iBurgos

Modo de visualización

Protege tu salud visual: activa el modo noche para reducir la fatiga ocular en entornos con poca luz.

Tamaño de texto

100%
¿Olvidaste tu contraseña?
Regístrate gratis
Murallas
Agrega Murallas a tus favoritos
Ver fotos
Ver vídeos
Cómo llegarCómo llegar con Google Maps a Murallas
MapaVer Murallas situado en el mapa

Todavía no hay fotos de viajeros para este punto de interés.
¿Has estado aquí? Sube tu foto.

Murallas

Todo el que llega a Santo Domingo de Silos pasa por delante de este muro almenado y casi nadie se para. Y sin embargo las murallas de Santo Domingo de Silos guardan algo que casi ningún monumento tiene: una piedra en la que la propia obra cuenta quién la mandó hacer y cuándo. Está a la altura de los ojos, junto a la puerta, y basta con acercarse a leerla.

Lo imprescindible: ¿qué no te puedes perder?

Es un conjunto de tres piezas, y solo una de ellas se ve desde el coche.

  • La inscripción de la puerta: una cartela labrada en la sillería, junto al arranque del arco, en la que el muro se presenta a sí mismo. Es el elemento más valioso y el que nadie mira.
  • La puerta: un arco de medio punto de sillería, limpio y sin adornos, con un escudo labrado sobre la clave y una verja de hierro. Da paso a la explanada del monasterio, donde está la secuoya gigante.
  • El lienzo almenado: un muro largo de mampostería que acompaña la curva de la calle rematado por una hilera continua de almenas de piedra. Es el frente construido de todo ese costado del pueblo.

¿Cuánto tiempo se necesita para visitar las Murallas de Santo Domingo de Silos?

Diez minutos bien aprovechados, y no es una parada que se planifique: cae de camino, porque el muro bordea la calle por la que se llega al monasterio.

El reparto ideal es sencillo: unos minutos caminando junto al lienzo para verlo en toda su longitud, y el resto parado delante de la puerta, que es donde está el contenido. Acércate a la cartela de la izquierda y mira hacia la clave del arco: ahí se concentra todo.

¿Qué curiosidad o leyenda esconden las Murallas de Santo Domingo de Silos?

Que el muro está firmado. Y no es una forma de hablar.

Junto a la puerta hay una piedra labrada con cuatro líneas de texto que dicen, en resumen, esto: «ESTA CERCA SE HIZO SIENDO ABAD EL MUY REVERENDO PADRE FRAY ALONSO DE...», y termina con un año que empieza por 15. Las últimas letras están gastadas y no se leen enteras, pero lo esencial se entiende perfectamente.

Fíjate en la palabra que emplea: no dice «muralla», dice «cerca». Y ahí está la clave de todo. Una cerca, en un monasterio, es el muro que marca dónde empieza la clausura: no se levanta para defenderse de nadie, sino para separar el mundo del convento. Este muro no es una fortificación disfrazada de tapia; es una frontera, y lo dice él mismo.

Lo demás encaja solo. En 1512 el monasterio se incorporó a la Congregación de San Benito de Valladolid, una reforma que traía consigo una clausura mucho más estricta, y a partir de ahí la abadía se lanzó a construir el llamado monasterio moderno junto al medieval. La cerca figura entre esas obras. La piedra y la historia cuentan lo mismo.

¿Son estas las murallas medievales de Santo Domingo de Silos?

No, y conviene saberlo porque en el pueblo conviven las dos cosas y se confunden con muchísima facilidad.

La muralla medieval de la villa es otra construcción: del siglo XIII, de lienzos de más de dos metros de grosor en tosco canto, y de ella quedan restos dispersos porque el pueblo amurallado era más grande que el actual. Se conservan dos puertas: el arco de San Juan, abajo junto al río, y el arco de la Calderera, en el camino de Contreras.

Lo que ves aquí es distinto en todo:

  • En la fecha: siglo XIII la muralla del pueblo, siglo XVI esta cerca.
  • En quién la hizo: la villa una, el abad la otra, y con su nombre grabado.
  • En para qué: defender un pueblo frente a delimitar una clausura.
  • En cómo está hecha: tosco canto muy grueso frente a mampostería cuidada con sillería en la puerta y el remate.

¿Por qué tienen almenas las Murallas de Santo Domingo de Silos si no son una fortaleza?

Es la pregunta lógica, y la respuesta es de las que cambian cómo miras un edificio: las almenas aquí no son defensa, son categoría.

En la Edad Moderna, rematar un muro con almenas era una manera de decir quién eras. Cercas de monasterios, tapias de palacios y cerramientos señoriales se coronaban así para dignificar el recinto y marcar su rango, sin la menor intención ni capacidad de resistir un asalto. Nadie iba a defender esta línea de almenas: solo tenía que verse desde el camino.

Un detalle que se aprecia bien si te acercas: las almenas están mucho más limpias y regulares que el muro que las sostiene, con las aristas casi intactas. Eso suele indicar que en algún momento se repusieron o se rehicieron. No hay ninguna obra documentada que lo confirme, así que quede como lo que es: algo que se ve, no algo que esté escrito.

¿Se puede pasar por la puerta de las Murallas de Santo Domingo de Silos?

Sí: el arco es la entrada a la explanada del monasterio, ese espacio pavimentado donde está la secuoya gigante con su vallado y, al fondo, una hornacina adosada al muro. No es un paso cerrado ni un resto arqueológico vallado: es una puerta en uso.

Ahora bien, conviene entender qué hay al otro lado. La explanada es el espacio de recepción del monasterio, la antesala. Más allá empieza la clausura, que es precisamente lo que este muro lleva cuatro siglos delimitando. Todo lo relativo al acceso al monasterio y a su claustro se gestiona aparte, y no depende de esta puerta.

Características

  • Gratuito

El conjunto amurallado que recorre el frente occidental del casco urbano de Santo Domingo de Silos no es un resto de la muralla medieval de la villa, sino la cerca del monasterio benedictino: el muro perimetral que delimita el recinto abacial y su huerta, rematado en almenas y perforado por una puerta de arco de medio punto que da paso a la explanada de acceso al cenobio. Su elemento documental de mayor valor es una cartela epigráfica empotrada junto a esa puerta, que fecha expresamente la obra y nombra al abad que la promovió. Esa inscripción es el punto de partida de esta ficha y la razón por la que el conjunto puede datarse con seguridad en el siglo XVI y no en época medieval.

La inscripción fundacional y la datación de la cerca

Sobre el arranque izquierdo del arco, integrada en el aparejo de sillería, se conserva una cartela rectangular con inscripción labrada en cuatro líneas, en capital humanística con abundantes abreviaturas por suspensión, del tipo habitual en la epigrafía conmemorativa castellana de la segunda mitad del siglo XVI.

La lectura obtenida sobre fotografía, una vez resueltas las abreviaturas, es la siguiente:

  • ESTA CERCA SE HIZO
  • SIENDO ABAD EL
  • MUY REVERENDO PADRE FRAY ALONSO DE...
  • ...AÑO 15...

En la piedra, las dos últimas líneas aparecen abreviadas al modo de la época y son también las peor conservadas. Los puntos suspensivos marcan lo que hoy no puede leerse con seguridad: el apellido del abad y los dígitos finales de la fecha.

Las dos primeras líneas se leen sin dificultad y son las decisivas: el texto llama a la obra «cerca» —no muralla, no muro— y la vincula al mandato de un abad. El término no es casual. En la terminología monástica, la cerca es el muro que materializa el límite de la clausura: separa el espacio conventual y su huerta del espacio público de la villa. Es, por tanto, una obra de delimitación jurisdiccional y disciplinar, no defensiva, por más que su remate almenado sugiera lo contrario.

De la tercera línea se lee con seguridad el nombre de pila del promotor, fray Alonso, precedido de la fórmula honorífica abreviada y seguido de la preposición del apellido. La cuarta línea contiene el apellido y la data, y es la peor conservada: el año comienza inequívocamente por «15», lo que sitúa la obra en el siglo XVI, pero los dígitos finales y el apellido del abad no resultan legibles con seguridad suficiente en la fotografía disponible y no se transcriben aquí para no consignar una lectura errónea.

Debe subrayarse que esta lectura no procede de ninguna transcripción publicada: no se ha localizado edición ni estudio epigráfico de esta cartela. Su fijación definitiva requeriría una fotografía con luz rasante —la iluminación oblicua es la que revela el relieve de una inscripción desgastada— o, mejor aún, un calco. Es una intervención sencilla y de alto rendimiento documental.

Completa el conjunto epigráfico y heráldico un escudo labrado situado sobre la clave del arco, en cartela recortada de perfil barroco o manierista y timbrado por lo que parece una corona o mitra. Su blasonamiento no es legible en las imágenes disponibles y no se propone aquí ninguna identificación: podría corresponder a las armas de la abadía, a las del abad promotor o a las de la Congregación.

Marco histórico: el monasterio moderno y el cerramiento de la clausura

La cronología que arroja la inscripción encaja con precisión en la historia institucional de la abadía.

El hito de referencia es el año 1512, fecha en que el monasterio de Santo Domingo de Silos se adhiere a la Congregación de San Benito de Valladolid. La incorporación a la Congregación vallisoletana no fue un trámite: supuso la sujeción a una observancia reformada, con un régimen de clausura considerablemente más estricto que el vigente en los siglos anteriores, y desencadenó en Silos —como en tantas casas benedictinas castellanas— un ciclo de obra nueva que se prolongaría durante los siglos XVI, XVII y XVIII.

La propia abadía consigna, entre las construcciones de ese monasterio moderno levantado junto al medieval, los siguientes elementos:

  • Una cerca.
  • Un ala meridional destinada a celdas de los monjes.
  • Una capilla.
  • La iglesia neoclásico-barroca que sustituyó al templo anterior.

Que la cerca figure expresamente en esa relación, y que la cartela del arco fecha la obra en el siglo XVI y la atribuya al mandato de un abad, constituyen dos testimonios independientes que apuntan al mismo hecho: el cerramiento del recinto es una empresa de la etapa reformada, no un vestigio del monasterio medieval.

El conjunto atravesó después el episodio más grave de su historia. En noviembre de 1835, en aplicación de la legislación desamortizadora, la comunidad se dispersó y la vida monástica quedó interrumpida durante cuarenta y cinco años. La restauración llegó el 18 de diciembre de 1880, con la llegada de monjes benedictinos franceses procedentes de la abadía de Ligugé, que reanudaron la vida regular. La cerca sobrevivió al ciclo completo —construcción, exclaustración, abandono y refundación— y sigue cumpliendo hoy exactamente la función para la que fue levantada.

Descripción constructiva del lienzo y de la puerta

La descripción que sigue procede de la observación directa de fotografías. No se dispone de dimensiones: no consta la longitud del lienzo, su altura, su espesor ni la luz del arco, y no se estiman a partir de imágenes.

El lienzo presenta las siguientes características:

  • Trazado: discurre adaptándose al trazado curvo de la calle, en un desarrollo continuo y de considerable longitud que constituye el frente construido de todo ese costado de la población.
  • Aparejo: mampostería concertada de piedra caliza, de módulo irregular y tonalidad ocre, con abundante rejuntado de mortero visible en toda la superficie.
  • Coronación: almenas prismáticas de sillería, de perfil apuntado en su cara superior, dispuestas a intervalos regulares sobre una imposta corrida. Su labra homogénea y sus aristas netas contrastan con el desgaste del paramento, lo que apunta a una reposición o rehacimiento del remate en fecha posterior a la fábrica. Este extremo no está documentado y se consigna como observación.

La puerta concentra el interés formal del conjunto:

  • Vano: arco de medio punto de dovelaje de sillería, de despiece regular y trasdós enrasado con el paramento, sin arquivoltas ni molduración.
  • Recercado: el hueco se inscribe en un cuerpo de sillería de buena factura que interrumpe la mampostería del lienzo y se eleva sobre él, rematándose con su propia línea de almenas.
  • Elementos labrados: la cartela epigráfica sobre el arranque izquierdo y el escudo sobre la clave, ya descritos.
  • Cerramiento: verja de hierro de barrotes verticales de una hoja, de factura contemporánea, con quicialera embutida en la jamba derecha.
  • Umbral: canal de drenaje lineal metálico a lo ancho del paso y pavimento de losa despiezada a ambos lados, correspondientes a una urbanización reciente del entorno.

El vano da paso a una explanada pavimentada en la que se sitúa la secuoya gigante del monasterio, protegida por un vallado perimetral propio, y al fondo de la cual se aprecia una hornacina o fuente adosada al muro. Se trata, por tanto, del acceso al espacio de recepción del monasterio, no de una puerta de la villa.

Distinción respecto a la muralla medieval de Santo Domingo de Silos

Esta sección responde a una confusión frecuente y documentalmente relevante: la villa de Santo Domingo de Silos tuvo una muralla medieval propia, distinta de esta cerca, y ambos elementos coexisten hoy en el casco urbano.

De la muralla de la villa constan los siguientes extremos:

  • Su fábrica se atribuye al siglo XIII, con lienzos de más de dos metros de grosor en tosco canto.
  • Los restos son dispersos, porque el perímetro medieval era más extenso que el casco actual.
  • Se conservan dos puertas: el arco de San Juan —también denominado de la Cadena, Puerta del Sur o Puerta Mayor de la Fuente—, situado en la parte baja de la villa junto al río, y el arco de la Calderera, en el camino de Contreras, de medio punto al exterior y rebajado al interior, en buena sillería.

Las diferencias con la cerca monástica son de fecha, de función y de fábrica, y conviene tenerlas presentes al catalogar:

  • Cronología: siglo XIII la muralla urbana; siglo XVI la cerca, según su propia inscripción.
  • Función: defensiva y jurisdiccional urbana la primera; delimitación de la clausura monástica la segunda.
  • Promotor: el concejo o el señor de la villa en un caso; el abad, nominalmente identificado en la cartela, en el otro.
  • Fábrica: tosco canto de gran espesor frente a mampostería concertada con sillería en huecos y remates.

Debe advertirse además que el almenado de la cerca no la convierte en obra militar. La coronación almenada es en este contexto un recurso de dignificación y de afirmación simbólica del recinto, empleado con frecuencia en cercas monásticas y en cerramientos señoriales de época moderna sin propósito ni capacidad defensiva real.

Régimen de protección y estado de la documentación

La cerca no cuenta con declaración patrimonial propia, pero se encuentra afectada por las figuras que amparan el conjunto en el que se inserta.

Por un lado, el casco urbano de Santo Domingo de Silos está declarado conjunto histórico, lo que somete las intervenciones del ámbito delimitado a autorización de la administración autonómica competente en materia de cultura. No se ha podido verificar la fecha del decreto de declaración, dato que debe confirmarse antes de publicarlo. Por otro, la cerca forma parte del recinto del monasterio de Santo Domingo de Silos, bien de máxima relevancia patrimonial cuya protección alcanza al conjunto de sus dependencias.

Procede hacer una precisión técnica que evita un error habitual: la protección genérica establecida por el Decreto de 22 de abril de 1949 sobre castillos y recintos fortificadosno es la figura aplicable a este elemento. Aquella norma ampara construcciones de naturaleza militar, y esta cerca —pese a su remate almenado— es una obra de cerramiento conventual. Su cobertura legal deriva de su pertenencia al conjunto monástico y del régimen del conjunto histórico, no de la normativa de fortificaciones.

En cuanto al estado de la información, no consta:

  • Ninguna transcripción publicada de la inscripción del arco, ni estudio epigráfico de la cartela.
  • La identificación del abad promotor ni la del escudo de la clave.
  • Las dimensiones del lienzo, su altura, su espesor o su desarrollo lineal.
  • Ninguna restauración o intervención documentada, pese a que el estado del almenado sugiere que la hubo.
  • El trazado histórico completo del cerramiento ni su relación con el perímetro medieval de la villa.

El elemento resulta, en suma, mucho mejor datado que descrito: se conoce con razonable seguridad cuándo y por quién se hizo —porque la propia obra lo dice— y se ignora prácticamente todo lo demás.

Características

  • Gratuito

No hay más puntos registrados en esta unidad geográfica todavía.

Todavía no hay vídeos para este punto de interés.

Murallas

Murallas

Puerta de entrada de la muralla

Puerta de entrada de la muralla

Muralla sin fin

Muralla sin fin

Preciosa visualización de la muralla

Preciosa visualización de la muralla

Todavía no hay fotos de viajeros para este punto de interés. Sé el primero en subir una.

Todavía no hay PDFs para este punto de interés.

Todavía no hay opiniones de viajeros para este lugar.