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Tímpano Románico del Museo
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Tímpano Románico del Museo

Esta es, probablemente, la pieza con la historia más increíble de todo el museo de Silos. Un tímpano románico de casi tres metros de ancho que estuvo siglos desaparecido, no en un desván ni en un almacén, sino enterrado en los cimientos de la iglesia que hoy pisas. Apareció en 1964, roto, mutilado a golpe de cincel y aun así lleno de vida. Si solo puedes pararte delante de una cosa en el museo, que sea esta.

Lo imprescindible: ¿qué no te puedes perder?

El tímpano reúne tres escenas de la infancia de Jesús en un solo semicírculo. Está fragmentado y le faltan trozos, así que conviene saber qué buscar:

  • La Presentación en el Templo, en el centro: la Virgen sostiene al Niño sobre un altar cubierto por un paño de pliegues finísimos, y al otro lado un anciano barbado extiende las manos para recibirlo. Es la escena mejor conservada y la más impresionante de las tres.
  • El Nacimiento, en el extremo derecho: la Virgen aparece recostada en un lecho, con el Niño en el pesebre justo encima y los animales asomando alrededor. Un belén tallado hace más de ochocientos años.
  • La Adoración de los Reyes, en la parte izquierda, bajo cortinajes tallados en piedra que imitan las telas colgadas de un dosel.
  • Los restos de color: fíjate en las zonas de fondo, entre figura y figura. Se aprecia un tono rojizo que recuerda que el románico no era gris: estas portadas iban pintadas de arriba abajo.

¿Cuánto tiempo se necesita para ver el Tímpano Románico del Museo de Silos?

Diez minutos, y aquí sí que los merece de verdad. Es la pieza que más recompensa quedarse mirando, porque las escenas hay que ir descifrándolas una a una y el tímpano está partido en varios bloques con huecos entre medias.

Un consejo: míralo primero de lejos, desde el otro lado de la sala, para entender la forma de medio punto y cómo encajaría sobre una puerta. Y luego acércate. De cerca se ven los pliegues de los paños y las caras; de lejos se entiende qué era.

¿De dónde procede el Tímpano Románico del Museo de Silos?

De la iglesia románica del monasterio, que ya no existe. Silos derribó su templo medieval en el siglo XVIII para levantar el neoclásico que se visita hoy, y en aquella demolición desapareció una cantidad enorme de escultura.

Este tímpano coronaba una de las puertas de aquella iglesia perdida. Sus dimensiones dan idea del tamaño del vano: mide aproximadamente 1,44 metros de alto por 2,93 de ancho. No era una portada menor.

¿Quién esculpió el Tímpano Románico del Museo de Silos?

No conocemos su nombre —casi ningún escultor románico lo dejó—, pero sí sabemos en qué compañía trabajaba. Como escultura, el tímpano se sitúa en fecha próxima al año 1200, y se relaciona con el maestro responsable de dos obras que están a pocos metros de allí: el bajorrelieve de la Anunciación y el capitel de la Infancia de Jesús, ambos en la galería occidental del claustro.

Es una conexión que puedes comprobar tú mismo el mismo día. Sal al claustro, busca esas dos piezas y compara el tratamiento de los pliegues y de los rostros con lo que acabas de ver en el museo. Es la misma mano o el mismo taller, y verlo con tus propios ojos es de las mejores cosas que se pueden hacer en Silos.

¿Qué curiosidad o leyenda esconde el Tímpano Románico del Museo de Silos?

La historia de cómo apareció es difícil de superar. En 1964 fue descubierto formando parte de la cimentación de la iglesia actual. Es decir: cuando se derribó el templo románico, sus piedras no se tiraron. Se reutilizaron como material de obra, y el tímpano acabó literalmente debajo de la iglesia nueva, sosteniéndola.

Y ahora el detalle que lo explica todo. Fíjate en lo planas que están algunas figuras, en los rostros comidos, en los relieves que parecen limados. No es desgaste del tiempo: es un recorte deliberado. Para colocar cómodamente unos sillares sobre otros hubo que quitar los puntos más salientes de las esculturas, así que alguien fue picando las narices, las manos y los pliegues que sobresalían hasta dejar las piedras aprovechables.

Mirado hoy resulta brutal, pero conviene darle la vuelta: precisamente por reutilizarlo se salvó. Si aquellas piedras no hubieran servido de cimiento, lo más probable es que se hubieran perdido como se perdió el resto del templo. El tímpano sobrevivió ochocientos años escondido bajo el suelo por el que hoy caminan los visitantes.

¿Se puede visitar el Tímpano Románico del Museo de Silos con niños?

Es de las pocas piezas del museo que funcionan sola con los peques, y la razón es sencilla: en el extremo derecho hay un belén. El Niño en el pesebre, la Virgen tumbada y los animales alrededor son inmediatamente reconocibles para cualquier niño que haya montado uno en casa.

Está colocado sobre una repisa a media altura, sin vitrina delante, así que se ve de frente y sin cristales por medio. Buscar los tres bebés escondidos en el tímpano —el de la Presentación, el del Nacimiento y el que llevan los Reyes— es un juego que suele funcionar mejor que cualquier explicación.

Tímpano románico historiado procedente de una de las puertas de la iglesia medieval del Monasterio de Santo Domingo de Silos, desaparecida al construirse el templo neoclásico. Desarrolla un programa iconográfico dedicado a la infancia de Cristo, con las escenas del Nacimiento, la Presentación en el Templo y la Adoración de los Reyes. Su datación estilística se sitúa en fecha próxima al año 1200 y mide aproximadamente 1,44 metros de altura por 2,93 de anchura. Fue descubierto en 1964 formando parte de la cimentación de la iglesia actual, donde había sido reutilizado como material constructivo, y hoy se expone en el museo del monasterio.

Historia y cronología: del derribo del templo románico al hallazgo de 1964

La trayectoria del tímpano está determinada por la sustitución del templo medieval de Silos, la operación de mayor alcance destructivo de toda la historia material del monasterio. En 1751 se derribó la iglesia románica y ese mismo año dio comienzo la construcción del nuevo templo, obra del arquitecto Ventura Rodríguez, de planta de cruz griega inscrita en un cuadrado. El edificio se inauguró el 8 de septiembre de 1792.

La demolición supuso la pérdida de la práctica totalidad de la escultura monumental románica del templo: portadas, capiteles, canecillos y frisos desaparecieron del conjunto visible. La piedra, sin embargo, no se desechó. Siguiendo una práctica constructiva habitual en el Antiguo Régimen, el material del edificio derribado se reutilizó como aparejo en la obra nueva, y los sillares historiados pasaron a integrarse, sin consideración a su valor figurativo, en las fábricas de cimentación.

Ese destino es exactamente el que corrió el tímpano. Según la documentación de la propia Abadía de Silos, fue descubierto en 1964 formando parte de la cimentación de la iglesia actual. Es decir, permaneció aproximadamente dos siglos oculto bajo el edificio que lo había sustituido, sirviéndole de base. El hallazgo se produjo, por tanto, dentro del propio recinto monástico y no en una excavación arqueológica externa.

Conviene subrayar la paradoja material del caso: la reutilización, que causó la mutilación de la pieza, fue también la causa de su conservación. Los elementos escultóricos que no se aprovecharon como material de obra se perdieron sin dejar rastro; el tímpano sobrevivió precisamente porque resultó útil como sillería.

El hallazgo de 1964 encaja además en la secuencia de recuperación patrimonial que sigue a la refundación del monasterio. Tras la exclaustración decretada por el gobierno de Mendizábal, la comunidad se dispersó el 17 de noviembre de 1835 y el cenobio permaneció cuarenta y cinco años sin vida monástica, hasta que el 18 de diciembre de 1880 fue repoblado por monjes de la abadía francesa de San Martín de Ligugé. La formación del museo y la recuperación sistemática de restos escultóricos pertenecen a esa etapa posterior.

Programa iconográfico

El tímpano desarrolla un ciclo de la infancia de Cristo organizado en tres escenas que la fuente oficial enumera como Nacimiento, Presentación y Adoración de los Reyes. La distribución de las escenas en el semicírculo, tal como la pieza se presenta hoy montada, es la siguiente:

  • Adoración de los Reyes, en el sector izquierdo. Ocupa la zona de menor altura del semicírculo y se desarrolla bajo un fondo de cortinajes tallados que simulan telas colgadas de un dosel, recurso frecuente en la escultura románica tardía para ambientar escenas de interior o de corte.
  • Presentación en el Templo, en el eje central y en la zona de máxima altura del tímpano, que es la posición jerárquicamente principal. La Virgen sostiene al Niño sobre un altar cubierto por un paño de pliegues verticales muy marcados, flanqueado por columnillas con capiteles vegetales que representan el ciborio o baldaquino del templo; al otro lado, una figura masculina barbada extiende las manos para recibir al Niño, iconografía correspondiente al anciano Simeón.
  • Nacimiento, en el sector derecho. La Virgen aparece recostada en un lecho, según el modelo bizantinizante de la Natividad, con el Niño en el pesebre situado sobre ella y la presencia de animales. Es la escena de composición más densa y de mayor profundidad de talla del conjunto.

La lectura de detalle de cada escena procede de observación directa de la pieza expuesta y se ofrece como caracterización visual; la identificación de las tres escenas, en cambio, sí está documentada por la fuente oficial. Las figuras que ocupan los sectores intermedios, entre las escenas principales, no aparecen individualizadas en la documentación consultada y no se identifican aquí.

Dimensiones, técnica y estado de conservación

Las medidas publicadas por la Abadía de Silos son de 1,44 metros de altura y 2,93 metros de anchura, aproximadamente. Se trata, por tanto, de un tímpano de gran formato: la anchura del semicírculo permite deducir la luz aproximada del vano al que coronaba, lo que sitúa la puerta de procedencia entre los accesos principales del templo desaparecido y no entre las portadas menores.

Las fuentes consultadas no precisan la variedad pétrea empleada, por lo que no se consigna aquí material concreto. La talla es de relieve muy destacado, próximo al altorrelieve, con figuras que se desprenden del fondo en varios planos de profundidad, especialmente en la escena central y en la del Nacimiento.

El estado de conservación presenta dos alteraciones de naturaleza muy distinta que conviene no confundir:

  • Fragmentación: la pieza no se conserva íntegra. Se presenta montada a partir de varios bloques separados por interrupciones, con pérdidas entre ellos que dejan discontinuidades visibles en la superficie tallada. El número exacto de fragmentos recuperados no consta en la documentación consultada.
  • Mutilación intencionada: es la alteración más característica y también la más significativa desde el punto de vista técnico. La Abadía de Silos la explica de forma expresa: «el estado de mutilación se debe a la necesidad de quitar los puntos más salientes de las esculturas para colocar cómodamente las piedras» unas sobre otras al ser reutilizadas. Es decir, los relieves fueron rebajados a cincel de manera deliberada para regularizar las caras de los sillares y permitir su asiento en la fábrica.

Esta distinción es importante para interpretar correctamente la pieza. El aplanamiento de rostros, manos y pliegues que se aprecia en varias figuras no responde a erosión ni a desgaste por intemperie, sino a un recorte sistemático ejecutado en el momento del derribo. Explica por qué determinadas zonas conservan una talla de gran finura mientras otras aparecen sumariamente arrasadas al mismo nivel.

En los fondos entre figuras se observan restos de coloración rojiza. Las fuentes consultadas no documentan policromía en este tímpano, por lo que no puede afirmarse que se trate de pigmento original: la coloración podría corresponder también a alteración de la propia piedra o a intervención posterior. Se hace constar la observación sin resolverla.

No se han localizado intervenciones de restauración documentadas ni información sobre el proceso de extracción, consolidación y montaje que necesariamente siguió al hallazgo de 1964.

Filiación estilística y contexto en la escultura silense

La Abadía de Silos data la pieza por criterios formales: «como escultura se sitúa en fecha próxima al año 1200». Esa cronología la sitúa en el románico tardío, en el momento de transición hacia formas protogóticas, coherente con el tratamiento naturalista de los paños y con la profundidad del relieve.

Más relevante aún es la adscripción de taller. La misma fuente establece, literalmente, que «estilísticamente guarda relación con el maestro del bajorrelieve de la Anunciación y el capitel de la Infancia de Jesús, en la galería occidental del claustro». La conexión es doblemente significativa:

  • Vincula el tímpano con el segundo taller del claustro, responsable de la fase más tardía de la escultura silense, y no con el maestro de los relieves más antiguos.
  • Establece una continuidad temática: el capitel de la Infancia de Jesús desarrolla el mismo ciclo iconográfico que el tímpano, lo que refuerza la hipótesis de un mismo obrador trabajando de forma coordinada en el claustro y en las portadas del templo.

La referencia a la galería occidental tiene además un valor de conservación añadido: es la panda del claustro sobre la que no consta reconstrucción moderna del artesonado, a diferencia de la oriental, rehecha entre 1888 y 1890. Las piezas de comparación citadas por la abadía se encuentran, por tanto, en el sector del claustro con mayor integridad medieval.

Al margen de esta adscripción, no consta autoría nominal, como es la norma en la escultura románica peninsular, ni documentación de encargo, contrato o pago relativa a la portada de procedencia.

Instalación museográfica y régimen de protección

El tímpano se expone en el museo del monasterio, instalado en una sala de época medieval, montado adosado a un paramento y sostenido sobre una repisa corrida de madera a escasa altura del suelo. La presentación es sin vitrina, con los bloques dispuestos en su posición relativa original y las pérdidas dejadas a la vista en lugar de reintegradas, criterio museográfico que mantiene legible la condición fragmentaria de la pieza. Una cartela individual acompaña al conjunto en el centro de la repisa.

El montaje adosado implica que la cara posterior y los cantos no son accesibles a la observación, lo que impide verificar sobre el terreno las huellas de labra, las marcas de cantero o las superficies de asiento generadas durante su reutilización como sillería.

En cuanto a protección, no se ha localizado declaración patrimonial individualizada de la pieza. Queda amparada por su integración en el conjunto monástico y por el marco general de la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español. No se consigna aquí fecha de declaración monumental del monasterio por no haberse podido verificar en fuente fiable.

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Tímpano románico del museo del Monasterio de Silos

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