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Iglesia de San Pedro
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Iglesia de San Pedro

A doscientos metros del monasterio, presidiendo su propia plaza empedrada, hay una iglesia que casi nadie mira. Y es un error: la Iglesia de San Pedro fue durante seis siglos la parroquia del pueblo de Silos, la de los vecinos, la que no salía en los discos de gregoriano. Tiene ábsides góticos de finales del siglo XIII, una torre con las cicatrices a la vista y una historia de derrumbe y resurrección que merece contarse.

Lo imprescindible: ¿qué no te puedes perder?

Es un edificio de capas superpuestas, y lo bueno está justo en las costuras entre unas y otras.

  • Los ábsides góticos: el central y el del lado norte se levantaron entre 1295 y 1325, en gótico pleno. El del norte destaca por su luminosidad, muy por encima de lo que se espera en una parroquia rural.
  • El ábside sur románico: cuando la iglesia se amplió, este quedó en pie. Es el pedazo más antiguo que se conserva del edificio y el que delata que aquí hubo un templo mucho más pequeño.
  • La torre: maciza, contrafuertada, con dos campanas asomando y una grieta que recorre el paramento de arriba abajo. No la disimula nadie, y contarla es media historia del edificio.
  • El ventanal calado del hastial: la tracería gótica que se abre sobre la portada es el detalle más fino de toda la fachada. Mírala a contraluz desde la plaza.

¿Cuánto tiempo se necesita para visitar la Iglesia de San Pedro?

Por fuera, diez o quince minutos dan de sobra para rodearla y entender lo que estás viendo: la plaza permite alejarse lo suficiente para leer el edificio entero de un vistazo, algo que con la basílica del monasterio no puedes hacer.

Si la pillas abierta, súmale otros veinte minutos para el interior. En cualquier caso es una parada corta que encaja en cualquier visita a Silos sin robarle tiempo a nada.

¿Qué curiosidad o leyenda esconde la Iglesia de San Pedro?

Que se cayó y estuvo once años en ruinas. No es una forma de hablar: el templo llegó a quedar inservible y así permaneció más de una década, con el pueblo sin parroquia y las piedras por el suelo.

La reconstrucción llegó en 1591, y fue a lo grande: se rehicieron los muros, se levantaron columnas cilíndricas de piedra y se cubrió el conjunto con un artesonado de madera. Es decir, que la iglesia que hoy ves es medieval por fuera y renacentista por dentro, porque el interior se rehízo tres siglos después que la cabecera.

Sabiendo esto, esa grieta de la torre y los remiendos del muro dejan de ser desperfectos y pasan a ser el currículum del edificio.

¿Qué diferencia hay entre la Iglesia de San Pedro y la iglesia del monasterio de Silos?

Todo, empezando por a quién pertenecían. La del monasterio era de los monjes; San Pedro era la del pueblo. Una casa benedictina no es una parroquia: los vecinos de Silos tenían su propio templo, su propio párroco y su propia vida religiosa, separada de la comunidad monástica.

Aparece documentada como parroquia de San Pedro en 1222, atendida por clero diocesano aunque bajo la jurisdicción de los benedictinos, y mantuvo ese título hasta 1816. Después, la parroquia se trasladó a la iglesia del monasterio, que es donde reside hoy.

Por eso muchos visitantes se hacen un lío: la iglesia parroquial de Silos ya no es la parroquial de siempre. Y la que sí lo fue durante casi seiscientos años sigue ahí, en su plaza, esperando que alguien se dé cuenta.

¿Queda algo del templo románico en la Iglesia de San Pedro?

Sí, y es el detalle que más se agradece conocer antes de entrar. En este mismo solar hubo una pequeña iglesia dedicada a San Pedro ya en el siglo XI, y de la fábrica románica posterior se conservó el ábside sur cuando el edificio se amplió con la cabecera gótica.

No esperes una portada esculpida como las del monasterio: aquí lo románico es estructura, no escultura. Pero saber que ese volumen del lado sur es dos siglos más viejo que el resto cambia por completo la manera de mirar la cabecera.

¿Se puede entrar a la Iglesia de San Pedro?

Aquí conviene ser honesto: no es un templo con apertura garantizada como la basílica del monasterio, y buena parte de los visitantes se la encuentran cerrada. En la puerta suele haber avisos y un panel informativo que ayudan a situarse aunque no llegues a pasar.

Si te interesa verla por dentro, lo práctico es preguntar en el pueblo o en la oficina de turismo el mismo día. Y si no hay suerte, tampoco es un viaje perdido: el exterior es lo que de verdad cuenta la historia del edificio, y eso se ve siempre y desde la propia plaza.

La Iglesia de San Pedro de Santo Domingo de Silos es un templo de origen medieval y fábrica predominantemente gótica, levantado sobre el emplazamiento de una iglesia anterior del siglo XI y ampliado en varias campañas entre los siglos XIII y XVI. Fue durante casi seis siglos la iglesia parroquial de la villa, institución distinta e independiente del monasterio benedictino, y conserva esa condición histórica aunque la sede parroquial se trasladara en el siglo XIX al templo abacial.

Historia y cronología

En el emplazamiento que hoy ocupa el edificio existió una pequeña iglesia dedicada a San Pedro ya en el siglo XI, contemporánea por tanto del abadiato de Santo Domingo y de la etapa de mayor pujanza del monasterio vecino. De aquella primera fábrica no se conserva el edificio, sino el emplazamiento y la advocación.

La primera constancia documental del templo como parroquia es de 1222, año en que aparece registrado como parroquia de San Pedro. Su régimen resulta significativo: estaba atendida por clero diocesano, es decir por sacerdotes seculares y no por monjes, pero bajo la jurisdicción de los benedictinos de Silos. Esa duplicidad —un templo parroquial de clero secular dentro del señorío de una abadía— generó fricciones documentadas: la historiografía del monasterio recoge conflictos en el siglo XIII entre la abadía y los clérigos de San Pedro por la percepción de los diezmos.

La fábrica románica del siglo XIII fue ampliada notablemente poco después, en una campaña que transformó por completo la cabecera. Entre 1295 y 1325 se construyeron el ábside central y el ábside norte, plenamente góticos, mientras que el ábside sur se conservó de la etapa anterior. Esta operación —ampliar el templo respetando parte de lo viejo— explica la superposición de fases que caracteriza hoy el edificio.

El episodio más grave de su historia se produce en el siglo XVI. El templo llegó a arruinarse y permaneció once años en estado de ruina, sin uso. La reconstrucción se acometió en 1591 y fue de gran alcance: se rehicieron los muros, se levantaron columnas cilíndricas de piedra y se cubrió el interior con un artesonado de madera. Desde entonces, el interior del edificio responde a esa intervención de finales del siglo XVI y no a la fábrica medieval.

El último hito institucional documentado es la pérdida del título parroquial en 1816. San Pedro había ostentado la condición de parroquia de la villa desde 1222, es decir, durante casi seiscientos años. A partir de ese momento, y de forma consolidada en la actualidad, la parroquia —hoy denominada parroquia del Cuerpo Santo— tiene su sede en la iglesia abacial del monasterio, elevada en el año 2000 al rango de basílica menor.

Fases constructivas y descripción del edificio

El edificio es el resultado de al menos tres campañas constructivas superpuestas, legibles todavía en el exterior:

  • Fábrica románica (siglo XIII y anterior): de ella subsiste el ábside sur, respetado en la ampliación posterior. Es el elemento más antiguo conservado del inmueble.
  • Ampliación gótica (1295-1325): construcción del ábside central y del ábside norte, este último descrito en las fuentes diocesanas como especialmente luminoso, lo que apunta a vanos de mayor desarrollo que los románicos.
  • Reconstrucción de 1591: rehecho de muros, columnas cilíndricas de piedra y cubierta interior de artesonado de madera, tras once años de ruina.

En el exterior, el volumen dominante es una torre de planta cuadrada, maciza y reforzada con contrafuertes de sillería, adosada al lado de los pies. Remata en un cuerpo de campanas con dos vanos de medio punto ocupados por sendas campanas, bajo cubierta de teja a cuatro aguas y con una cruz de forja como remate. El paramento de la torre presenta fisuras y recrecidos bien visibles, testimonio de las sucesivas reparaciones que ha requerido.

La fachada principal se organiza con un ventanal apuntado con tracería calada sobre el cuerpo bajo, y el acceso se realiza por una portada de arco apuntado abierta en el muro de la nave, hacia la plaza. Los paramentos combinan sillería en esquinas, contrafuertes y vanos con mampostería concertada en los lienzos, solución habitual en la arquitectura parroquial castellana y económicamente lógica en un templo de patrocinio local. Las cubiertas son de teja curva a dos aguas sobre la nave.

Entre los elementos escultóricos menores documentados en el exterior figuran gárgolas y canecillos en los aleros. No dispongo de un estudio que los describa, catalogue ni date, por lo que no es posible atribuirlos con seguridad a una u otra de las fases constructivas.

No se han localizado dimensiones publicadas del edificio —longitud, anchura, altura de la torre o superficie— ni descripción solvente del interior más allá de la referencia a las columnas y el artesonado de 1591. Tampoco consta información contrastada sobre retablos, imaginería o ajuar litúrgico: alguna fuente divulgativa menciona una imagen pétrea de la Virgen de la Leche del siglo XVI y un retablo mayor barroco, pero no ha sido posible verificar esos datos y se omiten deliberadamente.

Relación institucional con el monasterio y pérdida de la condición parroquial

La particularidad más relevante de este templo no es arquitectónica sino institucional. En una villa dominada por una abadía benedictina, San Pedro representa la estructura religiosa de los vecinos, paralela y distinta de la monástica. Una comunidad benedictina no ejerce cura de almas sobre la población; los habitantes de Silos necesitaban por tanto parroquia propia, clero propio y sacramentos propios, y eso es exactamente lo que este edificio proporcionó entre 1222 y 1816.

La convivencia no fue neutra. El monasterio ejercía la jurisdicción sobre la parroquia, mientras el clero secular la atendía, un reparto que en el siglo XIII derivó en pleitos por los diezmos. Este tipo de tensión entre abadías señoriales y clero parroquial está bien documentado en la Castilla medieval y aquí encuentra un caso concreto y fechable.

El traslado de la sede parroquial al templo abacial cierra ese proceso: la función parroquial acabó absorbida por el monasterio, precisamente en la iglesia neoclásica que había sustituido a la románica. La consecuencia práctica para el visitante actual es que el templo históricamente parroquial de Silos no es hoy la parroquia, y que la iglesia parroquial en activo es la basílica del monasterio. La confusión entre ambos edificios es frecuente y conviene deshacerla en cualquier señalización o material divulgativo.

Estado de la documentación, protección y régimen de acceso

La documentación disponible sobre este edificio es marcadamente desigual y en algunos puntos contradictoria, circunstancia que conviene advertir de forma expresa. La información histórica más precisa y coherente procede de la Archidiócesis de Burgos, que aporta las fechas de 1222, 1295-1325, 1591 y 1816 utilizadas en esta ficha.

Frente a ella circulan dataciones incompatibles entre sí en publicaciones divulgativas y guías turísticas: hay quien fecha el templo como románico de los siglos XIII-XIV y quien lo describe como iglesia del siglo XVIII construida sobre cimientos románicos. Ninguna de las dos encaja con la secuencia documentada. Existe además una atribución errónea muy extendida que sitúa en este templo un museo medieval con el cáliz de Santo Domingo y un tímpano románico policromado: esas piezas pertenecen al museo del monasterio, no a la Iglesia de San Pedro.

En cuanto a protección patrimonial, no se ha podido verificar ninguna declaración específica de Bien de Interés Cultural referida a este inmueble ni la fecha de un eventual expediente. Se omite deliberadamente cualquier dato al respecto y se recomienda consultar el Registro de Bienes de Interés Cultural y el catálogo del planeamiento municipal antes de publicar una afirmación en un sentido u otro. Como inmueble de más de cien años de antigüedad y valor histórico reconocido, le es aplicable en todo caso el régimen general de la legislación de patrimonio cultural de Castilla y León.

Sobre el régimen de acceso y la titularidad, tampoco existe información pública fiable. Las fichas turísticas remiten genéricamente a la abadía benedictina para consultar los horarios de culto, sin precisar quién gestiona el inmueble ni con qué frecuencia se abre. No consta un régimen de visita estable, y el exterior es accesible en todo momento desde la plaza en la que se sitúa el templo.

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Iglesia de San Pedro

Iglesia de San Pedro

Panorámica de la Iglesia de San Pedro

Panorámica de la Iglesia de San Pedro

Iglesia de San Pedro amaneciendo helada

Iglesia de San Pedro amaneciendo helada

Vista aérea general

Vista aérea general

Otra vista de la fachada de la Iglesia de San Pedro

Otra vista de la fachada de la Iglesia de San Pedro

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