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Registrarme gratisYa tengo cuenta, iniciar sesiónRelicario de Plata Barroca
De todas las piezas del museo de Silos, esta es la única que te dice a la cara quién la regaló y cuándo. Un arca de plata cincelada, cubierta de hojarasca de arriba abajo, con una tarjeta en el centro de la cara frontal donde alguien mandó grabar su nombre y una fecha. No hay que adivinar nada: está escrito en la propia plata.
Lo imprescindible: ¿qué no te puedes perder?
Es una pieza que gana muchísimo mirándola de cerca, porque el trabajo está en la superficie. Fíjate en estas cuatro cosas:
- La inscripción del frente: en el centro de la cara principal, dentro de una cartela ovalada lisa que rompe la decoración, hay un texto en latín grabado con la donación y el año. Es lo más valioso de la pieza y lo que casi nadie mira.
- El repujado: toda la superficie está trabajada con hojarasca, tallos enroscados y flores abiertas, golpeadas desde el reverso para que salgan hacia fuera. No hay ni un centímetro liso salvo la cartela.
- La tapa abombada y sus remates: la cubierta es curva, como un baúl, y va coronada por una serie de remates o pináculos en forma de jarrón repartidos por el perímetro. Le dan el aire de arquitectura en miniatura tan propio del barroco.
- Las patas de bola: el arca no se apoya en el suelo, sino sobre pequeños pies aplastados que la levantan unos centímetros. Un detalle mínimo que cambia por completo cómo se percibe la pieza.
¿Cuánto tiempo se necesita para ver el Relicario de Plata Barroca de Silos?
Cinco minutos, con una condición: que dediques al menos dos a la inscripción. Es una parada dentro del recorrido del museo del monasterio, que se ve entero en algo menos de una hora.
Consejo de foto: está en una vitrina de cristal con iluminación propia y la plata refleja muchísimo. Si te pones de frente vas a salir tú en el reflejo. Dispara en diagonal y desde algo por encima, y para la cartela acércate todo lo que el cristal te permita.
¿Qué pone la inscripción del Relicario de Plata Barroca de Silos?
La cartela recoge una fórmula de donación en latín, de las que se usaban para dejar constancia de quién regalaba una pieza a un monasterio. Se lee, en letras mayúsculas repartidas en varias líneas, algo muy próximo a esto:
- P. LIZINIANVS MARINAS — el nombre del donante, precedido de la abreviatura de "Padre".
- DONABIT DIVO DOMINICO SILENSI — "lo donó a Santo Domingo de Silos". La grafía con B en lugar de V es normalísima en el latín tallado en España.
- AÑO DE 1717 — la fecha, en castellano, cerrando el texto.
Y aquí está lo bueno: ese año no depende de mi lectura de la foto. La catalogación oficial del museo describe la pieza como un arca de plata cincelada "con inscripción que fecha su donación en el año 1717". La fecha está confirmada por escrito, al margen de lo que se aprecie o no en el metal.
¿Por qué se conoce como Arca de Jueves Santo el Relicario de Plata Barroca de Silos?
Porque ese es su nombre documentado y, sobre todo, porque explica para qué se hizo. La catalogación de la Junta de Castilla y León la denomina expresamente Arca de Jueves Santo.
Y no es un detalle menor, porque cambia lo que hay que imaginar dentro. Un relicario guarda reliquias de santos. Un arca de Jueves Santo, no: es la pieza donde se reserva el Santísimo Sacramento desde la misa de la Cena del Señor, el Jueves Santo, hasta los oficios del Viernes. Se coloca en el monumento, el altar efímero que se monta para esa noche, y es el centro absoluto de la liturgia de esas horas.
Dicho de otro modo: esta arca solo salía una vez al año, y era la noche más solemne del calendario. Todo lo que ves —el tamaño, el repujado sin un hueco, los remates, la plata— está calculado para brillar a la luz de las velas del monumento en la oscuridad de una iglesia. Mirada así, la pieza tiene mucho más sentido que dentro de una vitrina.
¿Qué curiosidad o leyenda esconde el Relicario de Plata Barroca de Silos?
La primera es de calendario. El arca se donó en 1717, y apenas treinta y cuatro años después, en 1751, el monasterio derribó su iglesia románica para levantar la neoclásica. Es decir: esta arca de plata se estrenó en un templo que estaba a punto de desaparecer. Los primeros Jueves Santos que presidió fueron en la iglesia medieval; los siguientes, en obras; los posteriores, en un edificio completamente distinto.
La segunda es de supervivencia. En 1835 el monasterio quedó vacío por la desamortización y no volvió a tener comunidad hasta 1880. Cuarenta y cinco años sin nadie que vigilara nada, y en esas circunstancias la plata era siempre lo primero en desaparecer, porque se funde y deja de existir. Que un arca grande de plata maciza sobreviviera entera a aquello es casi una anomalía.
Y la tercera es la mejor, aunque no lo parezca. En una colección donde casi todo es anónimo —los canteros del claustro, el escultor del tímpano, el platero de la custodia de sol—, este arca conserva el nombre de la única persona que quiso dejarlo grabado. Un padre Liciniano que regaló una pieza y se aseguró de que, trescientos años después, siguiéramos leyendo cómo se llamaba.
Pieza de orfebrería litúrgica barroca conservada en el museo y tesoro del Monasterio de Santo Domingo de Silos, ejecutada en plata cincelada y con forma de arca o cofre de planta rectangular y cubierta abombada. La catalogación oficial la denomina Arca de Jueves Santo y consigna que una inscripción fecha su donación en el año 1717. Es, por ello, una de las escasas piezas del tesoro silense que se fecha a sí misma y la única que conserva de forma visible el nombre de su donante.
Identificación, denominación y estado de la documentación
La referencia documental localizada procede de la guía digital del Monasterio de Santo Domingo de Silos editada por la Junta de Castilla y León, en el apartado dedicado al museo. La entrada es literal y de una sola línea: «y un arca en plata cincelada, denominada Arca de Jueves Santo, con inscripción que fecha su donación en el año 1717».
De esa formulación se desprenden cuatro datos firmes: la tipología (arca), el material y la técnica (plata cincelada), la denominación tradicional (Arca de Jueves Santo) y la fecha de donación (1717), esta última avalada por la propia inscripción de la pieza.
La denominación merece precisión terminológica, porque la pieza circula también como «relicario». No son términos equivalentes:
- Un relicario es el receptáculo destinado a custodiar y, en su caso, exhibir reliquias de santos.
- Un arca de Jueves Santo es el recipiente en el que se reserva el Santísimo Sacramento en el monumento durante el Triduo Pascual. Su contenido es eucarístico, no relicario, y su uso es estrictamente estacional.
La única catalogación consultable emplea el segundo término. No consta que la pieza haya contenido reliquias en ningún momento documentado.
Fuera de esa línea, la información publicada es prácticamente nula. En concreto, no constan: autoría o taller de platería, lectura de punzones de artífice, de localidad o de contraste, medidas, peso, número de inventario, ni intervenciones de restauración. Debe señalarse además que la pieza no figura en la relación del museo publicada por la propia Abadía de Silos, que sí detalla el cáliz, la patena, la arqueta relicario de esmaltes, la cruz gemada, la paloma eucarística, el báculo y el tímpano románico. Su presencia documental se sostiene, por tanto, en una sola fuente.
Epigrafía: la inscripción de donación
El elemento de mayor valor documental de la pieza es su inscripción, dispuesta en la cara frontal dentro de una cartela ovalada de superficie lisa que interrumpe deliberadamente la decoración repujada para hacerla legible. El texto está grabado en letras capitales, distribuidas en siete líneas, y responde a la fórmula habitual de las donaciones a comunidades religiosas: nombre del donante, verbo de donación, destinatario y fecha.
La transcripción que sigue procede de lectura directa sobre fotografía ampliada y tratada. Debe advertirse con toda claridad que ninguna fuente publica el texto de esta inscripción y que la lectura no ha podido contrastarse con una transcripción autorizada, por lo que se ofrece como propuesta sujeta a revisión:
- P. LIZINIANVS MARINAS — nombre del donante, precedido de la abreviatura P., habitual por Pater (Padre). LIZINIANVS corresponde con alta probabilidad a Licinianus, Liciniano. MARINAS podría transcribir el apellido Mariñas.
- DONABIT DIVO DOMINICO SILENSI — «lo donó a Santo Domingo de Silos». La grafía DONABIT por donavit responde al betacismo, es decir, a la confusión gráfica entre B y V, fenómeno constante en la epigrafía latina peninsular de época moderna y no un error de lectura.
- AÑO DE 1717 — la datación, formulada en castellano y no en latín, rasgo también frecuente en las inscripciones de donación de los siglos XVII y XVIII.
El grado de certeza no es uniforme. Las voces DONABIT, SILENSI y AÑO DE se leen con seguridad; el nombre del donante es legible en su grafía pero no ha podido identificarse a la persona en ninguna fuente relativa a Silos; y los dígitos del año no resultan legibles en el material fotográfico disponible. La fecha de 1717 se consigna aquí sobre la autoridad de la catalogación de la Junta de Castilla y León, que la recoge expresamente, y no sobre la lectura de la imagen.
Conviene retener una precisión cronológica que la fuente formula con exactitud: 1717 es la fecha de la donación, no necesariamente la de ejecución de la pieza. Una obra donada en 1717 pudo labrarse ese mismo año por encargo expreso, pero también con anterioridad. En ausencia de marcaje o de documentación de encargo, la fecha de labra permanece indeterminada y solo puede afirmarse que la pieza es anterior o contemporánea a 1717.
Descripción formal, materiales y técnica
La descripción de detalle que sigue procede de observación directa de la pieza expuesta y se ofrece como caracterización visual; el material y la técnica sí están documentados por la fuente oficial, que especifica plata cincelada.
La pieza adopta la forma de arca o cofre de planta rectangular, próxima al cuadrado, con desarrollo en altura sensiblemente igual a la anchura. Su estructura se organiza en tres elementos:
- Cuerpo: prismático, con las cuatro caras verticales completamente decoradas y separadas por aristas vivas. La cara frontal centra la composición en la cartela epigráfica.
- Cubierta abombada: de perfil curvo continuo, a modo de tapa de baúl, rematada por una moldura perimetral perforada o calada en su arranque. Sobre ella se disponen varios remates en forma de jarrón o pináculo, distribuidos por el perímetro, que confieren al conjunto un carácter de arquitectura en miniatura característico del mobiliario litúrgico barroco.
- Basamento: la pieza no apoya directamente sobre su base, sino sobre pequeños pies de bola achatada que la elevan unos centímetros, solución que aísla el metal de la superficie de asiento y facilita su manipulación.
La decoración es uniforme y sin interrupciones salvo en la cartela, y cubre la totalidad de las superficies visibles. Está resuelta a base de hojarasca carnosa, tallos enroscados en roleos y flores abiertas de gran tamaño, dispuestos en composición simétrica respecto al eje vertical de cada cara. El tratamiento es de relieve alto y modelado blando, obtenido combinando el trabajo desde el reverso, que levanta el volumen general, con el cincelado desde el anverso, que define nervios, contornos y texturas.
El repertorio ornamental —hoja carnosa de gran desarrollo, ausencia de encuadramientos arquitectónicos y horror vacui absoluto— es coherente con la platería española de finales del siglo XVII y del primer tercio del XVIII, y por tanto compatible con la fecha de donación consignada. Se trata, no obstante, de una apreciación estilística y no de una datación documentada.
No es posible determinar sin examen técnico si la pieza es de plata maciza en toda su estructura o si se trata de láminas de plata sobre alma de madera, solución constructiva muy habitual en arcas de este tamaño y que reduce sustancialmente el peso y el coste. Ninguna fuente lo precisa y no se afirma aquí.
Función litúrgica: el arca del monumento en el Triduo Pascual
La denominación tradicional de la pieza remite a un uso muy concreto dentro del año litúrgico. En la práctica de la Iglesia latina, tras la Misa en la Cena del Señor del Jueves Santo, el Santísimo Sacramento no se guarda en el sagrario habitual, sino que se traslada en procesión a un lugar de reserva llamado monumento, donde permanece expuesto a la adoración de los fieles hasta la celebración del Viernes Santo, jornada en la que no se consagra y la comunión se distribuye con las formas reservadas la víspera.
El recipiente destinado a contener las formas en ese traslado y esa reserva es precisamente el arca, urna o cofre del monumento. De ahí la denominación de la pieza silense. Ello implica varias consecuencias técnicas:
- Uso estacional: la pieza estaba destinada a emplearse una sola vez al año, lo que explica tanto su excepcional estado de conservación como el nivel de riqueza ornamental invertido en ella.
- Concepción para ser vista a distancia y con luz de velas: los monumentos del barroco español eran estructuras efímeras de gran desarrollo, iluminadas con centenares de cirios. El repujado de relieve alto y la superficie de plata sin dorar responden a esa condición: buscan el destello y la lectura del volumen en penumbra.
- Portabilidad: el formato de arca con pies y la ausencia de astil o vástago indican una pieza concebida para ser trasladada y depositada, no para permanecer expuesta sobre un altar de forma continua.
Debe precisarse que esta lectura funcional deriva de la denominación catalogada y del uso que ese término designa en la tradición litúrgica española. Las fuentes consultadas no describen el uso concreto que la pieza tuvo en Silos, ni consta descripción alguna del monumento que el monasterio montaba en Semana Santa.
Contexto histórico y conservación
La donación de 1717 se produce en un momento muy definido de la historia material del monasterio. Poco más de tres décadas después, en 1751, la comunidad derribó la iglesia románica para levantar el templo neoclásico proyectado por Ventura Rodríguez, inaugurado el 8 de septiembre de 1792. El arca fue, por tanto, estrenada en el templo medieval y utilizada después en un edificio completamente distinto, atravesando el periodo de obras entre ambos.
Ese mismo siglo XVIII concentra otras intervenciones en el ajuar litúrgico silense documentadas por la misma catalogación, como el plinto de bronce sobredorado añadido a la custodia procesional de 1526, lo que sitúa la donación del arca dentro de un contexto de renovación y actualización del mobiliario de plata del monasterio y no como un episodio aislado.
El factor determinante para su conservación fue, sin embargo, posterior. Tras el decreto de exclaustración del gobierno de Mendizábal, la comunidad se dispersó el 17 de noviembre de 1835 y el monasterio permaneció cuarenta y cinco años sin vida monástica, hasta su repoblación el 18 de diciembre de 1880 por monjes de la abadía francesa de San Martín de Ligugé. La Abadía de Silos define su museo como el conjunto de piezas «que se salvaron del naufragio de la desamortización (1835-1880)». En ese contexto, la supervivencia íntegra de un arca de plata de este volumen constituye un caso destacable, dado que los objetos de metal precioso fueron sistemáticamente los más expuestos a la venta y a la fundición.
No se han localizado intervenciones de restauración documentadas sobre la pieza. En cuanto a protección, no consta declaración patrimonial individualizada: queda amparada por su integración en el conjunto monástico y por el marco general de la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español. No se consigna fecha de declaración monumental del monasterio por no haberse podido verificar en fuente fiable.
La pieza se expone en un montaje museográfico contemporáneo: vitrina exenta de cristal con estructura de madera y perfilería metálica, iluminación puntual empotrada en la base, fondo neutro y cartela individual. La disposición permite la observación de las cuatro caras, si bien la cubierta y el interior no son accesibles a la vista, lo que impide verificar el sistema de cierre, la existencia de forro interior y las huellas de uso.
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