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Registrarme gratisYa tengo cuenta, iniciar sesiónEscultura del Buitre Leonado de La Yecla
Llegas al desfiladero, aparcas, y lo primero que te encuentra no es la roca: es un buitre de hierro de tamaño descomunal, con las alas medio abiertas y la cabeza levantada, subido a un bloque de piedra al borde del camino. Es una de esas esculturas que no hay que buscar porque te salen al paso, y funciona exactamente como pretendía: te avisa de quién manda de verdad en La Yecla antes de que entres.
Lo imprescindible: ¿qué no te puedes perder?
Es una pieza para rodearla y mirarla de cerca, porque todo el trabajo está en cómo está hecha. Fíjate en esto:
- El plumaje, pieza a pieza: las alas no son una plancha recortada. Están formadas por centenares de chapas pequeñas superpuestas como escamas, cada una soldada por separado, imitando la disposición real de las plumas. Es el detalle que convierte la escultura en algo más que una silueta.
- La gorguera del cuello: alrededor del arranque del cuello hay una corona de varillas metálicas erizadas que reproduce el collarín de plumón característico del buitre leonado. Es el rasgo por el que se reconoce a la especie de un vistazo.
- La placa del pedestal: pequeña, de metal oxidado, y con el dato que la mayoría se salta. Dice a quién está dedicada, quién la hizo y en qué año. Léela: no está dedicada a lo que casi todo el mundo cree.
- La postura: no está posado en reposo. Tiene las alas entreabiertas y el cuello estirado hacia arriba, en la actitud de un buitre que acaba de posarse o está a punto de despegar. Mírala desde abajo, que es como gana.
¿Cuánto tiempo se necesita para ver la Escultura del Buitre Leonado de La Yecla?
Cinco minutos. No es un destino en sí mismo: es la parada de bienvenida al desfiladero de La Yecla, está justo a pie de camino y se ve sin desviarse ni un metro.
Ahora bien, hay un momento en que esos cinco minutos valen el doble. Los buitres de verdad no vuelan a primera hora: necesitan que el sol caliente las paredes del cañón y se formen las corrientes térmicas que los sostienen. A partir de media mañana empiezan a salir, y entonces puedes hacer la foto que de verdad merece la pena: la escultura en primer plano y los buitres reales planeando por encima. Es la misma imagen dos veces, en hierro y en carne.
¿A qué rinde homenaje la Escultura del Buitre Leonado de La Yecla?
Aquí está el detalle que casi nadie mira. La placa no habla de un buitre: dice literalmente que la escultura se erige «en homenaje a las aves necrófagas de La Yecla», en plural y sin nombrar especie.
Y el matiz importa, porque necrófagas son todas las que se alimentan de animales muertos, no solo el buitre leonado. El homenaje es al gremio entero: a los carroñeros que limpian la sierra sin que nadie se lo agradezca nunca. Que se represente un buitre leonado tiene su lógica, porque es el que domina el paisaje: en las cumbres del desfiladero anidan más de cien parejas.
Es, en el fondo, un homenaje bastante valiente. Nadie pone esculturas a los animales que comen cadáveres, y aquí hay una de tres metros largos al borde del camino.
¿Quién es el autor de la Escultura del Buitre Leonado de La Yecla?
La placa lo dice sin rodeos: es obra del artista burgalés Cristino Díez, y se inauguró en 2023. Es, por tanto, una pieza reciente, de las más nuevas del término de Santo Domingo de Silos.
Cristino Díez es pintor y escultor nacido en Castrojeriz en 1956, con una trayectoria larga en Burgos. Expuso por primera vez con catorce años, trabajó como cartelista de cine pintando lienzos enormes con pigmentos que él mismo fabricaba, y en las últimas décadas se ha volcado en la escultura en hierro. Tiene obra pública repartida por la capital, y en 2023 —el mismo año que el buitre— el Museo de la Evolución Humana incorporó una escultura suya.
¿Qué curiosidad o leyenda esconde la Escultura del Buitre Leonado de La Yecla?
La mejor curiosidad es el material, porque está elegido con muy mala idea y muy buen criterio. La pieza es de chapa metálica dejada a la intemperie, sin pintar, de modo que el óxido no es un defecto: es el acabado. La escultura lleva desde 2023 oxidándose a propósito, y el color pardo rojizo que ha ido cogiendo es exactamente el del plumaje de un buitre leonado adulto.
Dicho de otro modo: la intemperie que la estropea es la que la pinta. Cuanto más lleva ahí, más se parece al animal.
Y hay una segunda lectura, más sutil, en el emplazamiento. La escultura está abajo, a pie de camino, a la altura del visitante — que es justo donde un buitre leonado nunca se posa. Los de verdad están arriba, en las repisas de la pared caliza, a decenas de metros. Esta es la única oportunidad que vas a tener de mirar a un buitre leonado a los ojos y desde su misma altura. Aprovéchala, porque en el desfiladero los vas a ver siempre de lejos y siempre por debajo.
¿Se puede visitar la Escultura del Buitre Leonado de La Yecla con niños?
Es probablemente el mejor sitio del entorno para llegar con niños pequeños. Está a pie de camino, en terreno llano, sin escaleras, sin barandillas y sin nada que trepar: se llega, se ve y se toca.
Además funciona muy bien como explicación previa. Antes de meterse en el desfiladero, donde los buitres se ven lejos y en movimiento, aquí tienen delante uno quieto, enorme y a su altura, con el pico, las garras y la gorguera al alcance de la mano. Contarles ahí para qué sirve un carroñero, y luego enseñarles los de verdad volando sobre la pared, es una secuencia que suele funcionar muy bien.
Características
- Gratuito
Escultura conmemorativa contemporánea de bulto redondo, ejecutada en chapa metálica soldada y con acabado de óxido natural sin protección, que representa un buitre leonado (Gyps fulvus) posado con las alas entreabiertas. Se levanta sobre un pedestal monolítico de piedra a la entrada del desfiladero de La Yecla, dentro del término municipal de Santo Domingo de Silos y del Parque Natural Sabinares del Arlanza-La Yecla. Es obra del artista burgalés Cristino Díez y fue inaugurada en 2023, según consigna la placa conmemorativa instalada en el propio pedestal.
Autoría, datación e inscripción conmemorativa
La documentación disponible sobre esta obra procede, en lo esencial, de la propia placa conmemorativa atornillada a la cara frontal del pedestal. Se trata de una placa rectangular de metal con pátina de óxido, fijada mediante cuatro tornillos vistos, con el texto grabado en letras capitales y dos escudos institucionales en la parte superior. Su transcripción íntegra es la siguiente:
- «ESTA ESCULTURA EN HOMENAJE / A LAS AVES NECRÓFAGAS DE LA YECLA, / OBRA DEL ARTISTA BURGALÉS CRISTINO DÍEZ, / SE INAUGURA EN EL AÑO 2023»
De este texto se desprenden tres datos firmes: la autoría (Cristino Díez), el año de inauguración (2023) y la dedicatoria. Este último merece precisión, porque la obra circula popularmente como «escultura del buitre leonado» mientras que la dedicatoria oficial es genérica y en plural: «a las aves necrófagas de La Yecla». La escultura no se dedica a una especie concreta, sino al conjunto del gremio de aves carroñeras presentes en el desfiladero, aunque la figura representada corresponda inequívocamente al buitre leonado por sus rasgos anatómicos.
En el remate superior de la placa figuran dos escudos. El situado a la izquierda es el de la Comunidad de Castilla y León, con sus cuarteles de castillos y leones. El de la derecha es un escudo timbrado de corona, con ornamentación vegetal, cuya carga central no resulta legible en el material fotográfico disponible, por lo que la institución que representa no se identifica aquí.
Fuera de la placa, no se ha localizado documentación pública sobre la obra. En concreto, no constan: nota de prensa de la inauguración, fecha exacta del acto, entidad promotora, coste de ejecución, medidas, peso, título oficial de la escultura ni ficha de catálogo municipal. La ausencia es coherente con la naturaleza reciente y local de la intervención.
Descripción formal y técnica constructiva
La descripción que sigue procede de observación directa sobre material fotográfico. El conjunto se organiza en tres elementos claramente diferenciados:
- Pedestal: bloque pétreo monolítico de tono ocre, de planta rectangular y caras irregulares apenas desbastadas, con la superficie dejada en bruto salvo el plano frontal, que se ha regularizado para recibir la placa. Se asienta directamente sobre el terreno. No se especifica aquí la variedad de piedra, que podría ser caliza del propio entorno o arenisca, extremo no verificable visualmente.
- Base metálica: entre el pedestal y la figura se interpone un disco o plato metálico de perfil cóncavo, elevado sobre pequeños vástagos, que hace de peana y sobre el que se posan las garras. Resuelve el encuentro entre el bloque irregular de piedra y la escultura, y permite el drenaje del agua de lluvia.
- Figura: el ave, de bulto redondo, en actitud de posado con las alas entreabiertas y desplegadas hacia los lados y el cuello erguido y estirado en vertical, con la cabeza alzada. El conjunto supera con holgura la estatura de una persona.
La técnica constructiva es el aspecto de mayor interés. La figura no está resuelta mediante fundición ni por recorte de una silueta plana, sino por ensamblaje y soldadura de centenares de piezas de chapa recortadas individualmente. El procedimiento se aprecia de forma distinta según la zona anatómica:
- En las alas, las chapas son ovales o lanceoladas, de tamaño decreciente hacia el borde del ala, y se disponen superpuestas e imbricadas a modo de escamas, reproduciendo la ordenación real de las plumas coberteras. Las plumas remeras del borde se resuelven con piezas alargadas y de mayor desarrollo.
- El cuerpo combina chapas de contorno más ancho y redondeado, de disposición igualmente imbricada, que sugieren el plumaje corporal.
- El cuello se resuelve con piezas pequeñas y muy juntas, de textura granulada, distinta de la del resto de la obra.
- En el arranque del cuello, la escultura reproduce la gorguera o collar de plumón característico del buitre leonado mediante una corona de varillas metálicas erizadas radialmente. Es el rasgo que permite la identificación específica de la figura.
- Las patas se construyen con anillos metálicos superpuestos que imitan el escutelado del tarso, y las garras se resuelven con volumen macizo y uñas diferenciadas.
El acabado responde a una decisión técnica deliberada: el metal se ha dejado sin pintar ni proteger, expuesto a la intemperie, de modo que la capa de óxido constituye el tratamiento superficial final y no un deterioro. El resultado es una tonalidad parda rojiza que, por coincidencia buscada o no, se aproxima a la del plumaje de un buitre leonado adulto. No se afirma aquí que el material sea acero autopatinable de tipo corten: la distinción entre este y el hierro común oxidado no puede establecerse visualmente y la placa no lo especifica. La referencia biográfica disponible sobre el autor indica que trabaja el hierro.
El autor: Cristino Díez
Según la información biográfica recogida por Burgospedia, Cristino Díez nació en Castrojeriz (Burgos) en 1956. Su trayectoria arranca muy pronto: realizó su primera exposición a los catorce años, en la Real y Antigua de Gamonal, y posteriormente obtuvo una beca para cursos de bellas artes en Madrid, además de formarse en la academia de dibujo de El Espolón con Jesús del Olmo.
Su producción ha atravesado técnicas muy diversas —grabado, óleo, dibujo y técnicas mixtas— y ha incluido un episodio profesional singular: trabajó como cartelista del cine Avenida de Burgos, pintando lienzos de diez por dos metros con pigmentos naturales de fabricación propia. En las últimas décadas ha centrado su obra en la escultura en hierro, línea a la que pertenece la pieza de La Yecla.
El mismo año de la inauguración del buitre, 2023, el Museo de la Evolución Humana de Burgos incorporó a sus fondos una escultura del artista, lo que sitúa la obra silense en un momento de proyección de su trabajo escultórico. No se ha localizado un catálogo razonado de su obra pública, por lo que no se enumeran aquí otras piezas suyas instaladas en la provincia.
Contexto natural: el desfiladero de La Yecla y su colonia de buitre leonado
La escultura no puede entenderse al margen del enclave que la motiva. El desfiladero de La Yecla es, según la descripción de la Junta de Castilla y León, «una profunda y estrecha garganta modelada en los materiales calizos», con las siguientes características documentadas:
- Longitud: poco más de 1 kilómetro de garganta, según la ficha del Camino del Cid. Una nota de la Junta de Castilla y León maneja la cifra de 2,3 km, que parece referirse al recorrido señalizado y no a la garganta; la discrepancia se hace constar sin resolverla.
- Anchura: apenas 2 metros en algunos tramos.
- Recorrido lineal: 3,5 kilómetros desde el desfiladero hasta Santo Domingo de Silos.
- Infraestructura de visita: pasarelas metálicas de 155 metros de desarrollo y un puente de 20 metros que conecta el cañón con la senda natural, ejecutados con una inversión parcial de 380.000 euros.
El dato determinante para la dedicatoria de la escultura es el poblacional: «en sus cumbres anidan más de 100 parejas de buitre leonado». Se trata, por tanto, de una colonia rupícola de entidad, asentada en las repisas y oquedades de las paredes verticales del cañón, que constituye el principal reclamo faunístico del enclave y la razón directa del homenaje.
El buitre leonado es un ave necrófaga estricta, de gran envergadura y vuelo planeador, que depende de las corrientes térmicas ascendentes para desplazarse con eficacia energética. Esta dependencia explica un patrón de actividad concentrado en las horas centrales del día, una vez que la insolación ha calentado las paredes del desfiladero. La escultura, situada al pie del cañón, se encuentra por tanto bajo el espacio aéreo habitual de la colonia.
Emplazamiento, titularidad y régimen de protección
La obra se localiza en las coordenadas 41.9530709, -3.4435463, a pie de la pista de acceso al desfiladero, en un ensanchamiento de terreno llano, a algo más de medio kilómetro de la zona de aparcamiento habilitada para la visita. Se sitúa al aire libre, sin cerramiento, sin vallado perimetral y sin restricción de acceso, lo que permite rodearla y observarla a corta distancia en cualquier momento.
La ubicación no es accesoria: la pieza funciona como hito de entrada y elemento de señalización simbólica del desfiladero, y su instalación en el punto de llegada de los visitantes responde a esa lógica interpretativa.
En cuanto a protección, la escultura no cuenta con figura patrimonial propia —lógico tratándose de una obra de 2023— y no consta su inclusión en catálogo municipal alguno. Sí está afectada, en cambio, por el régimen del espacio natural en que se inserta: el Parque Natural de «Sabinares del Arlanza-La Yecla», declarado por la Ley 4/2020, de 14 de diciembre (publicada en el BOE en 2021), que abarca 39.173 hectáreas y comprende íntegramente, entre otros, el término de Santo Domingo de Silos. Ese marco condiciona los usos del entorno, incluida la instalación de elementos y la gestión de la afluencia de visitantes.
No constan intervenciones de conservación ni de mantenimiento sobre la pieza desde su instalación, circunstancia esperable en una obra tan reciente y cuyo acabado oxidado está concebido precisamente para evolucionar sin tratamiento.
Características
- Gratuito
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Buitre leonado. La Yecla
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