herradura de la ermita visigoda de San Juan Bautista en Barbadillo

Hito de piedra con placa indicadora hacia la ermita visigótica de San Juan en Barbadillo del Mercado

Hito de piedra con placa indicadora hacia la ermita visigótica de San Juan en Barbadillo del Mercado

Detalle de los canecillos y modillones de piedra bajo el alero de la ermita de San Juan Bautista

Detalle de los canecillos y modillones de piedra bajo el alero de la ermita de San Juan Bautista

Camino hacia la Ermita de San Juan Bautista

Camino hacia la Ermita de San Juan Bautista

Vista aérea de la ermita visigótica de San Juan Bautista al pie de la ladera en Barbadillo del Mercado

Vista aérea de la ermita visigótica de San Juan Bautista al pie de la ladera en Barbadillo del Mercado

Perspectiva aérea de la cubierta y muro de sillería de la ermita de San Juan Bautista en Barbadillo

Perspectiva aérea de la cubierta y muro de sillería de la ermita de San Juan Bautista en Barbadillo

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