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Monumento al Burro
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Monumento al Burro

En medio del campo, a las afueras de Contreras, hay un monumento de piedra levantado a mano por una sola persona. Tiene pináculos, arcos, frisos de lacería y varios relieves — y todos, absolutamente todos, están dedicados a los burros. El Monumento al Burro es de esas cosas con las que uno se topa sin esperarlas y ante las que se queda un buen rato callado, entendiendo poco a poco lo que está viendo.

Lo imprescindible: ¿Qué no te puedes perder?

Hay que mirarlo por partes, porque cada panel cuenta algo distinto.

  • La copla del Quijote: bajo el relieve de los tres burros rebuznando se lee, labrada en la piedra, «NO REBUZNARON EN BALDE EL UNO Y EL OTRO ALCALDE». No es una frase inventada: es un verso literal de Cervantes.
  • El «diálogo entre compadres»: dos burros sentados a una mesa, uno de ellos con un papel delante, conversando como dos vecinos. La escena lleva su propio letrero labrado y es la más divertida del conjunto.
  • El friso de lacería: una banda de entrelazos que recorre toda la base, tallada con una paciencia que asusta, con un medallón central en el que asoma una cabeza de burro.
  • La inscripción del autor: en la parte baja, la piedra que explica quién lo hizo y por qué. Es lo mejor de todo, y merece leerse entera y despacio.

¿Cuánto tiempo se necesita para visitar el Monumento al Burro?

Un cuarto de hora, y te sabrá a poco.

Es una parada corta —está a pie de campo y se ve entero desde delante—, pero tiene mucho más detalle del que parece a primera vista. Los pináculos llevan talla, hay rosetas de barro rojo incrustadas en la piedra, el arco superior tiene un sol radiante labrado, y por todas partes aparecen burros: de pie, sentados, rebuznando, en medallón.

El consejo es sencillo: no lo mires desde el coche. Bájate, acércate y recórrelo de abajo arriba leyendo los letreros. Es un monumento que hay que leer, no solo ver.

¿Qué curiosidad o leyenda esconde el Monumento al Burro?

Que la frase labrada en su piedra viene del Quijote, y detrás hay una de las historias más disparatadas que escribió Cervantes.

En la segunda parte de la novela se cuenta la aventura del rebuzno. A un regidor de un pueblo se le pierde un burro. Otro regidor se ofrece a ayudarle, y se les ocurre un plan: separarse por el monte e ir rebuznando, para que el animal les conteste y así encontrarlo. El problema es que los dos rebuznan tan bien que se pasan la mañana acudiendo el uno al reclamo del otro, convencidos cada vez de haber dado con el burro. Cuando por fin lo encuentran, está muerto, comido por los lobos.

La historia corre por la comarca y los pueblos vecinos empiezan a burlarse rebuznando cada vez que ven a alguien de aquel pueblo. La cosa se pone tan seria que acaban saliendo a pelearse por ello. Y de ahí sale la coplilla que los mofaba, la misma que está labrada aquí:

«No rebuznaron en balde el uno y el otro alcalde.»

Que alguien decidiera tallar ese verso en un monumento al burro, en medio del campo burgalés, dice bastante del sentido del humor de quien lo hizo.

¿Quién hizo el Monumento al Burro y por qué?

Lo dice él mismo, labrado en la piedra de abajo. Y es una declaración desconcertante y un poco triste:

«MONUMENTO AL BURRO. REALIZADO POR UN HOMBRE DEFENSOR DE BUITRES Y ENEBROS… PERO CRIÓ CUERVOS.»

No hay nombre, ni fecha, ni entidad detrás. Solo eso: un hombre. Y dos datos que lo dicen todo sobre él y sobre esta tierra: se define como defensor de buitres y de enebros, que son justo las dos señas de identidad naturales de esta comarca — el buitre leonado que sobrevuela los cortados y el enebral que da nombre al parque natural.

Y luego ese remate: «pero crió cuervos», jugando con el refrán de toda la vida, «cría cuervos y te sacarán los ojos». Ahí hay una historia personal que no está escrita en ninguna parte, y que probablemente solo conozcan en el pueblo.

Conviene entenderlo bien: esto no es un monumento institucional. No lo encargó ningún ayuntamiento ni lo pagó ninguna subvención. Es una obra levantada piedra a piedra por una persona, sin más razón que quererlo hacer. Y quizá por eso es de los sitios más honestos que se pueden visitar en toda la Sierra.

Características

  • Gratuito

El Monumento al Burro de Contreras es una obra escultórica exenta de autoconstrucción, levantada en piedra en campo abierto, cuyo programa figurativo está dedicado íntegramente al asno doméstico. Se organiza como un cuerpo mural escalonado a modo de retablo o hastial, con relieves distribuidos en varios registros, friso de lacería, hornacinas, pináculos y remate en arco. Incorpora tres inscripciones labradas, una de ellas cita literal del Quijote. La pieza carece por completo de documentación: no consta autor, fecha, promotor ni catalogación de ningún tipo, y la única información sobre su origen es la que el propio monumento declara en su epigrafía.

Composición general y descripción de los relieves

El conjunto se estructura en tres niveles superpuestos y retranqueados, con una organización que remite formalmente al esquema de un retablo pétreo o de un hastial de espadaña, aunque su contenido sea enteramente profano.

El basamento está formado por grandes bloques de sillería de arenisca de tono amarillento y ocre, dispuestos en hiladas regulares. Sobre él se desarrolla, corrido de lado a lado, un friso de lacería: una banda continua de entrelazo de cintas de tres bandas, tallada en piedra clara, interrumpida en su punto medio por un medallón circular en cuyo interior asoma una cabeza de asno.

El cuerpo principal, apoyado sobre ese friso, se compartimenta en tres espacios:

  • Compartimento izquierdo: relieve de dos asnos sentados frente a una mesa, en actitud de conversación. Uno de ellos apoya la mano sobre un documento o tablilla; el otro gesticula con la cabeza levantada. En el frente de la mesa, una cartela labrada con la leyenda «DIÁLOGO ENTRE COMPADRES». La escena antropomorfiza plenamente a los animales, sentados y con actitudes humanas.
  • Compartimento central: pieza rectangular vertical con un motivo vegetal nervado, a modo de hoja o palma estilizada, tallada en relieve sobre fondo rehundido.
  • Compartimento derecho: figura de asno en altorrelieve muy acusado, casi exenta, representado de pie y de perfil, con arreos o albarda sobre el lomo, bajo un dintel que enmarca el espacio.

El cuerpo superior, retranqueado respecto al anterior, presenta en su centro un panel con tres asnos: dos de ellos afrontados y de perfil, con las cabezas alzadas y las bocas abiertas en actitud inequívoca de rebuznar, y un tercero dispuesto de frente en el eje. Bajo el panel corre la inscripción con la copla cervantina.

Flanqueando ese panel se levantan dos cuerpos a modo de torrecillas, construidos con piedra de tonalidad gris más basta que la de los relieves. Cada uno incorpora una pequeña hornacina de arco, vacía, y una roseta circular de barro cocido de color rojo empotrada en el paramento, con motivo de espiral o roleo. Ambas torrecillas rematan en pináculos piramidales con las caras decoradas mediante talla incisa.

El remate del conjunto es un cuerpo de arco de medio punto con arquivolta de motivos radiales, de aspecto plumeado o acanalado, que enmarca un tímpano ocupado por un relieve de una figura humana acompañada de asnos, bajo un sol radiante tallado en el intradós.

No se aportan dimensiones del monumento: no se dispone de medición ni de elemento de escala fiable en la documentación gráfica.

Epigrafía del monumento

El conjunto incorpora tres inscripciones labradas directamente en la piedra, en capitales de trazo irregular y ejecución manual. Se transcriben a continuación tal como se leen sobre el original.

Primera inscripción, bajo el panel de los tres asnos que rebuznan:

  • «NO REBUZNARON EN BALDE EL UNO Y EL OTRO ALCALDE»

Segunda inscripción, en la cartela del relieve de los dos asnos sentados:

  • «DIÁLOGO ENTRE COMPADRES»

Tercera inscripción, en una placa situada en el basamento, que constituye la única declaración de autoría existente:

  • «MONUMENTO AL BURRO / REALIZADO POR UN HOMBRE / DEFENSOR DE BUITRES Y ENEBROS / ~ PERO CRIÓ CUERVOS ~», con signos ondulados flanqueando la última línea.

Esta tercera inscripción es documentalmente la más relevante, y también la más elusiva. No consigna nombre, fecha ni entidad: identifica al autor únicamente como «un hombre» y lo caracteriza por dos militancias —la defensa de los buitres y de los enebros—, que corresponden precisamente a las dos señas naturales del entorno: la población de buitre leonado que nidifica en los cortados de la comarca y el enebral o sabinar que da nombre al Parque Natural Sabinares del Arlanza – La Yecla.

La línea final, «pero crió cuervos», remite al refrán castellano «cría cuervos y te sacarán los ojos» y apunta a una circunstancia personal del autor. No se interpreta aquí su sentido: no existe información que permita hacerlo y cualquier lectura sería especulativa.

La fuente literaria: la aventura del rebuzno

La primera de las inscripciones no es una composición del autor, sino una cita literal de «Don Quijote de la Mancha», de Miguel de Cervantes. Procede de la segunda parte de la novela, publicada en 1615, y corresponde al episodio conocido como la aventura del rebuzno, que se desarrolla entre los capítulos XXV y XXVII.

El relato refiere que a un regidor de cierta villa se le extravió un asno. Otro regidor del mismo lugar se ofreció a ayudarle en la búsqueda y ambos convinieron en separarse por el monte y rebuznar alternativamente, con la idea de que el animal respondiera al reclamo y delatara su posición. El resultado fue que, dada la habilidad de los dos para imitar el rebuzno, cada uno acudía una y otra vez a la llamada del otro, creyendo haber hallado al asno. Cuando finalmente lo encontraron, estaba muerto y devorado por los lobos.

La anécdota trascendió a los pueblos vecinos, que empezaron a burlarse rebuznando al cruzarse con los naturales de aquella villa. La chanza degeneró en enfrentamiento armado entre localidades, episodio en el que intervienen don Quijote y Sancho Panza, con desenlace poco airoso para este último. De esa burla procede la copla que los pueblos vecinos les dedicaban y que figura labrada en el monumento.

Conviene apuntar un detalle del texto cervantino: la copla dice «alcalde» mientras que en el relato los dos protagonistas son regidores. La inscripción del monumento reproduce el verso tal cual, con esa misma denominación.

Técnica, materiales y repertorio ornamental

La obra está ejecutada mediante talla directa sobre piedra con herramienta manual, sin recurso a moldes ni a elementos prefabricados. Se aprecian al menos tres litologías distintas conviviendo en el conjunto:

  • Una piedra clara, casi blanca, de grano fino, empleada en la totalidad de los relieves figurativos y en el friso de lacería, presumiblemente por su mejor aptitud para el detalle.
  • Una piedra gris de textura más basta, utilizada en los cuerpos laterales, las torrecillas y los pináculos.
  • Una arenisca amarillenta y ocre en los grandes bloques del basamento.

A ellas se añaden las rosetas de barro cocido de color rojo intenso empotradas en las torrecillas, único material cerámico del conjunto y elemento que introduce el contraste cromático más marcado. Esta identificación de materiales es visual y no analítica.

Desde el punto de vista del lenguaje formal, el aspecto más interesante de la pieza es que su autor toma prestado íntegramente el repertorio de la arquitectura religiosa tradicional y lo aplica a un asunto profano y cotidiano. El friso de lacería remite al entrelazo de tradición altomedieval y románica; las hornacinas, los pináculos y el arco con arquivolta radial proceden del vocabulario de portadas y retablos; y la propia organización en registros superpuestos reproduce el esquema de un retablo pétreo. Lo que ocupa esos espacios, sin embargo, no son santos ni escenas evangélicas, sino asnos conversando, rebuznando o cargados con la albarda.

La ejecución responde a una factura autodidacta: proporciones libres, anatomías simplificadas, tratamiento sumario de los volúmenes y letras de módulo y trazo desiguales. Esa condición no resta interés a la pieza; al contrario, la sitúa en el ámbito del arte popular o de autor no académico, categoría en la que su ambición constructiva y su coherencia de programa resultan excepcionales.

Emplazamiento, autoría no documentada y ausencia de catalogación

El monumento se localiza en las coordenadas 42.008359, -3.4113028, en campo abierto, a algo más de un kilómetro al sur del casco urbano de Contreras —distancia calculada sobre coordenadas y por tanto aproximada—, en un terreno de ladera con vegetación arbustiva y arbolado disperso.

Junto a la obra se dispone una estructura auxiliar de factura rústica, formada por pies derechos de sillar y muro de mampostería que soportan una viga de madera de gran escuadría, muy erosionada. Su función no se documenta aquí, si bien su ejecución parece vinculada a la del propio monumento.

Sobre la autoría, no se dispone de más información que la que aporta la propia inscripción, que no consigna nombre. No se ha localizado ninguna fuente documental, bibliográfica ni periodística sobre la pieza, ni referencia en repertorios de escultura pública o de arte popular. Tampoco consta fecha de ejecución ni información sobre el proceso constructivo, que a juzgar por el volumen de talla acumulado debió prolongarse durante un periodo considerable.

La obra no consta declarada Bien de Interés Cultural ni incluida en catálogo o inventario patrimonial alguno, y no se han documentado intervenciones ni actuaciones de conservación. Su estado aparente es aceptable, si bien se aprecian pérdidas de material en algunos sillares y en las juntas, así como fisuras en las piezas del cuerpo superior, propias de una fábrica sin mantenimiento expuesta a la intemperie.

Características

  • Gratuito

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Monumento al Burro

Monumento al Burro

Monumento de piedra tallado con relieves y escenas dedicadas a la figura del burro

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Relieve de piedra tallado con dos burros sentados a una mesa titulado Diálogo entre compadres

Relieve de piedra tallado con dos burros sentados a una mesa titulado Diálogo entre compadres

Camino rural de tierra con la fuente rústica y el Monumento al Burro entre colinas y campos

Camino rural de tierra con la fuente rústica y el Monumento al Burro entre colinas y campos

Vista frontal en primer plano del monumento al burro de Contreras

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